Comunidad de Madrid
Educadoras infantiles en huelga: “El movimiento es nuestro, son nuestras asambleas y ahí no hay más siglas”
Rosa Marín tiene tres hijos y está separada. Sandra Pérez llegó a España desde Guatemala. Las dos están altamente formadas pero cobran el Salario Mínimo Interprofesional. Sobre sus manos recae la educación y los cuidados de niños y niñas de cero a tres años. Y no pueden más. Por eso han dicho basta. Junto al resto de sus compañeras, y bajo el paraguas de la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI), llevan siete meses de huelga. Un paro que se inició el 7 de abril de 2026 y con el que ya se acercan a un logro: una reforma de un real decreto que reduce las ratios a la mitad y que previsiblemente se aprobará en el último consejo ministerial del 24 de noviembre.
De la Comunidad de Madrid, gobernada por Ayuso, y del Ayuntamiento de Madrid, gobernado por Almeida, no han arrancado ningún logro, ni siquiera un aumento salarial para las educadoras que trabajan en escuelas públicas de gestión externalizada, esto es, privatizada, como Rosa o Sandra. Pero aún no tiran la toalla y continúan con el paro.
En un contexto en el que los movimientos sociales preparan una huelga general para el próximo 11 de noviembre, acuden a El Salto para explicar cómo se construye un paro desde abajo, autoconvocadas y autoorganizadas. Como se teje una caja de resistencia, como se afronta la represión cuando se vive en precariedad y como es una huelga empujada por mujeres, en un sector altamente feminizado. La precariedad de los empleos feminizados es una constante y que tiene una consecuencia directa. En lo que va de 2026 y según las estadísticas de huelgas y cierres patronales del Ministerio de Trabajo, el 62,4 % de los participantes en huelgas fueron mujeres, mayoría que se viene repitiendo en los últimos años. La pobreza está feminizada, y la lucha también.
Rosa, empezamos por ti. ¿Cómo habéis aguantado siete meses de huelga?
Es que no podíamos más. Dijimos basta, porque ya no estábamos dispuesta a ejercer esta violencia institucional que nos obligan a ejercer contra la infancia. El momento decisivo fue cuando Pedro Sánchez anunció que iba a hacer una reforma educativa para bajar las ratios y las horas lectivas. Y no decía nada de Infantil. Y lo anunció a las puertas de una Escuela Infantil. Eso ya fue como la gotita que colmó el vaso.
Entre los instrumentos que habéis utilizado, yo creo que es imprescindible la caja de resistencia. ¿Cómo se organiza una caja de resistencia?
Pues la verdad es que cuando arrancamos no nos sentíamos con la capacidad, porque la mayor parte de educadoras no estaban afiliadas a sindicatos. Somos un sector muy feminizado y que no es muy militante. Entonces, ¿qué capacidad teníamos? Pero un montón de movimientos nos ofrecían aportar para nuestra lucha. Y decíamos: “¿Aportar a dónde?”. Gracias a CGT, que nos abrió una cuenta solo para nuestra caja, empezamos a recibir aportaciones gracias a la solidaridad de todos los movimientos. Y luego a vender 'merchan'. El dinero que íbamos recaudando lo invertíamos en 'merchan' e íbamos a todas las fiestas, a todos los eventos. Y así hemos resistido. Es una tarea potente porque luego hay que decidir asambleariamente unos criterios para acceder a esa caja de resistencia. Hay que ver cuánto se recoge y cómo dividirlo. Y luego, poner los días de pago, revisar todas las nóminas... Es un currazo, pero merece la pena.
El movimiento es nuestro, son nuestras asambleas y ahí no hay más siglas. Nosotras decidimos con quién nos juntamos, con quién no, qué pedimos, qué solicitamos. No hay nadie dentro de nuestras asambleas de ningún sindicato.
Otra cosa peculiar de vuestra huelga es que no ha habido peleas de siglas. Yo considero que esa es una de las claves de vuestro éxito en la resistencia, porque vais todas a una. ¿Cómo lo ves tú esto?
Yo también lo creo. Nuestro movimiento es algo muy peculiar, porque nosotras nacimos solas como plataforma. Luego CGT es el sindicato que nos ha apoyado y nos ha facilitado la herramienta para poder iniciar una huelga indefinida, y se ha encargado de darnos ese arrope legal. Pero el movimiento es nuestro, son nuestras asambleas y ahí no hay más siglas. Nosotras decidimos con quién nos juntamos, con quién no, qué pedimos, qué solicitamos. No hay nadie dentro de nuestras asambleas de ningún sindicato. Y eso nos parece vital.
