Cuidados
Cuidar tiene un coste y lo asumen sobre todo las mujeres, según un informe de Igualdad
Cuidar implica asumir costes económicos, laborales y personales elevados y supone renuncias constantes. En cifras, el 62% de quienes cuidan está en una situación de inseguridad financiera que no le permite cubrir sus gastos regulares o afrontar alguna emergencia. Y las madres asumen de forma mayoritaria el impacto, tanto en términos de precariedad laboral como de brecha salarial. Un 40% de las madres frente a un 26% de los padres ha dejado de trabajar y un 77% de las madres se siente insatisfecha con el trabajo frente al 65% de padres.
Es lo que refleja el informe Estado de las Paternidades en España 2026, desarrollado por Convive Fundación Cepaim en el marco del Estado de la Paternidad en el Mundo (SOWF 2026), coordinado por Equimundo y financiado por el Ministerio de Igualdad y que han presentado este martes la ministra de Igualdad, Ana Redondo, y la secretaria de Estado de Igualdad y para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, María Guijarro.
El informe refleja la importancia de los cuidados en nuestras sociedades contemporáneas y aborda cómo viven y sienten esta responsabilidad las mujeres y hombres que cuidan y concilian con la vida personal, laboral y familiar. De acuerdo con lo recogido en este trabajo, las mujeres y los hombres comparten múltiples responsabilidades en el cuidado de niñas y niños, mayores, hogares y comunidades; pero aún existen barreras estructurales, culturales y laborales que limitan el reparto equitativo.
Paternidad en transformación
Más de la mitad de las personas que han participado en el informe, un 54%, considera que su principal preocupación es la seguridad económica para cuidar a su familia y el futuro económico de sus hijas e hijos. A eso se suma la preocupación por la salud y el bienestar de los descendientes, los desafíos educativos, la irrupción del entorno digital y las condiciones estructurales que dificultan la conciliación generando sobrecarga en madres y padres.
La mencionada sobrecarga se traduce en estrés, fatiga mental y sentimientos de insuficiencia o culpa. Estas situaciones son más comunes en las madres, que sienten con mayor frecuencia los síntomas físicos asociados a la ansiedad, un 26% los ha sufrido con frecuencia en las últimas dos semanas. Por otro lado, los padres reportan en mayor medida conductas de riesgo o malestar psicológico no siempre visibilizado.
El análisis sobre el Estado de las Paternidades en España 2026 pone de manifiesto, igualmente, que éstas se encuentran en plena transformación, avanzando hacia modelos más implicados, afectivos y presentes; pero todavía atravesados por desigualdades persistentes y resistencias culturales. El 89% de los encuestados siente que cuidar a sus niñas o niños, o a sus seres queridos es una de las cosas de las que más disfruta en la vida.
Más del 70% de las parejas cree que existe un reparto justo de las tareas, aunque esta percepción es mayor entre los padres que entre las madres
Pero la corresponsabilidad sigue siendo incompleta. Más del 70% de las parejas cree que existe un reparto justo de las tareas, aunque esta percepción es mayor entre los padres que entre las madres. Una brecha de género que se da en el tiempo de dedicación y especialmente en la carga mental. Las madres dedican más tiempo a los cuidados que los padres, sobre todo, en aquellas tareas menos gratificantes como la limpieza de la casa (un 10% más de madres que de padres dedica más de una hora al día). Por el contrario, los padres dedican más horas que las madres a su autocuidado.
Cuando el reparto es más equilibrado, se reduce la sobrecarga, aumenta la disponibilidad de tiempo y se fortalece la relación de pareja. Así lo asegura el 83% de los encuestados, mientras que para el 47% la distribución de las tareas de cuidados en la pareja es una fuente de conflicto en la relación.
Además, el 67% de las madres y el 62% de los padres no tienen tiempo suficiente para el descanso, el autocuidado y el ocio. Además, el 67% de las madres y el 61% de los padres no lo tienen para ampliar capacidades o para formarse. Una “pobreza de tiempo” que tiene consecuencias directas en el bienestar emocional, la salud mental y la calidad de las relaciones familiares.
Más del 40% de las personas encuestadas considera que las cosas funcionan mejor si los hombres asumen el trabajo remunerado y las mujeres se encargan del cuidado en casa
En este capítulo del documento, también se pone de manifiesto un retroceso, un alza de discursos tradicionales y estereotipos de género, sobre todo, entre los jóvenes. Más del 40% de las personas encuestadas considera que las cosas funcionan mejor si los hombres asumen el trabajo remunerado y las mujeres se encargan del cuidado en casa. Por otro lado, el 82% de hombres y el 47% de mujeres entre 18 y 25 años entiende que cambiar los pañales, bañar y alimentar a los hijos e hijas es responsabilidad únicamente de las madres.
Por último, el trabajo evidencia el poder transformador de algunas políticas públicas, como la equiparación del permiso por nacimiento o adopción, así como su ampliación a 19 semanas. Estas medidas no solo facilitan el tiempo de cuidado, sino que pueden contribuir a redefinir los roles de género y a legitimar la implicación de los padres en la crianza.
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