Elecciones
CIS de abril: Sánchez aprovecha el contexto internacional para comerse a su izquierda
Efecto Tezanos o apoteosis del sanchismo. Con el Centro de Investigaciones Sociológicas puede ser un poco de todo. El barómetro de abril, publicado el día 20 de este mes, muestra a un PSOE pletórico, en su punto máximo de los últimos años. Puede ser una exageración, pero hay dos factores a tener en cuenta. El CIS preelectoral de las últimas elecciones autonómicas en Castilla y León, Aragón y Extremadura ha sido bastante atinado y 2) la sociedad parece haber dado por cerrada la crisis derivada del caso Ábalos-Koldo-Cerdán.
De este modo, el PSOE aparece reforzado en una encuesta que arroja un dato crudo importante. La intención directa de voto de los socialistas se eleva al 27,4%; esto es, casi tres de cada diez personas que contestaron en la encuestra que votarán en unas generales lo harían por el PSOE. La intención directa del PP se sitúa en el 15,7%, y la de Vox en el 10,7%. Los resultados tras la “cocina” habitual en este tipo de encuestas llevan al binomio PP-Vox a superar por un punto al PSOE. Pero el mensaje que lanza este estudio es claro: el PSOE está aglutinando el voto de su izquierda. La apuesta será, por tanto, presentar el voto en unas futuras generales como una cuestión de utilidad. Puede que no funcione, pero no será porque la izquierda “a la izquierda del PSOE” se esfuerce por ocupar un sitio en el que Sánchez se asienta en gran medida por su política de proyección internacional, refrendada este fin de semana con una “Movilización Global Progresista” que ha dejado en fuera de juego al espacio de lo que en otro tiempo fue la llamada “nueva política”.
El propio CIS da alguna clave sobre ese crecimiento en base a la política internacional. Un 38,6% del electorado cree que la imagen internacional de España ha mejorado “mucho o bastante” tras la postura que ha adoptado el presidente del Gobierno ante la guerra de Irán. Todos los votantes de partidos de izquierda avalan esa idea: siete de cada diez votantes de Sumar, EH Bildu y ERC (con respecto a las elecciones de 2023) creen que Sánchez ha mejorado la imagen internacional del país. La mayoría de votantes de esas tres opciones estiman que el actual presidente es el mejor para ocupar el puesto, por encima de sus propios candidatos.
El barómetro, basado en 4.000 entrevistas realizadas entre el 6 y el 10 de abril de 2026, muestra cómo Gabriel Rufián sigue siendo el candidato del difuso espacio de la izquierda extraPSOE como el preferido de los votantes entre las distintas opciones de esos partidos y organizaciones. El 15,2% de los votantes de Sumar en 2023 ve a Rufián como el mejor candidato a futuros y la opción también es apreciada por un tercio de los votantes de ERC —el espacio del que surge Rufián, donde no escasean las críticas a la fórmula propuesta por el de Santa Coloma— y un porcentaje significativo de votantes de BNG y EH Bildu. Rufián gusta pero no enamora a los votantes de esos espacios, que eligen como mejor presidenciable a Sánchez.
Si en el caso de la izquierda soberanista es comprensible el apoyo virtual a Sánchez bajo criterios de realismo político, el boquete provocado en el espacio que concurrió bajo el mando de Yolanda Díaz en 2023 es de dimensiones siderales. Solo un 17,6% de los votantes de Sumar dicen que el partido que más simpatía le despierta en estos momentos es Sumar; un 22% dice que es el PSOE, el 6,1% dice que Podemos... pero un 17,3% de esos votantes dice que ningún partido le despierta simpatías.
Esa deserción del proyecto de las izquierdas de 2023 se traduce en las paupérrimas cifras de Sumar y Podemos en la estimación general de voto. Sumar obtiene un 4,1% de intención directa de voto y un 5,8 previo paso por la cocina de estimación. En el caso de Podemos, la intención directa es del 1,5% y la estimación, del 2,2.
La confusión del electorado juega otro papel en ese puré. En la pregunta sobre intención directa de voto se cuela, con un 1,3%, una respuesta espontánea de personas que dicen que votarán a una “Coalición de izquierdas” en abstracto. Sumadas las cifras de Sumar, Podemos y “Coalición de izquierdas”, la cifra queda en un insuficiente 6,9% de intención de voto general al espacio de la izquierda federalista, en el caso de que se llegue a un incierto acuerdo de unidad.
El bloque de la derecha pierde voto en esta estimación. Llama la atención el descenso de Vox tras varios meses coqueteando con el 20%. Las purgas en el partido y el runrún de la corrupción en el partido, atizado por algunos de esos purgados, pueden haber influido en esa caída del 16,6 al 14,7% registrado entre marzo y abril.
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