Ayuso privatiza la red de albergues juveniles y deja sin programa de educación ambiental a los estudiantes

Bajo el argumento de la falta de información sobre las tarifas de estos espacios socioeducativos, la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades ha revocado la contratación de estas actividades esenciales para la sensibilización medioambiental.
Albergue juvenil Villa Castora
Albergue juvenil Villa Castora, gestionado, hasta el momento por la Comunidad de Madrid.
13 jul 2026 13:55 | Actualizado: 13 jul 2026 14:52

La oleada privatizadora del Partido Popular en la Comunidad de Madrid golpea esta vez a la Red de Albergues Juveniles de la región, así como al Programa de Educación Ambiental gestionado por la Dirección General de Bilingüismo y Calidad de la Enseñanza. A partir del 1 de enero de 2027, tal y como ha denunciado esta última semana Ecologistas en Acción, “en un contexto climático donde esta formación es más necesaria que nunca, el gobierno regional priva a alumnado y profesorado de otro servicio público educativo esencial”, denunciaban a través de sus redes sociales. Las instalaciones de estos albergues serán en adelante entregadas a empresas privadas cuya identidad todavía se desconoce, mientras que las actividades que forman parte del Programa de Educación Ambiental quedarán en el aire tras haberse rescindido la contratación de los servicios.

Se verían directamente afectados los albergues juveniles de Los Batanes, Las Dehesas, El Escorial y Villa Castora, cuya gestión se licitará ahora con probabilidad a entidades del sector hostelero

La resolución relativa a la no adjudicación expone, sin dar más detalles, que “la imposibilidad de tramitar la convocatoria que articula dicha participación determina la inexistencia de alumnado destinatario y, por tanto, la imposibilidad de ejecutar las prestaciones esenciales del contrato en los términos previstos”. Se verían directamente afectados por este movimiento de la Dirección General de Juventud, perteneciente a la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, los albergues juveniles de Los Batanes, Las Dehesas, El Escorial y Villa Castora, cuya gestión se licitará ahora con probabilidad a entidades del sector hostelero. Un viraje que, a ojos de los expertos, antepone la rentabilidad económica de estos espacios a su “innegable” utilidad social en pleno contexto de crisis climática.

Ecologistas en Acción ha emitido recientemente un comunicado en el que la organización pone el acento en el carácter esencial de estos espacios socioeducativos para el conocimiento del medio natural a través de distintos campamentos y actividades formativas para mediadores juveniles. El plan de educación extracurricular permitía a niños y adolescentes de toda la región estancias de 3 y 4 días en el entorno del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. También facilitaba formación docente para la incorporación de la educación ambiental en las aulas.

Asimismo, durante los 38 años de historia del programa educativo, estos recursos han sido también punto de encuentro de asociaciones juveniles como los scouts, que llevan años concienciando a niños y adolescentes sobre la necesidad de preservar los ecosistemas de la región. Bajo el argumento de la falta de información sobre las tarifas de los albergues, la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades ha revocado oficialmente la contratación de las actividades en la Sierra. Sindicatos como UGT y CCOO han reincidido en que la externalización del servicio carece de razones objetivas.

Un programa que facilitaba el acceso universal a la educación ambiental

El efecto más “sangrante” de esta modificación, que se ha llevado a cabo desde “un absoluto mutismo”, se hará palpable previsiblemente en los precios de las estancias. Una de las bondades que presentaba el programa por sus precios públicos era que permitía el acceso universal al conocimiento del medio natural. Hablamos de menores de todas las clases sociales —hasta un total de 100.000 a lo largo de su historia desde primeros cursos de educación primaria hasta la FP— y que en muchos casos no cuentan con formas alternativas de aprender acerca de la fauna y flora de su región.

“El programa hacía una labor social a la hora de ofrecer estas oportunidades a personas de diferentes orígenes, barrios y territorios. Esto no deja de reflejar todas las operaciones especulativas que promueve la Comunidad de Madrid”: Ecologistas en Acción

Ello, aseguran desde Ecologistas en Acción, “hacía socialmente rentables los albergues y el programa de educación ambiental”, que complementa el sistema de educación formal. Entre algunas de las actividades formativas que facilitaba el programa se encuentran actividades para conocer el patrimonio histórico de El Escorial, otras que permiten la búsqueda de soluciones a los problemas ambientales o la identificación de especies vegetales y animales autóctonas en el medio rural. Todas ellas imprescindibles para sensibilizar sobre la importancia de preservar los ecosistemas en un momento de amenaza climática severa. El equipo educativo del programa insiste en que, hasta la fecha, por cuatro o cinco días de estancia, con educadores ambientales y con pensión completa, los pequeños pagaban 69 euros. “El programa hacía una labor social a la hora de ofrecer estas oportunidades a personas de diferentes orígenes, barrios y territorios. Esto no deja de reflejar todas las operaciones especulativas que promueve la Comunidad de Madrid por encima del bienestar social”, afirman desde Ecologistas en Acción.

