Zaragoza
Del aula al museo de la Semana Santa: las grietas que cambiaron el rumbo del Concepción Arenal de Zaragoza
Los inicios de curso van acompañados de una misma rutina: las aulas vuelven a acoger a los alumnos, los profesores preparan las materias y las sirenas vuelven a sonar para marcar los descansos. En el Centro Público de Educación de Personas Adultas (CPEPA) Concepción Arenal, situado en la calle Santo Dominguito de Val, en Zaragoza, el curso 2024/2025 debería haber empezado así. Sin embargo, una llamada el 28 de agosto cambió los planes por completo.
Lo que para los alumnos y profesores que continuaban la enseñanza estaba siendo un verano normal, terminó con un traslado a la antigua Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza. A lo largo del curso anterior los trabajadores del centro pusieron en conocimiento de la administración la detección de grietas en el edificio histórico del barrio de la Magdalena, lo que ponía en duda la seguridad de las instalaciones. Por ello, durante dos semanas de la primavera de 2024 se canceló toda actividad lectiva, a pesar de que su personal siguiera asistiendo al centro. El resto del año escolar continuaron las clases con total normalidad. Sin embargo, tres días antes de comenzar el siguiente curso lectivo, las autoridades ordenaron el desalojo y la suspensión de la actividad docente.
Mochila en mano, usuarias y trabajadoras centro tuvieron que despedirse de una institución que había formado parte de la vida del Casco Histórico de Zaragoza durante más de 40 años sin saber qué iba a ser de ellos. Desde el CPEPA Concepción Arenal recuerdan este traslado como “espantoso”. El personal fue el encargado de hacer la mudanza con las pocas cajas que les mandaron para meter todo el material. Parte de la biblioteca, del laboratorio antiguo y de los diversos recursos didácticos y maquinaria antigua que había en el almacén se tuvieron que quedar allí.
“Peculiar, particular, anormal, inusual, inesperado, extraordinario, espontáneo, imprevisto, desorganizado”. Así define una fuente del Concepción Arenal, que prefiere mantener el anonimato, el momento en el que les comunicaron el cierre inmediato del edificio. Con ello, quedaron algunas incógnitas, como por qué no han hecho nada para evitar esta situación, en qué fechas se arreglarán los desperfectos o si podrán volver a esta localización en algún momento. Después de un curso y medio de esperas y nulas respuestas, a principios del año 2026 el Ayuntamiento de Zaragoza anunció que ese espacio se rehabilitará y se pondrá a punto para exponer entre sus aulas patrimonio escultórico, artístico y devocional de la Semana Santa de la ciudad.
“Un buen día nos enteramos de que la Diputación General de Aragón (DGA) devuelve el edificio al Ayuntamiento. Y al poco sale la alcaldesa haciendo un acto allí con el obispo y las cofradías diciendo que esto no está tan mal y que van a poner el museo. Pues si no está tan mal, tiene que estar la escuela”, denuncia la fuente entrevistada. A partir de ese momento hubo mayor movilización para luchar por recuperar su espacio.
“Lo pueden arreglar para el museo, pero no para el centro de personas adultas”, lamenta Inma R. G.
El 21 de abril de 2026, tres meses después del anuncio del Museo de la Semana Santa, se unieron usuarios del centro y sindicatos para exigir el regreso del Concepción Arenal a este espacio. Además, pidieron amparo al Justicia de Aragón, que les dijo que solicitaría información al Ayuntamiento y, a pesar de la obligatoriedad legal de respuesta, aún no han recibido una contestación. Ante ello, el pasado 23 de junio se volvieron a reunir en las puertas de la sede original para reclamar lo que consideran que es suyo. Con diversas pancartas, reafirmaron su mensaje: “¡Queremos volver a este edificio!, ¡Reabrid nuestra sede”, “Defendemos la educación pública de adultos”, “La educación pública pierde su sede por un museo”.
A lo largo de la jornada señalaron lo indignante que es que hayan desahuciado un servicio público esencial como es la educación para adultos, que brinda futuro e integración para los ciudadanos que acuden a sus aulas, para darle un uso a ese espacio meramente expositivo. Asimismo, resaltaron que “arreglar el edificio a las necesidades reales del centro de adultos resulta una opción mucho más económica que toda la obra que se pretende hacer”, como explica la persona del centro consultada por El Salto. Y denunciaron los silencios y las falsas promesas con los que se han encontrado: “Pedimos explicaciones públicas y transparentes por parte de los responsables políticos ante la cadena de mentiras que se han vertido, no vamos a permitir que nos silencien ni que jueguen con nuestro derecho a la educación”. Tras múltiples intentos, este mismo día lograron entregar la petición firmada al Ayuntamiento.
