Opinión
¿Por qué la educación española sigue legitimando su historia esclavista en 2026?
Se dice popularmente que el racismo se aprende en casa, pero… en 2026 seguimos con currículos escolares que nos siguen enseñando el “descubrimiento de América” sin ningún tipo de reflexión decolonial, libros de texto donde la mayoría de personajes son de tez blanca… Se sigue viendo el continente africano como un solo país homogéneo tercermundista; esto nos demuestra cómo la educación continúa siendo eurocéntrica, y sí, también racista. Considero que la mayoría de las personas manifiestan actitudes racistas, influenciadas por una educación que perpetúa estos prejuicios desde hace siglos.
Cuando en mis talleres en pro de la diversidad étnico-racial con alumnado, pregunto si han visto actitudes racistas, cuentan anécdotas puntuales en la escuela, pero lo que la mayoría responde es que lo han visto en el fútbol. Curioso, ¿verdad? Aunque todas y todos sepamos que el fútbol es un deporte que saca lo peor de las personas por alguna razón, estoy segura de que a la mayoría os sorprende esto. Creo que ningún niño negro o mestizo al que le guste jugar a fútbol se ha librado de insultos racistas, incluso, en ocasiones, por parte de otros padres. Existe un racismo deportivo que hasta hace muy poco no había sido penado. Hemos visto a jugadores a los que les tiraban plátanos, mientras imitaban a un mono, o les gritaban el clásico “negro de mierda”.
El racismo está en cada estructura del sistema, y sí, hay muchas maneras de desmontarlo. Es crucial recordar que, si bien la educación de adultos es importante, los niños y niñas son el futuro, y los cambios significativos necesitan que prioricemos su atención. Es muy complejo cambiar a adultos que ya tienen pensamientos arraigados o convencer a los gobiernos que promueven leyes racistas impuestas con ese propósito, que dejen de hacerlo, y el panorama no parece ir a mejor en los últimos tiempos.
Siento este pesimismo, pero los cambios han sido mínimos en los últimos 20 años, a pesar de que ha habido movimientos sociales desde hace mucho más de lo que nos quieren hacer creer. En 2024, Barcelona acogió, en el marco de la bienal holandesa Manifesta15, una exposición de archivo comisariada por la periodista e investigadora Tania Adam Safura. El Archivo Negro narraba, a través de distintas salas, la historia de las personas negras en Barcelona. Para mí fue algo crucial, no solo por tener la oportunidad de trabajar en ella como mediadora, sino por poder empaparme de ese conocimiento: la historia esclavista de Catalunya en este caso, pero también las historias de las comunidades negras.
Aunque sabemos que Andalucía, País València, Euskadi y otras comunidades estuvieron involucradas en el tráfico esclavista y la explotación de las colonias, en el caso catalán, Cuba y Puerto Rico fueron la fuente de muchas de las grandes fortunas de esclavistas, como el patrimonio de Antonio López, cuya estatua fue retirada de una vía principal, o la familia Güell, que financió las obras de Antonio Gaudí, un dato desconocido para muchos. El Eixample está construido con el dinero que los “indianos” traían al regresar de las colonias. Mataró posee el primer ferrocarril de la península ibérica, inspirado en uno cubano y financiado por Miquel Biada i Bunyol. En Mataró también se encuentra la primera construcción de Antonio Gaudí: una fábrica para blanquear algodón. No es casualidad: Catalunya consolidó su posición en la industria textil gracias a la explotación de las colonias.
En este archivo también se expuso el trabajo de muchas asociaciones, colectivos, artistas y escritores que desde los años 70 han luchado por sus derechos, han celebrado sus culturas y han escrito y creado un legado que prácticamente se desconoce por parte de la sociedad africana, afrodescendiente y blanca, incluso en la propia Catalunya.
El año pasado conocí a un chico turco que había estudiado en el instituto más de la historia de los moriscos en España que la mayoría de españoles
Al mediar visitas con personas catalanas o del Estado español, surgían dudas y se añadía información. Sin embargo, con visitantes europeos o de otras partes del mundo, noté una preocupación por el futuro del archivo. Muchos expresaban que esto debía ser algo permanente. Esto me hizo pensar en cómo en otros países se estudian partes de la historia española “no blanca” que aquí no. El año pasado conocí a un chico turco que había estudiado en el instituto más de la historia de los moriscos en España que la mayoría de españoles.
A esto me refiero cuando hablo de una historia eurocéntrica y racista que ha adaptado su relato histórico en torno a la blanquitud, borrando así gran parte de la historia que explicaría por sí sola por qué España no se puede considerar blanca. “Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”.
Me he encontrado con profesores de historia que no saben que hubo esclavización de personas negroafricanas en la mayoría de la península ibérica
Me he encontrado con profesores de historia que no saben que hubo esclavización de personas negroafricanas en la mayoría de la península ibérica. Esto es algo muy grave, y si no empezamos a ver la importancia, no veo evolución posible, y nuestras hijas e hijos se toparán con las mismas trabas y falta de información.
Existen guías pedagógicas, manuales elaborados con sumo cuidado por ONG y entidades comprometidas. Documentos que a veces superan las cien páginas, llenos de dinámicas, actividades y marcos teóricos. Yo misma tengo uno, que a través de ilustraciones trata de ser más dinámico. El problema no es la falta de recursos: el problema es que los directores de los centros educativos los meten en el cajón. Sin implementación real con el profesorado, sin formación constante por parte de personas y entidades que vivimos el racismo, estas guías de poco sirven, solo son buenas intenciones archivadas. Y, mientras tanto, el currículum colonial sigue intacto.
