Opinión
Adelante Andalucía: militancia, coherencia y esperanza frente a la ola reaccionaria

Adelante Andalucía cuadriplicó sus resultados el pasado 17 de mayo. El autor de este texto, exdiputado en Madrid y dirigente de Anticapitalistas, explica cuáles son las razones de las expectativas que ha generado esta formación.
Adelante 2026 3
Begoña Iza, Luis Rodrigo, José Ignacio García e Inma Manzano en el cierre de campaña de Adelante Andalucía.

Es portavoz de Anticapitalistas confederal.


28 may 2026 05:19

Las elecciones andaluzas han sido las últimas del ciclo previo a las municipales, autonómicas en algunas comunidades y generales del año que viene, que el PP diseñó para acorralar a Pedro Sánchez a partir de las previsibles derrotas del PSOE en Extremadura, Aragón y Castilla y León. El objetivo de la derecha no se ha cumplido y ahora dependen de Vox en todas partes, aunque el escándalo Zapatero puede ayudarles a recuperar el poder estatal antes de lo pensado. A pesar de obtener casi un 42% de los votos, el PP pierde cinco diputados y la mayoría absoluta, que era el objetivo fundamental de Moreno Bonilla en estas elecciones.

El PSOE pierde dos escaños y el 1,4% de los votos, para quedarse con 28 asientos en el Parlamento. La mala elección de la candidata, María Jesús Montero, exministra de Hacienda y una de las personas más importantes del Gobierno de Pedro Sánchez, y una campaña gris y mortecina, los han llevado a su peor resultado histórico en Andalucía. Vox apenas crece tres décimas en porcentaje de voto (del 13,5% al 13,8%) y sube un escaño, pero la progresión de ascenso geométrico que tenía la ultraderecha desde las elecciones de Extremadura se frena en seco, como ya ocurrió en Castilla y León. El estancamiento de Vox también puede deberse a que SALF, el partido de Alvise Pérez, obtiene más de 100.000 votos, pero ningún diputado. En cuanto a Por Andalucía (IU, Podemos, Sumar y otros partidos menores) baja 1,4%, y es el único partido que decrece en el total de votos pero mantiene sus cinco escaños, lo que le permite salvar el Grupo Parlamentario, objetivo vital para unos partidos que tienen aparatos fuertes pero menguantes. La campaña de Por Andalucía y de su candidato, Antonio Maíllo, también coordinador estatal de IU, se centró en la “unidad de la izquierda” y en la implantación territorial de Izquierda Unida. No parece que esos mensajes hayan servido para extender los apoyos, ya que han salvado dos de sus cinco diputados por los restos en Granada y Cádiz.

En un contexto en el que las izquierdas aparecen constantemente rodeadas de peleas por ver quien es “el califa en lugar del califa”, el valor de tener una fuerza plural pero unitaria suma puntos

Pero la gran revelación de estas elecciones, y cuyo impacto ha ido mucho más allá de Andalucía, ha sido Adelante Andalucía, que ha obtenido más de 401.000 votos. Adelante ha pasado del 4,57% al 9,62%, y de dos a ocho diputados. Una subida cuyas causas son más profundas de las que estamos leyendo y escuchando estos días en los medios de comunicación y en las redes sociales. Adelante es el resultado de la unión de Anticapitalistas Andalucía, Izquierda Andalucista y Defender Andalucía, en torno a un andalucismo anticapitalista, aunque en este momento la mayoría de la militancia son personas independientes que se han incorporado después de su refundación en 2021.

En Adelante, por tanto, conviven tradiciones políticas diferentes pero con un tipo de funcionamiento y una cultura política que facilita acuerdos y evita la bronca hacia afuera. En un contexto en el que las izquierdas aparecen constantemente rodeadas de peleas por ver quien es “el califa en lugar del califa”, el valor de tener una fuerza plural pero unitaria suma puntos.

Asimismo, se ha dicho que el éxito electoral de Adelante Andalucía hay que reducirlo a un hábil uso de las redes sociales que se contrapone a la implantación territorial del partido. Este ha sido un argumento empleado tanto por el PSOE como, especialmente, por IU. Es evidente que la campaña electoral ha sido muy buena y que el tono, los mensajes y la forma de explicarlos de José Ignacio García y su equipo de campaña (mención destacada para aquellas que nunca salen en las fotos y son un pilar fundamental) han sido muy buenos. Pero la comunicación sin credibilidad política basada en la coherencia demostrada, sin el trabajo de cuatro años de oposición sobre el terreno a Moreno Bonilla y sin la conexión con las luchas sociales y los movimientos no serviría para nada.

No tenemos que ir muy lejos para comprobar que fuerzas políticas con aparatos comunicativos potentes y terminales mediáticas con las que Adelante ni sueña no consiguen resultados electorales más que anecdóticos. Además, las asambleas de Adelante van creciendo en Andalucía y son estructuras de base al servicio de la movilización. La implantación no es solo el número de concejales que se tienen en cada pueblo, pues durante esta campaña se han dado ejemplos de municipios gobernados por el PSOE o por IU donde había más propaganda y más gente haciendo campaña por Adelante que por esos partidos. Paradojas de la política en la era postmoderna y donde la militancia ya no es una forma de vida en los partidos tradicionales sino, en muchos casos, la forma para ganársela.

