Coronavirus
Los dos meses más largos de la historia de Livorno

En la ciudad del Livorno, en la costa toscana, la vida “normal” se va recuperando poco a poco, tras un confinamiento en el que la mayoría de la industria siguió activa, mientras la vida se detenía para la población.
Livorno Coronavirus
Una mujer camina en el paseo marítimo de Livorno Giacomo Sini
Traducción: Giacomo Sini
16 may 2020 06:38

El mar está en calma, acaricia las rocas calentadas por el sol. A mediados de marzo, el verano parecía estar a tiro de piedra, pero en Livorno el paseo marítimo estaba casi desierto. Pocas personas en la acera compuesta de adoquines cuadrados, alguien corre en chandal con música en sus auriculares, otros pasean a sus perros bien atados, los bancos que dan al mar generalmente muy llenos, ahora son ocupados, a lo sumo, por una persona.

Una chica lee un libro con las piernas cruzadas, dos pensionistas bronceados hablan y sonríen de un banco a otro, les cuelga una mascarilla quirúrgica bajo la barbilla. Parecía una situación surrealista pero no era nada comparado con lo que sucedería en las terribles semanas que estaban por venir. Sólo desde principios de mayo, con la disminución de los contagios y la relajación de las medidas gubernamentales, la ciudad junto al mar está volviendo lentamente a la vida. La llamada “fase dos” ha comenzado.

Parece que han pasado años desde el último domingo normal, cuando sólo había una persona en la ciudad con el virus. La alarma ya había afectado al carnaval, y la multitud no era tan densa, pero los niños corrían disfrazados

Parece que han pasado años desde el último domingo normal, cuando sólo había una persona en la ciudad con el virus. Por supuesto, la alarma ya había afectado al carnaval, y la multitud no era tan densa, pero los niños corrían disfrazados. Entonces llegó el 8 de marzo. Entre las muchas personas que disfrutaban del mar, podían verse también los carteles y banderas del movimiento feminista NonUnaDiMeno – Ni una menos.

Desde un megáfono la voz de las intervenciones se difundía por la plaza, la gente se detenía, aplaudía, nunca se había visto tanta atención en la calle, la tensión ya se sentía. Se suponía que iba a haber una manifestación, pero NonUnaDiMeno, ante el riesgo para la salud, había decidido en los días anteriores reformular la iniciativa tomando precauciones, y vulnerando la prohibición de manifestaciones vigente desde aquella misma mañana.

Ese día, se anunció por televisión un decreto ministerial que ampliaría la “zona roja” que antes se imponía sólo a los municipios más afectados por el contagio. Desde entonces, una serie de decretos han endurecido aún más las restricciones. La situación es bien conocida: eventos y manifestaciones prohibidas, derecho de huelga suspendido, bares, restaurantes y tiendas cerradas excepto tiendas de comestibles, supermercados, quioscos de prensa y otros negocios y oficinas considerados esenciales.

Coronavirus
Roma, ciudad cerrada: apuntes en tiempos del coronavirus

La verdad es que estamos acojonados —¿cómo no estarlo?—, pues nuestro sistema de mínimas seguridades vitales se viene abajo. Lo de estar en casa es lo de menos. De un día para otro, millones de personas se han despertado sin ingresos y con una perspectiva de futuro algo más que precaria.

Para circular por las calles debían certificarse razones válidas como trabajo, emergencia, necesidad y los controles —realizados también por el ejército en algunas regiones—eran muy estrictos. Medidas todas ellas que permanecieron en vigor hasta el pasado 4 de mayo, y que se han ido relajando de manera diversa en las distintas regiones.

Livorno coronavirus solidaridad
Giulia, integrante de la red de solidaridad de Potere al Popolo, compra alimentos en el mercado Giacomo Sini

El gobierno para detener el virus lanzó el eslogan #iorestoacasa, pero ¿qué significaba realmente? En Italia más de 50.000 personas no tienen hogar, 3.600.000 no tienen acceso a los servicios básicos de higiene, mientras que la falta de un domicilio fijo en las ciudades es del 11,3% según los datos de 2015. Además, la casa no es muy a menudo un refugio, sino un lugar de violencia para todas aquellas mujeres y niños que ahora se encuentran entre cuatro paredes con sus maltratadores. Por último, está la desastrosa situación de las cárceles, donde 63.000 personas viven ya en terribles condiciones de higiene y hacinamiento que provocaron motines en muchas prisiones entre el 9 y el 12 de marzo, durante los cuales murieron 14 presos en circunstancias aún no aclaradas.

