Tribuna
Vete de aquí. Madrid y el dilema de la vivienda

Gran parte de nuestra clase política vuelve a comprar las promesas de inversión, de empleo y de progreso urbano que ya nos llevaron en 2008 a la mayor crisis social de los últimos 30 años. De nuevo, vemos a gobernantes de uno y otro signo político “comprando la moto” del progreso a través de la promoción inmobiliaria.

Colas EMVS
Colas para solicitar una vivienda de alquiler en la oficina de la EMVS, en Madrid. David F. Sabadell
Pablo Carmona

Es miembro de la Fundación de los Comunes.

5 mar 2019 11:44

Llevamos más de 10 años de crisis financiera, léase crisis social, ecológica, de cuidados. A pesar del tono optimista y de progreso que se ha instalado de nuevo en muchos discursos políticos, sabemos que las consecuencias sociales de esta crisis siguen causando estragos. En el caso de Madrid, los numerosos desahucios que vive la ciudad —al mismo nivel que en los años centrales del colapso de 2008—, acallan cualquier discurso triunfalista.

En 2018 nuestra ciudad aún tenía empadronados 60.000 habitantes menos que en el año 2010. A pesar de ello, el sector inmobiliario y financiero vuelve a la carga con el discurso de la presión demográfica, la falta de viviendas y la ley de la oferta y la demanda aplicadas al mercado inmobiliario. Su intención, colar uno tras otro los grandes proyectos urbanísticos de nuestra ciudad, aquellos que están llamados a reflotar a través de la venta de patrimonio público, la generación de nuevas expectativas especulativas, la elevación de rentas o la generación de nuevas deudas hipotecarias, las cuentas de resultados de un sistema financiero busca disparar sus beneficios ante posibles turbulencias económicas.

Paradójicamente, gran parte de nuestra clase política vuelve a comprar las promesas de inversión, de empleo y de progreso urbano que ya nos llevaron en 2008 a la mayor crisis social de los últimos 30 años. De nuevo, vemos a gobernantes de uno y otro signo político “comprando la moto” del progreso a través de la promoción inmobiliaria.

Lejos de lo discursivo, en Madrid capital las plataformas de pisos turísticos superan ya las 20.000 ofertas publicadas y los precios de oficinas y pisos se disparan al calor de un nuevo ciclo especulativo que remonta el vuelo. Al mismo tiempo, grandes operaciones urbanísticas como la Operación Chamartín, la Operación Campamento o los Desarrollos del Sureste ven la luz con el beneplácito de la oligarquía económica y política madrileña. La locomotora del ladrillo se ha puesto de nuevo en marcha, una nueva prosperidad postcrisis quiere tomar Madrid e imponer un discurso de progreso y bonanza funcional a los intereses de una “izquierda simpática” que quiere pasar página de los programas de defensa de los más débiles y capitanear el “buen rollo” del crecimiento y el empleo, también traer a la ciudad y la región la “buena nueva” de que el progreso y la modernidad han vuelto a la ciudad.

Sin embargo, los datos distan mucho de esta realidad. Es cierto que en el centro de la ciudad lucen las candilejas con macroproyectos hoteleros (Canalejas, Descalzas, Plaza de España y Montera), también que una buena parte de la ciudad vive de espaldas a la crisis social que habitan muchos de sus vecinos y vecinas. Por un lado, los beneficios de multinacionales, fondos de inversión o del sector turístico están al alza, del otro, estas ganancias se asientan sobre el nuevo empuje del sector inmobiliario, el hundimiento de los salarios y la precarización.

En cualquier caso en Madrid, este momento pujante del sector inmobiliario está produciendo un importante movimiento en la búsqueda y/o mantenimiento de un techo digno para muchas de nuestras vecinas y vecinos.