Adelante Andalucía es una izquierda que, desde el anclaje territorial, desordena el papel que el régimen quiere conferirle a cada bloque político

Otro factor crucial para el éxito de Adelante es el andalucismo. La defensa del soberanismo andaluz ha permitido conectar con los malestares extendidos por todo el territorio asociándolos a una tradición histórica, en una nación que soporta tasas de paro y de infradesarrollo mucho mayores que el de otras partes del Estado español y donde existe una cultura propia que ha tenido un nuevo despertar, la tercera ola del andalucismo. El crecimiento electoral de opciones de izquierda nacionalistas o regionalistas es una realidad en los últimos tiempos. Pero Adelante no es equiparable a la inmensa mayoría de esas opciones, ya que, junto al andalucismo, incorpora un componente antirrégimen, plasmado en la independencia respecto al PSOE a todos los niveles, y otro antioligárquico, con las limitaciones salariales y temporales de permanencia en el cargo, que tampoco son habituales en otras izquierdas.

Cuando leemos que Adelante crece por las mismas razones que lo hace la Chunta Aragonesista, por ejemplo, o cuando se la equipara a Mas Madrid, no hay que olvidar que en el caso de la primera formó parte hasta 2023 de un gobierno de coalición en Aragón con PSOE, Podemos y hasta una fuerza de derechas como el PAR o que Más Madrid tiene una ministra en el gobierno central con el PSOE y su objetivo es repetir ese mismo modelo en la Comunidad de Madrid. Es decir, el fenómeno que inaugura la subida electoral de Adelante Andalucía va más allá del auge de las izquierdas territoriales: es una izquierda que, desde el anclaje territorial, desordena el papel que el régimen quiere conferirle a cada bloque político.

Es un factor disruptivo que, de momento, ha sido capaz de quebrarle la mayoría absoluta a un Moreno Bonilla que la daba por hecha. Y lo ha hecho recogiendo decenas de miles de votos de la abstención y del voto joven. Y todo esto en un contexto postelectoral donde el escándalo Zapatero ha colocado al PSOE y a los partidos que lo sostienen en el Gobierno (IU, Sumar, Comunes) o lo sostuvieron ( Podemos) en una encrucijada de difícil salida: o rompen sus vínculos políticos y laborales con el Gobierno, o van a ser considerados tan culpables como el propio Partido Socialista de la corrupción que rodea al otrora considerado tótem del progresismo José Luis Rodríguez Zapatero.


Este caso se suma al de los exsecretarios de organización de Pedro Sánchez, Ábalos y Cerdán, y dibuja una mancha muy difícil de quitar sobre los ocho años de gobiernos de coalición. Y podemos añadir que la vivienda es cada vez menos accesible no ya solo para la gente joven sino para la gente trabajadora en general y que los bancos y grandes empresas baten récords de beneficios mientras los salarios pierden poder adquisitivo y la precariedad laboral es la norma para la mayoría. Con este cóctel, una fuerza que está al margen de los consensos del bloque de la gobernabilidad como Adelante puede capitalizar el fuerte rechazo que esta situación de desapego va a provocar en la izquierda, en Andalucía y más allá. El reto, no obstante, es mayúsculo porque la afluencia de nuevos militantes y simpatizantes está siendo constante y organizar un partido implantado en todas las provincias andaluzas y orientado hacia las luchas sociales, sindicales y feministas va a exigir de muchas energías dentro de Adelante Andalucía. Pero hemos comprobado como, en situaciones muy complicadas, como lo fue el relevo de Teresa Rodríguez por José Ignacio García, el buen hacer militante, la generosidad y el compromiso ético y político con “los desconocidos” de los que hablaba Bensaid llevaron el barco a buen puerto. Confiamos en que ahora también sea así.

Y una última reflexión sobre el escenario a escala estatal: en muchas regiones y alguna nación del Estado español no existen izquierdas que no hayan estado comprometidas con el sostenimiento del gobierno de Pedro Sánchez. Con la crisis abierta por el escándalo Zapatero esta contradicción se va a agravar y hará aún más insostenible su posición y centenares de miles de personas de la clase trabajadora y del activismo social se debatirán entre el voto resignado e impotente o la abstención en las próximas elecciones autonómicas, municipales y en las generales, cuando quiera que sean estas. La izquierda de ruptura tiene muchas tareas por delante en estos próximos años, la mayoría de ellas relacionadas con la inserción territorial y la dinamización de las movilizaciones sociales, máxime si llega al poder central un gobierno de ultraderecha del PP y Vox. Pero hay una en la que también debe implicarse a no mucho tardar: la construcción de una mediación política que sea capaz de transformar el descontento con el social liberalismo y la necesidad oponerse a la derecha y la extrema derecha en una fuerza real capaz, también, de disputar el terreno electoral.

Opinión
La corrupción, ese invento del poder
La confluencia de intereses formada por los partidos conservadores, la alta magistratura y los mandos policiales superiores toma la corrupción o la corruptela como un simple pretexto, una coartada de tipo moral para una operación de acoso y derribo.
Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...