Andalucía
Antonio Maíllo: “Nosotros nos presentamos para gobernar, no para estar siempre en la oposición”
Cuando Izquierda Unida se creó, Antonio Maíllo (Lucena, 1996) ya estaba allí. La historia del partido está ligada a esta figura fiel que le ha acompañado en todos los procesos, coaliciones y proyectos que ha vivido la formación, tanto en Andalucía como en el resto del Estado.
Desde su primer cargo hace más de 30 años como concejal en el Ayuntamiento de la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda hasta el presente, en el que encabeza la coalición Por Andalucía —donde además de IU se encuentra Podemos, Sumar o Partido Verde entre otras formaciones— para las próximas elecciones autonómicas la segunda palabra que su formación tiene en su nombre parece haber sido su horizonte: la unidad.
La actitud pasiva lo que significa es aceptar que esta gente vaya a seguir gobernando y trapaceando con lo que es lo más importante de Andalucía
Así lo intentó en 2014 cuando se puso al frente de IU en Andalucía con el objetivo de reorganizar el proyecto en el territorio —un año en el que también recorrió Andalucía pidiendo el voto para presidir la Junta—; y en 2018, cuando junto a Teresa Rodríguez creó el antiguó Adelante Andalucía (de cuya ruptura surgiría el actual) en la primera unión de Podemos e IU que se daba en todo el Estado. Con ese mensaje se proclamó como coordinador general del partido en 2024, y con esa seña llega a la cabeza de la coalición andaluza.
A pesar de los años de actividad política Maíllo sigue creyendo en “el poder transformador de la educación” y es claro con el “compromiso antifascista” que le ha llevado a dar el paso para estar al frente de Por Andalucía en unas elecciones en la que espera que su experiencia sea un valor añadido a la hora de contar con la confianza de andaluzas y andaluces.
¿Qué diferencia hay entre la coalición Por Andalucía de 2022 y la de 2026?
Hay un trabajo parlamentario muy solvente. Un trabajo cotidiano con amplia capa de cohesión en las propuestas políticas que hemos hecho. Somos la izquierda que nunca ha contemporizado con Moreno Bonilla nunca en ninguna ocasión hemos caído en sus redes.
El impulso que hemos dado en este espacio político es de una voluntad unitaria que obedece a un mandato popular y que hemos asumido. Y yo creo que ese es el gran valor no sólo simbólico sino de fuerza política para las elecciones andaluzas. Los votantes de izquierda va a premiar a quienes nos hemos unido frente a quien busca un proyecto absolutamente apartado y individual.
¿Qué habéis aprendido de la unión de tantos partidos?
La zona de confort de un partido es quedarse como partido, y todos la hemos abandonado por un objetivo supremo que es una unidad para ser relevante y para satisfacer la demanda popular. Hemos estado año y medio trabajando en la candidatura el proceso además ha culminado además con la incorporación de otras organizaciones. Ha habido un cambio de estado de ánimo de mucha izquierda social que ha agradecido ese impulso y que va a tener una compensación estoy convencido el próximo 17 de mayo en favor de la propuesta unitaria de la izquierda..
¿Cree que se han quitado la losa de la desconfianza de la gente ante lo que los medios definen como “el culebrón de la izquierda"?
El acuerdo tuvo un respaldo de alegría social como no te puedes imaginar. Y después ha habido un debate mediático. Pero hay mucha alegría y alivio de la gente que no quería verse en la tesitura de elegir varias papeletas y ahora la tiene.
¿Cómo se ha construido la imagen de moderación de Moreno Bonilla si tiene el mismo proyecto neoliberal que el resto del PP?
Por el postureo político y porque tiene un aliado que es Ayuso. Es decir a Ayuso a Moreno Bonilla le viene bien porque aparentemente en comparación tiene diferencias. Sin embargo es un ejecutor de las mismas políticas. Yo creo que le estamos desenmascarando lo estamos desenmascarando. La clave va a estar en la movilización que tenga la izquierda. Es decir la derecha se va a movilizar para votar y la clave va a ser que la izquierda se movilice para cambiar el Gobierno. Y ahí va a estar la base de nuestro éxito o fracaso.
Creo que si la gente hace un análisis y cree en lo que ve y no lo que le dicen ganamos.
El primer debate evidenció varias cosas, primero que Moreno Bonilla vive en una nube de una Andalucía ideal que no existe y que cuando se le contrasta no es capaz de soportarlo. Y en segundo lugar que tiene una protección mediática brutal y que eso hace que la llegada de su imagen a la población esté condicionada por ese matiz que le están construyendo determinados medios conservadores.
¿Cuál es vuestra estrategia para desmontar esta figura?
La gente cree en lo que ve y no en lo que dicen. Es decir cuando Moreno Bonilla te dice, y vives en Torremolinos o vives en un pueblo de Málaga en el que se ha caído un centro de salud porque se ha derrumbado el techo y te dice que la sanidad va como un cohete pues tienes dos opciones creer a Moreno Bonilla o creer en que casi se te cae el techo a ti. Y yo creo que si la gente hace un análisis y creen en lo que ven y no lo que le dicen ganamos.
El gran problema en este sentido es la abstención ¿Qué proponen al respecto?
Ya está habiendo menos abstención y se produce una efervescencia que se da en campa en la que vamos a incorporar gente que no tenía pensado votar y va a hacerlo. Yo lo estoy notando mucho por la asistencia a los actos y la reacción de la gente en la calle. Se dan unas circunstancias mucho más favorables que hace apenas un mes.
¿Qué le diría a la gente que considera que la política andaluza es menos importante o no tiene un impacto en su vida?
