Aragón
Azcón pincha pero el PP podrá seguir gobernando Aragón si pacta con la extrema derecha
Ha llovido mucho desde el día que Pedro Sánchez decidió pactar con Podemos e iniciar un ciclo nunca visto en la política española con el primer Gobierno de coalición desde la restauración democrática, pero el resultado de las elecciones en Aragón del 8 de febrero habla de que el impacto de ese pacto y, sobre todo, de la reacción contra ese acuerdo sigue vivo. Vox, un partido sin implantación territorial y con apuestas tan dislocadas de la realidad aragonesa como revivir el trasvase del Ebro, es el gran triunfador de la noche. Nadie como la extrema derecha aprovecha mejor la batalla cultural contra el “sanchismo”.
El ganador en números es el Partido Popular de Jorge Azcón, el actual presidente, que podrá seguir en el Edificio Pignatelli pero que falla en el objetivo principal de ser menos dependiente de la extrema derecha. Las elecciones del 8 de febrero se convocaron después de que no hubiese acuerdo entre PP y Vox para sacar los presupuestos y los resultados abocan a Azcón a entenderse con la extrema derecha o entrar en el tortuoso camino de la ingobernabilidad.
Pese a presentar buenos números macroeconómicos, un ramillete de macroproyectos y hacer guiños a la extrema derecha en campaña, Azcón se topado en la noche electoral con que una parte importante del pueblo aragonés, casi el 18%, prefiere el trumpismo original a la copia. Vox, cuya virtud política es esa, ha sumado los siete diputados que pierden en conjunto los dos principales partidos del sistema.
La otra gran subida de la noche la protagoniza la Chunta, que obtiene su mejor resultado histórico y se consolida como la opción del aragonesismo de izquierda después de un ciclo marcado por el 15M
El PSOE de Pilar Alegría, por su parte, obtiene un mal resultado. Se queda lejos de cualquier posibilidad de recuperar una comunidad autónoma que gobernó a través de su alma más conservadora, la de Javier Lambán. Pero el pinchazo de Azcón y un desempeño menos catastrófico que el del PSOE extremeño da cierto aire a Ferraz en su lucha contra el reloj de la legislatura en Madrid. A diferencia de las elecciones del oeste, en Aragón la candidata era puro sanchismo, más solvente y completamente alejada de los distintos casos judiciales que acechan al presidente del Gobierno. A pesar de ello es sintomático que aparezca como un resultado “no tan malo” que Alegría haya retrocedido cuatro puntos con respecto a los números de Lambán en 2023. Y que haya conseguido los peores números del PSOE en esta comunidad autónoma.
La Chunta se impone a la izquierda del PSOE
La otra gran subida de la noche la protagoniza la Chunta, que obtiene su mejor resultado histórico y se consolida como la opción del aragonesismo de izquierda después de un ciclo marcado por el 15M y el primer Podemos. Jorge Pueyo, exdiputado en el Congreso, ha generado una nueva ilusión que se corresponde, aunque de momento en versión reducida, con los fuertes ascensos del BNG en Galicia y la consolidación de Bildu en Euskal Herria.
La Chunta roza el 10% del voto, gana tres diputados con respecto a 2023 y, ante todo, marca territorio antes de abrir la hoja en blanco de una negociación multipartita de cara a unas elecciones generales. La Chunta, que integró Sumar en las elecciones de 2023, tiene ahora un peso específico mayor en el conjunto del Estado y ve por el retrovisor a las fuerzas “del cambio” que emergieron en 2015.
El proyecto de Yolanda Díaz no ha ejercido como fuerza de atracción, pero no ha restado votos a IU en Zaragoza
Entre estas, Izquierda Unida resiste con “su escaño”. Desde 1983, entonces con el PCE, la organización federal ha mantenido al menos un asiento en las Cortes aragonesas. Lo hizo también, y a duras penas, cuando Podemos sacudió el tablero y obtuvo un 20% del voto con Pablo Echenique como piloto, y lo ha vuelto a hacer en un 8 de febrero en el que Podemos se ha quedado en torno al uno por ciento del voto.
Marta Abengochea, candidata de IU ha conseguido contener prácticamente todos los votos obtenidos por la coalición en 2023 pese al escenario fratricida planteado desde diciembre, cuando Podemos se negó a sentarse en la mesa de negociaciones si estaba Sumar. El proyecto de Yolanda Díaz no ha ejercido como fuerza de atracción, pero no ha restado votos a IU en Zaragoza.
Por su parte, Podemos, que presentaba a María Goikoetxea, ha salido mal parado como ya sucedió en la Comunidad Autónoma Vasca y en Galicia en 2024. El próximo episodio de este via crucis es Castilla y León, donde Valladolid será el nuevo campo de disputa entre IU Sumar y Podemos. Después vendrá Andalucía, elecciones en las que Izquierda Unida aspira a sacar una ventaja definitiva de cara a una hipotética negociación que ya casi nadie espera.
Ha llovido mucho desde que Pedro Sánchez logró ser investido con la mayoría precaria formada con Podemos. En esa primera investidura fue necesario el voto de un diputado novato de Teruel Existe. Tomás Guitarte, sobrevive al cambio político en el territorio aragonés y a la derechización de todo el Estado; también al desinfle de las narrativas sobre la pujanza del nuevo sujeto político de la “España Vaciada”. Teruel Existe pierde un diputado pero mantiene dos y saca ventaja al regionalismo derechista del Partido Aragonés (PAR), que pugnará hasta el final de la noche por entrar en Teruel.
Ni uno ni otro serán especialmente relevantes en la posible investidura de Jorge Azcón, el presidente que convocó elecciones para no depender de Vox y ha visto como Vox le comía terreno.
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