‘Trump siempre se acobarda’: repaso de un año de estrategia TACO

Desde las treguas en sus ataques bélicos hasta las retiradas de aranceles, repasamos todas las veces que el presidente ha hecho méritos para ganarse la fama de Trump Always Chicken Out.
Donald Trump CPAC 2025
Donald Trump en la Conferencia Política de Acción Conservadora de 2025. Foto de Gage Skidmore.

@econocabreado.bsky.social

Coordinador de la sección de economía

9 abr 2026 06:26

Amenazas, exabruptos, intimidación, más amenazas, fechas límite, más faltas de respeto, violencia verbal… Si obtiene el resultado esperado, araña una victoria. Si no lo obtiene, pues se echa atrás sin cumplir las amenazas mientras se da aires de ganador que ocultan que se haya acobardado. Podría ser la estrategia de un matón de patio de colegio en un instituto, pero es la del presidente de la primera potencia del mundo. La última ha sido el alto el fuego en Irán tras amenazar con “destruir una civilización” si el régimen iraní no aceptaba a abrir el estrecho de ormuz y unas condiciones de rendición que no han aceptado, sino que ha sido Trump el que ha aceptado un decálogo que sabe a derrota y genuflexión ante los ayatolas. Pero no es la primera vez. De hecho, este 9 de abril se cumple un año del más sonado de los Trump Always Chicken Out y pistoletazo de salida de un año en el que la credibilidad de las amenazas de Trump cada vez es menor.

El 2 de abril de 2025, Donald Trump proclamaba el Día de la Liberación. Con ese rimbombante y marketiniano nombre que evocaba a la emancipación de los esclavos, el presidente le declaraba la guerra comercial a todo el planeta. Tablillas en mano como si de una figura bíblica se tratara, mostró al mundo unas relaciones de países y porcentaje de aranceles que no tenía mucho sentido económico. Con impuestos mínimos del 10% a todo el globo, otros países llegaban a alcanzar porcentajes próximos al 50% por el simple hecho de tratarse de economías exportadoras de manufacturas, como Camboya o Vietnam. Trump rompía las reglas del juego del comercio global que había sido impuesto por la propia potencia norteamericana. No se libraba de esta guerra ni una pequeña isla donde sólo viven focas y pingüinos.

Aranceles Trump
Donald Trump anuncia los aranceles que impondrá a muchos páises desde este 2 de abril.

Las bolsas se desplomaron. Los mercados entraron en caos. El mayor comprador de manufacturas del mundo decidía gravar todas esas importaciones, lo que podría provocar distorsiones de todo tipo, stocks que se acumulan, precios que se encarecen en Estados Unidos, fábricas que se cierran en algún otro lado del planeta. Pero los mercados se guardaban un as en la manga, que no dudaron en sacar cuando Trump decidió romper las reglas sobre las que se cimenta su beneficio económico sin que haya un plan b para proteger las ganancias de las empresas en Estados Unidos y de estas en el resto del mundo.

Durante los siguientes días, los mercados empezaron a dar la espalda a los bonos norteamericanos. Los inversores aceleraron las ventas de deuda lo que hizo subir el bono del Tesoro estadounidense a diez años por encima del 4,5%, el termómetro de la confianza que tienen los mercados en Estados Unidos y en el dólar como valor de refugio en tiempos de crisis. En lugar de correr a comprar dólares, como ocurre en otros shocks económicos, los inversores se deshacían de ellos, la capacidad de financiarse de la Casa Blanca se encarecía y el dólar perdía valor. Igual que le ocurrió a Liz Truss, quien tuvo que retirar su paquete fiscal y dimitir de la presidencia de Reino Unido, los mercados torcieron el brazo a Trump. 

