Costas
Banderas negras 2026: los puntos más degradados del litoral español (y cómo restaurarlos)
Coordinador de Clima y Medio Ambiente en El Salto. @pablorcebo.bsky.social, pablo.rivas@elsaltodiario.com
Los más de 8.000 kilómetros de litoral que tiene el Estado español tienen multitud de puntos negros. Son áreas degradadas por múltiples motivos, de la urbanización de la costa a la sobreexplotación turística, pasando por la contaminación que provocan malos sistemas de depuración o la acumulación de residuos, la erosión, los dragados, la ampliación de puertos o las diferentes afecciones a la biodiversidad que provocan los humanos y su sistema económico actual.
En Ecologistas en Acción conocen bien estos puntos. Las federaciones locales de esta confederación ambientalista llevan desde 2005 recopilándolos y otorgando anualmente dos distintivos en forma de banderas negras por provincia o ciudad autónoma, una por contaminación y otra por mala gestión ambiental.
En total, son 48 distinciones que dan lugar al informe homónimo, un estudio que cada año retrata los deberes pendientes de las distintas administraciones en materia medioambiental relativa a las costas. Aunque, como recuerda Lucas Barrero, especialista en Restauración Ambiental de la organización, lejos de quedarse en ese medio centenar de espacios concretos, la realidad es que “son miles”. “Estos son solo casos ilustrativos de decenas y decenas de casos que se repiten por todo el litoral, una problemática sistemática en todas las comunidades autónomas que responde a un modelo extractivista de uso del territorio costero como producto”, añade Cecilia del Castillo, portavoz de la organización.
Vertidos, urbanizaciones y polos químicos
Un año más, las afecciones derivadas del sistema de saneamiento lideran las banderas negras. “Tenemos muchísimos casos de averías concretas en la red de saneamiento, pero también una deficiencia sistemática y estructural de estos procesos de depuración en territorios costeros, que en la época de verano duplican, triplica o cuadriplican la población”, denuncia Del Castillo. En total, Ecologistas señala 14 puntos por vertidos, deficiencias en los sistemas de saneamiento o graves problemas de depuración. Es el caso de la playa de Maro (Málaga), la de la Charca (Salobreña, Granada), la Albufereta y el Cap de l’Horta (Alacant) o Cala Galdana (Menorca).
Le siguen las afecciones a la biodiversidad, con nueve banderas. Así ocurre en la isla Pancha de Lugo, el golfet de Palafrugell (Girona), las marismas de Maqua (Asturies) o los terrenos afectados por la ampliación del aeropuerto de El Prat, en Barcelona. Del Castillo retrata como uno de los lugares paradigmáticos afectados por esta problemática la playa de las Catedrales, en Lugo, un punto “víctima del turismo de masas con casi 5.000 visitantes diario”.
“Seguimos permitiendo la macrourbanización en espacios anexos a zonas protegidas”, lamenta Cecilia del Castillo
La urbanización de la costa y la invasión del dominio público marítimo-terrestres es otro de los tristes grandes clásicos de este estudio. “Seguimos permitiendo la macrourbanización en espacios anexos a zonas protegidas”, lamenta la portavoz, escogiendo como ejemplo de ello las costas del sureste de Cádiz, en concreto en los municipios de Vejer, Barbate y Tarifa (Cádiz). Otros de los puntos que destaca la confederación son la nueva urbanización de la playa de Los Berengueles (Granada); el proyecto de construcción de edificios en la Marisma de Lamiako (Bizkaia) o las “agresiones urbanísticas” en la costa de Cabo Estai (Pontevedra).
La lista se cierra con siete banderas por contaminación química —algunas, como la otorgada a la ría de Huelva por su contaminación histórica derivada de la actividad mineria y el Polo Químico llevan años repitiéndose— ; cuatro por degradación ambiental derivadas de la turistificación y la masificación; tres por obras portuarias o de defensa costera “innecesarias o mal gestionadas”; dos por acumulación de basuras, plásticos y microplásticos en la costa; y una por daños al patrimonio histórico y cultural: la construcción de la senda costera de Santander.
