Rodolfo Walsh, el peón que puso en jaque al poder militar en Argentina

La táctica de Rodolfo Walsh para jugar al ajedrez es una metáfora de su vida. Nunca puso sus piezas en un solo lado. Casi medio siglo después de su asesinato por la última dictadura argentina, continúa siendo difícil encasillarle en un solo cuadrado, sea blanco o negro.
Rodolfo Walsh
Rodolfo Walsh. Romina Santarelli / Ministerio de Cultura de la Nación.
24 may 2026 06:00

Rodolfo Walsh era un buen jugador de ajedrez. Aprendió leyendo manuales y siguiendo jugadas de maestros rusos en revistas gráficas. Perfeccionó su nivel en los bares, cafés y en las mesas del Club Estudiantes de La Plata, en Argentina, durante la década de los años 50, donde se instaló para estudiar la carrera de Letras. Su compañera Lilia Ferreira, periodista y militante por los Derechos Humanos, contó en su testimonio judicial por la Megacausa de la ESMA que, en su último refugio en la clandestinidad, en la casa de San Vicente, dejaron de jugar al ajedrez porque las partidas entre ambos eran malas: “Él se aburría y yo me fastidiaba porque perdía”.

La solución que encontró Walsh fue cambiar de juego. Un día apareció con el Go, conocido también como el ajedrez chino. Leyeron las instrucciones y las aprendieron juntos. Cada uno fue puliendo su técnica: Lilia cercaba rápido a las fichas del rival y Walsh desparramaba las fichas por todo el tablero antes de atacar. Al poco tiempo, la dinámica de Walsh fue más efectiva: estiraba la paciencia en cada juego, y Lilia perdía copiosamente. “Entonces (Walsh) se puso a analizar porque (ella) perdía tantas partidas”, testimonió Lilia. “Y llegó a la conclusión de que yo me focalizaba solo en ganar esas piezas y perdía de vista el tablero, que era la dimensión estratégica del juego”.

¿Era escritor? ¿Periodista? ¿Creador del género ‘non fiction’? ¿Militante? ¿Escritor militante? ¿Hombre de inteligencia? ¿Revolucionario? ¿Investigador? ¿Qué fue Walsh? O, mejor, ¿quién fue Rodolfo Walsh?

La táctica de Walsh para jugar al ajedrez es una metáfora de su vida. Rodolfo Walsh nunca puso sus piezas en un solo lado. A 49 años de su asesinato y desaparición por la última dictadura civico militar de Argentina, continua siendo difícil encasillar a Walsh en un solo cuadrado, sea blanco o negro. ¿Era escritor? ¿Periodista? ¿Creador del género non fiction? ¿Militante? ¿Escritor militante? ¿Hombre de inteligencia? ¿Revolucionario? ¿Investigador? ¿Qué fue Walsh? O, mejor, ¿quién fue Rodolfo Walsh?

Desde su nacimiento, Rodolfo Walsh fue ocupando distintos espacios en el tablero. Nació en Choele Choel, en la provincia de Río Negro, en la Patagonia Argentina, el 9 de enero de 1927. Se crió en el campo, en la estancia donde trabajaba su padre —hijo de irlandeses—, junto a tres hermanos y una hermana que luego se convertiría en monja. A los pocos años, su padre no pudo sostener a tanta prole y Walsh tuvo que instalarse en un internado irlandés para huérfanos y pobres de la colectividad. Allí aprendió a defenderse con los puños, a rebelarse, a marcar distancia con la autoridad, a añorar la liberación, a pensar que la heroicidad no iba estar en un hombre sino en el interior de un pueblo, en la fuerza colectiva, como sucede en el cuento “Un oscuro día de justicia”.

Walsh escribió sobre la experiencia de estos años en la saga de cuentos irlandeses donde lo autobiográfico, según dijo en una mítica entrevista que le hizo Ricardo Piglia, “es nada más que un punto de partida, una anécdota y a veces ni siquiera una anécdota entera sino media anécdota”.

Estos cuentos fueron recopilados en el libro Un oscuro día de justicia / Zugzwang, publicado por Editorial de la Flor. El libro tiene dos títulos de iniciación, que desde su nombre, presagian el 25 de marzo de 1977, el día de su asesinato y desaparición a manos y balas de un grupo de tarea de la ESMA. Pero hagamos un paréntesis y dejemos esta historia para el final; un final que para la vida y obra de Walsh fue una apertura, una jugada maestra, hacia varios principios.

El pasaje hacia la izquierda en Walsh fue posible gracias a la literatura, en particular al vínculo entre literatura y periodismo, en esa mezcla que con el tiempo tuvo varios bautismos como ‘non fiction’, periodismo narrativo o escritura documental

Al igual que en la literatura, la formación de Walsh en política también fue autodidacta. Tuvo un tempranísimo acercamiento a la Alianza Libertadora Nacionalista (ALN) entre 1944 y 1945, atraído por la disputa que el nacionalismo le presentaba a la elite liberal tradicional agroexportadora, que se autopercibía europea en suelo latinoamericano. Luego osciló en su interpretación del peronismo, pasando desde una visión antiperonista en la década de los 50 hasta una física e intelectual militancia en el peronismo revolucionario en los 70 (participó en las Fuerzas Armadas Peronistas y en Montoneros). Este pasaje hacia la izquierda en Walsh fue posible gracias a la literatura, en particular al vínculo entre literatura y periodismo, en esa mezcla que con el tiempo tuvo varios bautismos como non fiction, periodismo narrativo o escritura documental.

