Extrema derecha
Auge y caída de Cerimedo, el gran operador de la extrema derecha latinoamericana
En los últimos días de agosto, un personaje que había permanecido en penumbras para el público en general, el argentino Fernando Cerimedo, saltó a las portadas de los medios de comunicación por haber encomendado a sicarios el asesinato de su pareja, la boliviana Nadia Beller, embarazada de él y que milagrosamente salvó la vida, simulando que estaba muerta tras recibir tres disparos. Desde el hospital de Santa Cruz de la Sierra en el que la atendieron, Beller dio detalles de los vínculos de Cerimedo con la extrema derecha internacional y reveló varias tramas corruptas. El supuesto instigador del crimen intentó huir en un avión a Buenos Aires, pero fue detenido y encarcelado por tres meses para investigar los hechos. El 29 de agosto la Justicia boliviana amplió a seis meses la detención preventiva de Cerimedo y ordenó su traslado a una cárcel de máxima seguridad de La Paz, investigado también por el delito de enriquecimiento ilícito.
Años atrás, según varios testimonios, Cerimedo se desempeñaba como taxista en su ciudad natal, Mar del Plata. Su carrera meteórica empezó en 2018 como director creativo de la agencia de publicidad McCann en Argentina, y al año siguiente fundó la consultora digital Numen, de la que abrió una sucursal en Chile en 2020. Dos años más tarde, en 2022, fue contactado por Eduardo Bolsonaro para trabajar en la campaña electoral de su padre, Jair Bolsonaro. Después de la derrota electoral de su cliente, Cerimedo difundió información falsa sobre las máquinas de votación electrónica para generar caos, poner en entredicho la victoria de Lula da Silva y alentar a los golpistas a acampar frente a los cuarteles para exigir la intervención del Ejército. En las audiencias sobre el intento de golpe de Estado de Jair Bolsonaro, celebradas en 2024, Cerimedo fue el único ciudadano extranjero imputado por la Policía Federal de Brasil.
El 29 de agosto la Justicia boliviana amplió a seis meses la detención preventiva de Cerimedo y ordenó su traslado a una cárcel de máxima seguridad de La Paz
El consultor argentino contó desde el inicio de sus actividades con el apoyo técnico del estadounidense Brad Parscale, responsable de campaña de Trump en 2020 y del escándalo que involucró a 50 millones de cuentas de Facebook usadas ilegalmente por la compañía británica Cambridge Analytica.
Cerimedo fue el principal artífice del triunfo de Javier Milei en las elecciones argentinas de octubre de 2023. Su papel consistió en reforzar el discurso contra la “casta política” mediante un manejo de las redes sociales con contenido segmentado. Aplicó técnicas de microsegmentación, con uso intensivo de memes y contenidos con fuerte carga emocional para movilizar al electorado más joven y disconforme con la situación del país. Como asesor presidencial, intervino en la construcción pública de la imagen “disruptiva” y “visionaria” de Milei. Trabajaba sobre una arcilla fácil de modelar: una población que venía del agotamiento pospandemia y de la inercia del gobierno peronista de Alberto Fernández. El hastío político de los jóvenes y el odio anti kirchnerista, ya instalado en los grandes medios de comunicación y en gran parte de la judicatura, fueron su principal materia prima.
Un año más tarde, Cerimedo se convirtió en el principal asesor de campaña de Rodrigo Paz, actual presidente de Bolivia, que gobierna desde el 20 de junio bajo el estado de excepción, impuesto inicialmente por tres meses para reprimir las protestas sociales y cuya vigencia se pretende ampliar ahora por otros seis meses, argumentando posibles nuevos bloqueos y más conflictos sociales. Como estratega del Gobierno de Paz, cabe preguntarse si Cerimedo tuvo algo que ver con las brutales medidas neoliberales impuestas por el nuevo gobierno boliviano que dieron lugar a protestas generalizadas de los campesinos con más de dos meses de bloqueos de caminos, paralización del país y conflictos que aún perduran. El vicepresidente de Bolivia, Edman Lara, difundió un audio en el que Cerimedo habría abordado con el presidente Rodrigo Paz los detalles de un posible estado de sitio.
