Deportes
Despidos por maternidad en el deporte de élite: de las ‘cláusulas antiembarazo’ al caso de Maica García
La waterpolista del Club Natació Sabadell Maica García atesora un palmarés de un oro olímpico de París, 17 Ligas, 15 Copas de la Reina, 5 Supercopas de Europa y 13 supercopas. Es una de las deportistas más laureadas en esta disciplina de la historia. Sin embargo, en abril de este año, al volver a los entrenamientos, advirtió que su contrato no había sido renovado y que no podría seguir jugando después del 31 de agosto. ¿La razón? Acababa de retomar su vida profesional tras unos meses de baja después de dar a luz. En varias ruedas de prensa explicó que el club había decidido prescindir de ella, a pesar de que la normativa estatal vigente obliga a los clubes deportivos a prorrogar un año los contratos de las deportistas cuando éstas han sido madres.
Todas expertas consultadas para este reportaje coinciden en que el argumento que esgrimen los clubes para despedir injustamente —e ilegalmente— a las profesionales antes o después del embarazo es reiterativo: Como pretexto para expulsar a las deportistas al quedarse embarazadas, atribuyen el despido a razones técnicas relacionadas con su rendimiento. Motivos que nunca llegan a determinarse con concreción pero que derriban de un plumazo la carrera de las mujeres. Hace décadas existían lo que se denominaba dentro del sector las ‘clausulas antiembarazo’, de manera que se podía despedir abiertamente a quienes priorizaban en ese momento la maternidad. Hoy, esos despidos continúan a la orden del día pero se dan de forma mucho más sibilina y silenciosa.
“Antes los despidos por maternidad eran la norma. Había contratos donde las deportistas firmaban que si se quedaban embarazadas dejaban el deporte, aquello era una barbaridad. Ahora todavía tenemos que ver cómo seguir haciendo para que traer vida a este mundo no penalice a nadie”, infiere a El Salto Begoña Marugán, doctora en Sociología e investigadora feminista sobre cuestiones que vinculan trabajo y perspectiva de género. Marugán ha dirigido sus líneas de estudio hacia el deporte como espacio de discriminación histórica de las mujeres y disidencias, poniendo el foco en el fútbol como epítome de esta segregación.
En los últimos años, los despidos improcedentes en el deporte de élite por embarazos han disminuido por los cambios sociales y la existencia de un marco legal que ampara a las deportistas
En los últimos años, los despidos improcedentes en el deporte de élite por esta cuestión han disminuido debido a las transformaciones sociales que ha traído consigo el sindicalismo feminista. Ahora existe un marco legal que ampara los derechos de las trabajadoras también en este sector. No obstante, ello no impide que se produzcan en silencio numerosos despidos bajo razones excusatorias “de competitividad”. Por tanto, de la ley a la realidad hay un abismo que hace que, según afirma la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas Profesionales el 47% de las futbolistas hayan abandonado prematuramente su carrera para formar una familia al verse incapaces de compatibilizar ambas facetas de su vida.
Así, un informe de Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas Profesionales (FIFPRO) elaborado en 2017 constata que tan solo el 2% de las futbolistas son madres. En otras ocasiones a las jugadoras se les retiraban los contratos de patrocinio por estos motivos, explica Mar Mas, presidenta de la Asociación de Mujeres en el Deporte: “Hay patrocinadores muy fuertes que durante todos estos años en el momento que una deportista se quedaba embarazada le retiraban el patrocinio y ha pasado con muchas estrellas del deporte”.
Deportistas sin contrato y desprotección legal
Actualmente dos legislaciones protegen, al menos en teoría, la maternidad. En primer lugar la ley 39/2022 del deporte, que en su cuarto artículo prohíbe expresamente las antiguas cláusulas antiembarazo. Esta norma deja patente que “se consideran nulas de pleno derecho las cláusulas contractuales tendentes a permitir o favorecer la rescisión unilateral del contrato por causa de embarazo o maternidad de las mujeres deportistas” y añade más adelante que “las federaciones deportivas españolas y las ligas profesionales estarán obligadas a elaborar un plan específico de conciliación y corresponsabilidad con medidas concretas de protección en los casos de maternidad y lactancia, que deberán poner a disposición de las entidades deportivas integrantes de la federación”.
