Honduras
“No puedo volver a mi tierra por defenderla”

“Estar lejos de casa es una forma de matarte lentamente”. Dalila Argueta pronuncia esas palabras con el dolor que implica revivir el propio relato. Exilio y asilo son las dos caras de la misma moneda que construyen su historia.
Dalila Argueta
Dalila Argueta en la Casa de las Defensoras Basoa Eneko Calle (CC BY-SA)
Colaboradora del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL)
21 sep 2021 12:55

“Estar lejos de casa es una forma de matarte lentamente”. Dalila Argueta pronuncia esas palabras con la voz temblorosa, con el dolor que implica revivir el propio relato. Exilio y asilo son las dos caras de la misma moneda que construyen su historia. Me reúno con ella en Artea, durante una tarde de julio y escribo esto también lejos de casa, pero por motivos tan distintos que no me atrevo a nombrarlos. 

Extractivismo y resistencia

Su historia nace en una comunidad de la zona norte de Honduras, en el departamento de Colón. Una pequeña comunidad llamada Guapinol que da y recibe el nombre del río que la atraviesa, “una comunidad unida y apegada a la tierra donde descansan sus ancestros”. En el verano de 2017, una mañana el río bajó sucio de la nada. ¿El motivo? El gobierno había concedido la ejecución de una mina a cielo abierto, un total de 250 hectáreas de explotación cuyos impactos terminarían por repercutir por suelo y subsuelo en la contaminación de 34 fuentes de agua que abastecen a 42.00 habitantes del valle. Estas fuentes nacen de la Reserva Natural de Botaderos, área paradójicamente protegida por el gobierno pero reducida en este caso a materia prima para la extracción de la empresa concesionaria.

La comunidad de la que forma parte Dalila, alertada por la contaminación de las aguas de las que vive, comienza a articularse y organizarse para entender el cómo y el quién de dicha concesión. El resultado podía anticiparse, pues retrata el patrón de acción de las multinacionales. El capital extranjero aterriza en el territorio y comienza la explotación sin la consulta previa a las comunidades, obligatoria según la legislación hondureña. A partir de ahí, comienza un proceso in crescendo de articulación del pueblo para la defensa de su territorio, que se siente “como gritarle a los sordos”. El propio pueblo comienza las investigaciones y protestas. Se constituye un Comité Ambiental de Defensa de los Bienes Comunes que organiza marchas y concentraciones frente a la alcaldía y la fiscalía.

El capital extranjero aterriza en el territorio y comienza la explotación sin la consulta previa a las comunidades, obligatoria según la legislación hondureña

Esta carrera de fondo, ignorada por las instituciones, culmina en el asentamiento de la comunidad durante 89 días a modo de manifestación, en lo alto de las montañas. El conjunto de la comunidad queda desplegada en el propio territorio para evitar la entrada de la maquinaria de la empresa. Este proceso de resistencia no queda sin respuesta. Comienzan las amenazas, los intentos sistemáticos de desalojo. A todo ello se le suma una de las peores partes de la injerencia externa de las empresas: el enfrentamiento entre los propios miembros de la comunidad.

Helena González entrevista a Dalila Argueta en Basoa (Artea, Bizkaia).

Cuando la transnacional aterriza en el territorio recluta mano de obra local. Estos puestos de trabajo, precarizados y temporales, son utilizados por las empresas como “cebo” para apaciguar resistencias. En este caso, parte de la población comienza a trabajar para la multinacional, porque “a casa hay que llevar comida”. Lo que genera fuertes enfrentamientos entre quien defiende el territorio y quien trabaja para la empresa. “Ponen siempre a pelear al pueblo con el pueblo”. Esta es, según Dalila, la parte más amarga, enfrentarte a compañeros que se mueven por la necesidad, que sea tu propio pueblo quien te cuestiona y te ataca, cuando son también su agua y sus derechos por los que peleas. En el día 89 de resistencia, el Estado hondureño despliega el total de sus fuerzas para proceder al desalojo. “Nunca nos habíamos enfrentado a la policía, nunca habíamos probado el gas”, pero aquel 27 de octubre a las 10 de la mañana, 1.500 policías y militares completaron el desalojo de las 400 personas que ocupaban el campamento en la montaña.

Criminalización y persecución

El desalojo, lejos de poner fin a la cacería, la inaugura. A partir de ese momento, Dalila explica cómo comenzaron a inyectar miedo a su pueblo a través de un proceso de criminalización, que se repite de una manera casi idéntica en el conjunto de territorios que está sufriendo la entrada de capital transnacional para la extracción de recursos. La fiscalía levanta listas de acusación donde se criminaliza a 32 compañeras, 13 de las cuales se presentan en Tegucigalpa y entran a prisión. Su pueblo responde y se asienta durante 11 días en las puertas, hasta que son liberados. Esta es para Dalila la gran fortaleza de una comunidad unida por la defensa de algo común, se defiende la tierra y se defiende a los compañeros porque no se individualizan los intereses de la comunidad.

