Decrecimiento
El Woodstock del poscrecimiento

Del 15 al 17 de mayo se celebró el encuentro Beyond Growth en el Parlamento Europeo al que asistieron un millar de académicos, activistas, representantes de partidos, sindicatos e instituciones europeas.
Beyond Growth 23 2
Encuentro Beyond Growth en el Parlamento Europeo Xan López

@xanlpz
Contra el Diluvio

24 may 2023 07:00

“Se impone tanta verdad en la medida en que nosotros la impongamos. La victoria de la razón sólo puede ser la victoria de los que razonan” - Bertolt Brecht, ”Vida de Galileo”

Entre los días 15 y 17 de mayo de 2023 alrededor de un millar de académicos, activistas, representantes de partidos, sindicatos e instituciones europeas se juntaron en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas para discutir acerca de la necesidad de una sociedad que deje atrás el crecimiento como imperativo económico. Gracias a la ayuda de mi colectivo, Contra el diluvio, y una conjunción de carambolas vitales, tuve la oportunidad de asistir al encuentro, del que hice una crónica confusa y amateur en directo (aquí, aquí y aquí). Llevo unos días rumiando mis impresiones sobre la experiencia, de la que creo que caben dos lecturas básicas. Una, optimista, sobre el auge progresivo del ecologismo y sus preocupaciones como fuerza social a tener en cuenta. Otra, algo más pesimista, sobre una nueva constatación de nuestras limitaciones y puntos ciegos a la hora de convertir nuestros análisis en realidades tangibles.

Comencemos reconociendo toda la potencia de este evento, y el empeño de las fuerzas que se han conjurado para que ocurriese. Philippe Lamberts (Los Verdes), la cara institucional más visible y carismática, contaba una anécdota en el primer plenario que resume perfectamente el camino recorrido en los últimos años. Un evento similar a este, pero en 2018, atrajo a bastantes menos personas al parlamento, y contó únicamente con la presencia de una comisaria de la UE, que tuvo que asistir a escondidas. El Presidente de la Comisión por aquel entonces, Jean-Claude Juncker, “no quería saber nada del decrecimiento”, según Lamberts.

Con más o menos acierto, con más o menos afinidad, las representantes institucionales al más alto nivel sentían la obligación de dar la cara, de dialogar

Cinco años más tarde inauguraban las jornadas Ursula von der Leyen (Presidenta de la Comisión Europea) y Roberta Metsola (Presidenta del Parlamento Europeo), con una media docena de Comisarios participando en los diferentes paneles y cinco partidos de (casi) todo el espectro ideológico trabajando conjuntamente para posibilitar su organización (Greens, The Left, Socialist & Democrats, European People’s Party, Renew Europe). Cinco años de luchas sociales y el recrudecimiento de la crisis climática y medioambiental, pero también de guerra y pandemia, habían convertido la crisis ecosocial en un asunto imposible de ignorar. Con más o menos acierto, con más o menos afinidad, las representantes institucionales al más alto nivel sentían la obligación de dar la cara, de dialogar, incluso de facilitar con todos sus recursos este encuentro.

Hay cierto purismo que siempre ve en estas cosas una derrota, el principio de la decadencia y la cooptación de una ambición pura por parte de los poderes terrenales. Contra esto quiero defender una visión diametralmente opuesta: conseguir que personas o instituciones que se perciben como obstáculos, como contrincantes, incluso como enemigos, empiecen a hablar en tus propios términos, dentro de los debates que tú quieres tener, es una victoria. Especialmente cuando son tus enemigos, de hecho, algo que el decrecimiento todavía no ha conseguido. Imponer tu marco conceptual a los otros siempre requiere un esfuerzo gigantesco, y es normalmente el primer paso hacia la victoria política. No es un paso suficiente, no es la victoria en sí misma, pero sí es un paso imprescindible. El haber llegado hasta aquí demuestra que el movimiento ecologista, como apunta Carlos Corrochano, está en buena forma. Esto puede explicar cierto ambiente triunfalista en el evento, de momento histórico, de gran confluencia de fuerzas que había conseguido por fin un desborde, que ya estaba en la senda de cambiar algo sustancial. El resumen perfecto de este pálpito, hasta donde yo sé, lo enunció primero Louison Cahen-Fourot, al sugerir que estábamos participando en el Woodstock del poscrecimiento. Una imagen mental que se volvió inmediatamente célebre, y que fue repetida insistentemente en muchas intervenciones posteriores.

