Erika Hilton: “Brasil no está preparado para una presidenta trans y negra”

Activista por los derechos de las personas negras y del colectivo LGBTQ+, en las elecciones generales del 25 de octubre pasado se convirtió en la diputada más votada de la historia de Brasil.
Erika Hilton fue la primer concejala transgénero de la política brasileña y la más votada en las elecciones de 2020.
Erika Hilton fue la primer concejala transgénero de la política brasileña y la más votada en las elecciones de 2020. Rafa Canoba

@cevaldiez

2 nov 2026 06:00 | Actualizado: 2 nov 2026 08:15

Erika Hilton (1992) es una activista por los derechos de las personas negras y del colectivo LGBTQ+. ​Nacida en la periferia de São Paulo, su madre la echó a la calle a los 14 años para volver a abrirle las puertas recién a los 19. Erika vivió de cerca la explotación sexual en la adolescencia y las distintas caras del racismo a lo largo de toda su vida. Estudió pedagogía y gerontología, y se afilió al Partido Socialismo y Libertad (PSOL). Desde allí forjó una carrera que, a base de garra, personalidad y trabajo, la trajeron hasta aquí.

En las elecciones de 2020 fue la concejal transexual más votada del país y en las elecciones generales del 25 de octubre pasado se convirtió en la diputada más votada de la historia de Brasil. En 2022 la revista Time la mencionó entre los 20 líderes de la próxima generación, y hoy por hoy se la menciona como la posible sucesora de Lula.

¿Qué opinas sobre la huida de Flavio Bolsonaro a Estados Unidos?
Flávio Bolsonaro es un fugitivo de la justicia brasileña que no quiere responder por los delitos que cometió, y que quería ser presidente no para gobernar un país, sino para protegerse a sí mismo. Huye porque no es capaz de enfrentar un proceso judicial en una democracia. No estamos hablando de una dictadura, estamos hablando de una democracia en la que fue candidato y obtuvo millones de votos, y en la que una buena parte de su familia tiene cargos como legisladores.  

 Lula garantiza eL equilibrio. Si tuviéramos a Bolsonaro, perderíamos, incluso, lo que ya hemos logrado

Hay quienes atribuyen la remontada entre la primera y la segunda vuelta al activismo en redes, y quienes creen que fue a causa de la movilización del pueblo. También están quienes la atribuyen al voto de quienes no habían ido en primera vuelta o lo habían anulado su voto. ¿Tú qué crees?
Son todas esas cosas, a las que yo agregaría el miedo de la gente a que vuelva el fascismo al poder. Después de un Gobierno tan horrible como el de Jair Bolsonaro, ver a uno de sus hijos volviendo al poder también movilizó a mucha gente. La victoria de Lula es una victoria de la democracia, y de una nación contra la barbarie y el odio. Nunca habíamos visto en el Brasil reciente a tanta gente tomando las calles, sobre todo, a los estudiantes y la juventud. Mucha gente se movilizó a través de las redes sociales: el “ejército de Lula” [una estrategia de movilización digital] y tantos otros frentes de acción en redes que fueron importantes para resistir el avance del fascismo en nuestro país. Triunfó la organización colectiva para impedir que la familia Bolsonaro volviera al poder.

En su discurso de la victoria, Lula sostuvo que Brasil tendrá su propia Inteligencia Artificial e hizo hincapié en que ese país no es el “patio trasero” de nadie, en clara alusión a la injerencia de EEUU en la región.
Eso es esencial, debemos trabajar cada vez más en nuestra independencia y en nuestro desarrollo tecnológico para no ser rehenes ni de China, ni de Estados Unidos, ni de ninguna otra nación. Necesitamos un Gobierno que defienda nuestra soberanía y que siga con las puertas abiertas para hacer negocios con otros países, siempre y cuando Brasil siga perteneciendo a los brasileños y ninguna nación extranjera interfiera, ya sea en el proceso electoral o en cualquier otra decisión de nuestro pueblo. Lo que el bolsonarismo quería era entregar a Brasil al Gobierno estadounidense, y entregar nuestras tierras raras, un tesoro gigantesco que tenemos en nuestro país y que es muy importante para el desarrollo de nuestra nación.

Fuiste parte de un inédito frente que se formó en las elecciones de 2022, con fuerzas de muy distintos perfiles ideológicos, para derrotar a Jair Bolsonaro, ¿qué piensas sobre ese tipo de frentes ahora?
Son frentes importantes ante las coyunturas que estamos enfrentando. Se trata de una avalancha de la extrema derecha muy peligrosa para la democracia y los derechos de las personas, que va ganando espacio en los parlamentos y cobrando fuerza con discursos que nunca imaginamos que tendrían éxito. Estos frentes de resistencia sirven porque les muestran a muchas personas que están en riesgo derechos esenciales, además de la Constitución y la democracia. Estos frentes ayudan a resistir el avance brutal de la extrema derecha.

Sufro amenazas y vivo escoltada debido a esta relación con un Congreso bárbaro y odioso que, con frecuencia, refuerza la violencia contra las minorías, las mujeres, las personas negras y la población LGBT+

Representas a algunas de las poblaciones más marginadas, como el colectivo LGBTQ+ y las personas negras, tienes un recorrido personal cargado de dificultades. ¿Qué se logró en relación a ese tipo de problemáticas durante este último Gobierno de Lula en un país que sigue contando con el mayor número de asesinatos de personas trans en el mundo?

