Violencia machista y memoria: para qué sirve no olvidar sus nombres

Una placa en el centro de salud de Las Pedroñeras (Cuenca) recuerda los nombres de Ammal, Adam e Hiba. Las Palmiras, el colectivo feminista que ha hecho posible este homenaje, intentó antes encontrar otro lugar para este homenaje, un lugar público en el pueblo, algo que el Ayuntamiento les negó. ¿Cómo hace memoria un pueblo? ¿Se puede honrar la memoria con un texto?
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David F. Sabadell Una calle del centro de Las Pedroñeras a escasos metros en donde vivían Ammal y sus dos hijos, Hiba y Adam.

Las Pedroñeras. “La memoria es el camino más profundo hacia la justicia”. María Zambrano.

Así empieza el comunicado que lee Leticia. Apunto sus apellidos. Arellano Cano. Es integrante del colectivo feminista Las Palmiras, de Las Pedroñeras, Cuenca. “Hoy nos reunimos para honrar la memoria de Ammal y sus hijos, cuya ausencia sigue marcando profundamente a nuestro pueblo. Su vida, sus sueños, el injusto final que sufrió nos recuerdan por qué nunca debemos permanecer en silencio ante la violencia”.

Es 24 de noviembre. Medio centenar de personas corta el paso en el hall que da acceso a las consultas del centro de salud de este municipio de unos seis mil habitantes. Estamos aquí para descubrir una placa con tres nombres: los de Ammal, Adam e Hiba. Con 30 años, Ammal fue asesinada por el hombre del que llevaba un tiempo queriendo separarse. Con nueve y tres años, Adam e Hiba fueron asesinados por su padre. Fue el 24 de junio de 2024. Ella fue la primera víctima de este municipio en entrar en la estadística que desde 2003 hace el Ministerio de Igualdad de Mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas. Sus hijos fueron los primeros niños de este municipio en entrar en la estadística que desde 2023 hace el ministerio. “Fue un shock”, sintetiza una asistente.

El 1 de julio, en una nota de prensa, el Ministerio de Igualdad dio a conocer cinco asesinatos por violencia de género en los últimos días en Cuenca, Málaga y Granada. Dijo: “El número de mujeres asesinadas por violencia de género en España asciende a 19 en 2024 y a 1.263 desde 2003. El número de personas menores de edad asesinadas por violencia de género en España asciende a nueve en 2024 y a 62 desde 2013”. Calculo: Ammal fue la víctima número 17 del año 2014 y la víctima número 1.260 desde 2003. Adam e Hiba fueron las víctimas ocho y nueve de 2024 y 61 y 62 desde 2013.

“Esta placa no es solamente un recordatorio físico, sino un símbolo de dignidad, respeto y memoria”, sigue Leticia Arellano Cano. “Una memoria que no debe desvanecerse porque detrás de cada nombre arrebatado por la violencia hay una historia que merece ser contada, escuchada y defendida”. No solo falló el sistema, “también fallamos como sociedad”, puntualiza. Ammal fue una mujer que luchó por salir adelante. Ammal pidió ayuda, dio señales, interpuso denuncia. De Ammal no conozco el apellido.

Aplausos.

Carabanchel. La semana en la que se inaugura la placa, un alumno de la Universidad de Málaga escribe al correo de nuestra redacción. Quiere hacer algunas preguntas a las redactoras que escribimos sobre violencias machistas. ¿Cómo describiría la situación actual de la violencia machista en nuestro país y en comparación con años anteriores? ¿Cómo decide qué datos incluir y cuáles excluir para evitar la revictimización o el sensacionalismo? ¿Cuáles serían, desde su experiencia, las tres recomendaciones más esenciales que daría a los jóvenes periodistas para que puedan aprender a redactar sobre violencia machista asegurando un enfoque sensible, riguroso y que evite la revictimización? Quiero responder que no lo sé. Que llevo siete años aquí, que tengo un máster en Estudios Interdisciplinares de Género, que he escrito artículos donde señalo titulares por machistas. Que cuanta más experiencia tengo, más consciente soy de todo lo que no sé. De todo el daño que se puede hacer con un texto.

Le doy tres recomendaciones: que se especialicen, que escuchen a los movimientos feministas y que conozcan los manuales y decálogos sobre tratamiento de la violencia machista. Le cito dos: Contar sin legitimar, que hizo Pikara en 2022, y Tratamiento ético de la violencia de género en los medios, que me parece muy útil porque compila hasta 48 guías y las sintetiza en un decálogo.