En una alocución a la nación, Paz admitió que Cerimedo trabajó en la segunda vuelta de su campaña electoral y que siguió vinculado a su Gobierno como “estratega de orden internacional”. Paz fijó así su posición: “En ese intento de feminicidio hay un señor, Cerimedo, que fue parte de la campaña reciente que ganamos a nivel nacional. Tengo entendido que el señor Cerimedo llegó a trabajar con otros candidatos presidenciales, pero cuando ganamos en primera vuelta se generó un contacto con el señor Cerimedo para trabajar en nuestra campaña electoral, siendo un estratega de reconocimiento mundial. Ganamos las elecciones. Y a partir de ello, no solo cooperó en esas elecciones, sino al inicio del gobierno”. Sin embargo, por su falta de constancia, “nunca hubo un contrato” ni “una relación de trabajo directa”, y recalcó que no tuvo autorización para representar al presidente, ni a él ni a su familia, aludiendo a unas tarjetas encontradas por la policía en las que el consultor aparece como asesor presidencial de Paz.
Cerimedo fue el principal artífice del triunfo de Milei en las elecciones argentinas de octubre de 2023. Su papel consistió en reforzar el discurso contra la “casta política” mediante un manejo de las redes
Con estas palabras el presidente respondía sobre todo a las acusaciones que formuló su vicepresidente, quien habló de una “relación personal” entre ellos y exigió “una investigación imparcial y transparente sin ningún tipo de favorecimiento”. Según dijo, Cerimedo tenía “un gran poder” y una “alta influencia” sobre el gobierno de Paz. Y añadió: “El Gobierno no debe encubrir a nadie. Caiga quien caiga la Justicia tiene que actuar con toda fuerza. Cerimedo debe someterse al proceso y responder ante la Justicia y no tener ningún privilegio aunque sea el asesor principal de Rodrigo Paz”.
El modus operandi: la derecha digital y las granjas de bots
Fernando Cerimedo fue el fundador en Argentina de La derecha diario en 2020, un panfleto digital de ultraderecha que organiza campañas de desinformación realimentadas por su “ingeniería del caos” en las redes sociales. Dirigido inicialmente por su esposa Natalia Basil, este medio fue acusado de difundir bulos y de organizar campañas de desinformación. Más tarde, en 2024, se involucró el español Javier Negre, que adquirió la mitad del capital y asumió la dirección. Negre había sido despedido del diario El Mundo por publicar información falsa, y como lo ha documentado El Salto, su medio digital EDA TV recibió ayudas de comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular (Galicia, Madrid) por valor de 680.000 euros.
EDA TV catapultó al activista de extrema derecha Vito Quiles, un provocador conocido por generar campañas de odio, como se ha visto en su reciente irrupción en Ceuta. Tanto Negre como Quiles han colaborado estrechamente con el líder de Vox, Santiago Abascal, desde 2020 en que lo invitó a su programa “Estado de Alarma”, hasta la campaña electoral de marzo de 2026 en la comunidad de Castilla y León. Además, Cerimedo y Negre Javier Negre adquirieron UHN Plus, una plataforma que se dedica a esparcir contenidos falsos y desinformación sobre Cuba y sectores de la izquierda latinoamericana.
Fernando Cerimedo fue el fundador en Argentina de ‘La derecha diario’ en 2020, un panfleto digital de ultraderecha que organiza campañas de desinformación realimentadas por su “ingeniería del caos”
En las tres propiedades de Cerimedo allanadas por la policía boliviana se encontraron 50.000 bots. Las granjas de bots las empleaba básicamente para reforzar opiniones que convinieran a la derecha o para denostar a sus adversarios, atribuyéndoles todas las desgracias que padece la población. En sus interacciones siempre aparecen frases que se repiten de un país a otro, siempre aplicadas a gobernantes progresistas: “Se lo robaron todo”, etc.