Madrid se mueve. Vivienda, segregación y expulsiones

Las cifras en el conjunto de la Comunidad de Madrid son claras. Es cierto que aún no se ha llegado a los ritmos de construcción de los años previos a la crisis, cuando en la Comunidad de Madrid se hacían viviendas como churros, véanse las 60.113 viviendas libres que se iniciaron en 2004 o las 51.586 del año 2006. Tampoco estamos en las poco más de 3.000 viviendas iniciadas en los años 2012 y 2013. A día de hoy nos encontramos en las fases preliminares de un nuevo ciclo que empieza a despegar y que en 2017 solo en la Comunidad de Madrid inició la construcción de 12.044 viviendas libres, mientras finalizaba otras 10.176 iniciadas en el año anterior. Todo ello en una Comunidad que tiene —en la práctica—, la misma población desde el inicio de la crisis: 6,5 millones de personas empadronadas.
En el distrito Centro el 57,6% de los ingresos de los hogares se van a costear la vivienda, en Puente de Vallecas ese dato se queda en el 46,2%, en Usera significa el 42,3%, en Villaverde un 42,4% y en Tetuán un 41,8%

Estos datos son relevantes en la medida en que demuestran que los movimientos en el mercado inmobiliario de los últimos años, no son tanto el resultado de la falta de oferta para una demanda creciente como la consecuencia directa de una redistribución espacial de la población con un claro criterio de clase. Redistribución territorial en función de la renta que se está llevando a cabo con un grado de violencia extremo, expulsando físicamente y por la fuerza a familias con menores y dejando a muchas personas sin opciones habitacionales viables. En definitiva, una movilización general de los recursos inmobiliarios con el objetivo de maximizar los beneficios a costa de los derechos básicos de inquilinos, hipotecados y ocupantes de esas viviendas.

En todas estas situaciones la mezcla es explosiva. Altos niveles de precariedad, paro y bajos salarios se enfrentan a las subidas de los alquileres y, en pocos meses, a la subida de los tipos de interés. Con ello el bombeo de recursos de las clases más desfavorecidas en forma de rentas inmobiliarias se convierte en un mecanismo generalizado de sometimiento, chantaje y expropiación de la poca renta social disponible de los que menos tienen, especialmente para ese 23% de hogares que viven de alquiler. 

Los datos en el cinturón sur de nuestra ciudad son apabullantes. Si tomamos la renta media de los hogares en cada distrito de la capital y los precios medios del alquiler en esas mismas zonas, nos podemos hacer una idea de la situación. Manejando estas variables nos encontramos con que de media en el distrito Centro el 57,6% de los ingresos de los hogares se van a costear la vivienda, en Puente de Vallecas ese dato se queda en el 46,2%, en Usera significa el 42,3%, en Villaverde un 42,4% y en Tetuán un 41,8%. Muy lejos de los 26,2% de Chamartín, el 25,8% de Moncloa o el 23,8% de Fuencarral. 

Así, para el conjunto de Madrid, la situación global del alquiler tampoco es muy esperanzadora. Si tomamos los datos del estudio hecho por la Empresa Municipal de la Vivienda y el Suelo de Madrid y la Universidad Politécnica de reciente publicación y titulado “Estudio básico de la situación de la vivienda y demanda residencial en el Municipio de Madrid” las conclusiones son aplastantes. En Madrid las unidades de convivencia que alquilan gastan en su alquiler una media del 49,1%. Y aún más dramático, cerca de 15.000 hogares estarían pagando más del 90% de sus ingresos, mientras que el 16,6% estarían pagando el 60% de sus ingresos. De nuevo el mercado inmobiliario como máquina de producción de pobreza y de enriquecimiento a costa de un derecho básico. 

Especuladores de alta precisión

La crisis inmobiliaria de 2008 se definió por la estandarización de los sistemas hipotecarios. La lógica de aquel momento fue regar de crédito para la compra de viviendas a enormes capas de la población. Los bajos tipos de interés, los sistemas de avales cruzados o las cláusulas abusivas fueron ingredientes y ejemplo de un modelo financiero-inmobiliario que actuaba bajo la lógica de la masividad y la rapiña.

El derrumbe de aquel modelo y su necesaria diversificación hicieron que a partir de 2013 se multiplicasen los agentes que participaban de este ciclo. En este sentido, la aparición de los fondos de inversión y de multitud de entidades de gestión inmobiliarias a todos los niveles (inversión, mediación, comercialización, etc.) han permitido dirigir sus inversiones sobre el territorio con mayor grado de precisión. Como si de una operación quirúrgica se tratara, Madrid ha sido fragmentado con una enorme complejidad, en casos como los de Puente de Vallecas o Tetuán podríamos decir que con precisión milimétrica, calle a calle.