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El tótem en el parque municipal que recuerda “a todas las víctimas de la violencia de género”. David F. Sabadell

Las Pedroñeras. La tela se quita, la placa se descubre, la gente aplaude. A unos metros, dentro del hall pero fuera del círculo, observando pero sin ser protagonistas, algunas mujeres marroquís escuchan atentas. Una llora. Una me cuenta que tiene hijos pequeños, de la edad de los hijos de Ammal. Les pregunto si puedo grabar la entrevista. Me dicen que no. Hablo un poco más con ellas. Pero no escribo, no tomo notas. 

Al otro lado, sin acaparar sitio en primera fila, pero sí cerca, está Sara Hassani. Ha venido de Toledo para presenciar el descubrimiento de la placa. Es abogada. Ya no vive en Las Pedroñeras, aunque sí lo hace su madre, que también ha venido al homenaje. Me habla de lo que supuso el caso para la comunidad marroquí, de la que ella forma parte, de la que formaba parte Ammal. “Nos conocemos todos”. Se emociona cuando recuerda cómo la sociedad pedroñense se conmovió, se manifestó, se pronunció tras el crimen: “Fue un decirnos que no estábamos solos”. Hoy no hay mucha gente, pero Hassani cree que es normal. “Es lunes, los trabajadores están en los almacenes —dice—, no es fácil que tu jefe te deje salir para algo así”. Las Pedroñeras es conocida como la “capital mundial del ajo” y de eso son los almacenes que menciona Sara. “La Mancha Baja aporta el 20% de la cosecha de ajo de la Unión Europea”, leo en una web institucional.

Hassani pone en valor la iniciativa de Las Palmiras para recordar a Ammal, Adam e Hiba. Rememora también otras movilizaciones en el pueblo que, dice, tuvieron una participación muy significativa. Ella misma sirvió de nexo entre la comunidad marroquí y el colectivo feminista que alentó las movilizaciones.

La Palmira es el nombre de una escultura ubicada en una rotonda del pueblo, en la avenida Juan XXIII. Es un homenaje “a todas las mujeres que trabajan el ajo, un símbolo fundamental para la economía y tradición de este municipio, conocido por su famoso Ajo Morado”, me cuenta Gemini. Un ajo es lo que el colectivo utiliza también como logo: está en todas las camisetas moradas que sus integrantes han puesto para descubrir la placa. 

Son ellas las que han puesto el nombre de Ammal y sus hijos aquí, aunque no ha sido fácil. El colectivo solicitó dos veces por escrito —el 2 de diciembre de 2024 y el 15 de enero de 2025— un espacio en el que colocar una placa en homenaje a Ammal, Adam e Hiba. Lo había hecho antes de forma oral. “Nosotras somos muy legales, pedimos autorización para todo lo que hacemos”, cuenta Delia Fernández. “Recibimos una negativa porque ya hay un tótem en el parque municipal, una piedra que el Ayuntamiento puso en el lugar más recóndito del pueblo”, explica. Pero Las Palmiras quería que el pueblo unos nombres, los suyos, los de las tres víctimas que la violencia machista se llevó por delante en el verano de 2024.

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Escultura conocida popularmente como "La Palmira" en homenaje a todas las mujeres que trabajan el ajo en Las Pedroñeras. David F. Sabadell

Buscaron otro camino. Acudieron a la delegación provincial de la Consejería de Igualdad en Cuenca. “Pensamos que un recurso público por donde pasa ya no toda la gente del pueblo sino también de la comarca y donde seguramente vengan muchas mujeres que están sufriendo violencia y se pueden sentir arropadas era el lugar idóneo”. Junto a la placa, hay un corcho con el título “Rincón de la mujer”. Contiene información sobre recursos de ayuda para mujeres en situaciones de violencia machista.

Aquí estamos.

Carabanchel. La Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, no contiene ni una sola vez la palabra “memoria”. Sí contiene, una vez, la palabra “homenaje”: “Las administraciones públicas promoverán, a través de homenajes y de acciones de difusión pública, el compromiso colectivo frente a la violencia contra las mujeres y el respeto por las víctimas”. También contiene la palabra “reparación” un total de seis veces: “Las víctimas de violencia de género tienen derecho a la reparación, lo que comprende la indemnización a la que se refiere el apartado siguiente, las medidas necesarias para su completa recuperación física, psíquica y social, las acciones de reparación simbólica y las garantías de no repetición”.