Una granja de bots es una red automatizada de cuentas falsas que opera de forma coordinada para simular actividad humana en plataformas digitales. Para ocultar la ubicación real de los perfiles y simular distintos orígenes de usuarios se utilizan proxies y VPNs. A través de estas cuentas se persigue a opositores políticos, se posicionan hashtags, se infla exponencialmente la cantidad de likes y se finge contar con el apoyo de una “manada” de seguidores incondicionales. También permiten realizar ataques coordinados para acosar a determinados usuarios o silenciar voces disidentes.
Cada teléfono móvil puede tener hasta 50 números o chips virtuales, y cada chip puede contener unas diez cuentas falsas. De este modo, en una sola habitación caben físicamente decenas de miles de cuentas. También es posible prescindir del espacio físico instalando la granja de bots en la nube, en lugar de emplear servidores propios.
Además de los bots, las estrategias de desinformación requieren del uso de troles, que son cuentas reales, operadas por seres humanos que trabajan a jornada completa para diseminar los mensajes de odio. Un trol puede usar bots para amplificar sus mensajes o acosar a alguien.
“Todo lo hacían mediante IA. Me decía que eran distintos a otros programas de bots que tenían que se notaban muy automatizados, muy robotizados”, reveló su esposa después del intento de asesinato
La pareja de Cerimedo reveló otros datos sobre el modus operandi de su actividad: “En La Paz encontraron una granja de bots. Y en Santa Cruz él tiene una oficina en la que me explicó que utilizaban inteligencia artificial para crear un montón de cuentas que comentaban en tiempo real y parecían perfiles reales, porque no eran perfiles de 20 contactos, eran perfiles de 1.500 contactos; parecen perfiles reales con comentarios coherentes. Todo lo hacían mediante IA. Me decía que eran distintos a otros programas de bots que tenían que se notaban muy automatizados, muy robotizados”.
El señuelo que empleó Cerimedo para atraer a su mujer hacia los sicarios fue pedirle que bajase al portal de la casa en la que convivían para recibir información de primera mano sobre un supuesto “crimen” cometido por expresidente Evo Morales. Antes de presentarse en algunos medios bolivianos de la derecha local como abogada y “analista política”, Nadia Beller fue en 2019 candidata a diputada por el Movimiento al Socialismo (MAS) y apoyó la candidatura presidencial de Evo Morales, hasta que este fue forzado a retirarla y pidió a sus seguidores el voto nulo, que obtuvo casi el 20%. En este contexto, solo dos candidatos de derecha llegaron a la segunda vuelta: Rodrigo Paz y Jorge Tuto Quiroga.
Antes de las elecciones de 2025, Beller se convirtió en enemiga acérrima de Evo Morales, blandiendo en redes sociales la vieja causa personal que han tratado de urdir en su contra los medios tradicionales y una parte del poder judicial. En varias ocasiones Beller exigió la detención del expresidente por supuesta “pedofilia”. Convertida en operadora política funcional con la ultraderecha boliviana, llegó a increpar a las Madres de Plaza de Mayo por “defender al pedófilo de Evo Morales”. Cerimedo no se quedaba atrás, aludiendo a Evo como “pedófilo narcoterrorista” en Tik Tok, como ha revelado el propio Morales. Al convertir a Evo Morales en su principal obsesión, Cerimedo muestra una identificación total con los objetivos políticos, valores y prioridades de la derecha boliviana.
El expresidente boliviano lleva desde hace años el estigma de soportar acusaciones infundadas y “revelaciones” periodísticas tergiversadas, amplificadas por el sistema de medios, sobre su presunta vinculación sexual con jovencitas. Al no poder restarle el respaldo social y la capacidad de liderazgo que siempre ha demostrado entre los suyos, la derecha política boliviana ha inventado la idea de un “indio” primitivo con tendencias a la “pedofilia” y ha montado casos para supuestamente “documentarlo”. Este hubiera sido uno de ellos.
