Iramis R. Cárdenas: “Cuba podría negociar reformas económicas, pero no cambios políticos bajo presiones”

En un contexto de bloqueo energético asfixiante, este investigador del Instituto de Filosofía de Cuba y profesor de la Universidad de la Habana, aporta algunas claves para dilucidar el futuro más cercano de la isla.
Iramis R. Cárdenas, analista cubano.
Iramis R. Cárdenas, analista cubano.
25 feb 2026 06:00

Iramis Rosiqué Cárdenas (Matanzas, 1994), forma parte del Consejo Editorial de la revista digital La Tizza, y, tal como se explica en su línea editorial, pertenece a las nuevas generaciones que construyen alternativas para enriquecer la participación política. Es licenciado en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de la Habana y diplomado en Servicio Exterior por el Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García. Premio Calendario de ensayo 2024 por su libro La actualidad de la Revolución, colabora, además, en medios nacionales e internacionales como analista político.

Desde San Luis de Potosí (México), donde Rosiqué cursa una Maestría sobre Derechos Humanos, Rosique asegura que la derecha mundial es implacable y que si Cuba cae las próximas perseguidas van a ser las izquierdas hemisféricas. Por eso, sostiene que partidos como el PSOE en España o el Partido de los Trabajadores en Brasil no deberían ser tan dóciles ni mirar para otro lado ante el cerco energético a Cuba. En su artículo “Geopolítica de la soledad cubana” afirma que Rusia y China podrían ayudar a Cuba porque el castigo de los aranceles no supondría un gran problema para ellos. El problema es si están dispuestos a asumir los riesgos que entraña.

Si colapsar significa el hundimiento del Estado cubano, este analista cree que eso no va a pasar porque Cuba se ha preparado para estas situaciones desde la Revolución. Y además, hay que tener en cuenta que el agotamiento social, debido a las carencias y los años de crisis no se traduce en debilitamiento de los valores patrios según expone en su artículo “Cuba ante el hombre lobo”. 

Aunque la gente joven tiene ahora mas acceso a bienes que en los años 92 y 93, también es verdad que, desde el punto de vista afectivo y de horizonte político, la desesperanza y el agotamiento es mayor ahora que en aquellos años

Tras la orden ejecutiva de Trump del 29 de enero pasado, ¿Cuba se encuentra ante su peor escenario desde 1959? 
Desde 1959, Cuba se ha enfrentado a situaciones muy graves. Quizás la más grave fue el bloqueo naval de Kennedy cuando la crisis de los misiles. La isla estuvo al borde de la guerra atómica, de un bombardeo nuclear. Desde el punto de vista económico y material hay mucha gente que compara esta situación actual con el Período Especial de 1993, no solo después de la orden ejecutiva, sino todo este ciclo. La orden ejecutiva es solo un capítulo más de un cerco económico que empezó antes de la pandemia con el Gobierno de Donald Trump. A eso se le unió la pandemia, la crisis en Venezuela, la caída del ingreso turístico también por la pandemia. Todas esas circunstancias han producido la crisis y, por supuesto, errores también en la administración del país, de decisiones equivocadas. La mezcla de todo ha producido la peor crisis económica para muchos autores que se recuerda en Revolución. Sobre todo porque, incluso, aunque la gente joven tiene ahora mas acceso a bienes que en los años 92 y 93, también es verdad que, desde el punto de vista afectivo y de horizonte político, la desesperanza y el agotamiento es mayor ahora que en aquellos años. Entonces, en ese sentido, podríamos comparar el Periodo Especial, que es la peor crisis del periodo revolucionario, con esta otra crisis. 

El último barco de combustible que entró en la isla fue en diciembre según el presidente de la República Díaz-Canel. Y por ahora no hay perspectiva de que entre combustible. ¿Qué margen de maniobra tiene Cuba para no colapsar?
Colapsar es una de las palabras que más se ha utilizado por los medios, y por el discurso político de EEUU, para referirse a Cuba en este contexto porque es evidente que la estrategia de Marco Rubio y de Trump es provocar el colapso. Pero ¿qué cosa sería ese colapso? Habría que ver porque efectivamente está paralizado el transporte público en muchas ciudades, las cadenas de suministro se han cortado, pero si colapso es el hundimiento del Estado, el caos de gente saliendo a la calle y que el Estado pierda el control, ese no es un escenario que yo creo que ocurra porque el Estado cubano se ha preparado toda la vida para situaciones como esta. En el Periodo Especial se contempló la Opción cero: qué pasaría si el país se quedaba sin nada de combustible. En los años 90 no ocurrió. Ahora, sí parece que sea una perspectiva. 