Trump Always Chicken Out (TACO), significa Trump siempre se acobarda, aunque una traducción más literal y despectiva es Trump siempre hace el gallina

El 9 de abril anunció una prórroga en la implementación de los aranceles de 90 días. “Aunque Trump logró resistir la caída del mercado bursátil, una vez que el mercado de bonos también comenzó a debilitarse, era solo cuestión de tiempo antes de que desistiera de sus exorbitantes aranceles", explicó Paul Ashworth, economista jefe para Norteamérica de Capital Economics, en unas declaraciones recogidas por la BBC.

Las bolsas, felices con su hazaña, se dispararon y recuperaron gran parte de lo perdido en esa semana sin reglas. Trump se había acobardado y no sería la única, sino que acabaría siendo tan común que acabó acuñando un término que en el último año ha pasado a formar parte del lenguaje periodístico, de las estrategias geopolíticas de los países que se enfrentan a las amenazas de Trump e incluso a los inversores. Trump Always Chicken Out (TACO), significa Trump siempre se acobarda, aunque una traducción más literal y despectiva es Trump siempre hace el gallina. 

La gran recogida de cable del 9 de abril con la prórroga de los aranceles del Día de la Liberación marcaba la consolidación de TACO como estrategia común del empresario convertido en presidente

Si bien el término ya se había utilizado con anterioridad, la gran recogida de cable y repliegue de tablillas bíblicas del 9 de abril con la prórroga de los aranceles del Día de la Liberación marcaba un antes y un después en la consolidación de TACO como estrategia común del empresario convertido en presidente. Los mercados habían acobardado a Trump porque se habían plantado ante él y sus desmanes económicos que ponían en riesgo el beneficio de sus inversiones.

México y Canadá ya lo han digerido

Sin duda, la marcha atrás del Día de la Liberación fue el más sonado y el que ayudó a identificar el TACO, pero no había sido la primera en este segundo mandato. Con la excusa del fentanilo y la inmigración, Trump disparó primero sobre sus vecinos, con los que mantiene uno de los acuerdos comerciales de última generación más antiguos que se conocen. En noviembre de 2024, nada más ganar las elecciones, Trump anunció aranceles del 25% a las importaciones desde México y Canadá.

Pero poner barreras arancelarias a países de los que dependes industrial o energéticamente tras años de cooperación es un tiro en el pie. Primero fue la industria del automóvil, deslocalizada en México y pieza fundamental del sector manufacturero estadounidense. Los aranceles a los componentes de automóviles pusieron en jaque a una de las industrias más poderosas del país. Luego vino el problema energético con Canadá, que provee electricidad a varios estados del norte del país con los que hace frontera. Además, Canadá también es el mayor proveedor de acero y aluminio de su vecino, lo que impactó nuevamente en la industria del automóvil.

El 9 de marzo, pocos días antes de que ocurriera lo mismo con la tablilla de los aranceles a todo el planeta, Trump se veía obligado a rebajar sus amenazas y aranceles sobre México y Canadá

Tanto Canadá como México tomaron medidas, más cosméticas que reales, sobre el supuesto comercio de fentanilo en sus fronteras para contentar a la narrativa de Trump, pero también se plantaron y respondieron con paquetes de impuestos a los productos estadounidenses. Canadá fue primero, con aranceles por valor de 20.000 millones de dólares. México no llegó a anunciar el paquete de medidas en respuesta que estaba planeando ya que Trump se volvió a acobardar. El mandatario no había medido lo que suponía amenazar a tus dos socios principales y que estos no cedan a las advertencias. El 9 de marzo, pocos días antes de que ocurriera lo mismo con la tablilla de los aranceles a todo el planeta, Trump se veía obligado a rebajar sus amenazas y aranceles sobre México y Canadá. Aunque, como siempre, lo vendió a sus votantes como una victoria.

A China no le asustan los matones

Si hay algo que sobrevuela todo lo que hace Estados Unidos a nivel geopolítico es su guerra hegemónica con China. La intervención de Venezuela, las amenazas sobre Groenlandia o Panamá, las sanciones a países que deciden dejar de comprar crudo en dólares o incluso la guerra en Irán tienen a la rivalidad con el gigante asiático como telón de fondo. No es de extrañar que los mayores ataques comerciales hayan ido dirigidos a su oponente, pero Xi Jinping tiene suficientes armas como para defender sus intereses y no temer al matón.

