Crisis climática
¿Pueden los campos de golf sobrevivir al cambio climático en España?
Es una mañana soleada a principios de mayo y el césped impecable de El Valle Golf Resort se ve verde y vibrante. Encima del green, como se conoce el área en torno al hoyo, solo hay dos hombres jóvenes con polos blancos conduciendo un buggy entre hoyo y hoyo. Hablan inglés entre ellos mientras disfrutan del juego y las agradables temperaturas de Murcia, una comunidad que cuenta con unos 20 campos de golf a pesar de ser una de las más áridas del país.
En 2023, el sector del golf en España atrajo unos 1,4 millones de turistas extranjeros y en el año anterior sus 424 campos generaron 875 millones de euros en ingresos directos, según sostiene la Real Federación Española de Golf. Esta organización asegura que unas 317.000 personas federadas en España practican el deporte que nació en Escocia en el siglo XV.
El Valle Golf Resort, situado en Baños y Mendigo, una pedanía de Murcia al sur de la ciudad, no cuenta solo con un campo: también con 369 villas de lujo y 319 apartamentos destinados a un público extranjero, un modelo de turismo que siempre ha ido mano a mano con el golf en España.
La urbanización que lo acompaña no solo es clave para atraer a turistas extranjeros, también para producir el agua regenerada que se usa para regar el mismo campo. “Hay que construir una planta regeneradora de aguas residuales de la propia urbanización, que es con lo que tienes obligación de regar”, señala Enrique Herrero Gil, presidente de la Asociación de Empresarios del Golf de la Región de Murcia además de dueño de GNK, propietaria de los campos de golf de El Valle, La Torre y Hacienda Riquelme.
Según datos compartidos por Esamur, la cantidad de agua desalada usada por los campos de golf en la Región de Murcia ha aumentado desde 258.000 metros cúbicos en 2016 a 625.000 en 2025
En el caso de El Valle Golf Resort, la planta de regeneración de agua fue construida por la misma promotora y cedida al Ayuntamiento como parte de las concesiones de la urbanización. Pero no todos los campos tienen sus propias regeneradoras: algunos están conectados a la depuradora municipal, explica Herrero.
Los datos obtenidos por El Salto a través de peticiones de información pública indican que los cuatro resorts gestionados por Inversiones en Resorts Mediterráneos SL en la zona —además de El Valle, Hacienda Riquelme, La Torre y Las Terrazas de la Torre— tienen una concesión conjunta de 1.589.039 metros cúbicos de agua al año. Dicha cifra equivale al consumo medio de unas 33.465 personas durante todo un año, pero es un volumen que no necesariamente ha de coincidir con el finalmente utilizado, según La Entidad de Saneamiento y Depuración de Aguas Residuales de la Región de Murcia (Esamur).
Sin embargo, como la urbanización del complejo turístico no está ocupada todo el año, no siempre dispone de suficiente agua depurada. “Entonces tenemos que tener otros recursos. El principal es el agua desalada, un agua que es, para nosotros, bastante cara”, apunta Herrero. “Dependiendo de la cantidad de agua depurada que genere la urbanización y las necesidades hídricas del campo, usamos entre un 50 y un 60% de agua regenerada, el resto viene de las desaladoras”, continúa.
La desaladora de Escombreras vende agua desalada para el riego de campos de golf en base a una concesión de volumen previa otorgada por la Confederación Hidrográfica del Segura. Según datos compartidos por Esamur, la cantidad de agua desalada usada por los campos de golf en la Región de Murcia ha aumentado desde 258.000 metros cúbicos en 2016 a 625.000 en 2025.
El Ayuntamiento de Adeje recibió el pasado año críticas cuando aprobó, con la emergencia hídrica declarada en las islas, el proyecto del nuevo resort Hoya Grande
En otras comunidades esto sería imposible. Balears prohibió regar los campos de golf con agua desalada en 2022, principalmente por el alto coste energético de producción y por la necesidad de reducir las emisiones de CO2.
