Las trabajadoras de Escuelas Infantiles van a la huelga

El 7 de abril las educadoras de Madrid inician un paro indefinido, mientras las plantillas de otras comunidades se preparan para secundarlo un mes después. Piden un marco común que obligue a bajar ratios y una dignificación de sus condiciones laborales, con salarios que rozan el SMI.
Almeida en una escuela Infantil
El alcalde, José Luis Martínez-Almeida en una escuela infantil municipal. Foto: Ayuntamiento de Madrid.

Rosa Marín Sánchez es educadora en la Escuela Infantil Las Mercedes. Su centro pertenece al Ayuntamiento de Madrid pero la gestión está en manos de una empresa privada. Cobra el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y maneja unas ratios “inasumibles”. “En Madrid por educadora tenemos un máximo de ocho bebés, 13 criaturas de uno a dos años y 16 de dos a tres”, explica. Y ella tiene suerte, asegura. Gracias al anterior gobierno de Ahora Madrid las ratios bajaron y cuentan con una pareja educativa, esto es, dos personas por aula. “Pero esto es la excepción. En Madrid hay educadoras solas con 18 niños en un aula“, explica. Por esto, y por la precariedad que se vive especialmente en las escuelas de gestión privatizada, amplia mayoría en la Comunidad de Madrid, el próximo día 7 de abril van a la huelga, convocada por la Plataforma Laboral Escuelas Infantiles (PLEI) y apoyada por el sindicato CGT.

En la Comunidad de Madrid las ratios están fijadas en un decreto “obsoleto”: el 18/2008. Este marca límites de alumnado muy alejados de las recomendaciones de la Comisión Europea que establecen la necesidad de una persona especialista por cada cuatro bebés, una por cada seis criaturas entre uno y dos años y una por cada ocho entre dos y tres años. 

El Proyecto de Ley aprobado por el Gobierno, que recoge una bajada de 22 alumnos por aula en Primaria y de 25 en ESO, no hace alusión a una reducción de las ratios en el primer ciclo de Educación Infantil

Marín, quien pertenece a PLEI, explica que las educadoras demandan a la Comunidad de Madrid que camine hacia esa dirección y que aseguren a dos trabajadoras por aula, lo que se conoce como pareja educativa. Pero piden algo más: que se establezca un marco común estatal para el primer ciclo de Infantil, algo que, a día de hoy no existe reflejado en la LOMLOE y tampoco en el Proyecto de Ley aprobado por el Gobierno, que recoge un máximo de 22 alumnos por aula en Primaria (frente a los 25 actuales) y de 25 en ESO (frente a los 30 actuales), pero no hace alusión a cero-tres.

Según los datos del Informe Eurydice 2025, la red institucional de la Unión Europea que recopila, analiza y compara los sistemas educativos de los Estados miembros, España lidera en ratios, con una media de 20 niños y niñas de dos años por educadora. Lejos están los datos de países como Dinamarca con una educadora cada tres alumnos o alumnas, Finlandia, con una educadora por cada cuatro o República Checa, que tiene a siete alumnos por educadora. “Y no estamos hablando solamente de números, estamos hablando de niños y niñas que necesitan acompañamiento”, remarcan desde la plataforma PLEI.

20 niños o niñas por clase

Esto quiere decir que en España hay aulas donde una única educadora atiende a 20 niños y niñas de dos a tres años. Este es el caso de Andalucía, cuya legislación establece un máximo de ocho bebés por educadora, 13 niños y niñas de uno a dos años por trabajadora y 20 para dos-tres.

Desde la Plataforma Andaluza de Escuelas Infantiles de Andalucía, explican a El Salto que las trabajadoras en la actualidad se enfrentan a muchos frentes y este es uno de ellos. Preparan, junto a otras comunidades, una huelga para el 7 de mayo, por el momento de un día, en una autonomía donde prima la colaboración público-privada. Un modelo en el que el 93,4% de las plazas están bonificadas al 100%. “Yo estoy en una escuela que es de gestión indirecta, pertenece a un Ayuntamiento pero la lleva una empresa privada. Soy la directora y me salgo del despacho para ayudar a la compañera de los bebés para darles de comer, recojo el comedor y luego me voy a dos años para ayudar a cambiar pañales. Solo tenemos una profesora de apoyo para cuatro aulas”, explica Nieves Terriza, de la lataforma andaluza. 

Recientemente, el todavía presidente de la Junta, Juanma Moreno Bonillo, anunció la gratuidad de las clases de dos a tres años. En el plazo de un año, y si es que revalida cargo, se ha comprometido a trazar un para abordar la gratuidad en los tramos de cero a un año. Pero nada se ha dicho de un incremento en la financiación de estas escuelas. “En la red de centros infantiles, la mayoría son centros privados adheridos al programa de la Junta, quien aporta una cantidad por plaza. El precio por plaza lleva congelado desde 2019, las empresas esperaban que ahora subiera pero a día de hoy no tienen constancia de que la Junta lo vaya a hacer”, explica Terriza mientras desgrana que esto impacta en las condiciones de las trabajadoras.

Tras una huelga indefinida en 2022, las educadoras de Navarra consiguieron la equiparación salarial con las trabajadoras de las escuelas de gestión directa. “Nuestros sueldos aumentaron 500 euros al mes”, explica la educadora Narila Mondragón.

Como PLEI, las trabajadoras andaluzas están conectadas en una red estatal, la Plataforma Estatal de Escuelas Infantiles (PEEI). Preparan movilizaciones para el 18 de abril en Sevilla y Málaga y calientan ya motores para la huelga del 7 de mayo.

Frutos de una huelga

Desde la Plataforma cero-tres de Navarra, quienes secundarán el paro del próximo 7 de mayo, explican que consiguieron frutos con un paro indefinido en 2022 que empezó el 2 de mayo y acabó en julio con el fin de las clases. Como en las anteriores comunidades anunciadas, el 80% de las escuelas son de gestión indirecta. “Conseguimos la equiparación salarial con las trabajadoras de las escuelas de gestión directa, nuestros sueldos aumentaron 500 euros al mes”, explica la educadora Narila Mondragón.

“También conseguimos un acuerdo donde iban a ir mejorando ratios hasta alcanzar la europea”, prosigue Mondragón. Acuerdo que, en la actualidad, se encuentra en punto muerto y por ello retomarán la lucha. “Hasta ahora lo que han hecho es poner apoyos de medias jornadas con contratos precarios. Las educadoras han de buscarse otro trabajo para poder subsistir”, explica Mondragón. 

Mondragón explica que su oficio es vocacional y de una gran relevancia, pues acompañan y educan a las personas en sus primeros años, pero solo consiguem coleccionar “frustraciones”. “Estamos muy formadas, muy preocupadas por la infancia y ves que no llegas. Vas a cambiar a un niño al baño y dejas a los siete bebés ahí sin poder atenderlos”, se queja.

Mientras, en Madrid se preparan para prender la mecha. “Desde la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI) en Madrid, con el apoyo del sindicato CGT, la Plataforma Estatal (PEEI) y de todas las comunidades autónomas, salimos a las calles a reivindicar unas condiciones dignas, salarios adecuados y ratios que permitan desarrollar una educación de calidad acorde a las necesidades reales de la primera infancia”, finalizan su comunicado.

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