Beyond Growth 23
Encuentro Beyond Growth en el Parlamento Europeo Xan López

El mayor triunfo de esta conferencia es por lo tanto su propia existencia, la cantidad de asistentes a la misma, que las mayores autoridades europeas sintieran cierta obligación de asistir (ante el horror de observadores como Luis Garicano, alarmado porque von der Leyen diese credibilidad a semejante “ida de olla”), la capacidad de hablar con contundencia y de manera reiterada de los peligros y limitaciones de las políticas del business as usual. Su mayor debilidad, en mi opinión, se pudo ver en sus dinámicas internas, en la repetición de rutinas demasiado familiares en el seno de la izquierda ecologista. Por resumir, la situación más recurrente durante esos tres días fue la siguiente: por una parte un grueso de académicos y activistas exponiendo en el lenguaje de la ciencia, y por lo tanto con intención prescriptiva, los límites duros a un crecimiento económico y material infinito en este planeta finito; por otra parte, unos representantes institucionales recordando la enorme dificultad de implementar semejantes cambios, o tratando de convencer a una audiencia entre escéptica y hostil de que el actual consenso débil sobre crecimiento verde ya era un gran avance.

El discurso institucional estaba más a la defensiva, trataba de contextualizar unos avances que podían parecer tímidos pero que debían verse como gigantescos en perspectiva histórica

La mayoría de conversaciones alrededor de este eje fueron cordiales, con algunas excepciones, pero la distancia era en ocasiones gigantesca. El decrecentismo más militante era impaciente, ambicioso, algunas veces arrogante, puntualmente despectivo con cualquiera que no aceptase la verdad de sus postulados. El discurso institucional estaba más a la defensiva, trataba de contextualizar unos avances que podían parecer tímidos pero que debían verse como gigantescos en perspectiva histórica. Devolvía parte de la responsabilidad por la inacción a la audiencia, recordando que el avance en una democracia representativa también depende de qué tipo de correlación de fuerzas se cristalice en un parlamento, algo que en última instancia depende de todo el mundo. Pedía más virulencia contra los lobbys empresariales, más preparación ante la oleada fascista.

Hay, claro, parte de verdad en ambas posturas. Nada en este mundo se ha hecho sin la impaciencia revolucionaria, sin querer sobrepasar los límites de lo establecido, sin cierta falta de respeto por los intentos anteriores de cambiar las cosas. La situación es crítica, la amenaza existencial, no hay mucho tiempo que perder. Sin embargo, y al mismo tiempo, la verdad por sí misma nunca ha cambiado el mundo. El mejor análisis científico sigue necesitando una mayoría de cuerpos que lo encarnen, que lo usen con astucia, que sean capaces de imponer sus consecuencias en teoría inevitables.

Una vez que sabemos cuál es el problema debemos acordar cómo arreglarlo. Actuamos en un contexto histórico determinado. Actuamos en, contra o alrededor de ciertas instituciones, contra ciertas tendencias tozudas. Hoy en día es más fácil que nunca transmitir nuestras ideas al resto, proponer cambios sociales que consideramos necesarios. Hoy en día, por desgracia, es más difícil que nunca convencer a un número suficiente de gente para que se pongan de nuestro lado, para que trabajen metódicamente siguiendo una estrategia efectiva de transformación social.