Que le pueden fastidiar la vida más de lo que ya se la han fastidiado. Porque aquí nadie puede creer que es engaño que ocho años de PP han colapsado la sanidad, han vuelto la educación de pago, han destrozado la FP y la universidad, además del desprecio a las personas dependientes y que no hacen política de vivienda.
La actitud pasiva lo que significa es aceptar que esta gente vaya a seguir gobernando y trapaceando con lo que es lo más importante de Andalucía que es lo común.
¿Cuál crees que es la diferencia del momento político actual andaluz con respecto a elecciones anteriores?
El momento actual está dirigido por un proceso de agotamiento del modelo del Partido Popular y en el que vivimos un punto de inflexión de lo que va a ser Andalucía. Es decir la consolidación de un modelo depredador de los recursos públicos o la reversión en un modelo de lo comunitario. Ahora ya se conoce al Partido Popular se conoce el daño social que provocan las políticas y por tanto la capacidad reactiva que tengamos para revertirla es la clave.
¿Cuáles son vuestras propuestas para sanidad y vivienda?
Por Andalucía tiene una fortaleza que es la coherencia y la falta de ambigüedad. Cuando defendemos una sanidad pública cien por cien lo decimos literalmente. Nosotros aspiramos a una red hospitalaria pública que atienda al cien por cien de la población y por tanto a reducir los conciertos y en todo caso incluso a adquirir hospitales privados para que pasen a lo público. En segundo lugar el refuerzo de la atención primaria como clave preventiva.
En vivienda intervención, una ley que no solo prohíba los pisos turísticos en zonas tensionadas sino que también haga revertir lo que son ahora pisos turísticos. Esta dinámica con los pisos turísticos es incompatible con el derecho a la vivienda y hay que elegir.
Es imposible no recordar en estos momentos el pacto de Gobierno que Izquierda Unida y el PSOE-A firmaron en 2012 y que estuvo vigente hasta que en 2015 Susana Díaz decidió terminarlo. ¿Cómo considera esa experiencia y qué aporta al momento actual?
De esta experiencia se aprende mucho, en aquel momento la cultura de coalición no estaba desarrollada. La cultura de coalición exige renuncia de partes, en aquella ocasión Susana Díaz tenía el objetivo de volver al bipartidismo por eso fue muy difícil.
Cuanta más fuerza tengamos nosotros más capacidad tendremos de hacer políticas transformadoras, con dos diputados no se puede hacer nada, con cinco algo, pero con quince sí se puede.
Yo creo que tenemos que que asumir con madurez que cuando se está en el gobierno hay que resistir los debates que se producen y sacar las mejores conclusiones de servicio al pueblo. Es decir, pensar en el bien común cuando tengamos contradicciones y dificultades y mantengamos la alianza social de intervención como fortaleza política en un gobierno en el que eres minoría.
Yo creo que este es un aprendizaje que nos permitiría afrontar con mejores condiciones un gobierno de coalición ¿Sabe por qué? Porque en el fondo veníamos a establecer un modelo contrario al que está ahora instalado no a conservar el que estaba.
La gente no había entendido nuestra participación en el Gobierno, en aquel momento había excesivas contradicciones, pero yo creo que se hicieron grandes cosas mantuvimos el sector público porque nos negamos a recortar más de 25.000 trabajadores, nos negamos al proyecto que tenía el PSOE para Canal Sur que finalmente lo ha hecho el PP.
¿Qué supondría para su partido ver a María Jesús Montero como presidenta de la Junta?
Es que yo no asumo que María Jesús Montero tenga que ser la presidenta. El 17 de mayo se verá quién tiene las posibilidades.
Yo lo que digo es que si hay posibilidad de que el PP y Vox no gobierne nosotros el voto que viene a Por Andalucía no va a tener duda de que vamos a echar al PP y Vox sino que vamos a construir un gobierno de alternativa.
En ese caso, ¿Qué líneas rojas tenéis?
No son líneas rojas, son líneas políticas. No es cuestión de líneas rojas sino de fuerza política de correlación de fuerzas. Es decir, si ustedes quieren una política de vivienda atrevida que resuelva el problema, que impida pisos turísticos voten a Por Andalucía.
Nosotros no nos presentamos para estar siempre en la oposición porque ahí no se hace política de transformación.
Por tanto, cuanta más fuerza tengamos nosotros más capacidad tendremos de hacer políticas transformadoras, con dos diputados no se puede hacer nada, con cinco algo, pero con quince sí se puede.
Vuestro programa está basado en derechos sociales, sanidad, vivienda, al igual que el de Adelante Andalucía ¿Cuál sería la diferencia y por qué las andaluzas y andaluces deberían optar por Por Andalucía?
Porque tenemos un proyecto de izquierda que tiene muy claro una cosa que nosotros nos presentamos para gobernar. Nosotros no nos presentamos para estar siempre en la oposición porque ahí no se hace política de transformación. La política de transformación se hace gobernando, usando el presupuesto con prioridades sociales y creando y conquistando derechos en favor de la mayoría.
La gran diferencia es que ellos no van a gobernar pase lo que pase. Y a mí me parece que la gente tiene que saber que Por Andalucía si se dan los números vamos a gobernar.
Por Andalucía al ser una coalición de partidos estatales se pone en duda que tenga arraigo en Andalucía. ¿Qué diría al respecto?
Pues que no es verdad. Izquierda Unida tiene más arraigo territorial en Andalucía que ninguna otra fuerza de la izquierda transformadora. Tenemos ochocientos ochenta y dos concejales y casi cien gobiernos y cogobiernos municipales.
Somos andaluces tenemos una visión federal de las cosas. La clase trabajadora también necesita un instrumento federal y si la izquierda se trocea el más beneficiado va a ser el PSOE. Yo no voy a contribuir a eso.
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