Sandra, ¿qué realidad hay dentro de las escuelas infantiles que os ha empujado a esta huelga?
Pues yo creo que las realidades son, son muchísimas, porque tenemos muchos factores que nos condicionan. Uno de esos factores son los modelos de gestión. Como educadora, depende muchísimo dónde trabajas, si para una escuela de gestión directa, de gestión indirecta o en una escuela privada. En mi caso específico, yo que vengo de una escuela del Ayuntamiento de Madrid de gestión indirecta, digamos que tenemos la suerte de contar con pareja educativa.
¿Qué es eso de pareja educativa? Explícanos.
La pareja educativa es que en cada aula somos dos tutoras, lo cual nos facilita muchísimo, no solo el día a día, los cuidados, la atención personalizada, pero también la carga laboral en cuanto a informes, documentación y que compartes con otra persona a todos tus niños y niñas. Son otros ojos que ven más allá, otra cabeza que piensa diferente y que puede aportar muchísimo. Y la verdad es que se agradece. Entonces, en ese caso, digamos que venimos de una situación que tiene ese privilegio y, sin embargo, estamos en una situación totalmente precaria porque somos de las que tenemos el peor salario. ¿Podríamos estar peor? Sí, creo que en la privada se puede estar muchísimo peor y sé que se puede estar peor porque también he estado en escuelas privadas.
La realidad que nosotras vivimos en las aulas es que hay muchísimas necesidades de todos los tipos y las hay urgentes en plan: “Tengo un niño con fiebre, este tiene hambre, el otro tiene sueño, qué hago con este, llamo a la familia...”. Pero luego, por otro lado, hay muchísimas otras necesidades que vemos, que es que, por ejemplo, no nos han arreglado el techo de la escuela entonces tenemos en medio del aula un cubo para la gotera que cae. Desde el Ayuntamiento se nos exige que hagamos ciertas actividades, que mantengamos un currículum bastante innovador, pero todo eso requiere una preparación y no contamos con las horas suficientes.
¿Cuántos peques tienes tú a cargo?
Yo este curso tengo ocho bebés, ¿vale? El curso pasado tenía 16 peques de dos años con mi pareja educativa. Y luego también depende si tienes algún peque que esté en el equipo de atención temprana, pues ese peque ocupa dos plazas. Entonces, es verdad que tienes una criatura menos, pero al mismo tiempo tienes unas necesidades muy grandes que cubrir. Y luego el equipo de atención temprana, que tampoco da abasto y que muchas veces tú te enfrentas a familias con muchísima necesidad, con muchísimas carencias, que te ven a ti como posible ayuda y solución.
Sandra, el tuyo es un perfil particular. Entiendo que te costó mucho llegar a trabajar en una escuela infantil cuando llegaste a España. No sé si nos puedes explicar un poco.
Yo nací en Guatemala, crecí en Guatemala y estudié en Guatemala magisterio. Entonces, yo ya trabajaba como maestra en Guatemala y en el año 2013, cuando me vine a vivir a Madrid con mi pareja, de las primeras cosas que hice fue buscar un trabajo de lo mío. Entonces, para eso tuve que poner en marcha una serie de temas burocráticos que fueron muy duros, porque homologar los títulos no es fácil. Luego, por otro lado, es verdad que en mi caso específico, yo tenía avanzado el tema de la regularización de papeles, porque yo ya contaba con tarjeta de residencia. Entonces, yo tenía que venir a, a homologar mi título, a buscar trabajo y ver qué hacía. Y sin embargo, no se me va a olvidar que para simplemente homologar el Bachillerato tardé dos años y una cantidad de euros que no sabría decir, entre idas y venidas de documentación de Guatemala a España. En ocasiones en el ministerio, me daban información aque no era la que en mi caso específico necesitaba, y eso hacía que se retrasara seis meses otra vez los papeles. Fue muy duro. Entonces, yo no pude acceder a un trabajo como el que yo deseaba, ser profesora en un aula, desde el inicio.
