Opinión
Junto a un Guadalmedina vivo
El sábado 13 de junio, decenas de personas participaron en un paseo vecinal por el río Guadalmedina para denunciar el proyecto de las plazas-puente y defender la renaturalización del Guadalmedina como forma alternativa de habitar y entender el río.
En este tramo del río comenzó hace algunos años un proceso de regeneración ecológica que, a pesar de la falta de mantenimiento, se mantiene como uno de los espacios con mayor biodiversidad del núcleo urbano de Málaga.
Juan Antonio Gómez, miembro de SEO Birdlife-Málaga y uno de los guías del paseo, explicó que la disponibilidad de agua es el principal factor limitante para los ecosistemas mediterráneos, lo que convierte a los cauces fluviales en refugios de biodiversidad y corredores ecológicos fundamentales.
Durante el paseo, el Guadalmedina se presentó como el hogar para multitud de especies. Se observaron verdecillos, un martinete, un cernícalo intentando cazar entre una bandada de vencejos. La biodiversidad que ha aparecido en los últimos años, incluyendo carriceros, moritos, agachadizas chicas o martines pescadores, ha puesto de manifiesto el potencial ecológico de este ecosistema. Los sauces, carrizales, moreras y chopos presentes en el cauce no han sido plantados, sino que han germinado a partir de las semillas que el Guadalmedina arrastra aguas abajo.
En junio de 2026 se publicó la licitación para la redacción del proyecto que prevé cubrir unos 12.000 metros cuadrados del cauce del río con cinco plazas-puente de cemento y hormigón entre los puentes de Armiñán y de la Aurora.
El Guadalmedina es un flujo, un sistema dinámico atravesado por multitud de procesos ecológicos. Si se respetan estos procesos, si se cuidan y se les da espacio, el río podría contribuir aún más a una ciudad más habitable, saludable y bella, como parte de una infraestructura ecológica que hace la vida más fácil.
No obstante, conforme el paseo se dirigía hacia el sur de la ciudad, se hizo evidente el deterioro del cauce. Los procesos fluviales que modelan el río en su tramo norte quedan interrumpidos por el cemento y el hormigón y el insuficiente mantenimiento y la falta de infraestructuras que separen las aguas pluviales de las residuales provocan la acumulación de basura, como toallitas, y vertidos.
El paseo terminó en el Puente de la Aurora con el despliegue de dos pancartas: “Por un río vivo. Renaturalización del Guadalmedina ya”. Las organizaciones convocantes pusieron de manifiesto la necesidad de conservar la regeneración ecológica que ha tenido lugar en el tramo norte del río y continuarla hasta su desembocadura. Frente a ello, el Ayuntamiento de Málaga mantiene su apuesta por el proyecto de las llamadas plazas-puente, una intervención que contempla el Guadalmedina como un espacio para nuevos usos urbanos en lugar de entenderlo como un ecosistema fluvial.
En junio de 2026 se publicó la licitación para la redacción del proyecto que prevé cubrir unos 12.000 metros cuadrados del cauce del río con cinco plazas-puente de cemento y hormigón entre los puentes de Armiñán y de la Aurora. El Ayuntamiento de Málaga y la Junta de Andalucía han acordado financiar conjuntamente la elaboración de este proyecto, que definirá la primera fase de la intervención.
Frente a esta propuesta, las organizaciones convocantes denunciaron que las plazas-puente generarían espacios poco visibles y difíciles de mantener, agravando los problemas de suciedad ya existentes y comprometiendo la habitabilidad del cauce. En consecuencia, se reducirían las posibilidades de su renaturalización, medida respaldada por el marco normativo europeo y estatal en materia de agua y restauración ecológica.
El proyecto de las plazas-puente superaría los trescientos millones de euros, según el presupuesto base de licitación del anteproyecto para la definición de actuaciones en el río Guadalmedina. Asimismo, conectaría el centro de la ciudad con los barrios del Perchel y la Trinidad, extendiendo hacia el oeste el proceso de turistificación que ya ha colonizado buena parte de la ciudad. Aunque el gobierno municipal de Francisco de la Torre presenta esta intervención como una integración del Guadalmedina en la ciudad, las plazas-puente supondrían el embovedamiento parcial del río y una reducción de su función ecológica. La iniciativa se apoya en un estudio hidráulico desarrollado por Emasa y la Gerencia Municipal de Urbanismo, que ha contado con el respaldo de la Dirección General de Recursos Hídricos de la Junta de Andalucía. A pesar de no ser público, el Ayuntamiento utiliza este estudio para justificar la inviabilidad de la renaturalización del cauce por razones de gestión del riesgo de inundaciones.
Su historia y los seres que lo habitan merecen ser reconocidos y encontrar un espacio para vivir en él
Durante años se ha difundido la narrativa de que el río constituía una “herida” en la ciudad, que las plazas-puente vendrían a “coser y cerrar”. No obstante, frente a esta visión, las organizaciones ambientales defienden que, en lugar de construir nuevas estructuras innecesarias sobre el cauce, la renaturalización del Guadalmedina es una alternativa más económica y con mayores beneficios ambientales y sociales.
Pasear por el Guadalmedina desde el norte de la ciudad hasta su desembocadura en el mar permitió contar una historia de degradación ecológica, en la que la biodiversidad va desapareciendo paulatinamente. Sin embargo, como se pudo contemplar durante el paseo del 13 de junio, el Guadalmedina está poblado de multitud de formas de vida que habitualmente pasan desapercibidas.
Si prestamos atención, podemos observar que la vida aún se abre camino en el Guadalmedina. Escuchemos al río, caminemos con él, porque su historia y los seres que lo habitan merecen ser reconocidos y encontrar un espacio para vivir en él.
Los artículos de opinión no reflejan necesariamente la visión del medio.
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