Un año de movilizaciones nunca vistas en El Corte Inglés: la calle presiona, la dirección acusa el desgaste

Una manifestación hace las veces de aniversario del año de movilizaciones constantes de sindicatos críticos con la empresa que ha erosionado poco a poco la fachada impertérrita del gigante de la distribución conocido por sus prácticas antisindicales.
Corte Inglés huelga
Concentración en protesta frente a El Corte Inglés de la Castellana (Madrid). Foto: CGT.

Este miércoles se cumple un año de aquella concentración frente al centro de El Corte Inglés en Goya (Madrid) que llenó cabeceras, informativos y consiguió el pronunciamiento de la ministra de Trabajo en favor de una plantilla que ha vivido históricamente bajo represión antisindical. Las trabajadoras y trabajadores del gigante de la distribución celebran el aniversario de aquella convocatoria con una manifestación y una promesa: la de no parar hasta conseguir limitar los horarios ampliados, recuperar el pago de domingos y festivos o conseguir salarios acorde al nivel de vida. “Es el hartazgo de las trabajadoras lo que nos impulsa a permanecer en la calle”, explica Melissa Caycho, secretaria de la sección sindical estatal del sindicato CGT en El Corte Inglés.

Melissa Caycho (CGT): “Estamos superorgullosas de poder organizarnos, de romper la barrera del miedo y que cada vez seamos más”

La manifestación ha comenzado a las 11 de la mañana de este miércoles 7 de enero, primer día de rebajas, junto al centro de El Corte Inglés de Castellana, edificio insignia de la empresa del triángulo verde y tienda especializada en productos de lujo. Han llamado a la movilización CGT, LAB, Intersindical Valenciana y Sindicalistas de Base en esta convocatoria a la que han acudido unas 120 personas según la organización, “todo un éxito” dada las prácticas antisindicales conocidas y reconocidas en el grupo empresarial y a pesar de que este 7 de enero es día “de obligado cumplimiento”: la plantilla no se lo podía pedir libre para manifestarse. “Estamos superorgullosas de poder organizarnos, de romper la barrera del miedo y que cada vez seamos más”, apostilla la delegada de CGT.

La tensión durante esta manifestación no solo ha sido la propia de un conflicto laboral prolongado, sino que las organizadoras denuncian “fuerte represión” por parte de un despliegue de Policía Nacional no visto en anteriores convocatorias. “Nos han registrado las mochilas y requisado carteles o bengalas no solo a representantes, a quien gritaba, sino a gente que simplemente acompañaba”, relata Caycho, que explica que en todo momento han seguido las indicaciones de los uniformados, pero que la situación era aun así “intimidante”. Ione Belarra, lideresa de Podemos presente en la manifestación “para apoyar”, ha denunciado “el respaldo que el Gobierno da a través de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a las grandes empresas de nuestro país en vez de estar defendiendo a los trabajadores y trabajadoras”.

Las reivindicaciones permanecen casi inalterables a lo largo de este año ante la falta de voluntad de la dirección de emprender los cambios que reclaman las personas manifestantes: fin de las jornadas “abusivas” de más de diez horas, compensación por trabajar los domingos y festivos o aumento de las plantillas para evitar la sobrecarga de trabajo que asola a las personas empleadas por el gigante del retail, entre otros. Los salarios también están en su punto de mira; como parte de su campaña de agitación previa a la manifestación, la CGT difundió la nómina real de un trabajador con 40 años de antigüedad en la empresa: no llegaba a los 1.200 euros mensuales.

La dirección de El Corte Inglés no ha podido ignorar la serie de movilizaciones que ha ocurrido este año, comienza a acusar el desgaste y a discutir las demandas de los sindicatos críticos.

La dirección de El Corte Inglés no ha podido ignorar la serie de movilizaciones que ha ocurrido este año y comienza a acusar el desgaste. A raíz de una reclamación de la CGT, la empresa realizó una evaluación de riesgos psicosociales. Con esa base, el comité intercentros (el comité de empresa estatal) decidió el pasado mes de diciembre y poco antes de otra manifestación “trabajar” en pos de la reducción de horarios ampliados, posibles incentivos y otras medidas, según cuenta Caycho. La sindicalista señala, eso sí, que se trata de anuncios “sin concreción” y planteados “muy a largo plazo”, con un horizonte temporal de 2026 a 2030. “No estamos pidiendo más vacaciones, sino un básico como un salario acorde al coste de la vida”, recuerda la delegada cegetista.

A pesar de que aún faltan medidas concretas, ha quedado patente que ni la empresa ni los sindicatos presentes en el comité pueden ignorar el ajetreo de los sindicatos convocantes de la manifestación de este miércoles. Esto es especialmente relevante en una empresa sin historial de huelgas y con amplios ejemplos de prácticas antisindicales documentadas y reconocidas en sentencias judiciales, como una del Tribunal Constitucional en 1998 u otra de un juzgado de Sevilla en 2005.