Las primeras cosas que hice fue entregar currículums en sitios educativos, más de manera informal, centros socioculturales, ludotecas. Y una de las primeras cosas que me dijeron fue: “Las chicas como tú vienen a hacer limpieza”. Yo dije: “¿Ah, sí?” Digo: “¿Quiénes son las chicas como yo? ¿A qué te refieres? ¿Una persona racializada?”. Y claro, para mí eso fue un gran shock, porque ¿quiénes son las personas como yo?. Luego conocí personas como yo, chicas que habían venido de Guatemala, que habían venido de otros países de Centroamérica y Suramérica, y efectivamente, la mayoría de ellas se dedicaban a trabajos del hogar, por ejemplo, cuidar niños en casas, cuidar adultos, hacer limpieza, cocinar. Hablando con ellas dije: “Pues chicas, yo a una persona mayor no la sabría cuidar, no sé, pero un niño sí. Es que a eso me dedico. Si me ayudáis a encontrar un trabajo”. Y es verdad que gracias a ellas a las dos semanas yo ya estaba trabajando de cuidar niños por la tarde.
El título de magisterio no me lo homologaron, tuve que tomar la decisión de hacer el ciclo formativo de Técnico Superior de Educación Infantil. Yo en ese momento ya había sido madre y por interés propio, yo ya me había formado en Pikler, en Montessori, en Waldorf... en una serie de pedagogías y me mantuve al día y lo luché con uñas y dientes hasta conseguir entrar en una Escuela Infantil.
Y consigues entrar, y ahora has dado el paso de ir a la huelga.
Sí. Nosotras que estamos en el Ayuntamiento creo que tenemos, digamos, la oportunidad de poder hacer huelga sin poner en peligro nuestro puesto de trabajo. Y aun así han habido compañeras que han participado en la huelga a las que no se las ha renovado el contrato, pero creo que siempre una lucha social la puede llevar aquella persona que está en la capacidad de hacerlo, que tiene un privilegio. Desde luego que si esta huelga me hubiese pillado a mí trabajando en una escuela privada de las que estuve antes, con un día que yo hubiese hecho huelga, yo me hubiese ido a la calle.
Esta lucha, aparte de ser una lucha feminista, es una lucha por poner en el centro a la infancia.
Rosa, estamos hablando de privilegios también entre vosotras. El sistema al que formáis parte está muy dividido. La gestión está metida en cajitas. He contado hasta ocho modelos diferentes en la Comunidad de Madrid. Eso no es casual.
No, esto es todo premeditado, porque al final es no creer en la educación de la primera infancia. Y si tú no crees, que tú crees que es un guardar, si tú crees que es que las mujeres tienen que estar en casa con los críos, pues no inviertes. Y si no inviertes, pues es que te da igual, vas haciendo apaños, ¿no? Y como es un sector feminizado, ¿no? Pues ¿para qué le vas a pagar más?. Me voy montando modelos de privatización y de externalización que me conviene.
Y luego que somos un sector muy machacado de autoestima, Mi madre me lo dice: “Estudias dos carreras, ¿para qué? ¿Para limpiar culos?”. Esta lucha, aparte de ser una lucha feminista, es una lucha por poner en el centro a la infancia. Es que nadie lo mira, es como si con que no le dé un parraque a la criatura es suficiente. Pero es que estás dejando una huella y una impronta tan importante, que nos persigue cuando somos adultas. Cuántas taras tenemos de la infancia. Vamos a mirar bonito a la infancia para que en un futuro sea un ciudadano sano emocionalmente, mentalmente, que sea capaz de gestionarse antes de echar su furia al resto.
Entre las demandas de esta huelga, como hablábamos antes, está la pareja educativa, para que en todas las escuelas haya pareja educativa, que no en todas lo hay. Un aumento salarial, porque como has indicado antes, en algunas escuelas públicas de gestión privatizada se gana el salario mínimo interprofesional. Y otra de vuestras demandas era la reducción de ratio, es decir, la reducción de niños y niñas por educadora. Y creo que por aquí sí que vais a conseguir algo, ¿no? Cuenta Rosa.
Estamos ahí. A ver si el 24 de noviembre, que es la fecha del último Consejo de Ministros, se firma ya la modificación del Real Decreto 132/2010, que implicaría una bajada de ratios tan brutal, hasta de la mitad. Hablamos de que de ocho bebés pasamos a cuatro, que de catorce criaturas de uno a dos pasamos a seis y hablamos que de veinte criaturas de dos- tres pasamos a ocho. Implica poder mirar, poder observar, tener manos para coger, para arrullar, para atender de manera individualizada. O sea, que estamos preparando el fiestón por si sale ya y lo celebramos. Estáis invitadas.
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