El elemento más necesario en esta conferencia fue el más ausente. Se echó en falta, o al menos yo eché en falta, paneles temáticos sobre estrategia política, sobre intermediación entre los movimientos sociales y las instituciones, sobre el papel de la clase trabajadora en la lucha por un mundo organizado para satisfacer las necesidades de todos y no la acumulación para el beneficio privado. Hubo algunos destellos de estos posibles debates, pero fueron minoritarios. Simone d’Alessandro habló de propuestas concretas para ganarse a una mayoría en la transición ecosocial (reparto y reducción de las horas de trabajo, servicios universales sufragados con un impuesto extraordinario a la riqueza). Jonathan Barth se lamentó de los límites complejos a los procesos de industrialización verde que estamos viviendo, y los límites todavía más duros que tendría un desacople europeo de la economía mundial. Olivia Lazard nos recordó el “dilema de seguridad” geopolítico que existe y existirá alrededor de la producción de los materiales críticos para la transición energética, no muy diferente al dilema existente alrededor de los combustibles fósiles, proponiendo que Europa abrace su papel de “potencia media” para asegurar que esa transición energética no nos lleve irremediablemente a conflictos inimaginables. Esther Lynch aseguró que no se podrá decidir nada sobre los trabajadores sin su consentimiento, y que su participación es imprescindible para conseguir un mayor disciplinamiento de los intereses privados. Daniela Gabor pidió planes más concretos que nos permitan acumular suficiente fuerza para nacionalizar buena parte del sistema financiero, según ella uno de los principales escollos de cualquier transición ecológica.

Los resultados que consigamos serán inevitablemente parciales, insatisfactorios, vacilantes, fruto de alianzas temporales y con intereses contradictorios

Como digo, estos destellos se dieron, estos debates ocurrieron de forma fragmentaria. Pero por cada uno de ellos hubo cinco, diez, quince intervenciones sobre la imposibilidad del crecimiento infinito en un planeta finito, sobre la falta de tiempo para reaccionar, sobre los límites biofísicos a toda actividad humana. Por desgracia este imperativo de autocontención, por sí mismo, es impotente, por muchas veces que se repita. Es especialmente impotente en una sociedad construida de tal modo que la compulsión por el crecimiento constante se nos presenta como una fuerza impersonal, estructural, y no un error cognitivo individual. Una vez que somos conscientes del peligro al que nos enfrentamos, y del poco tiempo que tenemos para actuar, debemos de ser capaces de traducir nuestras certezas teóricas en resultados políticos. La urgencia nos exige efectividad, más que energía para repetirnos. Los resultados que consigamos serán inevitablemente parciales, insatisfactorios, vacilantes, fruto de alianzas temporales y con intereses contradictorios. Pero son resultados que aún así pueden ocurrir, que de hecho ocurren, que van labrando un terreno de lucha cada vez más favorable hasta alcanzar ese punto de ruptura, de cambio profundo, de transformación permanente del sentido común que se asienta en normas, leyes y hábitos. Hasta que lleguemos por lo tanto a ese cambio revolucionario, por irreversible, que se convierta en nueva normalidad durante décadas o generaciones, que ya nunca se abandone del todo, sino que pase a ser otro sedimento permanente de nuestra civilización humana.

El capitalismo es un proceso revolucionario de ese tipo. Su imposición ha sido larga, sangrienta y costosa. Sus efectos y consecuencias han sido y son explosivos, espectaculares, potencialmente mortales para nuestra especie. Sus raíces, alimentadas con todo ese sufrimiento y audacia, son ya muy profundas. El consenso entre buena parte de los asistentes a la conferencia Beyond Growth era que debemos superar ese capitalismo, si queremos sobrevivir. Es sin duda el horizonte por el que debemos trabajar, la orientación de nuestra brújula política. Pero esa certeza no es operativa, no gana victorias.

