Opinión
Cerámica: un nuevo capítulo para una industria más justa

La cerámica lleva miles de años presente en la historia humana a nivel artesanal. Hoy en día tiene una gran producción a nivel industrial, y esta se encuentra ante el reto de transformarse para minimizar su impacto medioambiental y sobre el cambio climático.
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Detalle del suelo de una vivienda en una excavación arqueológica en Entrevías (Madrid). Álvaro Minguito
Ecologistas en Acción
12 may 2026 06:00

La cerámica lleva implicada en el desarrollo humano desde hace miles de años, cuando ya se usaba, entre otras cosas, para hacer las vasijas que conservaban alimentos. Hoy, esta industria se encuentra ante el reto de transformarse para minimizar su impacto medioambiental y sobre el cambio climático.

La cerámica está presente de muchas formas en nuestro entorno, desde la taza del desayuno hasta los azulejos del baño o el tejado de una vivienda. Aunque su principal uso se concentra en los materiales de construcción (ladrillo, baldosa, azulejo), cumple además otras funciones en la industria: constituye los hornos y ladrillos refractarios para sectores clave (como acero y hormigón), está en componentes necesarios para la electrónica, energías renovables, transporte y aeronáutica, y además también es parte histórica del patrimonio artístico y cultural.

La arcilla siempre fue un elemento abundante, accesible y fácil de manejar, y por ello está presente en todas las épocas de la humanidad y en todas las culturas. Esta arcilla, cocida a partir de los 600º en adelante, se transforma en cerámica. Este a priori humilde material ha ido cambiando sus usos a lo largo de la historia: comenzó como base para la elaboración artesanal de objetos, a partir del siglo XV empezó a emplearse como revestimiento en suelos y paredes, dando lugar a materiales como terracota, faenza, gres, porcelana y loza.

Los principales problemas asociados a la industria cerámica pueden agruparse en tres grandes bloques: cambio climático, agua y emisión de partículas

Más tarde, en el siglo XVIII, alcanzó su producción en serie y se “industrializó”,  lo que impulsó el desarrollo de todo tipo de ladrillos y otros elementos. Las nuevas tecnologías han permitido incluso desarrollar cerámica con propiedades antibacterianas, utilizada en espacios que requieren altos niveles de higiene, como hospitales. En la actualidad conviven tanto la cerámica artesanal como la industrial, en múltiples formas y con un sinfín de usos y propiedades.

Hoy, la cerámica es una industria potente, con grandes volúmenes de producción y una importante capacidad de generación de empleo, pero también una industria con un elevado consumo energético e importantes cantidades de emisiones.

Impacto ambiental

El sector no ha dejado de crecer y cambiar desde sus inicios, y debe seguir cambiando para que su producción sea ecosocialmente sostenible. Sin embargo, el reto es grande, ya que cualquier cambio en una industria de este tipo no suele ser ni sencillo ni rápido.

Los principales problemas asociados a la industria cerámica pueden agruparse en tres grandes bloques: cambio climático, agua y emisión de partículas. La energía principal demandada por el sector cerámico es principalmente la térmica y su fuente principal es el gas, mientras la electricidad representa solo el 9% de la energía requerida. El uso de gas del sector cerámico representa el 50% del consumo de gas de toda la Comunitat Valenciana y el 7% de todo el consumo de gas de la industria española. Electrificar todos los procesos, sobre todo el de cocción, requiere de unos niveles muy altos de energía eléctrica actualmente no disponibles, y un aumento del precio final por el coste de la electricidad. Sin embargo, es necesario abandonar de una vez por todas el uso de gas fósil para reducir los gases de efecto invernadero (GEI), frenar el calentamiento global y alcanzar los objetivos climáticos. 

planta fabresa castellon
Instalaciones de la factoría de cerámica castellonense Fabresa Emma Zafón

En la fabricación de baldosas, además de la generación de CO2 derivada de la combustión en las diferentes etapas del proceso, debe tenerse en cuenta que el propio proceso genera CO2 debido a la reacción de descomposición del carbonato de calcio. Estas emisiones suponen aproximadamente el 9% del total emitido, y son, hoy en día, inevitables. Por ello, es fundamental encontrar la manera de transformar esta industria. No hay un futuro sin cerámica, pero tampoco lo habrá si no se toman medidas para el cambio. Sustituir los hornos de gas por hornos eléctricos, y que esta electricidad sea de origen renovable, es el paso inicial de una transformación que debe ir más allá de esta medida.