A pesar de las restricciones, en el momento álgido del confinamiento, el 55,7% de los trabajadores de la industria y los servicios privados seguían activos en el lugar de trabajo, en la mayoría de los casos sin una protección sanitaria adecuada

A pesar de las restricciones, millones de personas nunca han dejado de ir a trabajar, en la mayoría de los casos sin una protección sanitaria adecuada. “Italia se cierra” titulaban los periódicos el 11 de marzo, pero en realidad las actividades de producción se detuvieron solamente después del 25 de marzo, cuando el gobierno cedió en parte a la amenaza de una huelga general, permaneciendo muchas actividades abiertas. Para el ISTAT a finales de marzo, en pleno lockdown, el 55,7% de los trabajadores de la industria y los servicios privados seguían trabajando en el lugar de trabajo.

La refinería de ENI en Livorno es una de esas plantas industriales “estratégicas” que nunca ha dejado de producir. Es mediados de marzo y a la entrada de ENI a las 7:30 a.m. algunos trabajadores llevan sus máscarillas y mantienen sus distancia charlando en fila para llegar al trabajo. A mediados de marzo hubo en todo el país una ola de huelgas por la defensa de la salud, una lucha nacida desde abajo a la que las secretarías de los sindicatos mayoritarios no se unieron hasta el final.

Entre Prato y Florencia se encuentra una de las zonas industriales más importantes del país. Darío Salvetti es un obrero de montaje y delegado sindical de la FIOM en la GKN, una fábrica cerca de Florencia que produce ejes para la FIAT: “Con la huelga habíamos ganado la posibilidad a trabajar solos en las estaciones de montaje donde normalmente trabajamos de a dos, reduciendo así la producción a la mitad. Pero eso no fue suficiente”. Así fue como se llegó a la interrupción de la actividad en gran parte del sector matelmecánico, que, después de casi un mes y medio de suspensión, sólo a partir del 4 de mayo volvió a producir.

pescadores livorno coronavirus
Los pescadores intentan vender pescado fresco en un puerto desierto Giacomo Sini

La actividad pesquera, por otro lado, nunca se ha suspendido pero está en profunda crisis. En el puerto de Livorno los pescadores suelen vender pescado a los peatones, pero durante meses las calles estaban desiertas y nadie compraba el pescado. Ahora, durante la buena temporada, tienen dificultades para emplear los pesqueros más grandes, porque con una tripulación más numerosa es complicado cumplir con las regulaciones anti-covid a bordo.

Flora, tras mudarse desde Roma dos años atrás para una prácticas, se quedó en Livorno porque se enamoró de esta ciudad. Tiene 29 años y, como muchos otros jóvenes, ha visto desvanecerse cualquier posibilidad de trabajo con la pandemia. Se suponía que se mudaría a España en abril para trabajar en un centro de recuperación de vida silvestre, y todo explotó. Pero como ya había dejado su trabajo, ahora está desempleada. En los últimos meses ha salido de casa casi sólo para sacar a su perro.

Las clases en las escuelas y universidades se suspendieron el 5 de marzo, y no se reanudarán antes de septiembre. Siempre que es posible, las clases se dan online, pero no siempre es fácil

Las clases en las escuelas y universidades se suspendieron el 5 de marzo, y no se reanudarán antes de septiembre. Siempre que es posible, las clases se dan online, pero no siempre es fácil: “tienes que seguir adelante, es que no puedes pretender que estás en la escuela, como si no pasara nada, y obligar a los niños a pasar seis horas continuas delante de una pantalla, y no todos tienen un ordenador”, dice Patrizia Nesti, 63 años, profesora de Italiano en el Liceo F. Enriques de Livorno.