La estratagema que usó Cerimedo para hacer que su mujer se acercase al lugar al que irían los sicarios fue pedirle que bajase al portal del edificio en el que convivían. Unas personas le entregarían documentación en mano sobre las supuestas relaciones de Evo Morales con una menor de 13 años, que habría aparecido muerta sin recibir asistencia médica. Además, también decían traer pruebas de la región del Chapare que involucraban a Evo Morales en presionar a las federaciones [cocaleras] para que participasen en operaciones de narcotráfico. Pese a la resistencia de Nadia Beller, tras dos intentos fallidos de encontrarse con ellos en la puerta del domicilio, Cerimedo logró persuadirla de que fuera por tercera vez: “Insiste en que necesitan pruebas para apresar a Evo Morales”, reveló desde su lugar de convalescencia.
Cerimedo y Negre han influido con su asesoramiento y sus granjas de bots en los procesos electorales de Ecuador, Bolivia, Argentina, Honduras, Chile y Colombia
Aunque Rodrigo Paz ahora lo niega, Beller asegura que Cerimedo tenía una gran influencia sobre su gobierno y para demostrarlo publicó una foto donde se los ve juntos, en una reunión del Escudo de las Américas en la que comparten mesa de trabajo con Marco Rubio. Según las declaraciones del colombiano Aldo Silva, señalado por la policía boliviana como implicado en el ataque a Beller, y que admite haber prestado apoyo logístico, en el intento de homicidio habrían participado al menos otras seis personas de distintas nacionalidades: cuatro por debajo suyo (dos colombianos y dos brasileños) y otros dos o tres por encima suyo, que lo habrían planificado y financiado. Pero Beller lo desmiente, asegurando que Cerimedo pretende imponer un nuevo relato de los hechos: “Ahora pretende presentarse como una víctima, como un objetivo más de los sicarios”, asegura.
Mercenarios de la desinformación en todo el hemisferio
Los mercenarios de la desinformación Cerimedo y Negre han influido con su asesoramiento y sus granjas de bots en los procesos electorales recientes de varios países latinoamericanos: Ecuador (abril de 2025), Bolivia (octubre de 2025), Argentina (legislativas, octubre de 2025), Honduras (noviembre de 2025), Chile (noviembre de 2025) y Colombia (Junio de 2026). Un trino de Javier Negre con una foto suya junto a Cerimedo resalta la intervención de ambos: “Celebrando con mi socio Fernando Cerimedo un año de victorias electorales y de crecimiento brutal de @laderechadiario. Ya saben que Bolivia, Ecuador, Argentina, Honduras y Chile fueron conquistadas por la derecha”. Y termina enviando una arrogante advertencia a Claudia Sheinbaum “para que tenga una foto de los dos juntos para su ‘Mañanera’”.
"Ya sabemos que [Cerimedo actuó] a través de dos millones de bots, perfiles falsos, manejados por granjas automatizadas desde diversos puntos del planeta [...] y desde Miami”, señaló el expresidente Gustavo Petro
En las elecciones colombianas de 2026 también intervinieron los mecanismos de interferencia y manipulación electoral de Cerimedo y su equipo, que favorecieron el triunfo del ultraderechista Abelardo de la Espriella tanto en la primera como en la segunda vuelta. El expresidente Gustavo Petro declaró el pasado 27 de agosto que a través de la información hallada en el teléfono de Cerimedo, se habría descubierto que mantenía una relación con funcionarios colombianos: "Ya sabemos que [actuó] a través de dos millones de bots, perfiles falsos, manejados por granjas automatizadas desde diversos puntos del planeta [...] y desde Miami”. Además, Petro acusó a Cerimedo de recibir comisiones de narcotraficantes para transportar droga a Bolivia y sugirió su implicación en otros delitos denunciados también por su pareja. Además se atribuye a Cerimedo haber aconsejado al presidente Paz la expulsión de la embajadora de Colombia en Bolivia, tras un trino de Gustavo Petro en mayo en el que constataba que en ese país se estaba produciendo un levantamiento social contra las políticas neoliberales del gobierno de Paz. Esta maniobra se ha interpretado como parte de una estrategia de desestabilización contra Colombia.
En su papel de consultor electoral, Cerimedo trabajó antes de la primera vuelta de las elecciones colombianas para el Centro Democrático y su candidata Paloma Valencia. Cuando Abelardo de la Espriella pasó a la segunda vuelta como candidato de la derecha, le ofreció sus servicios y se fue a apoyarlo en su campaña.
