Opinión
HTML5 y el regreso de la oralidad
Antes de internet era casi imposible identificar algo que hubiera cambiado la historia de la humanidad de forma tan rápida y profunda. Han pasado poco más de 30 años como si hubieran pasado 300. Y dentro de esta breve historia, hay otro punto de inflexión tan decisivo como el nacimiento mismo de internet.
Internet nació cuando Tim Berners-Lee creó el protocolo de hipertexto, HTTP, y el primer servidor en utilizarlo. También nació cuando se definió la sintaxis del lenguaje de marcado con el que se presentarían los objetos en la web, en hipertexto, HTML, así como el cliente de este servidor, el primer navegador. En aquel entonces, HTML no tenía soporte nativo para archivos de vídeo y audio, y el hipertexto era poco más que un texto (digital) sobrealimentado.
Si internet nos introdujo al mundo digital, HTML5, a su vez, hizo posible la transmisión en streaming, simplificando y agilizando la transmisión de audio y vídeo en la web
Si internet nos introdujo al mundo digital, HTML5, a su vez, hizo posible la transmisión en streaming, simplificando y agilizando la transmisión de audio y vídeo en la web. HTML5 es el (ya no tan) nuevo hito tecnológico que permite que las tecnologías integradas en el navegador presenten audio y vídeo, controlando así de forma nativa el flujo de paquetes transmitidos por la web, es decir, sin la ayuda de aplicaciones externas (como el pesado Adobe Flash, descontinuado en 2021). ¡Y el mundo cambia radicalmente de nuevo! En este segundo punto de inflexión, otros dos cambios rotundos comienzan a consolidarse.
El primero es un cambio de civilización: la sustitución del papel por dispositivos electrónicos como medio y tecnología de almacenamiento. Para el texto, el papel es suficiente, pero para el hipertexto se necesita otro medio, otro soporte de almacenamiento; necesitamos dispositivos electrónicos. Así, casi imperceptiblemente, pasamos a otro paradigma de civilización. Este cambio tecnoantropológico es de suma importancia, aunque se discuta o incluso se perciba poco.
El segundo gran cambio es consecuencia de estas transformaciones tecnológicas y concierne directamente al retorno de la oralidad
El segundo gran cambio es consecuencia de estas transformaciones tecnológicas y concierne directamente al retorno de la oralidad. La escritura y el texto son tecnologías secundarias; es decir, la mayoría de las personas aprenden a escribir después de aprender a hablar. Hablar es una disposición natural, mientras que escribir es una disposición cultural, una tecnología cuya sofisticación apenas percibimos por su presencia en nuestras vidas.
Por esta misma razón, Pierre Clastres recuerda una característica negativa que define a las sociedades arcaicas: la ausencia de escritura. En el pasado de la humanidad, el nacimiento de la escritura, entendida como tecnología, nos alejó de la oralidad, de la dependencia de la oralidad como forma de transmitir y almacenar información. La sociedad digital rescata la oralidad, antes indicativa de «regresión» y primitivismo, sugiriendo así accidentalmente la naturaleza cíclica de la historia. El uso generalizado de las computadoras y las tecnologías de almacenamiento —especialmente la electrónica de estado sólido (ESE)—, tecnología a la que Paul Ceruzzi dedica una sección completa en su libro Computer: A Concise History, nos permite almacenar lo que antes estaba condenado a perderse: las palabras habladas. Hoy en día, cualquier disparate puede grabarse en audio y video. Y en WhatsApp, cualquiera puede presenciar el fenómeno antropológico por el cual el lenguaje escrito se sustituye, con mucha facilidad y comodidad, por mensajes de audio. Todo esto ha sido posible gracias a que la civilización ha cambiado su paradigma respecto a su tecnología de almacenamiento principal.
Pero volvamos a lo importante: lo sorprendente de esta nueva condición antropológica inaugurada por la sociedad digital es que, en un sentido muy importante, supone un retorno, una “regresión”. El regreso sugiere una historia no orientada al progreso y al desarrollo, sino a un retorno accidental al pasado, como si pudiéramos ver la historia como algo no lineal. La oralidad regresa con el cambio de soporte tecnológico, cuando las posibilidades de registro y almacenamiento son casi infinitas; la oralidad regresa cuando nuestra principal tecnología de comunicación ya no se basa en el papel y el texto, sino en el hipertexto, en esta infraestructura de comunicación que permite no solo el almacenamiento masivo de datos, sino también su transmisión y presentación desde cualquier punto de la red sin mayores dificultades.
En cualquier caso, el nuevo auge de la oralidad es, como los científicos lo dicen con orgullo, un hecho. Y en este nuevo mundo, necesitamos de nuevo la voz, el aliento, no solo en la palabra escrita
¿Qué impacto tendrá el regreso de la oralidad en la escritura en las sociedades humanas, la escritura que sigue siendo la principal tecnología originada en este viejo medio, el papel? — ¡Pronto lo veremos! ¿O ya lo vemos? ¿O ya podemos notar su efecto? Si a esto le sumamos nuestra tendencia actual a usar modelos GPT de Inteligencia Artificial para resumir libros, es difícil no pensar en el futuro declive de la palabra escrita, o algo similar. Pero quizás esta perspectiva sea solo la proyección de un pesimista. En cualquier caso, el nuevo auge de la oralidad es, como los científicos lo dicen con orgullo, un hecho. Y en este nuevo mundo, necesitamos de nuevo la voz, el aliento, no solo en la palabra escrita.
P.D. Durante milenios, el papel fue la principal tecnología de almacenamiento de la humanidad. En la sociedad digital, ha sido reemplazado por dispositivos de almacenamiento electrónico. Anteriormente, estos dispositivos eran híbridos electrónicos, también mecánicos y magnéticos; ahora, muchos son puramente electrónicos. La historia de la informática es la historia de la evolución del uso de semiconductores en el procesamiento y almacenamiento de datos.
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