Hubo mucha resistencia de parte del Congreso con respecto a las políticas de dignidad para la población LGBTQ+. Lo que logramos fue en el ámbito del Supremo Tribunal Federal; y ahora, en el Gobierno de Lula, tuvimos una reestructuración de la Secretaría del Ministerio de Derechos Humanos con la Secretaría LGBT+. Con esta secretaría logramos consolidar algunas políticas importantes. En cuanto a una legislación en materia de protección de esta población, no hemos podido avanzar con eso debido a la composición del Congreso, que está alineado —en su mayoría— con todo lo que representa el odio hacia la población LGBT+. Por eso era tan importante para nosotros la reelección de Lula, porque él garantiza ese equilibrio. Si tuviéramos a Bolsonaro, perderíamos, incluso, lo que ya hemos logrado.

Actualmente, sobre un total de 513 bancas en la Cámara de Diputados y 81 senadores, hay dos diputadas trans, un total de nueve diputadas federales negras y una única senadora negra. ¿Cómo es trabajar casi sin representación del colectivo trans y de personas negras en un país donde casi un 55% de la población es negra?
Es extremadamente difícil, porque trabajas en un ambiente que no refleja a la sociedad brasileña y que no incorpora temas que son esenciales para el pueblo brasileño. Además, es muy odioso porque te tratan con mucha hostilidad y te agreden constantemente diciendo que tu lugar no está ahí y que tu cuerpo no pertenece a ese espacio.

Sufro amenazas constantes, incluso de muerte, y vivo escoltada las 24 horas del día debido a esta relación con un Congreso bárbaro y odioso que, con frecuencia, refuerza la violencia contra las minorías sociales, las mujeres, las personas negras y la población LGBT+, entre otras. Pero, aunque es un ambiente muy hostil, nos enfrentamos con valentía y con dignidad, y logramos avanzar con temas esenciales; son muchas las agendas que logramos impulsar, incluso frente a todas las dificultades que tenemos al estar en un Congreso mayoritariamente blanco, masculino y que no tolera la presencia de la diversidad.

Formas parte de lo que se conoce como Quilombo en Parlamentos, una iniciativa que promueve las candidaturas de personas vinculadas a movimientos negros. ¿Cómo ha sido la participación de los movimientos negros en esta elección? 
Tenemos más parlamentarias negras elegidas en esta legislatura, pero también tuvimos una presencia muy fuerte, tanto del movimiento negro como del movimiento LGBT+, en la reelección del presidente Lula. Fueron esos movimientos los que organizaron las manifestaciones callejeras, y los que llevaron a cabo innumerables campañas alertando sobre el riesgo de la elección de Flávio Bolsonaro. 

una mujer negra y trans es la autora del logro más importante para los trabajadores. Es un día más de descanso remunerado, y es dignidad y tiempo con la familia

Los feminismos, a nivel mundial, y en particular en América Latina, han visto avances muy importantes en los últimos años, ¿los movimientos negros se ven afectados por los logros y avances de los feminismos y las diversidades, o es una lucha más específica la de estos movimientos?
Creo que las luchas del movimiento negro, sin lugar a dudas, son más específicas, pero todos los avances son colectivos. Cuando las estructuras se mueven, todos terminan ganando de alguna manera. Cuando hablamos de los logros de los movimientos feministas, debemos ver si esos logros abordaban la dignidad y los derechos de las mujeres negras, que, en su gran mayoría, son trabajadoras domésticas y quedan afuera de los debates fundamentales; pero, aun reconociendo que existen particularidades del movimiento negro, hay que reconocer que todos los avances de las minorías sociales simbolizan avances estructurales importantes para otros grupos sociales.

Lideraste una iniciativa, promovida por Lula, y finalmente aprobada, acerca de reducir la jornada laboral a 40 horas, cinco días a la semana. ¿Cuáles son los principales desafíos a partir de ahora?
Diría que la reducción de la jornada laboral es el logro más relevante de los últimos 40 años, una propuesta de enmienda de la Constitución de la cual soy autora. Algo muy simbólico también, porque una mujer negra y trans es la autora del logro más importante para los trabajadores. Es un día más de descanso remunerado, y es dignidad y tiempo con la familia. Nuestro reto ahora es entender qué otros temas son importantes para seguir avanzando. 

Teniendo en cuenta que el partido de Lula no cuenta con una mayoría en el Congreso, ¿cómo imaginas este próximo mandato? 
Tendremos un Congreso bastante chantajista y reaccionario, pero creo que será posible hacer las alianzas necesarias, sobre todo manteniendo la fuerza de la gente que salió a las calles y el apoyo de las redes sociales. Es un Congreso que ni siquiera diría que es conservador, porque ese podría no ser un problema, lo grave es que es fascista y retrógrado, y odia los derechos de las minorías sociales. 

Hay quienes te señalan como una de las posibles sucesoras de Lula. ¿Está preparado Brasil para una presidenta trans negra?
Creo que aún no está preparado, porque sigue siendo un país racista y transfóbico, pero creo que hemos ido conquistando mentes y corazones. Se habla mucho en Brasil de que yo podría ser la sucesora de Lula, y me siento honrada porque eso me genera esperanza: la posibilidad de soñar e imaginarnos en ese lugar a nosotras, que siempre hemos sido tratadas con tanto odio y con tanta hostilidad, pero ese es un proceso que todavía está en construcción. Quizás algún día eso suceda, no creo que sea imposible, pero creo que se necesitan muchas reformas culturales.

Análisis
Claves de la victoria de Lula: movilización juvenil, lenguaje de clase y la batalla contra Meta
La juventud brasileña no solo ha contribuido a hacer posible una remontada histórica. También ha abierto una posibilidad política que parecía clausurada: la de reconstruir una izquierda social con capacidad para disputar las calles.
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