El PP aprovecha el fallecimiento de tres ediles socialistas y una tránsfuga para hacerse con la alcaldía de Lugo

Elena Candia tomará el relevo como cuarta alcaldesa del mandato gracias al apoyo de María Reigosa, concejala no adscrita que abandonó el PSOE y regalará su voto al PP.
Paula Prado e Elena Candia
La secretaria xeral del PP de Galicia, Paula Prado, y la nueva alcaldesa de Lugo, Elena Candia. Foto: PP de Lugo.

El pleno del Concello de Lugo celebra este jueves una moción de censura inédita en su historia desde la restauración de la democracia. El PP, con el respaldo de la concejala María Reigosa —quien dejó el PSOE tras hacerse con el acta de uno de sus compañeros fallecido y actualmente figura como no adscrita—, suma las 13 firmas necesarias para desalojar al gobierno socialista y colocar a Elena Candia al frente de la institución. De prosperar, como todo apunta, pondrá fin a 27 años de mandatos consecutivos del PSOE en la capital de la provincia.

Candia, abogada originaria de Mondoñedo, registró la iniciativa el pasado 22 de abril tras asegurarse el voto de Reigosa, quien este miércoles volvió a confirmar que apoyará la moción argumentando que confía en el proyecto que lidera la popular. El precio político para Candia no es menor: su eventual elección como alcaldesa conllevará la renuncia automática a su puesto como vicepresidenta primera del Parlamento de Galicia, cargo que también compagina con la presidencia del PP provincial.

La decimocuarta del mandato, la primera en una gran ciudad en más de tres décadas

Más allá de lo que supone para Lugo, que pasará a tener un gobierno derechista, la moción tiene una dimensión de país notable. Será la número 14 desde que los gallegos eligieron representantes locales en 2023, pero la primera que prospera en una de las siete grandes ciudades de la comunidad desde 1991, cuando el PSOE e Izquierda Unida desalojaron al PP de la alcaldía de Ferrol.

Este fenómeno se ha acelerado tras una resolución del Tribunal Constitucional dictada en junio de 2025, que eliminó el precepto de la legislación electoral que impedía las mociones de censura sustentadas en el voto de concejales tránsfugas. Desde entonces, municipios como Ribeira, Viveiro, Forcarei, Noia o Fisterra, entre otros, han cambiado de alcalde por esta vía.

El principal beneficiado ha sido el PP, que acumula ocho nuevas alcaldías conquistadas mediante este mecanismo en el actual mandato —nueve sumando Lugo—, frente a las dos que logró el PSOE en Noia y Viana do Bolo.

Un precedente muy lejano en las ciudades gallegas

La rareza de lo que ocurrirá en Lugo este jueves se entiende mejor con perspectiva histórica. En las grandes urbes gallegas, las mociones de censura exitosas se cuentan con los dedos de una mano y todas quedaron en el pasado siglo.

Ferrol fue escenario de dos: la primera en 1989, cuando una alianza del PSOE con Izquierda Unida, un edil del CDS y un concejal tránsfuga del PP apartó al alcalde popular y encumbró a Manuel Couce Pereiro; y la segunda en 1991, cuando una coalición similar revalidó ese cambio desalojando a Mario Villamil.

En Ourense, la única moción que salió adelante data de 1990. PP y CDS impulsaron una iniciativa contra el socialista Manuel Veiga Pombo que llevó a la alcaldía al independiente José Luis Mondelo. Y en Santiago de Compostela, Alianza Popular logró la mayoría suficiente para desbancar al socialista Xerardo Estévez del Pazo de Raxoi y colocar en su lugar a Ernesto Viéitez.

Un mandato sin precedentes

La ciudad superará con este pleno un hito difícil de imaginar hace apenas dos años: cuatro alcaldes distintos en un solo mandato municipal. Lara Méndez inauguró el actual ciclo en 2023 tras renovar en dos ocasiones anteriores, pero abandonó la alcaldía en menos de un año para incorporarse a las listas del PSdeG al Parlamento gallego. La tomó el relevo Paula Alvarellos, quien falleció de forma repentina tras sufrir un infarto, dejando el bastón de mando en manos de Miguel Fernández desde marzo de 2025. Candia sería la cuarta.

El retorno del PP a la alcaldía supone romper una hegemonía socialista que arranca en 1999, cuando José López Orozco arrebató la plaza al popular Joaquín García Díez en una ajustada victoria electoral en coalición con el BNG.

El papel de Reigosa

La trayectoria de María Reigosa en la corporación ha estado marcada desde el principio por la fricción con su propio grupo. Llegó al Concello tras la muerte del concejal socialista Pablo Permuy, asumió responsabilidades en el área de Medio Rural y las abandonó meses después alegando incompatibilidad con su puesto como funcionaria en Costas. Las disputas internas se fueron acumulando hasta que, en un pleno, votó a favor de varias propuestas del PP contraviniendo la disciplina de partido. Poco después abandonó el PSOE, pasó a la condición de no adscrita y, aunque apoyó la aprobación de los últimos presupuestos municipales, fue alineándose progresivamente con los populares en la mayoría de las votaciones, alimentando los rumores sobre una posible moción que finalmente se materializó.

La decisión ha generado una fuerte contestación política. PSOE y BNG han lanzado críticas contundentes contra la iniciativa, y la ciudad ha vivido varias protestas ciudadanas, con otra convocada para este mismo jueves. En el último pleno ordinario, la tensión fue tan palpable que la propia Reigosa anunció que presentaría una denuncia por los insultos recibidos.

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