Cerimedo se ha convertido en una figura central de la extrema derecha continental, articulando la influencia estadounidense con la ultraderecha que gobierna en Argentina y que ha capturado otros países latinoamericanos. Prueba de ello fue el hallazgo de una billetera virtual en su teléfono móvil con operaciones por 200 millones de dólares. Desde esta “billetera fría” o wallet se distribuía el dinero a otras diez billeteras virtuales repartidas por distintos países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Perú. Aunque se conocen los países de destino, las transferencias entre wallets dificultan la trazabilidad del dinero para saber quiénes fueron sus destinatarios finales.
En febrero de 2026 Cerimedo fue premiado en Mar-a-Lago, la residencia de Donald Trump en Florida, como el Consultor Político Hispano del Año por la organización Latino Wall Street
En una nota publicada el 30 de agosto por el diario argentino Página 12, el investigador Jorge Elbaum asegura que el origen de esos recursos en criptoactivos están vinculados al papel que desempeñan tres operadores internacionales que actúan a las órdenes del Secretario de Estado estadounidense Marco Rubio: Brad Parscale, Damián Merlo y Javier Negre. Brad Parscale fue el consultor republicano “encargado de gestionar en 2016 las operaciones de Cambridge Analytica dentro de Estados Unidos, en la campaña electoral que le permitió a Donald Trump acceder a su primera presidencia. En aquella ocasión, se utilizó la microsegmentación para intentar la manipulación de 220 millones de electores estadounidenses, mediante el modelo OCEAN, a partir del conocimiento meticuloso de cinco mil datos de cada persona”.
Damián Merlo, argentino-estadounidense, ejecutivo del Latin America Advisory Group, desde 2020 amasó una gran fortuna desempeñándose como lobbista para el presidente salvadoreño Nayib Bukele en Estados Unidos. Merlo, un ferviente admirador de Donald Trump, y participó junto a Cerimedo en la campaña electoral de Javier Milei en 2023. Y Merlo habría sido la figura clave para conectar a Fernando Cerimedo con el poder político en Estados Unidos y para acercar a Milei a los medios de comunicación estadounidenses.
Consultor político del año en ‘Mar-a-Lago’
En febrero de 2026 Cerimedo fue premiado en Mar-a-Lago, la residencia de Donald Trump en Florida, como el Consultor Político Hispano del Año por la organización Latino Wall Street. En el mismo acto, denominado Hispanic Prosperity Gala, participó también Javier Negre y se concedió el Premio a la Libertad Económica al presidente argentino Javier Milei (en ausencia). En su discurso de agradecimiento, Cerimedo aludió a su trabajo político con líderes derechistas para llevarlos a la presidencia, destacando su participación en campañas como la de Nasry Asfura, convertido en presidente de Honduras, y la de Rodrigo Paz Pereira en Bolivia. Rodrigo Paz fue funcionario del gobierno del general Hugo Banzer, es hijo del expresidente Jaime Paz Zamora y se presentó como candidato presidencial del Partido Demócrata Cristiano (PDC), obteniendo el 32% de los votos en primera vuelta y un 55% en la segunda vuelta. Veamos cómo describe Cerimedo su intervención en esos comicios: “2025 fue un año muy complicado para los consultores, pero nos fue muy bien. Junto con nuestro equipo ganamos dos elecciones. Logramos sacar a Evo Morales después de 20 años. Pudimos ganar esa batalla en Bolivia, haber sacado al socialismo. Y también junto a mi amigo y socio Andy Rivas logramos ganar en Honduras sacando al clan Zelaya, socio del Cartel de los Soles”. Andy Rivas es otro argentino radicado en Paraguay, y consultor especializado en “cómo ganar elecciones”. Tras haber dirigido alguna campaña exitosa de diputados del partido Colorado, Rivas proyectó su influencia sobre el oficialismo y se lo considera un “ministro sin cartera” del presidente Santiago Peña.