Yo creo que el país se plantea un plan que incluye el uso de los portadores energéticos de producción nacional donde está el crudo nacional, el biogás, para suplir determinadas necesidades energéticas. También los gases acompañantes del petróleo. Pero ¿cuál es el problema? Que ninguno de esos portadores puede sustituir al diésel y a la gasolina para sostener las cadenas de suministro. Pero en ese margen de cómo utilizar los portadores energéticos que tenemos, de como utilizar las energías renovables y también de cómo utilizar las alianzas de Cuba, de cómo utilizar la diplomacia, que es una diplomacia de prestigio, de alcance, de cómo hacer determinadas transformaciones en el modelo económico que parece ser que son necesarias y de cómo mantener cohesionado al pueblo es donde está el margen de maniobra de la supervivencia. Porque tampoco creo que EEUU pueda sostener este tipo de política durante demasiado tiempo si se demuestra que no funciona para hacer realmente colapsar al Gobierno, al Estado y al país. 

¿Qué consecuencias tienen para la población las medidas restrictivas y de emergencia que ha tomado Cuba después del 29 de enero ante la falta de combustible? 
Ya había algunas medidas que se habían tomado como restricciones en el transporte público y los cortes de energía. Esas son medidas que ya conocíamos y que afecta al normal funcionamiento de la sociedad. Pero después de la orden ejecutiva con la importación cero de diésel y gasolina hay, al menos, dos afectaciones que son fundamentales y que contribuyen a la cuestión humanitaria. Una es el corte, como mencionaba antes, de las cadenas de suministro. Todo entra en Cuba por los puertos. Pero para trasladar los alimentos, los medicamentos, la ropa, todo lo que se importa, de los puertos como Mariel o el de Santiago de Cuba al resto de las provincias hace falta diésel y gasolina para mover los camiones. Y ya estamos observando cómo el mercado minorista, las pequeñas y medianas empresas que están comercializando la mayor parte de la alimentación en el país, están cerrando porque no tienen como traer la mercancía de Mariel. Me imagino que en Oriente estará pasando lo mismo y eso apunta directamente a la alimentación, que es un problema humanitario.

La segunda consecuencia que me parece muy grave son los cortes de electricidad, que ya venían desde antes en los hospitales y los servicios de salud. Antes, la manera que tenían de lidiar con eso era con la generación distribuida, con grupos electrógenos que funcionan con diésel y, aunque se cortara la energía en una zona, estos centros estaban protegidos. Pero, si no hay diésel, el hospital no puede protegerse del corte de energía.

Imagino que el Gobierno trazará la estrategia de proteger circuitos que es lo que se hace en La Habana. En la capital, se protege a los barrios cercanos a hospitales y en esos barrios no se corta la energía para no afectar al hospital. Y en otras provincias yo sé que los hospitales tenían sus grupos electrógenos.

La transición energética con paneles solares, contando con las medidas del Gobierno y la solidaridad, se está haciendo en primer lugar en los espacios de salud porque no puede faltar la energía para los pacientes en terapia intensiva o en otras situaciones críticas. 

Yo esperaría de Rusia y Brasil una conducta solidaria. Rusia ha hecho sus declaraciones. El silencio de Brasil me sorprende y me preocupa porque no he visto ni grandes declaraciones ni grandes promesas

Ante este bloqueo energético, todo el mundo mira a Rusia, China, algún que otro país del BRICS que, de alguna manera, pueda proporcionar combustible a Cuba. 
China no es un país petrolero, es importador de petróleo. Los BRICS más cercanos a Cuba, y que son países petroleros, son Rusia y Brasil. Yo esperaría de Rusia y Brasil una conducta solidaria. Rusia ha hecho sus declaraciones. El silencio de Brasil me sorprende y me preocupa porque no he visto ni grandes declaraciones ni grandes promesas ante el bloqueo energético a Cuba. Como decimos en Cuba, “en silencio ha tenido que ser” y puede que todo se esté planificando y hablando de manera discreta porque, cuando se trata de resistir al imperialismo, las cosas tienen que ser de manera discreta. Esas son dos esperanzas que tenemos. Si Rusia o Brasil rompen el cerco petrolero se inutiliza en cierta manera la orden ejecutiva, aunque esta le da a Trump poder para hacer muchas más cosas. China nos podría ayudar en otras cuestiones como por ejemplo la transición energética que, en este momento, es urgente. 

No soy tan optimista porque la política exterior de los BRICS, en la actualidad, no se parece tanto a la política exterior solidaria del siglo pasado de los bloques de la Guerra Fría. Ahora hay mucho realismo, demasiado pragmatismo político que no corresponde a las expectativas que tenemos de la conducta de las grandes potencias. Pero si Cuba es abandonada por los BRICS, la propuesta del mundo multipolar quedaría seriamente dañada porque en ese caso, ningún país que su economía tenga dependencia de EEUU va a apostar por los BRICS para buscarse problemas. 