La nueva ubicación: desarraigada y deteriorada
El 12 de septiembre de 2024, el Consejo Social de la Universidad de Zaragoza publicó el acuerdo de cesión al CPEPA Concepción Arenal de la tercera planta de la antigua Facultad de Educación, ubicada en la calle San Juan Bosco número 7. A su llegada se encontraron el edificio lleno de heces y nidos de palomas. Tras realizar la desinfección, comenzaron a aparecer nuevos signos de deterioro en esta nueva ubicación. Desde el colegio denuncian que cuando llueve entra agua por las numerosas goteras de gran tamaño que provocaron el hundimiento del techo del salón de actos, lo que —consideran— es un peligro para todas las personas que pisan el centro a diario. La calefacción, según señalan, no siempre funciona y el ascensor del edificio, que es esencial para su desarrollo al ser un centro al que acuden personas con la movilidad comprendida, estuvo funcionando sin pasar las revisiones pertinentes por los defectos graves que tenía.
El colegio ahora se sitúa en el entorno Universidad, lo que ha perjudicado al centro. “Teniendo en cuenta el último curso completo en el Casco Histórico y el primer curso completo en la nueva localización, hemos perdido más del 20% del alumnado”, reconoce desde el Concepción Arenal la persona ligada a la comunidad educativa del centro. Este descenso es atribuido en parte a la zona, considerada poco adecuada para una escuela de personas adultas y peor comunicada para parte de su alumnado. Desde la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ) sostienen que la antigua localización era una de las principales motivaciones del centro, ya que permitía llegar con facilidad desde distintos barrios y municipios del área metropolitana.
Jesús Salido: “No se ha hecho un concurso de proyectos, se ha asignado directamente a una religión para que lo gestione el arzobispado y la cofradía. Es un entorno totalmente religioso y España no es religiosa”
“Muchos alumnos dicen que les viene fatal ir al edificio de San Juan Bosco, tanto por el tiempo que se tarda como por la mala comunicación”, continúa la persona entrevistada. “Los que venían de los pueblos, ya no vienen”. El alumnado —subraya— compagina los estudios con otras responsabilidades, por lo que “el poquito tiempo libre que tienen, que lo dedican a estudiar, es heroico”. Asimismo, en los alrededores se encuentra ya asentado el centro de educación para adultos Juan José Lorente, lo que provoca que en esta zona se duplique la oferta, mientras que dejan a La Magdalena desatendida.
Ante esta situación, en marzo de 2026 Zaragoza en Común (ZeC) hizo una petición en el Pleno municipal para apoyar al Concepción Arenal. En esta moción se solicitaba que el Gobierno local iniciara el procedimiento para ceder de nuevo el edificio al Gobierno de Aragón, así como que se le devolviera al Centro de Educación de Personas Adultas su sede histórica en las condiciones óptimas de seguridad, accesibilidad y de calidad educativa. Además, al tratarse de un Museo de Semana Santa, instaron a que el Gobierno Municipal pidiese a la Diócesis de Zaragoza que hiciera uso de las instalaciones de la Iglesia católica para llevarlo a cabo. PP, Vox y PSOE votaron en contra, así que no se aprobó. No fue hasta la concentración del pasado 23 de junio cuando el Partido Socialista mostró su apoyo de manera pública al Concepción Arenal con un vídeo de Jorge Pastor, diputado de las Cortes de Aragón.
En mayo de este mismo año, se pidieron las explicaciones pertinentes al Gobierno de Aragón a través de dos preguntas formuladas por la Chunta Aragonesista para conocer si la continuidad del Concepción Arenal iba a tener lugar en su lugar de origen y qué informes técnicos habían motivado el desalojo urgente aquel verano del 24. En respuesta, la consejera de Educación, Ciencia y Universidades, Carmen María Susín Gabarre, explicó que el centro se trasladó a un espacio cedido de manera temporal por la Universidad de Zaragoza debido a problemas técnicos en el edificio original, de titularidad municipal. Añadió que la decisión del desalojo correspondió al Ayuntamiento de Zaragoza y que el Gobierno de Aragón no tiene competencia directa para restablecerla.