Polémico fue el caso de Adeje, en Tenerife, donde también se permite el riego con agua procedente de desaladoras. El Ayuntamiento recibió el pasado año críticas cuando aprobó, con la emergencia hídrica declarada en las islas, el proyecto del nuevo resort Hoya Grande. Este incorpora un campo de golf de 445.000 metros cuadrados, 1.680 camas hoteleras y 140 villas turísticas, a pesar de que el municipio sufre, con cifras relativas a 2024, un déficit de 2,87 millones de litros de agua al día. Para Gabriel González, concejal de Unidas Sí Podemos en la localidad y secretario de Territorio de Podemos Canarias, los campos de golf se usan en las islas para justificar la construcción de nuevos hoteles, un modelo de turismo que, según él, no beneficia a la gente local.
Aun así, España es el país europeo que más agua regenerada procedente de depuración emplea en los campos de golf, con el 59% de regados con este tipo de agua, según el informe Golf y Agua, elaborado por la Universidad de Cádiz. Dicho documento destaca también que el 92% de los campos españoles realizan prácticas para reducir el consumo de agua.
En 2024, los campos de golf consumieron el 0,34% del total de agua consumida en España, según el mismo informe. “En términos totales, la demanda del golf es pequeña. Ahora, ¿qué es lo que pasa? Que cuando nos situamos en los territorios en zonas secas y áridas, que es donde están los campos de golf, ahí compiten o pueden llegar a suponer un porcentaje importante y significativo del agua”, expone Julia Martínez, directora técnica de la Fundación Nueva Cultura del Agua, una organización que promueve una política de gestión de aguas más sostenibles.
Julia Martínez: “Las aguas residuales, depuradas o no depuradas, forman parte de las aguas públicas, y utilizarlas para regar el campo de golf significa que esas aguas no vuelven al río donde se han tomado o al acuífero”
Los datos que maneja este colectivo apuntan a que un campo de golf de 18 hoyos consume en torno a 350.000 metros cúbicos anuales, aunque puede llegar a 400.000, incluso más, porque no se puede comparar la demanda de agua de un campo de golf en Murcia, por ejemplo, o Almería, con los que hay en zonas del norte de España, donde la necesidad de regadío es muy inferior.
En la Costa del Sol —Andalucía es la comunidad con más campos de golf de España, con 109 en total, el 24% del total— y en Murcia hay un problema importante porque ya hay un exceso general de demanda de agua y una buena parte de los acuíferos ya están sobreexplotados, sostiene Martínez. “Por lo tanto, cualquier aumento de la demanda, en este caso con los campos de golf, tiene un impacto negativo importante”.
Balears prohibió regar los campos de golf con agua desalada en 2022, principalmente por el alto coste energético de producción y por la necesidad de reducir las emisiones de CO2.
Esta doctora en biología incide en que también hay que tener en cuenta que utilizar aguas residuales depuradas no supone un menor impacto. “Las aguas residuales, depuradas o no depuradas, forman parte de las aguas públicas, y utilizarlas para regar el campo de golf significa que esas aguas no vuelven al río donde se han tomado o al acuífero donde estarían disponibles para nuevos usos, como pueden ser los usos agrícolas y los usos ambientales”.
El agua supone uno de los mayores gastos de un campo de golf. En 2024, el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) destapó que el dueño de Lorca Golf Resort, inaugurado en 2011 y ubicado en las afueras de la Sierra de Almenara, llevaba 17 años extrayendo agua a través de 15 pozos ilegales. Mientras el empresario solo tenía la autorización para regar a 5,3 hectáreas de campo de golf, en realidad estaba regando casi 22 hectáreas. “En este caso, la sobreexplotación del acuífero adquiere un carácter muy relevante, puesto que la superficie que ocupa la masa de agua abarca una zona de especial protección incluida en la Red Natura”, apunta un portavoz del Seprona.
Además, el mal uso de fertilizantes para mantener a los campos de golf en condiciones óptimas para el juego durante todo el año también puede alterar la calidad natural de las aguas subterráneas. Estos pueden aumentar los compuestos de nitrógeno y fósforo, que son los más utilizados para la revitalización de las raíces del césped, el incremento del crecimiento y la intensificación de su color verde, según el mismo portavoz del Seprona.
El cambio climático y el golf
Las zonas susceptibles de sufrir mayor desertificación son las áreas áridas, semiáridas y subhúmedas que se encuentran principalmente en el litoral murciano-almeriense y en las islas Canarias orientales, según un informe de 2023 del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco). La desertificación es un proceso que depende de la cantidad de lluvia que cae y de las actividades humanas, como puede ser el riego.
