Comunidad de Madrid
Exhumados los restos de un posible brigadista republicano que participó en la batalla de Brunete
Los terrenos que bordean Madrid al oeste fueron escenario de duros combates del ejército republicano contra las tropas franquistas desde el inicio de la guerra, alcanzando su cenit con la Batalla de Brunete en julio de 1937. Sobre lo que hoy son urbanizaciones de chalets de lujo, se estiman unas bajas de cerca de 40.000 combatientes, solo en ese mes. Muchos de ellos puede que aún sigan allí, bajo los cimientos del desarrollismo y el boom inmobiliario de alto standing.
Cerca de una de esas urbanizaciones y junto a un camino, un vecino halló hace algún tiempo los restos de quien podría haber sido un combatiente de las Brigadas Internacionales, 32.256 extranjeros que llegaron a España tras el golpe de Estado de las tropas franquistas desde distintas partes del mundo para defender la república. Delataba su presencia un casco francés, modelo Adrián, que asomaba junto al cráneo en una pendiente cercana a un pequeño barranco, en una finca privada.
Arqueoantro, un equipo multidisciplinar dedicado a la arqueología de gestión, comunicó el hallazgo a la Secretaría de Estado de Memoria Democrática. Ha sido la Dirección General de Atención a las Víctimas del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática la que ha gestionado la recuperación y, tras un concurso, declarado a un equipo de la Facultad de Biología de la Universidad Complutense el adjudicatario para realizar la exhumación.
Este 22 de diciembre un grupo de arqueólogos, antropólogos, genetistas e historiadores recuperó los restos, tras localizar con exactitud donde se encontraba la fosa. Rodeados de encinas, en un claro que formaba un círculo casi perfecto, exhumaron el cuerpo junto al ya mencionado casco y algunos objetos que llevaba en los bolsillos, entre ellos un proyectil de fusil y un pequeño espejo de campaña.
A primera vista y en opinión de los antropólogos, es pronto para determinar si son los restos de un brigadista. Su análisis, tanto antropológico como de ADN, se llevará a cabo en el laboratorio y los resultados se cotejarán con la abundante información histórica de la que se dispone.
En cualquier caso, parecen los restos de un individuo muy joven —así lo demuestran los restos óseos— que fue enterrado con prisas en medio de una batalla, o en una retirada. Eso dan a entender el resto de los materiales encontrados a su alrededor, distinta munición, alguna sin usar, metralla o espoletas. Un escenario de guerra cuerpo a cuerpo, aunque en una primera prospección no se encontraron más restos humanos en las cercanías inmediatas.
La exhumación se realizó en un día, desde el amanecer hasta bien caída la noche de invierno, la más larga del año. Antes de que los últimos rayos de sol se colaran entre las encinas de una loma cercana, los restos de este posible brigadista volvieron a ver la luz tras casi 90 años de espera solitaria.
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