Qué reformas inmediatas, y urgentes, debemos priorizar para evitar los peores escenarios posibles de catástrofe ecosocial

Hoy en día la tarea es averiguar qué fuerzas pueden estar disponibles para trabajar en esa dirección. Qué pasos podemos dar para ir recomponiendo el sujeto protagonista de las transformaciones necesarias. Qué reformas inmediatas, y urgentes, debemos priorizar para evitar los peores escenarios posibles de catástrofe ecosocial, aquellos que harían imposible seguir luchando por la emancipación. Es bueno que nuestra presencia en la casa de la democracia europea ya se cuente por miles, que hayamos conseguido la centralidad del debate. Espero que ahora seamos capaces de empezar a orientar la dirección de rumbo de la sociedad, de pasar de las certezas a los hechos, de transformar la convicción científica y moral de una minoría en el sentido común irrenunciable de una gran mayoría.

Decrecimiento
Decrecimiento Trayectorias de “decrecimiento”
Debido a la vaguedad de sus predicados, los decrecentistas entienden el crecimiento de forma totalmente errónea y proponen planes que empeorarían la calidad de vida a cambio de conseguir reducciones de las emisiones muy modestas.

Contra el Diluvio
Contra el diluvio es un grupo de estudio, reflexión y acción sobre el cambio climático y sus efectos en la mayoría.

Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.

Relacionadas

Ecología
ESS sostenibilidad ecológica No hay planeta B, pero sí plan B
¿Cómo entienden las entidades de la ESS la sostenibilidad ecológica? Llevamos el tema a los Twitch de MeCambio.
Green European Journal
Green European Journal Kohei Saito: “El decrecimiento debe aprender del comunismo”
Su libro ‘El capital en el Antropoceno’, publicado en Japón en el año 2020, ha cosechado un éxito sin precedentes.
Decrecimiento
Saber sustentar Como decrecermos
Luis González Reyes e Adrián Almazán achegan rutas no seu libro “Decrecimiento: del qué al cómo” (Icaria, 2023)
Max Montoya
Max Montoya
16/6/2023 12:56

La natura reducirá el crecimiento. Luego reducirá la supervivencia de la especie. Luego nos extinguiremos. Y la natura seguirá. Nosotros ingresaremos en el club de las especies extintas. No somos especiales en esto tampoco.

0
0
fllorentearrebola
24/5/2023 10:28

A los apologistas del GND os cuesta tanto aceptar la inevitabilidad del decrecimiento como el anticapitalismo, y siempre a vueltas con la correlación de fuerzas y que la verdad no vende y...tanta blandura y corrección política
os va a sentar mal

3
0
O Salto medra contigo
Palestina nun puño Fagamos que o corazón de Palestina latexe máis forte que nunca
Logo da gran acollida da portada do noso último número, encargamos 250 bolsas de tea serigrafiadas con ela para apoiar simbólica e economicamente ao pobo palestino.
Ocupación israelí
Genocidio EE UU bloquea una condena del Consejo de Seguridad contra Israel por la matanza de civiles hambrientos
Washington vuelve a blindar a Israel ante cualquier iniciativa del Consejo de Seguridad de la ONU mientras Biden empuja para enviar más ayuda a su aliado. Ultraderechistas israelís penetran en Gaza con la intención de establecer un asentamiento.
Genocidio
Genocidio Junts se alinea con PP y Vox y vota en contra del fin del comercio de armas con Israel
El PSOE y el número dos de Sumar por Madrid en las pasadas elecciones votan en contra de suspender las relaciones bilaterales de España con Israel. La derecha tumba tres mociones para interrumpir el suministro de armas al Estado sionista.
Genocidio
Genocidio Colombia suspende la compra de armamento israelí tras la matanza de personas que esperaban comida
Gustavo Petro, presidente de Colombia, ha anunciado el cese de relaciones de comercio armamentístico con Israel. Se trata de una decisión tomada tras la matanza de cien personas al suroeste de la ciudad de Gaza.
Política
Posverdad Sobre la neoliberalización de la verdad: ¿qué tienen en común Trump, Ayuso o Netanyahu?
En el neoliberalismo de las narrativas, con ‘lobbies’ propagandísticos, medios y algoritmos de tu parte, cada cual adapta su discurso a su ‘target’ de consumo y se monta su propia película, que ya habrá un público que se la compre.
Cine
Almudena Carracedo y Robert Bahar “Esta película puede ayudar a cerrar muchas conversaciones negacionistas”
Netflix estrena el 1 de marzo ‘No estás sola’, un documental riguroso y situado de la violencia sexual.

