Qué pueblo valiente aquel
que expulsó al corso pero leyó
lo que el emperador traicionó
y la libre Pepa gaditana
en la libre Iberia resonó.
Fernando (y 27 o 28 nombres más)
de Bobón y sus secuaces
desoyeron el popular clamor
y por eso una vez y otra vuelven
por su corona privilegios y trono.
Pero en 1931 armados de sufragios
y más historia de opresión los hombres
y mujeres ya conscientes de ser pueblo
un 14 de abril echaron de nuevo
al usurpador Bobón.
¡Ay, Carmela! ¡Ay, Federica! ¡Ay, nosotros!
que los malvados nunca duermen
ni gozan la risa o la juerga ocupados solo
en no dejar vivir jubilados ni yunteros
ni a las alegres Pepas y por eso matan.
Los monarcas no se arrepienten de asesinar
traicionar sobornar o venderse pero
no digas que va desnudo y de la mano
de un abyecto caudillo pues terminarías
vilmente agarrotado como el Salvador.
Ramón Haniotis