Un punto de vista constructivo: hacia la restauración ambiental
En la edición 2026 del informe la confederación ecologista ha querido poner el foco en revertir buena parte de estas situaciones. En concreto en cómo la restauración ecológica puede revertir, en buena medida, las afecciones actuales señaladas con una bandera negra.
“Venimos haciendo este informe desde 2005 y vemos que están cambiando cosas, pero creemos que hay que ir mas allá, y por ese este año queríamos poner un rayito de esperanza entre tanto futuro negro e ir hacia las soluciones”, señala al respecto Lucas Barrero.
España debe remitir a la Comisión Europea su Plan Nacional de Restauración antes del 1 de septiembre de 2026
Hay que recordar que en agosto de 2024 entró en vigor el Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza, una legislación que obliga a los Estados miembro a restaurar el 20% de los ecosistemas terrestres y marinos para 2030 y la totalidad de los ecosistemas degradados para 2050. Esto supone objetivos vinculantes de restauración de hábitats y especies costeras, estableciéndose metas para recuperar progresivamente los ecosistemas terrestres, costeros y marinos degradados, con el objetivo de mejorar su estado de conservación en las próximas décadas.
España debe remitir a la Comisión Europea su Plan Nacional de Restauración antes del 1 de septiembre de 2026, “el documento donde se tiene que plasmar cómo se van a recuperar todos nuestros ecosistemas de aquí a 2050”, explica Barrero. Es por ello que, para Ecologistas en Acción el momento actual “representa una oportunidad histórica para corregir errores del pasado y comenzar a devolver espacio a la naturaleza en el litoral”. Para ello propone 20 actuaciones específicas en algunos de los lugares que hoy señala con una bandera negra, con la restauración ecológica como eje central.
La restauración de marismas degradadas es uno de los puntos donde inciden. Es el caso de la marisma de Maqua, en la ría de Avilés, “una de las más antropizadas de la costa cantábrica y la más alterada del territorio asturiano”, denuncian. La restauración de este ecosistema buscaría “revertir el proceso de desecación que ha sufrido y recuperar su condición original de marisma intermareal”. Es un caso similar al de una marisma más al este: la de Lamiako (Bizkaia), que buscaría recuperar el antiguo humedal intermareal de la ría del Nervión.
La recuperación de dunas es otro de los ejes clave de la propuesta. “Un ejemplo de ello es la propuesta de restaurar el cordón dunar de la Playa Central de Isla Cristina en Huelva, mediante la reordenación del frente litoral y la retirada progresiva de infraestructuras que lo fragmentan, especialmente el paseo marítimo, para recuperar su función natural de protección frente a temporales”, explican desde Ecologistas. Las dunas de Marbella, prácticamente desaparecidas por la urbanización, o el sistema dunar de Punta Entinas, en Almería, son otros de los puntos donde plantean una actuación de estas características.
Todo ello es posible si, como inciden desde Ecologistas, hay voluntad política. Y como ejemplo ponen el caso de La Pletera, en la Costa Brava
Restaurar entornos portuarios como el de Sagunto o València; hábitats gravemente contaminados como los suelos radioactivos de Palomares (Almería) o las marismas del río Tinto (Huelva); playas y entornos litorales como el Puertito de Adeje o la playa de las Teresitas (ambos en Tenerife); o desembocaduras de ríos como el Oro de Melilla, hoy degradado por la interrupción de su dinámica natural al perder la conexión con el mar y producir aguas estancadas, son otros de los ejes por los que apuesta Ecologistas en Acción.
Todo ello es posible si, como inciden desde Ecologistas, hay voluntad política. Y como ejemplo ponen el caso de La Pletera, en la Costa Brava (Girona), “donde recientemente se ha llevado a cabo un proceso de desurbanización para recuperar el sistema de lagunas litorales y dunas, restaurando ecosistemas y funciones ecológicas que parecían perdidos y poniendo a disposición y para el disfrute de la población local un espacio natural de gran valor”, ha declarado Lucas Barrero, portavoz de Ecologistas en Acción. “Con esto queremos decimos que sí se puede”, finaliza el especialista.
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