Últimas

Análisis
Análisis Cómo Alemania aprendió a amar la bomba
Un 71% de los alemanes se muestra contrario a acceder a la posesión de una arma nuclear propia y en ninguno de los partidos políticos los porcentajes favorables llegan al 40%, aun así, la idea se ha abierto paso en el debate político.
Tribuna
La derecha contra el Pacto Verde Restaurar la naturaleza: por el mar corren las liebres, por el monte las sardinas
La derecha europea, contra la Ley de Restauración de la Naturaleza y en defensa de la agroindustria extractivista y la insostenibilidad ambiental.
Más noticias
Libertad de expresión
OMC Represión y detenciones en la conferencia de la Organización Mundial del Comercio en Abu Dabi
Las organizaciones de la sociedad civil que han asistido a la conferencia denuncian que los miembros de seguridad están coartando su libertad de expresión, realizando detenciones y les prohíben vestir la kufiya.
Minería
Mina polémica La mina de Aguablanca, en el aire
La caducidad de su Declaración de Impacto Ambiental, denunciada por Ecologistas en Acción, pone en cuestión la licitud de la reapertura de la mina de níquel de Monesterio (Badajoz).
Opinión
Opinión Las políticas de progreso que no lo son
El mejor camino para construir la paz es promover procesos de seguridad común entre países que facilite la multipolaridad, la confianza mutua, y el apoyo entre estados para alcanzar una seguridad compartida.
Feminismos
HACIA EL 8M en Madrid Una cadena humana feminista contra el genocidio del pueblo palestino
Más de 3.000 mujeres participarán el sábado 2 de marzo en una cadena humana organizada por la Comisión 8M de Madrid para denunciar la ocupación y el apartheid que sufre Palestina por parte del Estado de Israel.
Tribuna
Tribuna ¿El final del mayor caso de criminalización de la solidaridad en las fronteras? El juez decide
Casi 8 años después desde que empezara la investigación contra la tripulación del barco de rescate iuventa, el juez decidirá este sábado 2 de marzo si cierra el caso o si las acusadas deberán enfrentarse al juicio principal.

Recomendadas

Argentina
Elizabeth Gómez Alcorta “Milei quiere volver a 1921 con la derogación de la ley del aborto”
Ex ministra de Mujeres, Género y Diversidad de Argentina durante el último gobierno, esta abogada feminista y por la defensa de los derechos humanos, desgrana la situación social y económica después de tres meses de Gobierno de Javier Milei.
Pensiones
Pensiones El Gobierno deja en manos de la patronal la jubilación anticipada de los trabajadores en sectores de riesgo
El Ministerio de Seguridad Social contraviene al Tribunal Supremo, que en 2023 dictaminó que no es necesaria la presencia de la patronal para incoar el procedimiento de estudio para la aplicación de los coeficientes reductores, como CGT demandaba.
Madrid
Gran Premio de España El escondite Ifema: la sombra del pufo valenciano sobrevuela la F1 de Ayuso y Almeida
Las cinco ediciones del Gran Premio de Europa que acogió Valencia costaron a las arcas públicas 308 millones de euros. Como en el circuito que Madrid pretende montar, los dirigentes regionales hablaron entonces de “coste cero” para el erario público.
Literatura
Javier Gallego “Es más necesario que nunca que haya una información al margen de lo que ocurre en el centro”
El comunicador Javier Gallego debuta en la novela con ‘La caída del imperio’, el relato de un frenético y largo fin de semana que concluye con el estallido del 15M.