“Nos está costando la vida, el despojo, la libertad de mis compañeros”.

En 2019, de nuevo una orden. La estrategia que se sigue en estos casos es clara. La fiscalía y la empresa dibujan los perfiles de las personas más activas en la defensa y, una vez identificados, son señalados y se giran órdenes de detención. Esta criminalización arbitraria acarrea años de prisión para los y las defensoras señaladas. Sus familias quedan desintegradas y la lucha por el territorio se debilita progresivamente porque se rompen las redes de actuación. “Nos está costando la vida, el despojo, la libertad de mis compañeros”.

Exilio

Dalila es una de las señaladas. A la identificación le siguieron los intentos de soborno, luego la intimidación continua y finalmente las amenazas de muerte. La escalada de violencia le obliga a abandonar Honduras hace dos años y medio. Deja allí a sus dos hijos, su comunidad y la defensa de su tierra. Sale de su país para mantenerse con vida, logro que celebra aunque le atormente estar lejos de casa. Aterriza, como ella dice, en la jungla de cemento que es Madrid, donde nada se siente propio. Esta ciudad hostil, incluso para quienes la habitamos desde siempre, implica un peso añadido: ser mujer migrante. Y sobre todo, ser defensora del territorio, en un lugar en que el territorio, la comunidad, la defensa, acarrean connotaciones tan diferentes que solo reafirman la distancia que la separa de casa.

Poder corporativo

Genera rabia pensar que su historia, lejos de un relato esporádico y anecdótico, esconde la estructuralidad de un sistema en que el territorio ajeno puede ser materia prima cuando ostentas cierto poder. Y cuando el sistema, lejos de proteger, asfalta los senderos para que empresas transnacionales ocupen, extirpen y mercantilicen aquello que queda tan lejos.

El guión se repite. El modus operandi de las transnacionales se consolida progresivamente y se blinda ante cualquier injerencia que lo destruya. El poder de estas empresas queda legitimado en los territorios que operan, no solo por un conjunto de mecanismos internacionales que insuflan oxígeno a estas empresas, sino por los propios gobiernos de los territorios que acogen al capital extranjero como insumo económico para las élites.

“Ya no llegaron en barcos con velas, llegaron a través de concesiones, y lo peor es que los Estados están entregando nuestro territorio a las empresas”

El Norte vuelve a la carga, si es que alguna vez llevó a cabo la retirada en territorios ajenos. “Ya no llegaron en barcos con velas, llegaron a través de concesiones, y lo peor es que los Estados están entregando nuestro territorio a las empresas”. Un arsenal de multinacionales norteamericanas, europeas, asiáticas, tiene el punto de mira en los territorios de Abya Yala porque el consumo que define los patrones de vida del Norte necesita de materias y energía, y el continente latinoamericano se ha convertido en la fábrica que mantiene nuestras tiendas repletas.

Acuerpar otras luchas

“Llegar acá es no saber qué hacer”. Cargar esa mochila de ser mujer migrante, enfrentarte al arraigo y el dolor. “No has cruzado un camino, has cruzado un océano”. Para Dalila aterrizar también supuso saber que debía seguir luchando, aunque fuese desde otro lugar y de otra manera. Recalca que sigue viva por el conjunto de redes que la han arropado y acogido a ambos lados del océano. Allí, la Red Nacional de defensoras de DDHH hizo todo lo posible por sacarla del país. Aquí, nada más llegar es acogida desde REDMI (Mujeres migradas hondureñas).

“Los pulmones de la tierra son puntos rojos, señalados por una plaga de multinacionales movidas por y para el capital”

Y como dice ella, empieza a caminar. De Madrid viaja a Zaragoza, se integra en colectivos de personas migrantes y comienza a empaparse de las luchas ajenas, “que llora como las propias”, y así, poco a poco, a sanar. Acuerpar otras luchas, crear redes de denuncia, hacer ver que los pulmones de la tierra son puntos rojos, señalados por una plaga de multinacionales movidas por y para el capital.

Dalila Argueta en Basoa
Dalila Argueta en la Casa de las Defensoras Basoa Eneko Calle (CC BY-NC)
En este camino, el 13 de enero llega a Euskal Herria, y a Basoa. Un proyecto creado en el pueblo de Artea (Bizkaia) para acoger y proteger a mujeres defensoras de derechos humanos. Dice que “fue como volver a casa”, estar cerca de las montañas y del río fue como encontrar ese pedacito de hogar que no dejaba de buscar en todos lados. Y es desde aquí desde dónde sigue esa lucha tan distinta pero necesaria.