Una evaluación de riesgos que expone la necesidad de mejorar horarios, salario y carga de trabajo

En una empresa acostumbrada a tomar las decisiones de arriba abajo, cuesta escuchar a quienes desde abajo quieren decidir sobre cómo y cuánto trabajan. Fue necesaria una denuncia por parte de CGT para que el grupo de las hermanas Álvarez realizada una evaluación de riesgos psicosociales. La última databa de 2018. “El resultado de la evaluación es que hay sobrecarga en algunos departamentos, que hay que mejorar los horarios y que los salarios son insuficientes”, asevera Caycho.

A lo largo de este año, la central anarcosindicalista ha denunciado jornadas de diez horas o más, irregularidades en el registro horario o falta de días de descanso entre jornadas. Los riesgos laborales son clave en una macrodemanda que la plantilla de la planta logística de Valdemoro ha presentado contra el gigante de la distribución en la que arguyen que sus condiciones de trabajo son merecedoras del convenio de logística, que reconoce mayor riesgo y por tanto mejor salario, por mucho que El Corte Inglés les aplique el convenio de grandes almacenes. Tras algunos vericuetos, se prevé que el Juzgado de lo Social número 31 de Madrid lleve a sala el asunto el próximo 6 de junio.

Tres días antes de una manifestación, el comité intercentros prometió trabajar para mejorar las condiciones. “Estaba claro que querían que no nos manifestáramos”, opina Caycho.

El 17 de diciembre del pasado año, tres días antes de una de las manifestaciones con las que algunos sindicatos tratan de doblar el brazo de El Corte Ingles, se reunió el comité intercentros y decidió bregar en una dirección que mejorase las condiciones laborales en el grupo empresarial con la evaluación de riesgos como hoja de ruta. “Estaba muy claro que querían que no nos manifestáramos”, opina la delegada de CGT a raíz de comportamientos inusuales en torno a ese encuentro.

Hubiera estrategia en lo decidido en aquella reunión o no, la posición de los sindicatos no presentes en el comité es tratar de conseguir esas mejoras, pero no con el calendario propuesto por Valorian, Fetico, UGT y Comisiones Obreras, que habla del periodo 2026-2030. “Las trabajadoras tenemos una necesidad imperiosa” de cambio, expresa Caycho.

Un año de dolores de cabeza para la dirección

El pistoletazo de salida ocurrió el 7 de enero del año pasado y los ecos aún resuenan porque los sindicatos convocantes de aquella concentración histórica siguen presionando. Se rompió un tabú interno a la protesta, han repetido representantes sindicales en varias ocasiones. En marzo, fueron llamados a tomar las calles trabajadores de los centros de Madrid, Sevilla, Burgos, Valladolid y Pontevedra por la CGT; LAB convocó en Bilbao; e Intersindical Valenciana (IV) en la capital del Túria.

Ya hacia el final del año, hubo una manifestación el día del Black Friday, una de las jornadas de mayor facturación para la empresa de las hermanas Álvarez; la siguiente fue el 20 de diciembre, otra fecha de ajetreo por quienes apuran las últimas compras antes de Navidad.

La plantilla también busca defender sus derechos por el flanco judicial. Una denuncia de la CGT espera apoyo del Tribunal Supremo tras perder en la Audiencia Nacional.

La plantilla también busca defender sus derechos por el flanco judicial. La CGT sentó a la empresa en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional por lo que el sindicato consideró irregularidades en el registro horario. Aunque el tribunal validó los argumentos de El Corte Inglés, la central rojinegra ha recurrido la sentencia y el Supremo ha admitido el recurso a trámite.

Adicionalmente, la promesa realizada el 7 de enero del año pasado por parte de la ministra de Trabajo de enviar a la Inspección a revisar los horarios de la empresa tuvo frutos: El Corte Inglés fue sancionado por “vulnerar de forma reiterada el descanso mínimo entre jornadas durante la campaña de Navidad de 2023”, según explica en un comunicado fechado en mayo la CGT. “La Inspección ha corroborado que trabajadoras y trabajadores de distintos departamentos llegaron a encadenar jornadas de hasta 15 horas durante varios días consecutivos, comenzando su turno a las 4h y terminando tras el cierre del centro”, añaden desde el sindicato.

Nunca se ha convocado una huelga en la “gran familia” empresarial española por antonomasia y la empresa ha hecho mucho por ello con sindicatos amarillos o prácticas condenadas por la justicia.

Nunca se ha convocado una huelga en la “gran familia” empresarial española por antonomasia. La plantilla ha podido unirse a convocatorias generales, por supuesto, pero nunca se ha llamado a no acudir al trabajo dentro de la propia empresa. La dirección ha hecho mucho por ello: los sindicatos con más representación son Valorian, creado por la propia empresa, y Fetico, “el tipo de sindicato que interesa a las empresas”, según su fundador. Ambos recibieron en el pasado “trato de favor salarial y profesional”, según las sentencias ya mencionadas, y más recientemente se puede constatar algún caso de puertas giratorias.

Junto a Valorian y Fetico se sientan UGT y Comisiones Obreras. Las organizaciones convocantes de la manifestación de este miércoles ponen al mismo nivel a amarillos y sindicatos. Nelson González, militante de la CGT que formó antes parte de las filas de CC OO, cuenta que en el sindicato comunista tenían órdenes “de arriba” de no llamar a la Inspección de Trabajo, según contaba a El Salto en enero de 2025.

Laboral
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