A partir de la escritura, Walsh absorbe las ideas de igualdad, justicia y verdad ligadas al corazón del corazón del pensamiento de izquierda. Fue su investigación periodística sobre los fusilamientos de José León Suarez, cometidos por la dictadura de Pedro Aramburu contra un grupo de civiles que se habían levantado contra el régimen. Walsh se entera seis meses después del hecho. En el bar Rivadavia de Buenos Aires, mientras jugaba al ajedrez, un hombre (años después se reveló que fue Enrique Dillon) le dice bajito: “Hay un fusilado que vive”. La escena, la aparición de un muerto que habla, para Walsh, lector de fantástico (que acababa de compilar la extraordinaria Antología del cuento extraño) y escritor de cuentos policiales, como el genial “Variaciones en rojo”, lo cautivó. Al poco tiempo, en 1957, la investigación toma forma en el libro Operación masacre, considerado el primer libro de no ficción, incluso antes del afamado A sangre fría de Truman Capote publicado nueve años después.

La importancia de este libro la nombra el propio Walsh en 1965 en una breve autobiografía: “Operación masacre cambió mi vida. Haciéndola, comprendí que, además de mis perplejidades íntimas, existía un amenazante mundo exterior. En 1964 decidí que en todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía”.

Hay otro hecho político que marca y condiciona la vida de Walsh: la revolución cubana en 1959 y, en particular, las figuras de Fidel Castro y el Che Guevara

Hay otro hecho político que marca y condiciona la vida de Walsh: la revolución cubana en 1959 y, en particular, las figuras de Fidel Castro y el Che Guevara. En 1967 viaja a la isla invitado por su amigo Paco Urondo para ser jurado del certamen Casa de las Américas y participar del Congreso de los Intelectuales. Rápidamente se instala en La Habana con su oficio de escritor a cuesta y se incorpora a la agencia Prensa Latina. Su transformación revolucionaria ya estaba en marcha, no suplantando al escritor, al intelectual, sino poniéndolo al servicio del proyecto colectivo.

A su regreso, en Argentina, fue una de las mentes más brillantes dentro de Montoneros. En su rol de periodista fundó la Agencia de noticias Clandestinas (ANCLA) para darle lugar a las voces urgentes desde el silencio. Incluso, en otro gesto de valentía, en pleno avance de la dictadura militar, con claridad planteó a la cúpula de Montoneros un repliegue para cuidar a compañeros y acopiar fuerzas. No fue escuchado. Sin embargo, hasta el final siguió agitando su voz.

Decíamos que el libro Un oscuro día de justicia / Zugzwang tiene dos títulos que desde su nombre presagian la muerte de Rodolfo Walsh. “Zugzwang” es un término alemán utilizado en ajedrez. Describe una situación crítica donde un jugador pierde o empeora drásticamente su posición por el simple hecho de estar obligado a mover: cualquier movimiento disponible resulta perjudicial. La mañana del 25 de marzo de 1977, Walsh en un mismo movimiento hizo justicia y empeoró su posición. Acorralado por las fuerzas militares de la dictadura, salió de su casa de San Vicente, donde la habitaba con el nombre clandestino de Profesor Beto, a entregar la primera de sus “cartas polémicas”, como él las llamaba, contra la dictadura. Antes de que el grupo de tareas lo emboscase, como narró el periodista y escritor Facundo Pastor en su valioso libro La Emboscada —publicado este año en España por Paripé Books—, logró enviar cinco copias a medios nacionales de la “Carta abierta de un escritor a la junta militar”, su última obra literaria.

En la misiva, Walsh denuncia el terrorismo de Estado y las desapariciones de la dictadura militar, la tortura y los secuestros, la censura de prensa y la persecusión y lo que denominó “miseria planificada”, para nombrar que el empobrecimiento y la desigualdad de las mayorías no es consecuencia de un error o una crisis, sino el resultado del diseño de políticas para concentrar el capital. Un concepto que es retomado en estos días en Argentina para pensar la desindustrialización, la transferencia de recursos de muchos a pocos, el aumento de la deuda externa y la represión que ejerce el gobierno libertario de Javier Milei.

Como dijo Lilia Ferreira en su testimonio, Walsh contemplaba la dimensión estratégica y total del tablero, por eso sus libros se siguen leyendo, sus métodos son reutilizados por jóvenes cronistas, sus conceptos continúan haciéndonos pensar, su figura de intelectual aún nos provoca y despereza. En cambio, en palabras de Lilia, “la dictadura militar perdió de vista la dimensión estratégica del período histórico. Y es esa dimensión estratégica de las reservas morales de gran parte de esta sociedad que no pudo, ni puede, ni podrá aceptar que se arroje gente viva desde los aviones, la apropiación de bebes nacidos en cautiverio y el asesinato de sus madres, la tortura sin límite en el tiempo, los fusilamientos sin juicio, la desaparición forzada de miles de personas e instituciones de las Fuerzas Armadas de la Nación (como la ESMA) que fueran convertidas en centros clandestinos de detención, tortura y exterminio”, dijo Lilia frente a los jueces.

Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...