La FABZ sostiene que la decisión del Ayuntamiento proyecta una imagen equivocada de la sociedad al priorizar “un edificio público para un museo religioso frente a un derecho universal como es la educación”
Estas palabras, si bien detallan la posición del Gobierno autonómico, eluden las cuestiones planteadas y se traducen, para las personas del Concepción Arenal, en silencio. La falta de amparo institucional ha llevado a la comunidad educativa a intensificar sus reivindicaciones y a emprender una campaña de movilización apoyada por los vecinos y vecinas del barrio, asociaciones y organizaciones laicistas. Desde el centro temen su continuidad: “Una escuela desubicada de su entorno se muere”, señala la fuente consultada por El Salto. Por ello, han abierto una petición para recoger firmas en charge.org con el propósito de conseguir más apoyo y poder luchar contra esta situación.
El museo de la Semana Santa
El edificio situado en Santo Dominguito de Val está constituido por dos partes diferenciadas: por un lado, un inmueble protegido por Patrimonio, que será conservado y rehabilitado, y, por el otro, una construcción sin protección que será derribada para dar lugar a una gran nave donde se expondrán muestras relativas a la Semana Santa. Desde el Ayuntamiento sostienen que el proyecto del museo permitirá recuperar un edificio histórico “inutilizado” para exponer la cultura religiosa de Zaragoza.
Este proyecto llevaba encima de la mesa desde 2018, cuando en los presupuestos participativos esta propuesta fue la que más votos obtuvo, con un total de 918. Zaragoza en Común (ZEC) se negó y Jorge Azcón tomó esta iniciativa como propia. En numerosas ocasiones aprovechaba los actos para comprometerse con la ejecución de esta idea. A pesar de ello, durante su mandato como alcalde de Zaragoza entre el 2019 y el 2023 no cumplió su promesa. Es ahora, de la mano de Natalia Chueca, que se prevé que en 2027 se abra el museo.
Según afirma el Ayuntamiento en una nota de prensa emitida el 21 de enero de 2026, la institución analizó diferentes ubicaciones para el museo como el Palacio de Fuenclara o el Colegio Buen Pastor hasta dar con el Concepción Arenal: “Desde que la alcaldesa Natalia Chueca se comprometió a impulsar este proyecto, el Ayuntamiento ha analizado diferentes ubicaciones, si bien ninguna reunía las condiciones más adecuadas para albergar este equipamiento. El antiguo colegio Concepción Arenal quedó libre justo hace un año por estas fechas, cuando el Gobierno de Aragón dejó de emplearlo, lo que lo convirtió en una oportunidad idónea para hacer realidad este proyecto largamente esperado”.
La justificación municipal se contrapone con la visión de quienes consideran que ese edificio no estaba “libre”. El traslado llevado a cabo en 2024 por motivo de aparición de grietas en el edificio se presentó como una medida provisional para estudiantes, profesorado y demás trabajadores del Concepción Arenal. El anuncio del museo de la Semana Santa supone asumir, en cambio, que el centro no volverá a recuperar su función educativa en el barrio de La Magdalena.
Inma R. G., vocal responsable de redes sociales de la asociación Movimiento Hacia un Estado Laico (MHUEL), cuestiona que el edificio vaya a ser rehabilitado para albergar el museo de la Semana Santa, pero no haya habido intenciones de reabrir el centro educativo: “Lo pueden arreglar para el museo, pero no para el centro de personas adultas”. El centro desempeñaba una función social en el Casco Histórico de Zaragoza, con más de 800 matriculados y con una actividad que movilizaba a “más de 3.000 personas semanales”. Desde el centro sostienen que “ningún museo en Zaragoza mueve esa cantidad de gente”, teniendo en cuenta que justo al lado ya se sitúa el Museo de los Faroles del Rosario de Cristal.
El debate constitucional
Jesús Salido Navarro, presidente de la asociación MHUEL, denuncia que con esta acción de otorgar un espacio público a una religión concreta se está vulnerando a la Constitución: “No se ha hecho un concurso de proyectos, se ha asignado directamente a una religión para que lo gestione el arzobispado y la cofradía. Es un entorno totalmente religioso y España no es religiosa”.