En 2019 comencé a trabajar en Crearte Educación Comunitaria, donde trabajé en pro de la diversidad en la educación, tratando de romper estereotipos y enseñar perspectivas provenientes de saberes no occidentales, generalmente de Abya Yala, gracias a la presencia de compañeras de estos territorios en la colectiva. Aquí fue cuando empecé a tener más conciencia de la importancia de la educación en las escuelas. Por supuesto que en casa hay que trabajar esto, pero si lo relegamos solo a un trabajo que tienen que hacer las familias, solo algunos niños y niñas tendrán conocimientos que son necesarios para revolucionar la educación. No tengo intención de reformar la educación; creo que hay que deshacerse de los libros y, si me apuras, de algunos profesores que no benefician a su alumnado y ocupan esas plazas más por conveniencia que por un interés real en enseñar. No tienen vocación y buscan, en cambio, comodidad y mucho tiempo libre.
Durante los 8 años que estuve en United Minds, primera librería afrocentrada del Estado español y espacio cultural del que soy cofundadora, me encontraba con profesores que venían a por libros para trabajar estos temas con el alumnado tras intentar que el colegio comprara libros o trabajara el tema, y estos darles largas. No hay interés.
En 2020, la librería fue premiada como la más innovadora del País Valencià. Con la esperanza de que esto abriera puertas, contacté a unas 20 bibliotecas de la comunidad para proponerles la inclusión de títulos afrocentrados en sus colecciones. Recuerdo que me respondió una, y al final no adquirieron nada.
Durante un año traté de hablar con escuelas para poder implementar talleres para profesorado y alumnado, y tampoco. Parecen estar muy ocupados promoviendo su educación obsoleta que no tiene en cuenta la diversidad etnico-racial.
Por ello, en 2024 nació EKOKA, un proyecto fruto de más de diez años de experiencia en iniciativas culturales afrocentradas en España, basadas en la comunidad, la cultura y la literatura. Una iniciativa afrocentrada donde la educación, la creatividad y lo comunitario se entrelazan para alimentar e imaginar futuros en los que las personas afroespañolas, afrodescendientes y africanas también podamos estar en el centro. Nació de mi convicción de que la educación es la herramienta más poderosa para la transformación, impulsada por la creatividad. Ofrezco narración oral africana para familias, formaciones y consultorías sobre diversidad, afroespañolidad, afrodescendencia y temas relacionados, dirigidas especialmente a profesorado, infancia y familias. Es fundamental que las personas afro fortalezcamos nuestra identidad.
Curiosamente, en España encontramos muy pocos proyectos impulsados por personas de la comunidad africana y afrodescendiente enfocados en la infancia. No puedo hablar de EKOKA sin mencionar a Potopoto, un proyecto pionero creado por Alejandra Ntutumu y Belinda que conocí en 2016 y que participó en la primera edición del Festival Conciencia Afro, del cual fui cofundadora. Desde Espacio Afro también se facilitó unos años atrás el proyecto Afronterizxs. Actualmente, también están activos Afrodiccionario, que realiza actividades infantiles, y recientemente he tenido el placer de conocer Voces contra la Injusticia. Sí existen varias ONG trabajando estos temas, pero la mayoría no pertenecen al colectivo afro. Y yo me pregunto: ¿por qué hay tan pocos proyectos que se centren en la infancia?
En 2024 empecé un trabajo con una ONG en Valencia. El interés partió de una trabajadora con un hijo y una hija mestizos. Ella veía la falta que había y quiso proponer trabajar el tema. No le fue fácil. Finalmente, cuando la subvención fue aprobada, le tocó hablar con colegios para algunas formaciones totalmente subvencionadas para profesorado. Es imprescindible que los docentes se formen, y parece que te encuentras con un muro. Es complicadísimo, y yo me pregunto por qué esta falta de interés en un país europeo que, además, aunque intente desvincularse totalmente de África, se sitúa a 14 kilómetros. ¿Qué les da tanto miedo?
La transformación no llegará sola, pero cada cuento que se narra, cada formación que se imparte, cada niño afro que se ve reflejado en una historia, es un acto de resistencia y esperanza
Siento que se está haciendo trabajo en muchas áreas desde el antirracismo. Sin embargo, personalmente y sin ningún afán de deslegitimar, me gusta más la idea de trabajar en pro de la diversidad que desde la lucha. Cuando luchamos vamos a contracorriente y se gasta mucha energía. Creo que implementar puede ser más efectivo y, sobre todo, sano para la salud mental. El lenguaje es sutil, pero este crea realidades.
La transformación no llegará sola, pero cada cuento que se narra, cada formación que se imparte, cada niño afro que se ve reflejado en una historia, es un acto de resistencia y esperanza. No podemos seguir delegando en las instituciones una responsabilidad que nos corresponde a todas. La educación en pro de la diversidad empieza hoy, en cada aula donde nos dejen entrar, en cada familia que decide buscar otros relatos, en cada profesora que saca el manual del cajón y decide implementarlo. El futuro de nuestros niños y niñas no puede esperar más.
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