Ahora pelea por visibilizar el conflicto de su país, que es solo una réplica de lo que vive Latinoamérica: un extenuante proceso de defensa de lo propio, de la tierra, que está acabando con la vida de comunidades enteras. “Tener el último modelo de teléfono aquí está costando vidas al otro lado”.

Responsabilidad

Le pregunto cómo cree que como Norte, aun sabiendo que la conjunción Norte-Sur ya no representa la dicotomía que engendra el poder, pues existen sures en el Norte, y nortes en el Sur, debemos conjugar una solidaridad que se plantee más allá de la empatía e implique una auténtica responsabilidad. Desde luego, la de aquellas instituciones verdaderamente responsables, a las que nos referimos cuando hablamos de “Norte”, pero incluso, a nivel individual, como agentes voluntarios o no del expolio.

“Identifiquen a las empresas, investíguenlas, denúncienlas, sáquenlas de nuestro territorio”

Hace tiempo que las defensoras hablan en términos de responsabilidad y no de solidaridad. Porque la responsabilidad implica acción. “¿Cómo quieren ser solidarios?”, me pregunta, es fácil, “identifiquen a las empresas, investíguenlas, denúncienlas, sáquenlas de nuestro territorio”. No se puede reparar el daño causado porque no puedes revivir a un compañero asesinado. No puedes devolver a una persona el tiempo que se ha expirado en prisión, no puedes reparar la tierra. Pero se puede detener lo que está ocurriendo, exigir responsabilidades a los gobiernos que sostienen esta arquitectura empresarial de expolio.

Entrevista a Dalila Argueta 1
Entrevista a Dalila Argueta Eneko Calle (CC BY-NC)
Como individuos, me pide que “despertemos”, que “dejemos de consumir y empoderar a las empresas que se cobran vidas, esas que nos surten de productos elaborados con el hierro de sus tierras”. Ese hierro extingue su agua. “Nosotros no comemos hierro”. Es contundente con la responsabilidad que se ejerce desde el poder y privilegio: “Entre más consumamos lo innecesario, más estaremos llenando sus bolsillos y comprando balas para que maten a nuestros pueblos”.

Asilo

Cuando nos reunimos, esa tarde de julio, Dalila me cuenta que por fin, tras la concesión del asilo, queda poco para que pueda traer a sus hijos. No le pregunto sobre el futuro, que ingenuo e injusto parece formular un “¿Y ahora qué?”. Pero ella me dice que sueña con el día que deje de defender, con volver a casa y que su vida deje de sentirse como una cacería. Ahora le han quitado su pasaporte, consecuencia de la concesión del asilo político. “Yo no voy a ser nunca española, soy hondureña”. Le dicen que no puede volver a su casa, y que ahora se encuentra “protegida” entre estas fronteras. ¿Pero protegida de qué? Sus palabras hacen ver cómo el asilo, aparentemente una victoria, se siente como veneno y antídoto: “Es pedirle al enemigo que me apruebe seguir viva”.

Yo no paro de pensar en ese veneno. Y hasta qué punto nuestra pasividad perpetúa su suministro.

Sobre o blog
El Blog de Pueblos - Es una apuesta por la solidaridad que ofrece una mirada crítica sobre las diferentes realidades sociales, políticas, económicas y culturales del mundo.Queremos visibilizar la diversidad de colectivos y movimientos sociales del Estado Español y de otras partes del mundo, así como sus luchas, sobre todo en aquellos lugares y momentos históricos donde la voz y la palabra son negadas. Este Blog, impulsado por la asociación Paz con Dignidad, es un instrumento de comunicación para fortalecer e impulsar nexos entre organizaciones del Norte y del Sur que trabajan en procesos de transformación social.
Ver todas as entradas
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.

Relacionadas

Melilla
Fronteras El bloqueo burocrático en el CETI de Melilla deja en situación de calle a nueve refugiados marroquíes
El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) lleva a cabo una práctica de discriminación, vulneración del derecho al asilo y denegación de entrada de solicitantes de asilo marroquíes, según denuncian 26 organizaciones.
Militarismo
Alejandro Pozo “El oportunismo de la industria militar española aprovechando lo que pasa en Gaza es grave”
Este investigador sobre paz, conflictos armados, desarme y acción humanitaria denuncia que el rearme ya está teniendo lugar y que el Ejecutivo escamotea información sobre las relaciones comerciales de la industria con Israel.
Israel
Genocidio Nuevos ataques de Israel en Gaza
25 palestinos más han muerto hoy en un nuevo ataque de Israel sobre la Franja de Gaza. Hay más de 80 personas heridas.
enrialfa
enrialfa
23/9/2021 11:30

Qué gran ejemplo Dalila.