En ese mismo acto agradeció a Brad Pascale “por creer en mí todo el tiempo y darme su tecnología”. También agradeció el apoyo financiero de Tim Dunn, un multimillonario texano vinculado a compañías de gas y petróleo, promotor del llamado “Nacionalismo Cristiano” y conocido como uno de los principales donantes del partido Republicano a la última campaña electoral de Donald Trump, el movimiento MAGA y las causas de la extrema derecha internacional.
Pascale fue cofundador en 2017 de la organización aislacionista America First Policies, con el objetivo de promover la agenda del presidente Donald Trump y apoyar sus políticas. El lema “America First” se convirtió en doctrina oficial de la política exterior del gobierno de Trump. En 2024 Parscale desarrolló un sistema propio de IA para anticipar los resultados electorales. Y en 2025 creó la agencia de comunicación política y digital Clock Tower X, destinada a mejorar la opinión de los estadounidenses, en particular los votantes republicanos, respecto del Estado de Israel.
Es una de las tres compañías creadas a este fin en Estados Unidos con apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí. Su empresa fue contratada por la agencia multinacional Havas Media Group para realizar una campaña en redes sociales y emisión de podcast dirigida a los jóvenes estadounidenses conservadores con el fin de “prevenir que se volvieran contrarios a Israel”. La prensa de Estados Unidos informó que esta empresa opera la marca Friends for Peace, que envía millones de textos generados con IA a los teléfonos móviles de los ciudadanos.
La revista chilena De Frente reveló más detalles sobre esta operación, que “tiene como objetivo explícito manipular las percepciones políticas de la Generación Z en plataformas como TikTok e Instagram, y —en un giro distópico— contaminar los datos de entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial como ChatGPT, Claude y Gemini mediante la creación de una red de sitios web diseñados para ofrecer ‘resultados de encuadre GPT’”. Parscale se desempeña además como director de estrategia de Salem Media Group, un conglomerado conservador de radiodifusión cristiana evangélica con base en Texas del que son accionistas Donald Trump Jr. y Lara Trump. Salem Media Group posee 117 emisoras propias y difunde su desinformación y publicidad a través de 2.400 emisoras afiliadas, además de producir contenido digital mediante su filial Salem Web Network.
Desvanecimiento político y digital
En un vídeo que él mismo Cerimedo subió a sus redes sociales, desde la cárcel se dirige al “señor Juez” de la causa que se le sigue por enriquecimiento ilícito implorando que le permita regresar a su trabajo. Está desesperado, no puede gestionar sus granjas de bots y mecanismos de desinformación. Dice que puede trabajar desde su casa, él solo con un portátil y conexión a internet. Está desconectado. Y a causa de su desconexión digital, algunas redes de bots habrán dejado de funcionar, y desaparecerán muchos perfiles (o al menos sus fotos) entre los seguidores de Milei y otros clientes de su parafernalia de bots.
“Yo soy el único sustento de mi familia. Hoy mi familia, en Argentina, no tiene ni siquiera acceso a las cuentas. Mi familia está desprotegida”, declaró Cerimedo desde la cárcel
En una lastimosa declaración dirigida al juez de la causa, Cerimedo se expresa con la voz quebrada, como un buen actor atravesado por la emoción: “Yo soy el único sustento de mi familia. Hoy mi familia, en Argentina, no tiene ni siquiera acceso a las cuentas. Mi familia está desprotegida. Me arruinaron la vida, reputacionalmente me arruinaron la vida [sollozos].”
En un artículo publicado en Página 12, Giannina Benvenuto y Florencia Sosa aciertan sobre el papel de Cerimedo como “un operador de ultraderecha que hizo de la provocación, la conspiración y la operación digital una forma de hacer política en América Latina”. Cerimedo llevó la lógica de los “ingenieros del caos” hasta sus extremos y “construyó poder político llevando la provocación hasta el límite”.