Las Pedroñeras. La delegada Provincial de la Consejería de Igualdad en Cuenca, Ana Olmeda Peñarrubia, está presente en el acto. Se pone un poco alerta cuando le digo que si el Gobierno regional analizó qué pudo haber fallado. “El sistema VioGén no depende del Gobierno regional”. Le pregunto por el impacto del caso en la localidad: “Realmente impactó, pero no nos podemos quedar solamente con el impacto, nos tenemos que quedar con lo que se tiene que conseguir, con lo que se tiene que mejorar”. Me cuenta que el Gobierno regional está personado como acusación particular en el caso, tal y como recoge la ley autonómica de violencia de género. El asesino, Mahdi, está en la cárcel de Cuenca a la espera de un juicio que, de momento, no tiene fecha.

¿Falló VioGén? El Ministerio de Igualdad aseguró entonces que “la pareja estaba en proceso de separación” y que “existían denuncias previas por violencia de género contra el presunto agresor”. No mencionó si el agresor estaba o no en VioGén. Varios medios aseguraron entonces que sí lo estaba. Algunos dijeron también que tenía una orden de alejamiento. 

El informe Análisis de los sistemas automatizados destinados al seguimiento y protección de víctimas de violencia de género en relación a su impacto en mujeres migrantes, hecho público en noviembre, analiza cómo los sistemas de protección como este, basado en la respuesta a un cuestionario, afianzan la desigualdad, la discriminación y la criminalización. Pone como ejemplo el caso de Ammal y dice que la víctima “había sido catalogada con un nivel de riesgo “bajo” y, en consecuencia, no disponía de las “medidas de protección policial necesarias”. También dice que no se ejercía un seguimiento policial del agresor, a pesar de las denuncias previas y de la existencia de una orden de alejamiento.

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Leticia lee el comunicado en el acto de descubrimiento de la placa que recuerda a Ammal, Adam e Hiba. David F. Sabadell

El Ministerio de Interior, cuando pregunto, me dice que “el Ministerio de Interior no ofrece detalles sobre las mujeres que pudieran estar incluidas en el sistema VioGén”.

El Ministerio de Igualdad, cuando pregunto, no me contesta.

La Delegación del Gobierno en Castilla La Mancha, cuando pregunto, no me contesta.

El informe de AlgoRace asegura que las víctimas migrantes están sobrerrepresentadas como víctimas, pero infrarrepresentadas como sujeto de medidas de protección.

Carabanchel. Así empieza el texto de la Ley de Memoria Democrática: “Desde el fin de las guerras civiles y conflictos mundiales que asolaron Europa en el siglo XX, y especialmente desde el Holocausto, el impulso de las políticas de memoria democrática se ha convertido en un deber moral que es indispensable fortalecer para neutralizar el olvido y evitar la repetición de los episodios más trágicos de la historia. El firme compromiso con la pedagogía del ‘nunca más’ se ha convertido en un imperativo ético fundamental en las sociedades democráticas en todo el mundo.

»Los procesos de memoria son un componente esencial de la configuración y desarrollo de todas las sociedades humanas, y afectan desde los gestos más cotidianos hasta las grandes políticas de Estado. El despliegue de la memoria es especialmente importante en la constitución de identidades individuales y colectivas, porque su enorme potencial de cohesión es equiparable a su capacidad de generación de exclusión, diferencia y enfrentamiento. Por eso, la principal responsabilidad del Estado en el desarrollo de políticas de memoria democrática es fomentar su vertiente reparadora, inclusiva y plural.

»Para ello, las políticas públicas de memoria democrática deben recoger y canalizar las aspiraciones de la sociedad civil, incentivar la participación ciudadana y la reflexión social y reparar y reconocer la dignidad de las víctimas de toda forma de violencia intolerante y fanática. La memoria se convierte así en un elemento decisivo para fomentar formas de ciudadanía abiertas, inclusivas y plurales, plenamente conscientes de su propia historia, capaces de detectar y desactivar las derivas totalitarias o antidemocráticas que crecen en su seno”.

Subrayo: reconocer la dignidad de las víctimas de toda forma de violencia intolerante y fanática. Subrayo: La memoria se convierte en un elemento decisivo para desactivar las derivas totalitarias o antidemocráticas que crecen en su seno. Pienso: la violencia machista es una forma de violencia intolerante y fanática.

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Mural hecho por niños y niñas en un colegio de Las Pedroñeras en recuerdo de Ammal y sus hijos. David F. Sabadell

Las Pedroñeras. Después del descubrimiento de la placa, voy al parque municipal. Cuando entro al parque, veo a mi izquierda un dragón hecho de teselas de colores, y enfrente un espacio abierto. A la derecha hay una zona infantil y, enfrente, unos baños. No encuentro el tótem. Llamo a Delia. “Detrás del escenario”, me dice. “Al lado de los baños”, me dice. “En una esquina del parque, donde se ve ya por detrás la carretera”, me dice. Y la encuentro.