2
0
Sobre o blog
El Blog de Pueblos - Es una apuesta por la solidaridad que ofrece una mirada crítica sobre las diferentes realidades sociales, políticas, económicas y culturales del mundo.Queremos visibilizar la diversidad de colectivos y movimientos sociales del Estado Español y de otras partes del mundo, así como sus luchas, sobre todo en aquellos lugares y momentos históricos donde la voz y la palabra son negadas. Este Blog, impulsado por la asociación Paz con Dignidad, es un instrumento de comunicación para fortalecer e impulsar nexos entre organizaciones del Norte y del Sur que trabajan en procesos de transformación social.
Ver todas as entradas
Migración
Migracións Recortes, despedimentos e desamparo: a crise nos centros de acollida xestionados por Rescate Internacional
Usuarios, voluntarios e traballadores vinculados a Rescate Internacional denuncian condicións indignas, redución de custos e falta de atención básica nos dispositivos xestionados pola ONG, que se financia con fondos públicos.
Argentina
Análisis Argentina vuelve a entrar en crisis: el nuevo rescate financiero del FMI
A pesar del brutal recorte realizado por el Gobierno de Javier Milei, Argentina ha vuelto a recurrir al FMI para hacer viable su plan económico ultraliberal. La crisis social y económica está servida.
Literatura
Belén Gopegui “Cada vez va a ser más importante crear movimientos en defensa de espacios analógicos”
En su última novela, ‘Te siguen’, la escritora indaga en las implicaciones políticas del colapso de la privacidad y los tozudos márgenes de acción donde se sigue dando batalla a la impotencia.
Laboral
Laboral Unha traballadora de Stellantis sofre un accidente grave na planta de Vigo e corre o risco de perder un pé
A CGT denuncia que o accidente “poderíase ter evitado”. O sindicato galego CUT lamenta que a información chegue antes ás centrais de Francia que á propia planta e sinala a recorrencia de accidentes que conlevaron amputacións.

Últimas

Madrid
Especulación urbanística La Operación Chamartín encara su paso final: “Desde el punto de vista del diseño urbano, es una bestialidad”
Madrid Nuevo Norte es una realidad desde que el pasado diciembre Adif y RENFE traspasasen sus terrenos a la sociedad promotora y este marzo se aprobase el proyecto de urbanización del primer sector urbanístico.
Opinión
Tribuna Sobre las movilizaciones del 5 de abril contra el negocio de la vivienda y por salarios y pensiones dignas
VV.AA.
El 5 de abril salimos a la calle a favor de salarios y pensiones mínimas dignas, lo que servirá también para fortalecer el movimiento por la vivienda y generar nuevas condiciones para tejer alianzas.
Andalucía
Derecho a la vivienda Andalucía se une a la movilización del 5 de abril con el precio de la vivienda en su máximo histórico
Sevilla, Málaga, Granada, Cádiz y Almería se unen a la manifestación estatal contra el negocio de la vivienda mientras el precio del alquiler en Andalucía alcanza sus máximos históricos y se ejecutan 157 desahucios mensuales en la comunidad
El Salto Radio
El Salto Radio Derechos o burocracia
Charlamos con Eva Belmonte, periodista y codirectora de Civio, en torno a la investigación que han realizado sobre las barreras que se encuentra la ciudadanía a la hora de relacionarse con las administraciones públicas.
Más noticias
Barcelona
Crímenes del franquismo La Fiscalía acepta una denuncia por torturas durante el franquismo por primera vez en la historia
Blanca Serra, militante catalanista y víctima de torturas en la comisaría de Via Laietana será la primera persona en prestar declaración ante la Fiscalía de Memoria Democrática, más de dos años después de la aprobación de la nueva ley.
Derecho a la vivienda
Derecho a la vivienda El 5 de abril, nueva fecha clave para que la vivienda deje de ser un negocio
Más de 40 ciudades salen a la calle este sábado para pedir a los gobiernos que reaccionen y garanticen el derecho a la vivienda.

Recomendadas

En el margen
Laurent Leger-Adame “Fotografiar cuerpos negros es añadir narrativas que no están presentes en la fotografía mainstream”
Este fotógrafo nació en territorio de ultramar francés pero se crió en París y ha vivido y trabajado profesionalmente en Estados Unidos y Argentina. Actualmente reside en España, donde ha venido realizando diversos trabajos con la afrodiáspora.
Asturias
Asturias Cinco muertos en la mina de Zarréu: demasiadas preguntas sin respuesta
El accidente más grave en la minería asturiana en casi tres décadas vuelve a poner en cuestión el sistema de permisos, controles y ayudas públicas para minas en proceso de reconversión.
Culturas
Culturas Lorca fue también un visionario que intuyó los vínculos entre la música negra y el flamenco
La 24ª edición del Festival de Flamenco de Nueva York abrió un espacio de debate para analizar el impacto que tuvo el movimiento cultural del Renacimiento de Harlem en la obra del poeta granadino.