Llevando la mentira y la provocación hasta el límite, Cerimedo construyó poder político al filo de lo permisible en un sistema democrático. Pero después de su detención en Bolivia, acusado de intento de feminicidio y legitimación de ganancias ilícitas, cargos a los que se sumó más tarde el de facilitador del narcotráfico, toda su influencia se desvaneció y sus aliados políticos se esfumaron. Queda por resolver el misterio de los 200 millones de dólares que Cerimedo movió en solo seis meses desde su “billetera fría” (en criptomonedas) a otras diez cuentas receptoras de titularidad desconocida. Según los primeros indicios, habría una cuenta receptora principal, que en la jerga cripto denominan “ballena”, con un total de 132 millones de dólares acumulados. El senador opositor Leonardo Roca (Alianza Libre) reveló que tras revisar los códigos del celular de Cerimedo, se pudo confirmar que empleaba una billetera digital donde acopiaba criptomonedas y desde la que se transferían ciertas cantidades a otras cuentas. Roca exigió a la Fiscalía realizar una investigación penal y simultáneamente pidió conformar una Comisión de investigación en el Senado.
Cerimedo llevó la lógica de los “ingenieros del caos” hasta sus extremos y “construyó poder político llevando la provocación hasta el límite”
Los mercenarios de la desinformación no tienen fidelidades inquebrantables. La trayectoria de Cerimedo lo ilustra claramente: puede ofrecer sus servicios a una candidatura u otra dependiendo de su posicionamiento en la primera y la segunda vuelta de las mismas elecciones. Hay una zona oscura que vincula a todos los proyectos políticos de la derecha contra gobiernos de izquierda o candidatos no alineados con el neoliberalismo de matriz estadounidense. No importa si el candidato que proclama mano dura en Colombia es Abelardo de la Espriella o Paloma Valencia, los servicios prestados por Cerimedo contra los referentes del Pacto Histórico sirven a los intereses de ambos. Lo mismo puede decirse en Bolivia respecto de Rodrigo Paz y Jorge Quiroga.
Pero no es él quien decide cómo se disputa el poder en cada país, su función empieza cuando las cartas ya están echadas. Cerimedo es el brazo ejecutor de un organigrama de desinformación masiva que tiene como nexo orquestador a Brad Parscale, el hombre de confianza de Donald Trump.
En su discurso de agradecimiento en Mar-a-Lago, Cerimedo declaró: “No se trata de ganar elecciones. Eso hasta puede parecer fácil. Si no ayudamos a gobernar a nuestros candidatos para que nunca más la izquierda vuelva a esos gobiernos, nuestro trabajo no va a estar terminado. Sigamos dando la batalla cultural todos los días”.
A pesar de la caída en desgracia de Fernando Cerimedo, hay en esta declaración de intenciones una consigna que proviene de la mismísima fuente desde la que emana el poder que lo ha investido, llámese Brad Parscale, Marco Rubio o Donald Trump. La derecha no tiene un proyecto socio-económico que entusiasme a la población, suele impulsar recortes presupuestarios y leyes que van en sentido contrario. Para mantenerse en el poder, requiere mantener activas las factorías de bulos y la actitud confrontativa, aun después de haber ganado las elecciones. No se trata solo de ganar, sino de mantenerse en el poder, excluyendo definitivamente a la izquierda.
El principal papel de Cerimedo y Negre consiste en contaminar los medios y las redes sociales con desinformación y ataques dirigidos a determinados políticos, como por ejemplo Evo Morales en Bolivia o Gustavo Petro en Colombia. Pero la “batalla cultural”, tal como la entiende EEUU y se ha empezado a desarrollar en algunos países latinoamericanos, no se limita solo a eso. Trasciende el papel de los medios convencionales y digitales y se instala en el ámbito de la vida privada, disputando el lugar de la religión y de la educación entre la tradición laica latinoamericana y la rapidez con la que crecen las iglesias evangélicas pentecostales. Y al mismo tiempo, otro lugar central de esa batalla lo ocupa la familia: el retorno a la familia tradicional y a las diferencias de género.
Cualquier intento de contrarrestar la involución cultural a la que pretende arrastrarnos la extrema derecha supone conocer estos mecanismos y admitir que la batalla cultural está en curso, y que todas y todos, nos guste o no, estamos necesariamente involucradas en su desenlace.
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