¿Podríamos decir que Cuba está sola? 
Desde el punto de vista de los Estados, si nos hemos quedado bastante solos. Desde el punto de vista de los pueblos, no. Y lo demuestra la flotilla humanitaria que se está preparando. Creo que en los pueblos hay conciencia, solidaridad y comprensión respecto a lo que pasa en Cuba, como lo hay con Palestina. Los Estados son una cosa y los pueblos son otra. En ese sentido el presidente de la República dijo en su conferencia de prensa [del 5 de febrero] que había instituciones, países aliados y amigos que están dispuestos a apoyar a Cuba. Hay que esperar. Ahora parece que estamos solos pero tenemos que esperar qué se concreta en las negociaciones. El canciller cubano estuvo en Asia, Vietnam, China, España. Hay que esperar para saber si los cubanos nos tenemos que enfrentar solos a este desafío.

Si Cuba es abandonada por los BRICS, la propuesta del mundo multipolar quedaría seriamente dañada porque en ese caso, ningún país que su economía tenga dependencia de EEUU va a apostar por los BRICS para buscarse problemas

La propaganda contra el Gobierno cubano ha sido siempre demoledora. ¿Qué le explicarías a un público al que le llegan noticias diarias de que la desgarradora situación en la que se encuentra Cuba es debido a una gestión inepta del Gobierno sostenida en el tiempo? 
Te haces una idea de que la derecha cubana y el Gobierno de EEUU han tenido mucho interés en posicionar esa idea. Lo primero que hay que tener en cuenta es lo que decía Fidel: “Quieres creer lo que estabas interesado en creer”. Ningún Gobierno es perfecto y el Gobierno cubano no lo es tampoco. Yo invito a la gente a que piense si es posible que una economía pueda funcionar plenamente con normalidad con el cerco económico al que EEUU somete a Cuba. Y tenemos que tener en cuenta que EEUU no un país cualquiera. El cerco lo impone el corazón del sistema financiero internacional por el que pasan todas las transacciones y comercio del mundo. Y esto se ha demostrado hace poco con la imposición unilateral de aranceles de Trump. Los países europeos que son potencias, países industrializados y ricos se alarmaron muchísimo con los aranceles que Trump les impuso y el mundo a temblar. Y se trata solo de aranceles comerciales. Eso no es nada en comparación a un bloqueo comercial y financiero al que está sometida Cuba. El propio Gobierno estadounidense, en 2007, reconocía en un informe que el bloqueo a Cuba era el sistema de sanciones más amplio que EEUU había aplicado a cualquier nación moderna. Y nosotros no somos una potencia industrial ni nuclear. 

Por otra parte, la gente debería tener en cuenta que aquí estamos discutiendo una cuestión humanitaria, es decir, el derecho de los cubanos a vivir. No estamos discutiendo si Cuba es o no una democracia, si hay derecho o no a la protesta, si hay o no derecho a crear partidos políticos. Para protestar, para crear partidos políticos, para decidir el modelo político o para tener democracia, primero hay que estar vivo que es lo que el bloqueo siempre ha cuestionado. 

Para protestar, para crear partidos políticos, para decidir el modelo político o para tener democracia, primero hay que estar vivo que es lo que el bloqueo siempre ha cuestionado

Si Trump y Marco Rubio presionan a Cuba para negociar, ¿qué margen de maniobra puede tener el Gobierno cubano y cuáles son sus líneas rojas?
El discurso de Marco Rubio se ha movido en las declaraciones que hizo hace dos días y ha puesto el foco en la economía. Donald Trump también se ha movido hacia el tema de la economía y la migración. 

Cuba tienen un punto fuerte y es que la oposición cubana no conoce para nada la isla de Cuba y no está preparada en ningún aspecto para hacerse cargo de este país. En Cuba, desde el presidente de la República hasta el director de un policlínico en un barrio, incluyendo a los militares y a las fuerzas de seguridad, participan de un modo de hacer las cosas, de una ideología y del proyecto de la Revolución. No es tan fácil llegar, que saquen a unos y entren otros. Esa es una solidez que tiene el Estado cubano y el Gobierno de EEUU tiene que lidiar con esa realidad. 

Yo entiendo que para Marco Rubio, que ha construido su carrera en Miami en torno al discurso de la transición, de sacar al gobierno y de eliminar el castrismo, sea muy difícil poder plantearse que la única solución posible es el enfoque Obama de la relación de Cuba con EEUU. Marco Rubio quiere lo que quieren sus votantes, lo que quiere el lobby que a él lo aupó durante todos estos años que es tierra arrasada, sacar a todo el mundo y resetear el reloj de la Historia. Pero eso es imposible.

