Opinión
De héroes y villanos: cómo contamos historias en el capitalismo
Ig: @mag97
Supongo que quienes me leéis tenéis claro que el capitalismo y todo el aparato ideológico que lo alimenta y sostiene están presentes en la mayoría (por no decir en la totalidad) de los aspectos de nuestra vida.
Sí, sí, incluso en la forma en la que contamos historias. Y lo digo en primera persona porque sí, nosotros por muy anticapitalistas que seamos también caemos ocasionalmente en esta manera de narrar.
Uno de los pilares del capitalismo es la preponderancia del individuo y la individualidad sobre lo colectivo y la colectividad. Y esto se traslada a la ficción en el capitalismo
Diría que tampoco os sorprende que afirme que uno de los pilares del capitalismo es la preponderancia del individuo y la individualidad sobre lo colectivo y la colectividad. Y esto se traslada a la ficción en el capitalismo: libros, películas, obras de teatro, canciones, etcétera, que se construyen alrededor de sujetos individuales, ya sean héroes o villanos.
Obviamente el camino del héroe o el villano que es el origen de todos los males son tropos de la narrativa desde tiempos remotos, pero el capitalismo y sus productores culturales han sabido sacar provecho de ello para lograr que toda historia sea una cuestión de individuos.
Así, en la ficción capitalista el mal deviene de un sujeto único que corrompe al resto, el villano, y este tiene motivaciones netamente individuales: un afán de poder, un trauma en la infancia, algún tipo de desorden psicológico, odio, venganza, todos motivos que se limitan a la persona. Es decir, el mal nunca lo origina el sistema.
Sucede algo similar con el bien, o con la lucha contra el mal, siempre es a manos de grandes héroes, individuos que resultan ser los elegidos, o que llevan a cabo gestas que otros no son capaces, son líderes natos o construyen una voluntad inquebrantable durante la narración. En pocas ocasiones la lucha contra el mal es algo puramente colectivo, sin un héroe que lo impulse. Además, en el caso del bando del bien, se añade el coste de la lucha: el héroe o el grupo que consigue movilizar para hacer frente al villano siempre, siempre, sufre algún tipo de pérdida, incluso la muerte.
Sucede algo similar con el bien, o con la lucha contra el mal, siempre es a manos de grandes héroes, individuos que resultan ser los elegidos, o que llevan a cabo gestas que otros no son capaces
Por lo tanto, en esta forma de narrar lo que nos está diciendo el capitalismo es que la única manera en la que podemos hacer frente a lo que está mal en esta vida es gracias a un héroe, a líderes, a individuos con una fortaleza que escapa de lo humano, y que hemos de estar dispuestos a perderlo todo.
Antes de seguir, no estoy diciendo que haya que dejar de escribir este tipo de historias o que no haya que leerlas o verlas en películas y series. No, solo estoy exponiendo una de las muchas herramientas que tiene el capitalismo para hacer llegar determinados tipos de mensajes, en concreto, aquellos que desincentivan un pensamiento y acción crítica contra el mismo. Lo único que pretendo es que seamos capaces de verlo y cuestionarlo.
Bien, volviendo a lo del villano, la crítica que hacemos desde determinadas posiciones de izquierdas a la individualización del enemigo es que se diluye la responsabilidad sistémica, se oculta que el origen de todos los males es el sistema capitalista. Tratar de monstruos, psicópatas y demás a sujetos concretos lo único que hace es que dirijamos la rabia exclusivamente a estas personas, cuando la solución está en dirigir nuestras fuerzas y atención a la derrota total del capitalismo en su conjunto.
Así, aunque justo y necesario, construir un mensaje político y una estrategia alrededor del ataque a individuos terribles no es lo que necesitamos para lograr un futuro desprovisto de desigualdad, opresión y explotación. Hemos de dirigir el foco a lo que sostiene a esos personajes: el sistema capitalista en su totalidad.
Es por esto mismo por lo que es crucial que cuestionemos incluso la forma en la que contamos historias, porque ahí ya estamos concediendo al capitalismo, ahí ya estamos ayudándole a asentar su mensaje de alienamiento y de disolución de lo colectivo.
La clave como siempre está en la organización y en la participación activa, pero en esta ocasión creo que conviene recordar que también está en saber señalar quién es el verdadero villano de nuestra historia.
Cómic
Un gran poder conlleva una gran responsabilidad: ¿los superhéroes de cómic son de derechas o de izquierdas?
Los artículos de opinión no reflejan necesariamente la visión del medio.
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!