Se trata de una industria muy demandante de agua, un hecho especialmente relevante en la zona mediterránea, donde el estrés hídrico es cada vez más acusado

Aparte de las emisiones de GEI ya mencionadas, la fabricación de cerámica emite otros contaminantes en forma de gas o partículas en suspensión. Según el último informe de calidad del aire de Ecologistas en Acción, el 38% de la población valenciana respiró aire contaminado por encima de los nuevos límites legales.

Emisiones ceramica
Emisiones específicas de dióxido de carbono por etapas. Fuente: Informe de tecnologías de descarbonización (Circe).

Ya en 2019 la Plataforma Ciutadana No a la Contaminació denunció que 23 empresas con atomizadores de arcilla del sector cerámico son responsables del 55% de las emisiones de partículas de la industria en la Comunitat Valenciana, según los datos del Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes (PRTR). En la actualidad se está lejos de cumplir con los valores límite marcados para 2030 por la UE: 27 estaciones de medición los excedieron en 2024 la normativa para las PM10 y las PM2,5, incluida la Zona Cerámica de Castellón de Castellón (L’Alcora, Almassora, Burriana, La Vall d’Uixó, Vall d’Alba y Vila-real). 

Además, se trata de una industria muy demandante de agua, un hecho especialmente relevante en la zona mediterránea, donde el estrés hídrico es cada vez más acusado. Un 80% del consumo de materia prima hídrica se destina al uso en atomizadores, en cuyo proceso se evapora casi totalmente. El uso del agua debe ser prioritario para cubrir necesidades básicas, pero si no se quiere paralizar frecuentemente la producción es necesario también que haya medidas que optimicen el uso del recurso y un compromiso que no esté supeditado a la voluntad de las grandes empresas. En este sentido, ya existen estudios que plantean la sustitución del agua convencional por agua regenerada en la fabricación de baldosas, una opción viable tanto técnica como económicamente. Por ello, no existen razones para no comenzar a abordar un cambio integral en la gestión del recurso.

La cerámica en Castellón forma parte de su identidad y es visible en su paisaje urbano

También existen otros impactos asociados a la extracción de materia prima, que, como todo proceso extractivo, afecta negativamente a los entornos naturales. Más allá de los impactos ambientales, el sector tiene una alta dependencia de materiales externos, como la arcilla de pasta blanca que provenía de Ucrania y desde el conflicto bélico ya no es posible importar. También se extrae de territorios cercanos, lo que en principio aumenta la autonomía, reduce costes y tiene menor contribución al cambio climático, pero sigue teniendo un gran impacto debido a las lógicas extractivas actuales. Dentro de la península Ibérica, uno de los lugares de extracción más importantes se encuentra en Teruel, muy cerca de las fábricas castellonenses.

Estadio de la Cerámica
Estadio de la Cerámica, del Villarreal FC.

El cambio industrial suele producirse por motivos económicos antes que por razones ecológicas, y este caso no es una excepción. Actualmente se trabaja en la fabricación de baldosas sostenibles que cumplan criterios ambientales, sociales y económicos, y en mejorar la percepción social de los materiales reciclados, demostrando que su uso no compromete la calidad del producto. Otras técnicas, como el trencadís, serían fáciles de implementar y ayudaría a reutilizar materiales y reducir los impactos.

Territorio y empleo

Como ocurre en otras industrias, como el acero y el hormigón, China lidera la producción mundial de cerámica, concentrando aproximadamente la mitad de la producción global. India y Brasil ocupan la segunda y tercera posición, respectivamente. En cuanto a cerámica azulejera, el Estado español es el primer productor de la Unión Europea, el quinto a nivel mundial, y el segundo exportador mundial. Según el último informe elaborado por PwC, esto se traduce en un efecto multiplicador de 1 a 5 en el empleo: por cada puesto de trabajo directo se generan otros 5,2 empleos adicionales en la economía española, entre indirectos e inducidos.

En el Estado español, el sector lo forman 125 empresas que suman un total de 15.939 trabajadores y trabajadoras. Se concentra principalmente en la Comunitat Valenciana, donde se encuentran las principales factorías, especialmente en la provincia de Castellón, que posee el 95% de producción de baldosas cerámicas. Tiene un gran peso en la economía valenciana y española: representa 22,2% del PIB industrial de la Comunidad Valenciana y supone más del 32,2% del total del PIB de la provincia de Castellón. 