Si hubiese negociaciones, Cuba podría negociar una reforma económica, cosa a la que nunca ha estado cerrada y se ha dicho en muchas ocasiones. Es decir, la apertura de la economía, la inversión, pero no solo inversión norteamericana, sino de todo el que quiera invertir. Cuba necesita para su desarrollo la inversión y EEUU es un país vecino. ¿Qué más natural para invertir en Cuba que los EEUU? Pero yo creo que eso tendría que ser desde una posición de respeto, de diálogo.

Las líneas rojas de Cuba, porque así lo dice la Constitución, serían negociar las reformas políticas o la modificaciones de la Constitución de la República, en base a presiones extranjeras. Si nosotros como cubanos tenemos que hacer modificaciones y cambios para hacer de Cuba un país mas plural o más eficiente, las tendremos que hacer pero no bajo la presión de los EEUU y tampoco como parte de unas negociaciones con los EEUU, sino como parte de los procesos políticos mismos que nosotros como cubanos tengamos que hacer.

Si nosotros como cubanos tenemos que hacer modificaciones y cambios para hacer de Cuba un país mas plural o más eficiente, las tendremos que hacer pero no bajo la presión de los EEUU

Pero más que Cuba, quien más tiene que cambiar en una negociación sobre economía es EEUU. 

Este país tiene que empezar a revisar las normas y leyes que conforman el bloqueo que impide a las empresas norteamericanas invertir en Cuba, que les impide a los cubanos residentes en EEUU invertir en Cuba. Hay toda una persecución y caza de brujas en Miami que incluye retirada de licencias a negocios de cubanos radicados en Florida que tienen presencia comercial en Cuba. Y la mayoría de esos negocios tienen que ver con alimentos y medicinas. El bloqueo siempre apunta a cuestiones muy medulares de la vida de los cubanos. Los que mandan alimentos a Cuba también forman parte de la persecución y del cerco contra nuestro país.

Cuba, como Estado socialista, tiene una carga simbólica para muchas generaciones a nivel global. ¿Qué significaría para el derecho internacional, para la izquierda en general y para los países con gobiernos progresistas de Latinoamérica la desaparición de Cuba como la conocemos a día de hoy?
En primer lugar, lo que está ocurriendo con Cuba en estos momentos, nos demuestra que el derecho internacional se ha convertido en el derecho del más fuerte.

En el caso de las izquierdas, hay algunas izquierdas que cuando se trata de Cuba miran para otro lado sin entender que Cuba tiene muchas funciones en la batalla cultural de las izquierdas del hemisferio occidental.

En primer lugar, Cuba sigue siendo un referente de la izquierda. Mientras nosotros no desistamos se puede soñar y hacer muchas cosas. Cuando nosotros dejemos de existir, el próximo objetivo de esta batalla cultural van a ser las izquierdas que hoy son moderadas. A estas izquierdas las van a tachar de dictaduras radicales inaceptables, comunistas, extremistas. A día de hoy, izquierdas democráticas, moderadas y dialogantes representadas por Gabriel Boric en Chile, el PSOE en España o el Partido de los Trabajadores en Brasil van a ser los siguientes. Cuando no exista Cuba, ni Venezuela ni Nicaragua, ellos serán los siguientes en sufrir la persecución.

Las izquierdas democráticas, moderadas y dialogantes representadas por Gabriel Boric en Chile, el PSOE en España o el Partido de los Trabajadores en Brasil van a ser los siguientes

Por otro lado, Cuba está crucificada en una plaza como ejemplo de lo que puede pasar si se vota a la izquierda. Por eso creo que las izquierdas hemisféricas deberían hacer un esfuerzo en ayudar a Cuba a resolver también su problema económico, porque el éxito del socialismo cubano va a ser también el éxito de los proyectos políticos de algunas de esas izquierdas. Por el contrario, la falta de éxito y la sobrevivencia del socialismo cubano va a seguir siendo utilizada contra todas esas izquierdas. Es por eso que Cuba sale como ejemplo en las elecciones de los países latinoamericanos. Nuestro éxito y nuestra salvación tributa a esas izquierdas que a veces miran para otro lado y no quieren embarrarse con el tema Cuba. Sin embargo, a la derecha no le importa embarrarse con nadie. Todas, con sus diversidades, con sus diferencias, desde siempre han hecho frente común a cualquier izquierda. Hasta tal punto que incluso al peronismo lo tratan de comunista. La cuestión está tan corrida a la derecha que todo lo que sea un proyecto nacionalista, de soberanía, con un mínimo de respeto por los derechos humanos está siendo tratado como comunismo, como radical. Es en este marco en el que las izquierdas del hemisferio deberían ver lo que se debate en el destino de Cuba.

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