Es una sindicalista de Unicobas (Confederación Italiana de Base) y a menudo tiene que enfrentarse con la directora de la escuela para no renunciar a demasiados derechos en esta fase de emergencia. Tiziano, su esposo de 64 años, también está en casa; se ganaba la vida haciendo mudanzas y no sabe cuándo volverá a trabajar. Ahora siempre comen juntos con su hijo, y el ambiente es amistoso. Pero el tema principal de la conversación es siempre el mismo: el coronavirus.

mascarilla coronavirus livorno
En la casa de Patrizia y Tiziano la mascarilla cuelga entre las llaves Giacomo Sini

En una terraza al norte de Livorno, Stefania hace su media hora diaria de ciclismo. Hay muchas personas que en los últimos meses han hecho en casa las actividades que solían hacer al aire libre. “No esperaba una epidemia, más bien temía un conflicto internacional, pero de hecho esto parece una guerra”, confiesa Stefania. Tiene 69 años y es abuela desde hace tres meses. Lamenta no estar viendo crecer a su nieta. Como muchas otras personas Stefania ha elegido el auto-aislamiento, casi no ve a nadie, y sale una vez a la semana para hacer sus compras. Piensa que de esta manera contribuye a evitar contagiarse, o trasmitir la enfermedad a los demás.

Para muchos, el aislamiento puede ser fatal: Las personas más vulnerables o ancianas, que no pueden salir de casa o tienen miedo de hacerlo. Para ayudar a estas personas, especialmente en las grandes ciudades, se han desarrollado grupos de apoyo mutuo y solidaridad que se encargan de entregar alimentos y medicinas a domicilio, sacar al perro, ofrecer apoyo psicológico por teléfono, e incluso asesoramiento legal y sindical. Se trata de actividades muy importantes dado que pueden resolver problemas concretos de las personas, al tiempo que ayudan a tejer y mantener redes sociales de solidaridad.

Migración
La regularización de migrantes da un paso más en Italia
El enfoque centrado en los derechos humanos que defienden las organizaciones civiles confronta con la apuesta basada en garantizar la mano de obra en sectores esenciales a la que se apunta desde el gobierno italiano, ilustrando los ejes que atraviesan este debate a nivel internacional. 

También en Livorno hay grupos que realizan actividades de este tipo. Giulia tiene 25 años y participa en el proyecto de solidaridad lanzado por Potere al Popolo, recibe llamadas y se pone en contacto con los voluntarios que se han puesto a su disposición. “Con los voluntarios podemos cubrir casi todos los distritos de la ciudad” dice, preparando los turnos para el día siguiente. En el proyecto Potere al Popolo de Livorno participaron más de 40 voluntarios y se entregaron paquetes de alimentos a más de 700 personas con dificultades financieras durante el mes de abril.

La primera llamada fue la de Piero, un anciano que no puede salir de su casa, vive en el centro de la ciudad y necesita una pequeña compra semanas y algunas medicinas. Giulia recibe la llamada y se encarga de la compra y la entrega directamente, en el último piso de un edificio deshabitado. Ella baja de nuevo a la calle, mira hacia arriba, Piero la saluda desde la ventana, Giulia baja la máscara y agita la mano sonriendo.

Arquivado en: Italia Coronavirus
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.

Relacionadas

Turismo
Turismo depredador Poca agua, mucho turismo: la crisis hídrica amenaza las islas Eolias en Italia
Las islas italianas del Mediterráneo están acusando especialmente las consecuencias de la turistificación, pero también de una crisis hídrica sin precedentes provocada por el cambio climático. Es el caso de las islas Eolias, en el norte de Sicilia.
O Teleclube
O teleclube 'O Teleclube' viaxa á preciosa aldea de 'Vermiglio' a finais da Segunda Guerra Mundial
A película de Maura Delpero, seleccionada para representar a Italia nos Oscar, retrata a vida dunha familia de Vermiglio, unha aldea nevada nos Alpes italianos.
Fronteras
Fronteras Italia libera al jefe de la policía libia acusado por homicidio, secuestro y desaparición de migrantes
El general Najeem Osema Almasri Habish, jefe de la policía de Libia, fue detenido en Italia con una orden de la Corte Internacional acusado de torturas, homicidio y desaparición de refugiados. Las autoridades italianas decidieron liberarlo
Comunidad de Madrid
Sanidad Universal Sociedades sanitarias critican el SMS amenazante que el Gobierno de Ayuso está enviando a personas migrantes
Cuatro sociedades científicas denuncian un texto amenazante en el que se indica al destinatario que dispone de 30 días para seguir de alta en la Tarjeta Sanitaria, lo que está generando “incertidumbre” y “desprotección”.