La placa que está detrás del escenario al lado de los baños en una esquina del parque tiene una mano morada abierta y una inscripción: “En homenaje a todas las víctimas de violencia de género. A las que no callan más y a las que han dicho basta. A sus hijos e hijas, valientes en el anonimato y víctimas silenciosas. Por las que han dado el paso para ser libres y por las que lo darán mañana. LAS PEDROÑERAS LIBRE DE VIOLENCIA DE GÉNERO”. Tiene tres logos: el del Ministerio de Igualdad, el de los fondos del Pacto de Estado para la Violencia de Género y el escudo del Ayuntamiento de Las Pedroñeras. Se puso ahí en el año 2022. El Ayuntamiento llama a esto “Rincón de la mujer”.

El 1 de julio de 2024, unos días después de los asesinatos, el Ayuntamiento de Las Pedroñeras convocó un minuto de silencio por Ammal, Adam e Hiba. Ese 1 de julio de 2024, el alcalde, José Manuel Tortosa, animaba ante las cámaras de televisión a preguntarse “qué podemos hacer o qué no debemos hacer para que todas las medidas que se pongan en marcha y me consta que han sido muchas sean eficientes”. El Ayuntamiento, gobernado por el PP, decretó también tres días de luto.

Las integrantes del colectivo Las Palmiras me dicen que, a veces, sienten cierto rechazo entre la gente del pueblo. Que las tachan de “radicales”. Son un colectivo muy activo: unas veinte forman parte de lo que llaman el “grupo de acción” y hay otras tantas que “apoyan, difunden y están”. Pertenecen a la Red Feminista de Castilla-La Mancha y organizan, sobre todo, actividades culturales como un ciclo de cine o actividades en días señalados como el 8 de marzo, 25 de noviembre o el 11 de enero, que es el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

Esa desconfianza que han sentido por parte de algunos vecinos contrasta con la confianza que les han mostrado algunas mujeres. Tras el asesinato de Ammal, algunas les confiaron sus relatos de violencia, que ellas compartieron en un acto en la plaza.

“Prefiero que esté lejos y nos deje vivir en paz. Yo puedo salir adelante sola con mis hij@s, como llevo haciendo años”.

“Se creía dueño de mi persona, controlando mi ropa, los sitios donde iba o en qué compañías”.

“Me siento indefensa. A veces, al estar o sentirme en peligro o desprotegida, he pedido ayuda y no me han hecho caso. Las cosas no pasan hasta que verdaderamente suceden y después ya es tarde, todo son lamentaciones”.

“Laboralmente siempre me despreció. Desmerecía mi valía y mis responsabilidades, se reía de ello, incluso llegó a acusarme de acostarme con mi jefe”.

“No me fío de él, ya sabes, y más después de lo que pasó en el pueblo este verano”.

“Los celos produjeron situaciones difíciles y de desprecio. Rompí relaciones con amistades. Me negó la palabra durante días por saludar a otro hombre o por bailar con familiares o amigos en las bodas”.

“Ejercía sobre mí violencia económica. Controlaba el dinero de las compras, y hasta tenía que ducharme a escondidas para que no me recriminara que gastaba mucha luz o agua”.

“No me pegó, pero yo no era nada, me desmerecía constantemente. Somos personas y necesitamos ser respetadas”.

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Pintada en un parque de Las Pedroñeras David F. Sabadell

Carabanchel. Le digo al alumno que quiere hablar con periodistas sobre cómo tratar la violencia machista que, a lo mejor, la primera recomendación sería escribir sin prisa. Le digo que hace falta conocer cómo opera la violencia machista, saber que la violencia de género es estructural y que hay diferentes tipos de violencia machistas. Una vez mandadas, reviso mis respuestas y me doy cuenta de que no he dicho reparación. No he dicho que “la violencia machista es una forma de violencia intolerante y fanática” y que pienso que la memoria es en un elemento decisivo para desactivar las derivas totalitarias o antidemocráticas.

*  *  *

El Ministerio de Igualdad presentó en noviembre de 2025 la Macroencuesta de Violencia contra la mujer 2025. 2,7 millones de mujeres han sufrido algún tipo de violencia machista a lo largo de su vida. 

La memoria es el camino más profundo hacia la justicia.

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