Partidos políticos
“Ciencia, método y orden”: Rufián detalla su plan y pide a las izquierdas que no compitan entre sí
Gabriel Rufián ha avanzado en la concreción de su plan en uno de los actos más esperados del espectro de la izquierda. El diputado de ERC ha propuesto la elaboración de un sistema para “ganar” a la extrema derecha en las próximas elecciones generales. Una propuesta con “ciencia, método y orden” basado en “un acto de generosidad inédito” en palabras del propio Rufián. “Yo no aspiro a gobernar este país, aspiro a que se gobierne bien”, ha aclarado. “No pido a nadie que renuncie a sus siglas, a lo que es, lo que pido es orden, eficiencia y método: cómo se gana a Vox. Lo demás... son tuits”.
Esto se traduciría en la discusión en torno a un objetivo: que solo haya una lista de izquierdas en las distintas circunscripciones. Esa es la base para el deseo que ha expresado el diputado por Barcelona: “qué sentido tiene que 14 izquierdas representando lo mismo nos presentemos en el mismo sitio“.
Rufián ha propuesto un consenso en torno a cuatro puntos programáticos: antifascismo, autodeterminación, dignificación de las condiciones de vida común y vivienda, y ha avanzado que sería proclive a que todos los partidos formasen un ”grupo interparlamentario común".
“Tengo miedo como demócrata”, ha expresado Rufián, “lo que viene no es la alternancia política. Lo que viene es salvaje. Imitadores baratos de Milei y Trump”, ha descrito. Desde ese punto de partida, cree que es posible “someter y exigir” al PSOE con un resultado optimizado en base a esa fusión fría de una plétora de partidos a las que ha enumerado en varias ocasiones. Tanto los que estaban representados en la sala (Izquierda Unida, Compromís, ERC, Movimiento Sumar, Comunes, Chunta y Más Madrid), como los que no lo estaban: Bildu, Adelante Andalucía, BNG y Podemos, entre los principales.
“Yo no quiero solo ilusionar, yo quiero ganar”, ha reclamado Rufián: ”Eso exige de ciencia, de método y orden. Si no repetiremos la historia. Intentemos hacer algo diferente. Le quiero ganar, escaño a escaño, a Vox. Eso no se hace con discursos de puta madre, se hace con ciencia, método, orden. Si no, nos van a fusilar políticamente por separado”, ha insistido.
La autocrítica y la crítica a una supuesta izquierda ensimismada ha sido otro de los capítulos abiertos por Rufián, que ha explicado uno de los momentos de mayor tensión con Sumar. Se trata de la votación de la reforma laboral hace ahora cuatro años. Rufián ha defendido su voto negativo por uno de los aspectos más negativos de la ley, la práctica omisión en el texto aprobado del capítulo de indemnización por despidos. Un hecho que alejó a Esquerra Republicana de Catalunya de Yolanda Díaz y Sumar. Pese a ese desencuentro, el grupo confederal liderado por Díaz ha adoptado con creciente simpatía los postulados del político barcelonés.
Respecto a Podemos las palabras han sido de amabilidad extrema. Rufián ha calificado a Pablo Iglesias como “el mejor de todos nosotros” y de Irene Montero ha dicho que es “una fuerza de la naturaleza”. El diputado ha dicho que “quien crea que Podemos sobra se equivoca”. En la sala había muchos exPodemos, pero el partido morado se ha mostrado hasta ahora renuente a la propuesta de Rufián.
Emilio Delgado y la ampliación del campo de batalla
El diputado por la Asamblea de Madrid Emilio Delgado ha planteado que lo necesario es un “Gran debate nacional entre demócratas” que vaya mucho más allá de la coalición electoral. Para Delgado, se trata de que los militantes de izquierdas se sientan implicados “más allá de pegar carteles”. Ha criticado a la izquierda que “habla de lo colectivo y no lleva a cabo prácticas colectivas”.
El acto, moderado por la periodista Sarah Santaolalla, ha estado marcado por el tono directo de los dos políticos en el escenario, muchas apelaciones al barrio y a la clase trabajadora y comentarios sobre cuestiones espinosas para la izquierda como el burka, la seguridad o la caza.
La concreción de las “negociaciones entre los partidos” será el test, en las próximas semanas, de lo que parece una apuesta por el “sentido común”, dado el sistema electoral de circunscripción provincial y Ley D'Hondt que penaliza la división de las izquierdas. Rufián no ha querido entrar en si hay un plan para dinamizar esas negociaciones. Bastaba con lanzar un órdago a 14 fuerzas políticas que, si el plan del de Santa Coloma de Gramanet sale bien, ya deben haber comenzado a notar la presión de militantes y bases para que lleven a la realidad lo que hoy parece un reto sin precedentes en este siglo.
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