Farid Kahhat: “Brasil va a ser el primer caso en el cual la presión de Trump va a ser contraproducente”

El politólogo peruano-palestino analiza los diversos factores que han favorecido el reacomodo de las fuerzas políticas hacia la derecha más radical, en varios países de América Latina.
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Farid Kahhat. Foto: Planeta Perú.

@cevaldiez

13 sep 2026 06:00

Farid Kahhat Kahatt (Lima, 1959) es un politólogo, académico e historiador peruano de ascendencia palestina. En esta charla da algunas pautas sobre el avance de la ultraderecha y de EEUU, sobre el que considera su patio trasero: América Latina. También se refiere a las similitudes y diferencias entre los gobiernos de la región latinoamericana, y el panorama en Perú, Colombia, Brasil, Nicaragua, Venezuela y Cuba.

Dado que eres peruano, vives en ese país, y Keiko Fujimori acaba de asumir la presidencia, ¿cómo ves la situación?
Primero hay que decir que ganó legítimamente, y que en el fujimorismo no prima la ideología, sino el pragmatismo, y en eso Keiko se parece a su padre. También hay que recordar, para quienes no dudan en colocar el fujimorismo en la derecha radical, que su padre tuvo cuatro ministros de una organización llamada Izquierda Socialista cuando recién llegó al gobierno. Entonces, yo creo que va a tratar de tener, simultáneamente, buenas relaciones con EEUU y con China, y eso me parece correcto.

Por lo demás, recibe una economía estable, en parte por las leyes que se aprobaron en un Congreso donde su partido controlaba una coalición de mayoría; pero va a tener que lidiar con un problema de creciente relevancia para la población como es la delincuencia, y con el peor fenómeno climático en medio siglo: el niño costero, como se le llama en el Perú, y que es distinto al niño global, y el más severo desde la década del 80.

Hace algunos días, Daniel Ortega habló de poner fin a las elecciones en Nicaragua…
Las elecciones en Nicaragua eran una farsa y, en ese sentido, llama la atención que quieran eliminarlas por completo. Y aunque estamos en un contexto en donde la presión que antes podía llegar de países como Estados Unidos en materia de democracia no es la que solía ser, quizás haya algún nivel de presión, dado que es un país que alguna vez estuvo alineado a un gobierno de izquierda. En materia de política económica, en lugar de tratar de desplazar a la burguesía del control de la economía, la familia Ortega se ha querido convertir en parte de ella. No ha sido una política tan estatista como la de Venezuela y, probablemente, viendo lo que ocurre tanto en Venezuela como en Cuba, no descarto que Ortega busque un acercamiento a Estados Unidos para evitar mayores presiones.

El otro factor que favorece a la derecha más radical es el gobierno de Trump, que amenaza con sanciones económicas si no votan por el candidato que él promueve

¿Cómo ves los procesos electorales en la región, en particular, de cara a las elecciones de Brasil de octubre próximo?
El triunfo de la derecha tiene un componente viejo y uno nuevo. Lo viejo es que, en general, desde la pandemia, la mayoría de los partidos en el gobierno nunca lograron la reelección, al menos entre 2019 y 2023. Otra es la mayor recesión desde la Gran Depresión, y la mayor inflación desde la década de los 80 a nivel internacional. Eso empieza a cambiar en 2024 con la reelección tanto de Bukele en El Salvador. Ahí lo que vemos es que los gobiernos que eran percibidos como eficaces tenían mayor probabilidad de reelegirse. Pero también hay elementos nuevos, como el aumento de la tasa de homicidios, que hace que muchos sectores de la opinión pública abracen un discurso de mano dura que suele favorecer a la derecha. El otro factor que favorece a la derecha más radical es el gobierno de Trump, que amenaza con sanciones económicas si no votan por el candidato que él promueve, como pasó en Argentina.

¿Y esa lógica que describes cómo la trasladas a Brasil?
Creo que Brasil va a ser el primer caso en el cual la presión de Trump va a ser contraproducente. Las encuestas daban un empate técnico hasta que ocurrieron dos cosas, una fue la asociación de Flavio Bolsonaro —el candidato del bolsonarismo, hijo del expresidente Jair Bolsonaro—, con un empresario preso por defraudación. Y lo otro fue la noticia de que Eduardo Bolsonaro, el otro hijo que vive en EEUU, estaba promoviendo sanciones contra su propio país como mecanismo de presión en favor de su padre. Y claro, Brasil no es ni Perú ni Ecuador, sino una de las diez mayores economías del mundo y Lula ha usado esto a su favor al decir que eso es faltarle el respeto a la soberanía brasileña. Cuando ves encuestas de opinión o pronunciamientos de gremios empresariales, una cosa interesante es que. aunque no necesariamente simpatizan con Lula, están en contra de las amenazas de sanciones económicas de Trump.

