Obituario
Muere Gregorio Morán, el cronista que descosió la transición española
Nacido en Oviedo en 1947, Gregorio Morán militó en la oposición antifranquista como miembro del Partido Comunista, exiliándose en París en 1968 por el riesgo que suponía entonces asumir esas posiciones.
Como periodista colaboró en distintas cabeceras, entre las que cabe mencionar Opinión, Arreu, Diario 16 o La Gaceta del Norte, rotativa de la que fue director. En La Vanguardia publicó sus famosas “Sabatinas Intempestivas” desde 1988 hasta 2017, cuando fue despedido tras denunciar la censura de un artículo. Sus posiciones con respecto a Catalunya en el momento álgido del Procés le arrinconaron en el periódico de los Godó y le llevaron a concluir su etapa como columnista en el digital derechista Voz Pópuli.
Dotado de una prosa fina y por momentos hiriente, sin deudas con ningún sector político o económico, Morán ha construido una obra centrada en desmontar relatos oficiales de la historia reciente de España. Entre sus títulos más recordados figuran El precio de la Transición, una revisión crítica de los pactos políticos que articularon el paso del franquismo a la democracia; Miseria y grandeza del Partido Comunista de España, exhaustivo retrato del PCE y de sus contradicciones internas; y Adolfo Suárez: historia de una ambición, una biografía no complaciente del primer presidente de la democracia, figura que volvería a abordar 30 años más tarde en Adolfo Suárez: Ambición y destino. En estos títulos combina investigación documental, crónica política y un estilo literario incisivo que huye del academicismo.
Morán contribuyó a la comprensión de un periodo tan complejo como el que tuvo lugar antes y después de la muerte de Franco con un breve ensayo, El precio de la Transición. Este libro, que en 1991 sufrió la censura y el corte de los párrafos dedicados al anterior Juan Carlos I, fue reeditado 25 años después por Akal, en un movimiento que sirvió para la comprensión de toda una generación de un periodo momificado por sus beneficiarios como el de la Transición. La censura y las duras críticas que recibió El precio de la Transición en los años 90 no fueron las únicas polémicas que rodearon al periodista ovetense.
En 2015, Morán vivió una importante controversia en torno a la publicación de El cura y los mandarines, un ensayo sobre la cultura y el poder que rebasó los límites de la crítica intelectual en el ecosistema editorial español. Morán había publicado casi todos sus libros en Planeta, pero a última hora, la editorial decidió no publicarlo, le pagó el adelanto y le autorizó a publicarlo en otro sitio, que sería Akal. La razón para no publicar el libro en Planeta, según explicó el propio Morán en el prólogo, fue su negativa a eliminar el capítulo dedicado a la Real Academia Española de la Lengua y, en particular, a la figura de quien fue su director, Víctor García de la Concha. En ese capítulo, Morán retrataba a De la Concha como un arribista sin escrúpulos, arrimado sistemáticamente al poder. El episodio reforzó la reputación de Morán como autor dispuesto a señalar connivencias entre política, medios y mundo cultural, incluso a costa de tensiones con editoriales y grupos de comunicación.
En su última etapa, Morán se mantuvo alejado de las tecnologías y cultivó un pesimismo realista que vertió en algunas entrevistas como la que le hizo El Salto en 2017, donde lamentó que la derrota de la clase obrera en la Guerra Civil y en la posguerra “ha condicionado mucho el miedo, la falta de salidas, la emigración económica”. También criticó el ecosistema político y mediático: “Los medios de comunicación son pobres tirando a misérrimos, donde la censura ha vuelto, donde la libertad de expresión es un vocablo, y los partidos políticos, que tienen una responsabilidad no solamente en la corrupción si no en lo que se llama el deterioro de la vida ciudadana, no dan ninguna esperanza de un cambio”.
Su último artículo, en julio de 2025, una crítica implacable contra Pedro Sánchez, mostró dos constantes en los postreros trabajos de Morán: que el público al que se dirigía era la derecha, y que seguía sin ver ninguna esperanza de cambio.
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!