La Asociación para Mujeres en el Deporte Profesional (AMDP) alega que esta medida, pese a suponer un avance considerable en derechos, todavía no está reglamentada ni implementada. Además,no tiene desarrollado un régimen de sanciones. Hoy día cuando se producen despidos por esta discriminación rara vez se sanciona a los clubes, en el mejor de los casos la jugadora recibe una indemnización que no termina de reparar el daño causado en su trayectoria. Incluso es complejo demostrar que la razón real de la no renovación contractual se debe a la maternidad. “Estamos ante un sistema heteropatriarcal, donde puedes ir a un juzgado a denunciar que te han echado porque has sido madre o porque te has quedado embarazada, pero la Justicia te tiene que dar la razón. Depende mucho del juez que tengas en frente y sabemos que falta mucha formación en el ámbito judicial”, sostienen las fuentes consultadas para este reportaje.
Tras la Ley de Paridad, las deportistas profesionales tienen derecho a ampliar el contrato un año, que se prorroga automáticamente cuando se trata del último año de contrato
Por otro lado, la normativa más actual y pionera viene de la mano de la reforma del Real Decreto 1006/1985, de 26 de junio a través de la ley de representación paritaria y presencia equilibrada de mujeres y hombres, conocida como Ley de Paridad. A través de una disposición final nueva, introduce que en caso de embarazo o de estar en proceso de adopción, las deportistas profesionales tendrán derecho a ampliar el contrato un año, que se prorroga automáticamente cuando se trate del último año de contrato.
El Real Decreto también habla de derechos de conciliación “sin perjuicio de la adaptación a la especificidad de su profesión”, de modo que se trate de facilitar la continuidad en la disciplina del equipo, incluida la etapa del embarazo en el caso de las mujeres deportistas y de compatibilizar el entrenamiento con la atención al menor, incluidos los desplazamientos. Asimismo, siempre que se trate de una decisión voluntaria, “las empresas deportivas permitirán la permanencia de la persona trabajadora en aquellos aspectos de la dinámica de equipo en que desee participar, tanto durante el embarazo como después del nacimiento”.
Ahora bien, la legislación actual, que ha avanzado con creces en la protección de la maternidad en el campo de juego, choca frontalmente con la realidad de los contratos de las jugadoras. Aunque pueda parecer una rareza, desde la secretaría general del Sector estatal de Medios de Comunicación, Artes, Cultura, Ocio y Deporte de la FSC-CCOO esgrimen que no todas las deportistas profesionales tienen contratos de jugadoras sino que muchas disponen de contratos administrativos, lo que hace que no les proteja la legislación sobre deporte. Existen 66 federaciones deportivas y en casi todas ellas prevalece una precariedad acuciante. Debido a este contexto, el 85% compatibiliza el deporte profesional con otra actividad laboral por necesidad económica, según datos del Instituto de las Mujeres.
Mar Mas pone el acento en las inmensas diferencias contractuales que existen entre jugadoras del mismo nivel, categoría y disciplina. “Hay muchas mujeres dentro de clubes que no tienen un contrato como deportista. No es lo mismo tener un contrato como empleada que un contrato mercantil o de administrativa donde si te lesionas no te lo cubre el seguro, y lo mismo pasa con ciertos derechos ligados a la maternidad”, destaca. Además, a día de hoy solo el baloncesto femenino y el fútbol tienen convenios colectivos estatales.
Mas y Marugan aseguran que muchas deportistas jóvenes juegan directamente sin contrato y compiten durante años llegando a su jubilación sin haber cotizado un solo euro. Jugadoras que deben hacer un esfuerzo económico descomunal para costearse los gastos que implica competir a alto nivel, como pagar estancias en hoteles durante los torneos, el transporte de larga distancia, un entrenador etc.
Leire Olaberria y el laberinto de la conciliación
Este mes, el Instituto de las Mujeres se hacía eco de un informe elaborado por la Asociación de Jugadoras de Fútbol Sala Femenino (AJFSF) donde se pone de manifiesto que el 31,8% de las jugadoras encuestadas cobra menos de 500 euros al mes, mientras que sólo alrededor de un tercio supera los 1.000 euros mensuales. Ha habido tímidas mejoras, ya que el porcentaje de jugadoras con contrato federativo ha pasado del 56,5 % en 2022 al 77,9 % en 2026, pero todavía queda mucho camino por recorrer.