“Es un proceso de tensión entre el uso de los recursos por parte de la sociedad y la capacidad del territorio para suministrar esos recursos y renovar esos recursos,” explica Víctor Castillo Sánchez, profesor de investigación especializado en la desertificación en el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (Cebas), adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Cualquier actividad socioeconómica que supone un uso exacerbado o insostenible de recursos como el agua, a largo plazo puede resultar en desertificación, añade.
“El aumento de las temperaturas y la frecuencia de las sequías reducirán, previsiblemente, la disponibilidad hídrica, lo que incrementa el riesgo de desertificación en las zonas áridas”, indica un informe del Miteco
La mejor manera de abordar la desertificación es a través de una planificación integrada de usos del suelo. Pero hay muchos sectores con diferentes intereses sobre cómo se debería usar el territorio, así que hay que intentar llegar a un acuerdo que “maximice la satisfacción de intereses del máximo número de gente,” dijo.
Adaptarse a un clima más seco
Las proyecciones sobre el impacto del cambio climático en España apuntan hacia una mayor aridez, un aumento de las temperaturas y descensos de precipitación que serán más pronunciados en el sureste peninsular y en las islas: un escenario más favorable a los procesos de desertificación. “El aumento de las temperaturas y la frecuencia de las sequías reducirán, previsiblemente, la disponibilidad hídrica, lo que incrementa el riesgo de desertificación en las zonas áridas”, indica un informe del año 2023 elaborado por el Miteco.
Algunos campos de golf de zonas como Murcia han visto la necesidad de adaptarse a estos cambios, aunque aquí juega también un papel importante el criterio económico, dado el alto coste del agua desalada. En el Valle Golf Resort, igual que en muchos otros, “solo tienes hierba en las zonas de juego”, explica Herrero. Según señala, muchos han disminuido la zona de césped y lo han reemplazado por zonas de arena y plantas autóctonas que no necesitan agua.
El Valle también usa un sistema de sensores que miden la humedad exacta del suelo y la evapotranspiración para solo regar donde es estrictamente necesario, explica el presidente de la Asociación de Empresarios del Golf de la Región de Murcia. “No somos capaces de suplir toda esa demanda en los meses de mayor calor, porque hay meses de 40 y tantos grados, y eso te requiere un uso bastante amplio [de agua]”.
Otro resort en Murcia, Alhama Signature Golf, también ha tomado medidas para aprovechar al máximo este recurso. “La lluvia cae igual solo unos días cuando no lo necesitas, y si no tienes capacidad de embalse, pues tienes que estar comprándola”, apunta Javier Agüera, greenkeeper del resort, como se conoce al encargado de mantener en óptimas condiciones el campo, de 33 hectáreas.
“Queremos utilizar el agua para comida o para juegos?”, señala Joris de Vente
Aparte de cinco lagos artificiales para recoger agua de lluvia, tienen una concesión de 290.000 metros cúbicos anuales de la desaladora de Valdelentisco y otra de 60.000 de la depuradora municipal. Además, cuentan con una variedad de hierba llamada paspalum, que aguanta bien la salinidad del agua y el calor sin perder calidad ni densidad, explica Agüera.
Pero con el avance de la crisis climática la competición por el agua entre diferentes usuarios será cada vez mayor. En el sureste de España, las proyecciones indican que en las próximas dos o tres décadas se dispondrá de menos agua y caerá más concentrada en el tiempo, según explica Joris de Vente, investigador de Conservación de Suelo y Agua en el CEBAS-CSIC.
“Los sectores que tienen mayor valor añadido, como puede ser el golf, también tendrán mayor capacidad de obtener el agua a un precio superior. Pero no se trata solo de valorar los aspectos económicos del agua, sino también las dimensiones sociales y culturales de sectores como la agricultura que dependen de ella”, explica de Vente. “No puedes perder de vista que, al final, son decisiones políticas y sociales que van de la mano. Es decir, apostamos por un modelo o por otro”, añade, y finaliza: “¿Queremos utilizar el agua para comida o para juegos?”.
Esta investigación ha sido posible gracias al apoyo del JournalismFund Europe.
Junta de Andalucía
Andalucía
La Junta impulsa la industria del golf con 2,6 millones de euros en 2025 mientras abandona la gestión forestal
Crisis climática
Más de 1.500 millones de personas sufrieron calor extremo en 2026 y España sumó un mes de temperaturas anómalas
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!