El Artículo 16 de la Constitución Española establece que “los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y demás confesiones”. Según los últimos datos del CIS, el 52,8% de los españoles son católicos. No obstante, este mismo Artículo 16 señala que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”. Es precisamente en este punto donde se centra la crítica de MHUEL, que considera que la adjudicación directa de un espacio público a una entidad religiosa concreta entra en conflicto con el principio constitucional de neutralidad religiosa de las instituciones.
Desde el centro, insisten: “Las escuelas no se ponen en cualquier sitio, tienen que estar en su entorno”
La FABZ sostiene que la decisión del Ayuntamiento proyecta una imagen equivocada de la sociedad al priorizar “un edificio público para un museo religioso frente a un derecho universal como es la educación”. Desde la federación defienden que el Ayuntamiento debe velar por “todas las vecinas y vecinos de Zaragoza, independientemente de que profesen o no alguna religión”, entendiendo que un museo de estas características debería ser promovido por el Arzobispado de Zaragoza y no por la administración municipal.
El presidente de MHUEL, además, resalta la incongruidad de la Iglesia católica al dar el visto bueno a esta decisión: “Que haya aceptado la donación de ese edificio siendo que dicen que se preocupan de la población vulnerable y, por el contrario, están dejando a la población vulnerable sin recurso educativo”.
El Concepción Arenal tenía una oferta educativa variada, desde grados medios hasta pruebas libres y actividades extraescolares. Sin embargo, según el personal del Centro Público de Educación para Adultos, el traslado habría supuesto la pérdida del ciclo de Panadería y pastelería que se impartía en esas instalaciones, con equipamientos difíciles de trasladar y la imposibilidad de instaurar la gran chimenea con la que ya contaban en Santo Dominguito del Val en San Juan Bosco.
Precisamente, este curso se ofrece en muy pocas zonas en España, lo que aportaba un valor añadido al centro y al sistema educativo de FP de la ciudad. A pesar de ello y de las advertencias de los trabajadores, han puesto en sustitución el curso de administración, que ya se imparte en muchos otros establecimientos escolares sin tener en cuenta estas consideraciones. Desde el centro, la persona entrevistada por ese medio señala que se les está quitando “algo especial, algo único” que les diferenciaba de otros centros educativos.
Las grietas reales del Concepción Arenal
Las grietas que hoy amenazan al Concepción Arenal afectan a un proyecto educativo con una larga trayectoria histórica. Aunque el edificio situado en el corazón de Zaragoza fue construido en el siglo XVII como granero, a finales del siglo XIX acogió dos escuelas elementales para niños y niñas junto a una escuela-asilo de La Caridad. En 1911, el arquitecto Félix Navarro declaró que el edificio se encontraba en un “estado ruinoso”, recomendando su derribo. Sin embargo, el informe permitió conservar buena parte del inmueble para mantener su uso docente. Ese mismo año, con el Real Decreto de 19 de mayo de 1911 que regulaba la enseñanza para mujeres adultas, el edificio pasó a albergar una de las primeras escuelas femeninas de este tipo en Zaragoza, bajo la dirección de Ana Mayayo.
No fue hasta décadas después, en el curso 1982-1983, cuando nació oficialmente lo que conocemos hoy como el CPEPA Concepción Arenal, el primer y único centro específico de educación para adultos de Zaragoza, que convirtió al edificio en un referente educativo utilizado por personas que buscan obtener titulaciones básicas o seguir formándose en la edad adulta, así como por aquellas que preparaban pruebas a estudios superiores.
El CPEPA Concepción Arenal da oportunidades a todos aquellos que no las tuvieron en su pasado. “Uno de los métodos de integración era nuestra escuela ―admite la fuente del centro―. Ya no solo para inmigrantes, que aprendían español, se sacaban la prueba para la nacionalidad o la secundaria, sino también para aquella gente que no pudo estudiar”. La FABZ pide que el edificio que ha albergado durante años el Concepción Arenal en la calle Santo Dominguito de Val “siga siendo un centro público de educación de personas adultas” y defiende que “la educación pública es algo innegociable”.
Ahora, el futuro del edificio de Santo Dominguito de Val se proyecta ante la comunidad educativa: el ansiado Museo de la Semana Santa. Sin embargo, el Concepción Arenal continúa con un frente abierto para recuperar un espacio que consideran casi suyo, aquel lugar que fue su sede durante más de cuatro décadas. Desde el centro, insisten: “Las escuelas no se ponen en cualquier sitio, tienen que estar en su entorno”.
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