Datos industria ceramica 2025
Fuente: Ascer

Existe una fuerte relación territorio-industria. La cerámica en Castellón forma parte de su identidad y es visible en su paisaje urbano. Ésta se convirtió en un signo de arte y  modernidad (y también del modernismo), y se encuentra decorando viviendas y edificios públicos, inundando las calles de fachadas singulares con murales de azulejos y ladrillos de colores. Es tal la influencia que incluso da nombre al estadio de fútbol, Estadio de la Cerámica, denominado así, precisamente, para homenajear a la tradición cerámica de la región. Además, el estadio está patrocinado por las principales empresas del sector: Pamesa, Porcelanosa, Tau Cerámica, Vidres…

Históricamente las condiciones de trabajo en una azulejera han sido duras: exigencia física, muchas horas soportando altas temperaturas y con salarios que no siempre compensan el esfuerzo

En esta región el vínculo entre la cerámica y el empleo es también muy fuerte, existiendo una profunda relación entre la población y el sector. No en vano, esta industria representa el 19,8% del empleo industrial de la Comunitat Valenciana y el 26,4% del total del empleo de la provincia de Castellón. Logística, transporte e infraestructuras giran en torno a este sector. Dada la importancia para el empleo local, cualquier transformación debe considerar los aspectos laborales y sociales, conjuntamente con los ambientales, para conseguir un cambio exitoso que beneficie tanto al planeta como a las personas.

Por todo esto, es fundamental que los cambios que debe experimentar esta industria se implementen de manera holística, y no se limiten a modificaciones técnicas: esta regeneración industrial tiene que estar acompañada de políticas estatales y europeas que promuevan una transformación ecosocial, así como de participación de la ciudadanía y de una transformación del modelo productivo y económico. 

Impacto social

Históricamente las condiciones de trabajo en una azulejera han sido duras: exigencia física, muchas horas soportando altas temperaturas y con salarios que no siempre compensan el esfuerzo. Los hornos deben mantenerse activos exceptuando dos paradas al año de mantenimiento, y los turnos de trabajo se organizan de manera intensiva y rotatoria de mañana, tarde y noche, lo que dificulta la conciliación. Aunque históricamente ha garantizado cierta estabilidad laboral, y sigue siendo una salida profesional, actualmente hay una falta de relevo generacional.

Las empresas azulejeras tienen en su mano, por tanto, la responsabilidad no solo de producir de la manera más sostenible, sino de garantizar unas condiciones de trabajo dignas y compatibles con la conciliación de la vida personal. También es importante contar con la población local para ello, de forma que se fijen puestos de trabajo de calidad. Las transformaciones de esta industria deben efectuarse mejorando la calidad de vida de las trabajadoras, y por ello los cambios a los que se enfrenten deben planificarse conjuntamente, y no solo bajo los intereses empresariales.

Es necesario reducir la sobredemanda y fabricar sólo lo necesario, teniendo una visión global que permita encontrar la solución más adecuada y sostenible para cada necesidad 

Un punto clave es la implicación de los centros educativos que imparten estudios relacionados con la industria cerámica, como la Cátedra Altadia de Conocimiento Cerámico, en la Universidad Jaume I de Castellón. Otro ejemplo es el Instituto de Tecnología Cerámica (ITC), un instituto mixto concertado instaurado a través del convenio entre la Asociación de Investigación de las Industrias Cerámicas (AICE) y la Universidad Jaume I. Aquí, además, hay una plantilla más feminizada, y cuenta con sólidos planes de igualdad. Y es que, al igual que ocurre en otras industrias, sigue existiendo desigualdad por cuestiones de género, y los planes de igualdad no son suficiente: es necesario implementar el ecofeminismo de manera transversal tanto en los estudios como en las empresas, ya que una industria no será justa si no pone la vida en el centro. 

Repensar una industria histórica

Los cambios tecnológicos no son suficientes para alcanzar una industria justa. Es necesario reducir la sobredemanda y fabricar sólo lo necesario, teniendo una visión global que permita encontrar la solución más adecuada y sostenible para cada necesidad. Además, es importante priorizar los usos: no es lo mismo la loza de cocina que necesita cualquier persona, que los ladrillos para construir hoteles que fomenten un turismo salvaje.

Hay que repensar cómo consumimos y cómo utilizamos la cerámica y para qué. Se han conseguido mejoras, en eficiencia, reducción de residuos, etc. No obstante, el modelo de producción también tiene que transformarse, no sólo para ser más eficiente y más sostenible, sino para redistribuir la riqueza de arriba abajo. 

Por todo esto, la cerámica debe pasar a su siguiente capítulo en la historia y cambiar nuevamente, para contribuir de manera justa al desarrollo humano.

Hablemos de cerámica
Si quieres más información, puedes consultar el informe ‘Hablemos de cerámica’, de Ecologistas en Acción, y los vídeos con testimonios de organizaciones de Castellón que se movilizan en torno a una transformación de la industria cerámica. También puedes encontrar todos los materiales de nuestra campaña en industrialajusta.org.
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