Miserias y disfrutes del true crime, con Berta Comas

Discutimos con su autora “True crime. Una mirada al dolor de las demás” para entender por qué seguimos usando como entretenimiento un género tan problemático
Cine de verano
Cine de verano en Madrid. Álvaro Minguito
18 abr 2026 06:32

Quizá no se encuentre en su punto álgido, pero el true crime es un género ya consolidado en nuestro menú cultural y, como tal, una mediación influyente en la manera de vernos y de ver el mundo. En el núcleo de su ascenso, habita una tensión entre el deseo de acercarse a, de discutir, de compartir o incluso de entretenerse con algunas de las conductas humanas más sórdidas y, por otro lado, las implicaciones éticas de todo esto cuando, tras la pantalla, ha existido un sufrimiento real que quizá se atice en cada replay o un estado injusto del mundo que se consolidará con cada visionado. Esta es parte de la discusión que Berta Comas Casas tiene consigo misma en el libro True crime. Una mirada al dolor de las demás (Lengua de Trapo, 2026) y a la que nos incorporamos, junto a ella, en este Pol&Pop.

El éxito del true crime es el de sus premisas más reduccionistas y escondidas. Ni tan true ni tan crime. Aunque, en sus inicios, el interés del género provenía de su veracidad y aprovechaba la legitimidad de otros géneros, poco comerciales pero pintones, como el documental, la mano se ha ido abriendo a introducir más elementos del thriller o de la industria audiovisual en general y admitir mayores cuotas de ficcionalización de lo real. Como habrán notado alguna vez, esa cosa aburrida de la realidad no se organiza en capítulos ni mucho menos éstos cliffhanguean para que tengas ganas de enchufarte el siguiente. Tampoco los asesinos suelen ser atractivos ni la vida viene envuelta en una locución perfecta. Si hay mucha más creación de la que parece y ésta es artística o expresiva puede tener un pasar porque toda sociedad necesita contarse y componer sus duelos, pero si toda artificiosidad es comercial y vuelve a encajar “lo que ha sucedido” en el canon del male gaze, el dolor de las demás es dinero para los de arriba y patriarcado por doquier.

Tampoco el crime en cuestión es todo el crime, sino más bien la porción minoritaria de delitos interindividuales de sangre y sexuales graves que sostienen nuestra idea de la utilidad del sistema penal. Con tal monstruosidad sobre la mesa, cómo imaginar otra forma de lidiar con los conflictos sociales o incluso con la pura maldad. La idea de copaganda, en la traducción que Sergio García e Ignacio Mendiola hacen de la noción de Alyssa Rosemberg, permite pensar cómo nuestro sentido común del mundo se alinea de forma creciente con el policial. Ya comentábamos en el episodio anterior la capacidad occidental de reforzar instituciones -allí era la masculinidad, aquí el propio sistema penal- afirmando su completa decadencia y documentando todos sus fallos. Mucho más extraño sería encontrar una exploración del proceso de salvaje centrada al capitalismo financiero global de los bancos finlandeses a finales de los 1980s, como hace Rosvopankki (Los invencibles) o una mirada sobre los mundos de Celeste, Succession o Industry que no hubiera pasado por los filtros de The Office o de Euphoria.

Todo ello justifica pensar que el true crime tiene un efecto justificativo del status quo. Entonces ¿por qué seguimos con el tema?, como ya hicimos con Mar García Puig. Este es el centro de la preocupación de Berta Comas, que le permite situar el true crime en el proceso de backlash frente a la expansión de las vidas que ha empujado el feminismo. Como mostró Nerea Barjola, se trata de un disciplinamiento de la libertad femenina generación tras generación de productos de entretenimiento basados en el terror sexual. Para nosotros la cuestión es si detrás de acercarse a ese entretenimiento no hay también una exploración de la reactividad social ante las nuevas posibilidades de vida, una especie de preparacionismo que interpone un artefacto cultural, una mediación entre el propio deseo y el castigo patriarcal por haber ido demasiado lejos. Y por eso se sigue mirando y en esta tensión lo seguimos discutiendo.

Sobre o blog
Pol&Pop es un podcast donde agitamos en la misma coctelera política, pop y actualidad para intentar entender un poquito mejor el mundo en el que vivimos. Política en serio en tiempos de memes, whatsapp y gifs de gatitos. Dirigido y presentado por Raúl Royo y David Vila.
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