“El deporte tiene muchas caras bonitas pero también tiene muchas caras oscuras”, confiesa Mas. “Cuando ves que no puedes pagar un alquiler cuando ves que tienes que compaginar los estudios o ser madre con entrenamientos de 8 o 10 horas todo es muy complicado”, alega. La falta de protocolos regulatorios –a pesar de lo marcado por ley– en las federaciones explica la intimidación y el miedo a denunciar de las mujeres deportistas despidos como el de Maica, algo “demasiado cotidiano”, según las expertas.
El caso de la ciclista española Leire Olaberria reavivó la llama del debate público sobre las retiradas “voluntarias” por falta de políticas de conciliación deportivas
El caso de la ciclista española Leire Olaberria reavivó la llama del debate público sobre las retiradas “voluntarias” por falta de políticas de conciliación deportivas. “La convocaron a un entrenamiento y ella, que acababa de tener un niño, explicó que necesitaba ayuda para que alguien cuidara de su criatura mientras que ella estaba ocho horas pedaleando dentro del circuito”, explica Mas. El caso fue llevado ante la Federación Internacional, pero en todo momento se alegaron motivos técnicos para justificar la ausencia de medidas para compatibilizar crianza y deporte de alto nivel.
“Son muchos los casos donde las deportistas han abandonado por no encontrar en las federaciones perspectiva de género o programas efectivos de conciliación. Es una evolución indirecta de las cláusulas antiembarazo que había hace 10 años”, protestan desde la Asociación de Mujeres en el Deporte.
Por su parte, Ana María Martínez, secretaria general del Sector estatal de Medios de Comunicación, Artes, Cultura, Ocio y Deporte de la FSC-CCOO y Nuria de Frutos, responsable de Mujeres y Deporte en este sindicato, apuntan a distinguir entre conciliación y corresponsabilidad en este ámbito para evitar reproducir roles de género ni estereotipos machistas.
“En convenios colectivos de mujeres futbolistas se han introducido medidas de protección de la conciliación que no están en los convenios de los varones. Entonces, estamos perpetuando precisamente que los cuidados sean cuestión de mujeres”, alegan. A su juicio, muchos problemas para conciliar la práctica deportiva y los cuidados de las criaturas no existirían si los padres se hicieran cargo en igualdad de condiciones. En este sentido, el deporte no puede desmarcarse de cualquier otro ámbito de la vida profesional salpicado por el patriarcado y la división sexual del trabajo. “En el deporte y en otras profesiones fuertemente masculinizadas entramos como invitadas, pero no como sujetos con pleno derecho”, determinan.
Conciliación real vs congelación de óvulos
Jugadoras como la capitana del equipo español de natación sincronizada Ona Carbonell, que denunció las “condiciones draconianas” que le impedían viajar a los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 con su hijo lactante debido a ciertos protocolos anticovid, han ido abriendo camino en el sector. Otras jugadoras como la esquiadora acuática Nadine Botas —madre de dos hijos, uno de cinco años y otra de un año y medio— han ayudado a allanar el terreno tras interponer una denuncia por discriminación en 2024: ese año plantó cara a su Federación ante el Consejo Superior de Deportes (CSD) por endurecer las condiciones a la hora de acudir a campeonatos, una modificación que impedía la conciliación familiar y limitaba su autonomía.
Poco a poco algunas federaciones han ido abriendo camino para que la ley se cumpla de manera efectiva y las profesionales del deporte ganen derechos. Susana Martínez, presidenta de la Federació Catalana de Pentatló Modern, cuenta el caso de una entrenadora que se reincorporó a la práctica deportiva tras haber tenido una niña y pudo encontrar vías de conciliación: “La niña va con ella a trabajar porque no puede estar en una guardería, tenemos una zona especial donde está bien atendida mientras su madre trabaja, además también está su marido que trabaja en las mismas instalaciones deportivas”, describe. Tanto ella como su pareja se hacen cargo de la criatura durante los entrenos.
