Las estrellas se esparcen por todo el cielo
para que los ojos se deleiten al tocarlas
con la mirada de arrugadas abuelas y viejos
de mujeres de hombres y algunos otros
adolescentes soñadores y de todos los niños
inocentes como los locos y otros agraciados
por antiguos dioses y demonios sin querellas
un maldito grupo de desgraciados empeñados
en crear el infierno prometido por sacerdotes
en fantásticos libros proveen espadas y balas
en vez de cocidos y caldos tambores y laúdes
venden patriotismo mientras cenan y duermen
en cálidos lechos entre montañas nevadas
con quien en diarios y radios llaman enemigo
destellan maléficas luces como lejanos astros
pero explotan escuelas hospitales y plazas
esparciendo vísceras córneas futuros y cielos
cuando estallan Patriotas y precisos obuses
de Leopardos metálicos que paga un pueblo
para matar a otros pueblos que pagan cañones
asesinos bajo la idiota batuta de autoridades
empantanadas en ideas sin sentido ni mañana
Ramón Haniotis