De esta manera, vemos las consecuencias del nuevo contexto de inversión y gestión inmobiliaria donde la Ley de Arrendamientos Urbanos y las Socimis han jugado un papel central. Gracias a ellas se ha creado un mercado altamente rentable de alquiler y a la vez se ha abierto la puerta para que a las rentas medias y bajas les suponga de nuevo menor esfuerzo económico mensual hipotecarse que alquilar, invirtiendo un proceso que se había mantenido constante para rentas medias y bajas —siempre fue menor el coste mensual de alquilar—, desde 2006 hasta 2013.

En el caso de Madrid capital se hacen más que necesarias herramientas como la regulación de precios de alquiler, la ampliación del parque de vivienda de alquiler público y la movilización de vivienda vacía

En esta fase de transición los alquileres, nicho de acceso a la vivienda donde se sitúan las rentas más bajas que no han podido hipotecarse, se convierte en una auténtica ratonera en la que la subida de precios y la precariedad de las zonas donde se producen explican el auge masivo de los desahucios de hogares alquilados. En el caso de Madrid se observa de esta manera que los barrios periféricos se convierten —así sucede con el alquiler y con las Viviendas de uso turístico—, en las zonas que ofrecen mayor rentabilidad.

Estos vectores de renta y presión inmobiliaria nos dibujan un mapa claro de la evolución de Madrid. Con ello se explica que amplias zonas de Usera, Villaverde, Carabanchel, Puente de Vallecas o —en una dinámica similar— Tetuán estén ahora mismo inmersas en un proceso de reconfiguración de sus poblaciones que incluyen las subidas de precios y las expulsiones en forma de desahucios. En el caso de Puente de Vallecas —por citar solo un ejemplo—, a un ritmo de entre 15 y 20 semanales.

Semejante cambio supone un reto político de grandes dimensiones. Por un lado, a cara descubierta, los grandes bancos y sus inmobiliarias tradicionales, actúan en los grandes desarrollos urbanos. El Banco Santander y Metrovacesa en los Desarrollos del Sureste o el BBVA y la constructora San José en la Operación Chamartín. Mientras, en la ciudad consolidada se arman complejas intervenciones coordinadas por numerosos actores —basadas en la expulsión y sustitución de la población—, destinadas a poner en valor y multiplicar la rentabilidad de los barrios de la primera periferia de la ciudad.

En el caso de Madrid capital se hacen más que necesarias herramientas como la regulación de precios de alquiler, la ampliación del parque de vivienda de alquiler público y la movilización de vivienda vacía. Pero antes de que eso llegue, debemos frenar las lógicas especulativas que a día de hoy definen, planifican e hipotecan el futuro de Madrid para los próximos veinte años.

Que el gobierno de Manuela Carmena no haya sido (como se prometió) un dique de contención ante las grandes operaciones especulativas de la ciudad (Berrocales, Chamartín, Campamento, Cuatro Caminos) ha supuesto la construcción de un consenso “político” sin precedentes en Madrid y de consecuencias sociales, económicas y medioambientales que ya solo podrán frenarse con movilizaciones y lucha a pie de desahucio. Pero también debemos ser conscientes de que dar luz verde a cerca de 45.000 viviendas nuevas solo en grandes operaciones y sus correspondientes miles de oficinas nuevas no hará sino multiplicar y acelerar los efectos de esta nueva burbuja que nos expulsa de nuestra ciudad.

Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.