La mencionada entrenadora cuenta con jornada reducida, para poder compatibilizar los cuidados con la profesión. “Por ejemplo, las deportistas de alto rendimiento que van a jugar a campeonatos del mundo, copas del mundo, concentraciones, etcétera, y las pentatletas se llevan a sus hijos con ellas. Tienen personal de apoyo, por supuesto, tienen alguien que cuida mientras ellas están entrenando. Los entrenamientos también se hace en horario según la disposición que ella pueda tener en este caso”, recalca Martínez.
Mientras muchos clubes siguen sin garantizar que las mujeres puedan compatibilizar la crianza con el deporte, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) anunciaba que cubrirá la congelación de óvulos a las jugadoras de la selección. Deportistas de alto nivel como la atleta multipremiada Ana Peleteiro —madre de dos hijos— cuestionaron esta medida infiriendo que dista mucho de ser feminista. “Si realmente queremos conciliar maternidad y deporte profesional, hablemos de proteger los contratos durante el embarazo, de garantizar la reincorporación, de respetar los tiempos”, espetaba la competidora en un post de Instagram.
No es la única que ha mostrado su rechazo frontal a esta medida, que antepone el rendimiento profesional al ejercicio de la maternidad con derechos. Desde la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) también apuntan en esta dirección. “En muchos de los deportes el mejor momento físico es el mejor momento para ser madre. Hablamos de carreras muy cortas, a edades muy jóvenes, y muy competitivas y el tema de la competición también afecta a las propias deportistas. En lugar de apostar por medidas como la congelación, hay que garantizar que una mujer que quiere ser madre, lo sea, y eso esté protegido, pero en el ámbito del deporte femenino hay menos convenios colectivos que los de los chicos”, infiere María José López, directora del área jurídica, política e institucional de AFE.
Muchas deportistas rehúsan denunciar a la inspección de trabajo los despidos improcedentes y la falta de medidas reales de conciliación por miedo, explica María José López, de AFE
Al mismo tiempo admite que muchas deportistas rehúsan denunciar a la inspección de trabajo los despidos improcedentes y la falta de medidas reales de conciliación por miedo a perder posibilidades de promoción profesional o verse obligadas a “desaparecer del mapa” en un sector tan masculinizado como hiperexigente. Para acabar con la brecha existente, “habría que hacer posible que una mujer embarazada siga entrenando, porque hay entrenamientos específicos para que pueda seguir su carrera profesional”, establece Marugan. De hecho, el posparto en las mujeres deportistas de alto nivel suele ser mucho más llevadero debido a que sus cuerpos están fortalecidos por el ejercicio y disponen de una capacidad muscular muy trabajada.
En esta línea, este mes muchas deportistas han celebrado la noticia del CSD en la que anuncian ayudas sociales de hasta los 700.000 euros para favorecer la conciliación de la vida familiar, académica y profesional de las mujeres en el ámbito deportivo, lo que representa un 55% más que en la convocatoria anterior, “incorporando por primera vez medidas específicas para acompañar a las mujeres durante la gestación, el postparto y su regreso a la actividad deportiva”.
Pero por encima de todo, argumentan las expertas, urge dar un vuelco a las estructuras de poder que existen en el sector deportivo, que siguen en manos de varones. Del total de las 62 federaciones, únicamente 3 están presididas por una mujer –estas tres federaciones representan el 5% del total–. “Hay pocas mujeres liderando el mundo del deporte con lo necesario que es, y eso se nota por ejemplo en que no tenga una preparación antes del parto y posparto y otras medidas en esta dirección”, sostiene López.
Las profesionales consultadas sostienen que en el deporte de alto nivel las estructuras de poder suelen ser muy verticales, “muy opacas en relación con la incorporación de la mujer”. Las directivas de los clubes y las asociaciones deportivas, desde las más grandes hasta las de barrio, están compuestas enteramente por hombres y son éstos quienes toman las decisiones sobre las carreras de las deportistas. “El hecho de que cada vez lleguemos más mujeres a tener cargos directivos o que estemos en todos los estamentos representados también nos ayudará a que esa visión pueda cambiar”, destaca Martínez.
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!