Opinión
Palomas

Todo había empezado unas semanas atrás. Un día, al llegar a clase, varios alumnos y alumnas me dijeron con una emoción inusual: “Tienes que ver esto”.
24 may 2026 06:00

Todavía sin haber entrado en el aula, con el pasillo lleno del revuelo que ocurre siempre entre una clase y otra, un alumno se acerca y me dice, con cara de preocupación: “No está”. Le miro. Me mira. Pongo cara de no entender. Él sigue con los ojos fijos en los gestos de mi cara. Y me doy cuenta. “¿La paloma?”, le pregunto. “La cría. No está la cría ni la madre”, contesta. “¿Pero habéis mirado bien?”, insisto. Se queda a mi lado pero no dice nada. A él también le gustaría que la respuesta fuera otra.

Todo había empezado unas semanas atrás. No sé exactamente quién lo descubrió pero, un día, al llegar a clase, sin darme opción a que soltara sobre la mesa todo lo que llevaba en las manos, varios alumnos y alumnas me dijeron con una emoción inusual: “Tienes que ver esto”. Me llevaron al fondo de la clase y, desde una de las ventanas, señalaron a un saliente del edificio que estaba a pocos metros del alféizar por el que estábamos asomadas.

Sobre un nido formado por unas cuantas ramas finas, deslavazadas, había una paloma acurrucada. “Aunque no se vea, está incubando un huevo”, me dijeron

Sobre un nido formado por unas cuantas ramas finas, deslavazadas, había una paloma acurrucada. “Aunque no se vea, está incubando un huevo”, me dijeron. “¿Sólo uno?”, pregunté. “Sí, solo uno, ayer lo estuve buscando, suelen poner dos, pero aquí hay solo uno”. Miré al alumno que acababa de decir esa frase pensando qué decir, maravillada porque hubiera decidido buscar información sobre esa paloma que, a partir de ese momento, comenzó a formar parte de nuestras conversaciones.

El alumnado para el que esa ave se había convertido en un centro de interés cursa 4º de la ESO. Es cierto que no todas las personas siguieron con el mismo entusiasmo la evolución del huevo, pero nadie dejó de asomarse por la ventana para ver la evolución. Comenzaron a hacer observaciones y a contrastarlas con datos que buscaban. “¿Le echamos pan para que coma?”. “No hace falta, viene el macho y le da comida”. “¿Y cómo sabes cuál es el macho y cuál la hembra si no se diferencian por las plumas?”. “Pues yo lo he buscado y resulta que incuban ambos sexos,  así que la que va a por comida no es siempre la misma”. “Parece que son monógamas, algunas parejas duran toda su vida”. “He leído que el huevo como mucho tarda veinte días en eclosionar desde la puesta, ojalá podamos ver cómo sale del cascarón”. 

Un lunes vinieron a buscarme. “Tienes que verlo”. Y allí estaba. Con uno de sus progenitores tapándolo casi por completo, dándole calor. Había salido del huevo durante el fin de semana. “Ahora van y vienen a traerle comida, los dos, el macho y la hembra, regurgitan”. 

Surgieron varias hipótesis de qué podía haber pasado para que ninguna de esas tres aves volviera a aparecer en el nido

Y, dos días después, la noticia de que ya no estaba. “Tardan entre 35 y 40 días en poder volar, así que seguro que no se ha ido voluntariamente”, afirmó un alumno. Y, a partir de ahí, surgieron varias hipótesis de qué podía haber pasado para que ninguna de esas tres aves volviera a aparecer en el nido. Nos dio pena. “Quizás el año que viene vuelvan”.

Hace varios cursos, una alumna hizo un trabajo en el que fue documentando un nido de paloma que había cerca de la ventana de su habitación. Todavía lo guardo. Me pareció que, con ese trabajo de observación e investigación, había aprendido cosas mucho más relevantes que con buena parte del temario de Biología que habíamos visto durante las clases.

Las palomas que viven en las ciudades no tienen muy buena fama. Esto también lo debatimos en clase, a qué podía deberse. “Imagínate que, cuando sales a la calle, no hubiese ninguna paloma, ¿no echarías algo de menos?, ¿no te daría pena?”, le dijo una alumna a otro que afirmó que las palomas eran ratas voladoras. Se quedó pensando. “Pues la verdad es que antes no, pero ahora, después de ver cómo crían, creo que sí las echaría de menos”, contestó.

Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...