PP y PSOE alimentan el racismo polemizando con la acogida de infancia migrante en Cantabria

La confusión generada por el cruce de mensajes entre la alcaldesa socialista de Cartes, Lorena Cueto, y la presidenta del Ejecutivo cántabro, María José Buruaga (PP), ha provocado brotes racistas en esta localidad que han sido aprovechados por Vox.
María José Buruaga Cantabria PP
María José Buruaga, presidenta de Cantabria por el Partido Popular.
7 feb 2026 06:00

“Desde Cartes pedimos perdón por todo lo que está sucediendo en torno a un tema tan sensible […]. Lo hago desde la responsabilidad y el compromiso de acoger a esos menores en el municipio, antes, ahora y en el futuro”. Así zanjaba la alcaldesa de Cartes (Cantabria), Lorena Cueto, su posición respecto a la acogida de apenas una veintena de menores migrantes solos, en virtud del Real Decreto 2/2025 aprobado por el Gobierno de su propio partido y después de una cascada de declaraciones desafortunadas —llegó a calificar la acogida de “castigo” para el municipio— que han alentado el racismo o, cuando menos, la desinformación.

Desde que, el 27 de enero, esta alcaldesa comunicara por redes sociales que el Gobierno de Cantabria (PP) había comprado un edificio en el municipio para convertirlo en un centro de acogida para unos 18 jóvenes se han ido sucediendo acciones y declaraciones “oscilando todas ellas entre el disparate y el racismo”, señalan desde Pasaje Seguro Cantabria. Su actitud provocó, en un primer momento, inquietud en algunos vecinos y vecinas por la falta de información y se produjeron algunas expresiones de racismo, como la presencia en la sala consistorial de una treintena de exaltados, alguno entonando el clásico xenófobo “llévatelos a tu casa”. No obstante, no deja de ser un porcentaje mínimo, aunque ruidoso, de los 6.000 habitantes que tiene el municipio cuyo discurso se ha amplificado.

El racismo es minoritario en Cartes”

Alejandro Castaneda, licenciado en derecho que ha trabajado en think tank ambientalistas y vecino de Cartes, comienza aclarando a El Salto que en el salón de plenos no cabe mucha gente y que a esa sesión que hizo temer el estallido de un brote racista acudió todo tipo de gente, incluidos curiosos y quienes pretendían “combatir los discursos racistas”. A su juicio, “este tipo de ideas en el pueblo son minoritarias” y achaca la sensación transmitida a la “serie de catastróficas declaraciones” de la alcaldesa y al papel del Diario Montañés, cuya cobertura, que califica de sensacionalista, “ha sido una vergüenza desde el primer día”.

Aurora Otero, de Pasaje Seguro Cantabria: “No nos vamos a dejar intoxicar por la clase política que solo mira sus intereses ni por la pequeña parte de la ciudadanía que promueve el odio”

“La mayoría de la gente de Cartes”, explica, “ha sido acogedora” por ejemplo con infancia saharaui y refugiados de Ucrania entre otros. Además, hay un alto porcentaje de vecinos migrantes que conviven con normalidad desde hace ya décadas. Siente que, pese a ello, “en la situación geopolítica actual muy pocos pueden generar una sensación que no se corresponde con la realidad” y subraya que en las concentraciones no solo ha participado poca gente sino que, además, “había gente de fuera”, en referencia a los agitadores de Vox que fueron a pescar adeptos.

Tanto él como su entorno han sentido “vergüenza y pena al ver cómo se ha utilizado a unos pobres críos que no se sabe ni quiénes son ni lo que han pasado”, confiesa.

Masiva respuesta antirracista

Para Jesús Puente, miembro de Pasaje Seguro Cantabria, “el problema es que quien podía haber promovido la solidaridad ha extendido la mancha de aceite encendida del racismo”, creando un ambiente que “facilita el bulo y el grito, lo mejor para el racismo”. Esta organización, que pidió rectificación o dimisión de la alcaldesa, ha convocado, junto al colectivo Las calles contra el fascismo, una manifestación el 14 de febrero en Santander con el lema “Bienvenidas. El odio no tiene cabida en Cantabria”.

Su compañera, Aurora Otero, subraya la importancia de “hacer ver qué somos una sociedad acogedora”. “No nos vamos a dejar intoxicar por la clase política que solo mira sus intereses ni por la pequeña parte de la ciudadanía que promueve el odio”, añade. Puente considera que manifestarse en las calles es “una manera idónea de volver a intervenir en la conversación ocupando el espacio público”, pues le preocupa que se asiente la idea de que el racismo que implica negarles la acogida a niños y niñas migrantes solos es una opción admisible.

En línea similar, para Laura Fernández, de Las calles contra el fascismo, la manifestación “pretende mandar un mensaje de unidad contra el racismo y el fascismo” que haga entender que “no vamos a permitir que este tipo de discursos tengan cabida en Cantabria”. Como profesional con experiencia en el trabajo con menores destaca que hace unos años, habiendo bastantes menores migrantes no acompañados acogidos en la comunidad, “nadie se hubiera atrevido ni se hubieran consentido este tipo de expresiones de racismo”, algo que achaca al “momento en que nos encontramos de auge de la extrema derecha”.