“A través de estas actividades, los peques tienen la oportunidad de conocer el entorno del parque nacional a través de excursiones interpretativas, de juegos de naturaleza, gincanas y talleres educativos, casi todos en el exterior”, comenta un miembro del programa que prefiere mantenerse en el anonimato. A partir del momento en que los precios los fije una empresa explotadora de los albergues en lugar de la administración pública, muchos niños podrían quedarse excluidos del servicio al aumentar las tarifas. Uno de los jóvenes víctimas de esta medida es Andrés Rodríguez, monitor de un grupo Scout en Alcorcón, que acostumbra a realizar actividades de sensibilización ambiental con sus pequeños en la Sierra de Guadarrama. Forma parte de una comisión medioambiental que se encarga de verificar que todas las actividades llevadas a cabo en la formación cumplen con unos estándares básicos de protección del medio ambiente.

“Tendremos que ajustar los presupuestos internos de nuestro grupo scout, ya que al final somos una asociación en la que los monitores trabajamos de manera voluntaria”: Andrés Rodríguez, monitor de un grupo Scout en Alcorcón, que realiza actividades con este programa

En su caso, afirma en conversación con este medio, “tendremos que ajustar los presupuestos internos de nuestro grupo scout, ya que al final somos una asociación en la que los monitores trabajamos de manera voluntaria, no cobramos ni un céntimo y el dinero en última instancia viene de las cuotas de las familias que inscriben a sus hijos e hijas”. Sostiene que la modificación podría repercutir en el medio plazo en el mantenimiento de las cuotas y en la membresía de los chicos y chicas en los grupos. La incertidumbre que viven tanto él como sus compañeros es máxima.

Reubicación forzosa de 200 trabajadores de la Sierra

La cesión impuesta del patrimonio público a entidades privadas golpeará también, de lleno, a más de 200 trabajadoras de la red de albergues, cuyas condiciones laborales sufrirán transformaciones imprevistas. Desde el sector de la Administración Autonómica de Federación de Servicios a la Ciudadanía de Comisiones Obreras (FSC-CC OO) han criticado en un comunicado que “la privatización —maquillada bajo el término de “gestión indirecta”— forzará la reubicación de todo el personal empleado público de estos servicios. Olga Marcos, Secretaria de Comunicación en este sindicato, explica que, mientras que las condiciones horarias y los turnos se mantendrían a priori invariables, el principal cambio se dejará sentir en la reubicación del personal laboral e interino. “Lo que va a cambiar es el lugar de trabajo. Al ser en la Sierra casi todos los puestos, se trata de trabajadores que viven en esa zona, que cuando entraron a trabajar en la Comunidad Madrid, con los diferentes concursos de traslado, se han ido acercando a estas áreas”.

Esta nueva realidad, a ojos de Miguel Ángel Indiano, Responsable de Juventud de CC OO Madrid, empeorará de manera sustancial la calidad de vida de las trabajadoras fruto de estos “traslados forzosos”. Se trata de personas que llevan años trabajando en estos albergues tanto en funciones de mantenimiento, cocina, limpieza y recepción y que actualmente son personal laboral fijo en su mayor parte. Casi todas residen en los municipios donde están situadas las instalaciones, a escasa distancia en coche.

“Ha habido una situación de completo secretismo y ocultismo en todo momento”, lamentan los trabajadores que actualmente son personal laboral fijo en su mayor parte, y que se han enterado por la prensa

Esta operación para privatizar la red de albergues ha transcurrido con una opacidad tal que muchos trabajadores se enteraron de su cambio de situación laboral a través de la prensa. El personal educativo del programa denuncia que todas las gestiones previas a que se hiciera pública la licitación de los albergues se mantuvieron en secreto de forma deliberada. “Ha habido una situación de completo secretismo y ocultismo en todo momento”, comentan. Por su parte, Marcos infiere en este sentido que la Administración de Ayuso acostumbra por regla general actuar con opacidad ante maniobras privatizadoras, de manera que “se nos informa cuando ya está todo hecho. Se informó al comité de empresa y a la junta de personal y tres días después había publicado la licitación en el boletín, apelando siempre a razones organizativas”, desliza.

En última instancia, los expertos consultados convergen en un aspecto fundamental: la importancia de la educación ambiental pública, cada día más en la cuerda floja por los embates de la derecha y la ultraderecha. Charo Morán, integrante de la comisión de educación de Ecologistas en Acción, quien ha trabajado durante 20 años en el programa de educación ambiental de la Comunidad de Madrid realizando programaciones, talleres formativos y prácticas de campo, incide en que la educación ecosocial constituye un elemento central para encarar la situación actual de policrisis sistémica. “Uno de los problemas que tiene la ciudadanía en general, pero en particular los chicos y las chicas, es que están de desconectados de la naturaleza”, explica. Hasta ahora, añade, “existían una serie de contenidos que se pueden trabajar desde la educación ambiental vinculada a la educación pública, es decir, con programas públicos que garantizan el acceso de todo el alumnado a la formación ecosocial sobre el estudio de ecosistemas y de la biodiversidad”.

Este aprendizaje del medio natural deviene esencial para las generaciones futuras, como refrenda el biólogo Vicente Serrano. A su juicio, “los beneficios que tiene salir la naturaleza son casi infinitos, es necesaria la sensibilización, sobre todo en grandes núcleos urbanos, ya que la gente está mucho más alejada de lo que es el medio natural, si bien las personas jóvenes están más concienciadas que nunca sobre la necesidad de respetar la naturaleza y del peligro que supone el cambio climático”.

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