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Seis #chistespublicitarios

Hay campañas publicitarias en las que el cinismo se impone, de tal manera, que los mensajes lanzados llegan a ser ridículos, al diferir de una manera descarada de la realidad. Podríamos llamarlos «chistes publicitarios», ya que la mejor respuesta frente a ellos es la risa, la risa crítica.
La publicidad choca con la realidad
Cartel contrapublicitario del colectivo ConsumeHastaMorir
15 nov 2022 09:00

«Saben aquel que diu», así comenzaba Eugenio sus chistes, y así podrían empezar algunos anuncios.

Ya hemos hablado de las distintas estrategias que emplea la publicidad para captar nuestra atención, para hacernos ver necesarios sus productos e intentar que los compremos, pero también, obviando los bienes que tratan de vendernos, para fidelizarnos al hacernos sentir identificados con los valores que supuestamente defiende la marca. Son, evidentemente, estrategias de manipulación que en muchas ocasiones recurren al consumo emocional, frente al racional que se ajusta más a nuestras necesidades.

Todo ello forma parte de la actividad publicitaria, y aunque nos pese, así se acepta, pero en todo caso, requiere de cierta sutileza que oculte la evidencia de la manipulación. Sin embargo, existen campañas en las que parece que el cinismo se impone de tal manera que los mensajes lanzados incluso llegan a ser delirantes y ridículos, al diferir de una manera descarada de la realidad.

Podríamos llamarlos «chistes publicitarios», ya que la mejor respuesta frente a ellos es la risa, no la risa indiferente, sino una risa irónica o socarrona, pero, ante todo, crítica.

«Activistas por la salud». DKV SEGUROS

Esta campaña, con tono reivindicativo, asigna unos valores a la compañía de seguros, como la preocupación por la salud o el cuidado del medio ambiente, con las que nos veamos identificados, tratando de que ello nos lleve a contratar sus servicios.

Pero parece que con el tono reivindicativo «se han venido un poco arriba». Según la Real Academia Española, «activismo» se define como «Ejercicio de proselitismo y acción social de carácter público, frecuentemente contra una autoridad legítimamente constituida». Al hablar de «Activistas por la salud», la compañía se pone en la situación de una ONG o un movimiento social, cuando en todo caso, DKV es una empresa de seguros privada, que ofrece sus servicios a aquellas personas que pueden pagarlo, y en el caso de los seguros de salud, representa una alternativa elitista frente al intencionado deterioro de la sanidad pública.

En su página web podemos observar en qué consiste ese activismo: en realizar ciertas campañas de difusión, ciertas colaboraciones con colectivos como el Club de Malasmadres, en ofrecer algunos servicios «más ecológicos» para un perfil de consumidor más concienciado… Iniciativas, todas ellas, que contribuyen a dar una imagen amable de la marca, pero que no suponen un cambio sustancial en el modelo de negocio, y que no conllevan una diferenciación real frente a otras empresas aseguradoras.

«Orgullosos de reciclar». ECOEMBES

Esta campaña, desarrollada por Ecoembes, junto a distintos organismos o consorcios locales responsables de la gestión de residuos, hace claro hincapié en la necesidad de reciclar, dejando de lado las opciones que deberían ser prioritarias: en primer lugar, reducir, y después, reutilizar. Estas opciones no sólo tienen mayor impacto frente a la problemática ocasionada por la producción y gestión de residuos, sino que también contribuyen a reducir el uso de materias primas, de agua, la contaminación atmosférica…