¿Y respecto a Colombia?
En el caso de Colombia diría que ahí hay un factor fundamental que es la política de paz total de Petro, que fracasó. No puedes tratar a grupos que son de crimen organizado igual que aquellos que tienen una motivación política, y él los metió a todos en la bolsa. Entonces, eso ha jugado a favor de De la Espriella, y creo que Petro fue muy torpe en su intento de desconocer los resultados porque eso jugó en contra de su candidato.

dudo que EE UU se decida por una intervención militar en Cuba, y también que el régimen cubano ceda tan fácilmente como el venezolano

Las políticas del gobierno de EEUU, con Trump a la cabeza, supusieron claros avances sobre lo que ellos consideran su patio trasero, es decir, América Latina. Lo que, a su vez, ya supuso una incursión en Venezuela y unas medidas que están terminando de ahogar a Cuba…
A ver, las dos eran dictaduras, pero también hay una falsa disyuntiva planteada. Si crees que Maduro era un dictador, ¿deberías estar a favor de la intervención americana? Pues no, era un dictador y la intervención fue ilegal. Ambas cosas son verdad; lo mismo en Cuba.

La explicación fundamental del desempeño económico tanto de Cuba como de Venezuela, no son las sanciones americanas, sino el mal manejo económico antes de las intervenciones de Trump. O sea, lo que pasa ahora en Venezuela es debido a lo que hizo Trump en enero, y a una intervención que no tiene precedentes, ya que jamás Estados Unidos había atacado la capital de un país de Sudamérica en más de 200 años de historia. Actualmente es EEUU quien administra los fondos del petróleo que Venezuela exporta a ese país, y no lo está entregando en su mayor parte al gobierno venezolano. Entonces, ahora sí EEUU es el responsable de lo que pasa en Venezuela y en Cuba.

¿Qué diferencias presenta el caso cubano?
La tasa de mortalidad infantil ha crecido en Cuba un 148% entre 2018 y 2025, y eso, en 2025 se explica en base a las sanciones de EE UU, al impedirle a Cuba importar petróleo. Eso es criminal, y se le puede atribuir directamente a las sanciones norteamericanas 1800 muertes de niños menores de 5 años. Dicho esto, yo no creo que el régimen cubano caiga tan fácilmente como el venezolano, que ya no estaba motivado por la ideología, sino que era una cleptocracia. De todas formas, dudo que EE UU se decida por una intervención militar en Cuba, y también que el régimen cubano ceda tan fácilmente como el venezolano.

Los movimientos de derecha latinoamericanos se han ido consolidando, incluso diría que la ultraderecha se comió de alguna manera a la derecha tradicional en muchos países de la región, ¿cómo ves el panorama actual?

Eso último es totalmente cierto, cuando fue la anterior ola, tenías gente como Pedro Pablo Kuczynski en Perú, Sebastián Piñera en Chile o Mauricio Macri en Argentina, que se podría considerar una derecha más liberal y democrática. Esa derecha casi ha desaparecido, y ha sido absorbida por una derecha más radical. Ahora la derecha radical está ganando elecciones, eso es innegable. Ha ganado siete de las últimas ocho elecciones en la región, sin embargo, yo esperaría el resultado de Brasil porque no creo que esta sea una tendencia indetenible.

Creo que tiene mucho que ver con circunstancias locales, como la alta inflación y la recesión de Argentina, los problemas de seguridad y la estrategia fallida de Petro en Colombia, pero no creo que ese tipo de circunstancias tengan la misma relevancia en Brasil. Entonces, más que una ola esto se debe a circunstancias particulares que tienen en Trump un aliado absolutamente imprevisible, porque las afinidades ideológicas no cambian el America First, y él siempre piensa primero en Estados Unidos, algo que muchos no toman en consideración.

Decías en una entrevista que durante los primeros 15 años de este siglo, la izquierda latinoamericana tuvo el mayor auge electoral de la historia, y que esto no pasó ni en EEUU ni en Europa. Pero, paradójicamente, ese éxito sin precedentes hizo que el sentimiento anticomunista se volviera más fuerte.
La izquierda no llegaba al poder, en parte, porque no era una fuerza con apoyo masivo, pero también porque durante la Guerra Fría no se les permitió llegar legalmente al poder. Tras el fin de la Guerra Fría, el veto de EEUU y las élites locales a gobiernos de izquierda desaparece, y la izquierda tuvo mucha suerte porque la primera marea rosa se da de forma simultánea al boom de materias primas, y los mejores precios de productos de exportación en medio siglo. Por eso, la izquierda, además de ganar, reelige. Pero también, cuando está en el gobierno genera temores en sectores de derecha liberal y conservadora, porque en casos como el de Venezuela se torna autoritaria y no respeta ni contratos ni derechos de propiedad. Por otra parte, la izquierda más moderada era una amenaza para los sectores más conservadores porque levantaba la agenda de género, lo que era percibido como una amenaza por parte de la derecha de base religiosa, sobre todo los evangélicos.

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