Relacionadas

Ayuntamiento de Madrid
Ayuntamiento de Madrid Colectivos de Lavapiés apremian al Ayuntamiento a hablar para mantener las sedes de Valiente Bangla y AISE
La EMVS anunció a dos asociaciones de migrantes, con reconocido trabajo en el barrio, que no serán renovados los contratos de cesión que mantenían con el consistorio. Colectivos urgen al Ayuntamiento una vía de diálogo.
Derecho a la vivienda
Vivienda pública Vecinas de Torrelodones demandan a la Comunidad de Madrid por “un cambio ilegal” en el régimen de su vivienda
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha admitido a trámite la demanda contra la Comunidad de Madrid por permitir a una constructora cambiar el régimen de protección de unas viviendas.
Derecho a la vivienda
Vivienda Plan 18.000 o cómo 8.000 familias pueden perder sus casas en Madrid
Miles de vecinas y vecinos de Madrid se enfrentan a un posible desalojo por no poder pagar el suelo donde se asientan sus casas, que el Ayuntamiento cedió a precio protegido en 1989.
Genocidio
Genocidio El TPI emite la orden de detención contra Netanyahu y Gallant por crímenes de guerra
La Sala de Cuestiones Preliminares del TPI rechaza las impugnaciones de competencia formuladas por el Estado de Israel y emite órdenes de arresto contra Benjamin Netanyahu y Yoav Gallant.
Comunidad de Madrid
Sanidad Pública Los sindicatos denuncian a la Comunidad de Madrid por exponer a sus sanitarios a “gravísimos” riesgos
Solicitan la mayor indemnización económica pedida contra una administración por no contar con un verdadero plan de prevención de riesgos laborales para atención primaria.
COP29
Cumbre del clima La COP29 encara su última jornada con un final agónico sin acuerdo en los temas clave
Los borradores de los textos de negociación sobre la mesa quedan muy lejos de un acuerdo sobre financiación climática en línea con las necesidades para que el planeta no rebase los 1,5ºC de calentamiento medio.

Últimas

Palabras contra el Abismo
Palabras contra el Abismo Lee un capítulo de ‘Café Abismo’, la primera novela de Sarah Babiker
El barrio es el espacio físico y social en los que transcurre ‘Café Abismo’, la primera novela de la responsable de Migraciones y Antirracismo de El Salto, Sarah Babiker.
Opinión
Opinión Non sempre ter moitas luces é sinónimo de intelixencia
Que impacto ecolóxico e social produce a iluminación do Nadal de Vigo? A cidade sofre máis aló da masificación, o caos de tráfico, as molestias á veciñanza, o malgasto ou os recortes en orzamentos de emerxencia social.
Más noticias
Crisis climática
Informe de Unicef El cambio climático multiplicará por tres la exposición de los niños y niñas a las inundaciones para 2050
Es la proyección que hace Unicef en su informe 'El Estado Mundial de la Infancia 2024'. La exposición a olas de calor extremas será ocho veces mayor para 2050 respecto a la década del 2000. “El futuro de todos los niños y las niñas está en peligro”, advierte la agencia de la ONU.
Memoria histórica
Memoria histórica Museo del franquismo, ¿eso dónde está?
España sigue ajena a la proliferación mundial de espacios museísticos dedicados a dictaduras y resistencias democráticas.
Unión Europea
Unión Europea La ultraderecha europea, ante la victoria de Trump
El triunfo de Donald Trump da alas a todas las formaciones ultraderechistas de Europa y del resto del mundo, que han visto cómo el millonario republicano ha conseguido volver a ganar las elecciones sin moderar un ápice su discurso.
Tribuna
Tribuna Vivienda: es hora de organizarnos
La situación de crisis inmobiliaria nos exige leer el momento para acertar en las batallas que debemos dar ahora, reflexionar sobre los modos de acción colectiva y lograr articular una respuesta política amplia.

Recomendadas

Galego
Dereitos lingüísticos Miles de persoas desbordan a praza da Quintana para mudar o rumbo da lingua galega
A Plataforma Queremos Galego, que convocou esta mobilización, sinala unha nova data para outro acto protesta: o vindeiro 23 de febreiro na praza do Obradoiro, en Santiago de Compostela.
València
Exclusiva El Gobierno de València contrata 12,9 millones en obras de la dana a una constructora investigada por pagos al cuñado de Barberá
La Generalitat Valenciana ha hecho el encargo a Ocide, una empresa cuya matriz está siendo investigada en el caso Azud por pagos “de naturaleza ilícita” al abogado José María Corbín a cambio de contratos adjudicados por el Ayuntamiento de València.