Últimas

Salario mínimo
Salario mínimo PSOE y Sumar llegan a un acuerdo para que el SMI no tribute el IRPF
Pese a adelantar la ministra de Trabajo que se habían roto las negociaciones, finalmente las personas que cobren el salario mínimo no tendrán que declarar en 2025.
Opinión
Opinión Sobre la cancelación de Georgina Orellano en el Foro ESPAL 2025
La cancelación de Georgina redunda en esta incapacidad para escuchar a las trabajadoras sexuales y en el pánico que tienen de que se las escuche. Denota inmadurez política, cerrazón dialéctica y pacatería moral.
Madrid
Derecho a la vivienda Consumo abre expediente a Alquiler Seguro por prácticas abusivas contra los inquilinos
La decisión del Ministerio de Pablo Bustinduy, según el Sindicato de Inquilinas, “abre la puerta a la devolución de millones de euros a las inquilinas que reclamen sus derechos”.
Más noticias
Notas a pie de página
Notas a pie de página Mansiones encantadas y casas sin cocina
La casa encantada como símbolo de la opresión del espacio doméstico recorre la literatura de muchas escritoras. Pero hubo un tiempo en el que algunas feministas trataron de imaginar otro hogar posible, en el que se liberase el trabajo doméstico.
Economía
Análisis Europa, ¿última defensora del liberalismo o cómplice de un orden fracasado?
El peligro no proviene únicamente de líderes externos “autoritarios”, sino de la erosión interna de la democracia bajo un sistema que pone al mercado por encima de la gente.
Comunidad de Madrid
Comunidad de madrid El taxi advierte de que las nuevas licencias a Cabify van a “reventar el mercado”
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid da la razón a las plataformas de VTC y obliga a la Comunidad de Madrid a concederles más de 2500 nuevas licencias en la comunidad.
Sevilla
Proyectos estratégicos Ilegalidades pasadas y peligros futuros de la mina que la Unión Europea quiere revivir en Sevilla
Las Cruces tiene un historial de más de 6,5 millones de euros en sanciones e indemnizaciones por extracciones ilegales de agua. El espaldarazo de la UE y del Gobierno al proyecto podría empeorar los vertidos que ya realiza la mina en el Guadalquivir.

Recomendadas

Contaminación
Contaminación Un municipio galego demanda á Xunta pola contaminación do encoro das Conchas
A veciñanza das Conchas, na comarca da Limia, leva á Xunta ao Tribunal Superior de Xustiza de Galicia pola contaminación provocada debido á cría intensiva de gando porcino e avícola.
América del Sur
América del Sur La batalla por el litio: pueblos originarios resisten un “genocidio medioambiental y cultural”
Sudamérica se ha convertido en la proveedora mundial de materias primas para la transición energética. Las comunidades afectadas se revelan ante una actividad que genera desposesión de tierras, contaminación, sequía y conflictos internos.
El Salvador
Ivania Cruz “El estado de excepción se está utilizando en El Salvador para gobernar en base al miedo”
A esta defensora de derechos humanos y comunitarios le allanaron su casa mientras se encontraba en un viaje internacional. Desde el exterior, denuncia la persecución del gobierno salvadoreño hacia su organización y hacia las comunidades que defiende.
Yemayá Revista
México Sobrevivir en la frontera: el cuerpo como moneda de cambio
En Tapachula, punto clave de la frontera sur de México, miles de mujeres migrantes permanecen atrapadas sin poder seguir su camino hacia Estados Unidos.