Alejandre Castaneda, vecino de Cartes, dice sentir “vergüenza y pena al ver cómo se ha utilizado a unos pobres críos que no se sabe ni quiénes son ni lo que han pasado”

Su colectivo ha exigido al delegado de gobierno, Pedro Casares (PSOE), que cumpla con su obligación legal de generar un entorno seguro para los y las menores y prohíba las concentraciones “que actualmente están discurriendo a diario a las puertas del centro”, estableciendo en torno al mismo “un perímetro de exclusión […] en torno a cual no se puedan realizar manifestaciones que puedan alterar la paz de las personas que lo tienen como su domicilio”.

Racismo que no cala, pero lo intenta

Durante la semana de cruces de declaraciones, diversos colectivos y personas expresaban en redes y grupos de trabajo de organizaciones sociales el deseo de responder. La convocatoria se concretó el primer domingo de febrero, día anterior a la llegada de los primeros chicos, tras conocerse que desde la mañana Vox había colocado un “puesto informativo” justo en la calle de la casa de acogida.

El ambiente no parecía el ideal, pues ese mismo fin de semana la asociación Alfonso I —grupo minoritario de extrema derecha— presentaba en Santander la plataforma “Remigración y conquista”, por lo que se palpaba en el ambiente la preocupación de que aparecieran en la concentración elementos de la extrema derecha.

Sin embargo, en la tarde se celebró una concentración antirracista en El Torreón, espacio situado a escasos metros del centro de acogida. Una hora después se concentraba también una treintena de vecinos y vecinas, junto con militantes de Vox, que portaban cartelería en la que se podía leer “Extreme la precaución en esta zona”. Pese a una evidente superioridad numérica, las participantes en la protesta antirracista abandonaron el lugar evitando un posible enfrentamiento que algunos exaltados parecían buscar.

En septiembre del pasado año, la apertura del primer centro específico para menores migrantes en Galicia desataba un choque similar entre Xunta, Gobierno español y oposición

El partido soberanista Cantabristas ha denunciado que “el Gobierno del PP ha optado por un enfrentamiento entre administraciones en la que el PSOE ha entrado también en el marco de la xenofobia”. “Tratar a menores de edad como un problema de orden público o como un arma arrojadiza es una irresponsabilidad mayúscula y una falta de humanidad”, sentencias. Por su parte, el coordinador de Izquierda Unida en Cantabria, Israel Ruiz Salmón, ha lanzado un video en el que hace pedagogía advirtiendo a quien haya pronunciado el mencionado clásico racista “¿por qué no te los llevas a tu casa?” que tiene que asumir que “el racismo ha calado un poco en tus huesos”. “El Estado tiene la obligación de prestar atención a todas las situaciones de vulnerabilidad”, añadía.

Paralelamente, desde Podemos Cantabria han registrado un escrito ante la Fiscalía de Menores de Cantabria solicitando la apertura de diligencias de investigación para aclarar si las actuaciones del Ayuntamiento de Cartes se han ajustado a la legalidad y al principio del interés superior del menor.

'Modus operandi' del racismo del PP

En septiembre del pasado año, la apertura del primer centro específico para menores migrantes en Galicia desataba un choque similar entre Xunta, Gobierno español y oposición, mientras Vox, al igual que está haciendo en Cartes, intentaba capitalizar el malestar. Allí, un ataque racista con lanzamiento de cócteles molotov al centro de menores Francisco Suárez, propiedad de la institución social Prodeme, provocó un incendio que causó daños severos en el edificio. Miguel González Lemos, coordinador comarcal de Vox, no ocultó que veía la apertura del centro como un “catalizador” para el crecimiento del partido en la zona, planteando incluso una visita de Santiago Abascal.

La Xunta, gobernada por el PP, recurrió, junto con otras diez comunidades del PP, el real decreto de reparto de menores migrantes solos ante el Tribunal Constitucional y ubicó en Monforte, gobernado por el PSOE, el primer centro específico para menores migrantes de la comunidad, con 80 plazas. El Gobierno de Cantabria, con la popular María José Buruaga a la cabeza, recurrió ante el Tribunal Supremo el decreto y ha enviado a estos jóvenes a Cartes, localidad del PSOE, mostrando el mismo modus operandi.

Este modo de actuar pone de relevancia —para los colectivos antirracistas— la nula importancia que conceden al bienestar de los menores, convertidos en mercancía para la extorsión del contrincante político, con un toque extra de surrealismo en esta ocasión, al haber hecho el Consistorio socialista el caldo gordo a la extrema derecha, lejos de aprovechar y marcar la diferencia.

Galicia
El ataque racista al centro de menores de Monforte revela la estrategia política de la Xunta para la acogida de migrantes
La apertura del primer centro específico para menores migrantes en Galicia desata un choque entre Xunta, Gobierno español y oposición, mientras Vox intenta capitalizar el malestar y se multiplican las acusaciones de racismo y segregación.
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