Trump Xi Jiping
El presidente de Estados Unidos. Donald Trump y el de China, Xi Jinping.

A comienzos de febrero de 2025, Trump impuso un arancel a China del 10%. El Partido Comunista contestó con aranceles del 15% a ciertos productos. El 4 de marzo, Trump subió la apuesta al 20%. China aumentó su listado de productos y porcentajes añadiendo varios nuevos. La Casa Blanca no ha sido capaz de torcer el brazo a China y siguió subiendo impuestos a sus importaciones. Trump ha llegado a subir los aranceles a los productos chinos hasta un 145% creyendo que sus amenazas arrodillaría a Xi Jinping. Pero no fue así porque China tiene un as en la manga: las tierras raras.

Trump tuvo que rebajar el tono con China, reunirse con Xi Jinping y llegar un acuerdo en el que tuvo que bajar los aranceles a cambio de que China abriera de nuevo el grifo de las tierras raras

El gigante asiático puso restricciones a las exportaciones de tierras raras y algunos minerales estratégicos de los que no sólo es poseedor de gran porcentaje de las reservas, sino que tiene la tecnología y la capacidad de separarlas y procesarlas. El embudo que genera cerrando el grifo de estas exportaciones puso en jaque a la economía global, incluida la estadounidense, ya que estos materiales son necesarios para la carrera armamentística, tecnológica y energética. Se volvió a vivir otro momento TACO. Trump tuvo que rebajar el tono, reunirse con Xi Jinping y llegar un acuerdo en el que tuvo que bajar los aranceles a China a cambio de que abriera de nuevo el grifo de las tierras raras.

En Europa también se come TACO

Además de las tablillas con impuestos incluso para los productos importados de islas habitadas por pingüinos, la Casa Blanca también ha utilizado la amenaza y la coerción comercial con otros países o zonas comerciales como la Unión Europea. Trump siempre ha mantenido un tono amenazante y reproches hacia el viejo continente al que ha tildado de llevar estafando comercialmente a Estados Unidos desde hace décadas. La balanza comercial industrial negativa que ha mantenido en los últimos años, sino décadas, con los 27 países europeos es interpretado por el empresario presidente como una forma de engaño, sin tener en cuenta que la balanza en servicios es contraria y que ese poder comercial es causado por la fortaleza del dólar, no porque los europeos sean estafadores comerciales.

El 12 de julio de 2025, Trump anunciaba aranceles del 30% a los productos importados desde la UE. Los impuestos a las importaciones entrarían en vigor el 1 de agosto. Además de la tasa mínima anunciada, la Casa Blanca amenazó con incrementar otro 30% más si alguno de los Estados miembro decidía tomar algún tipo de represalia comercial en respuesta. Pero, otra vez más, a Trump le plantaron cara y tuvo que acobardarse.

Aunque se han incrementado, los aranceles recíprocos entre Washington y Bruselas están muy por debajo de las primeras bracuconerías de Trump

La Comisión Europea y los Estados miembro siempre se han mostrado apaciguadores y dispuestos a negociar, pero también tuvieron que amenazar con paquetes arancelarios contra las importaciones desde Estados Unidos a productos como el acero, aluminio, aves, carnes e incluso un arancel del 50% al whisky norteamericano. Algo que no sentó bien a Trump, que amenazó con imponer uno del 200% a las bebidas alcohólicas europeas. Otra amenaza que nunca cumplió. Al final, aunque se han incrementado, los aranceles recíprocos entre Washington y Bruselas están muy por debajo de las primeras bracuconerías de Trump.

Groenlandia, el “trozo de hielo” que obsesiona a Trump

La estrategia de amenazar y amenazar hasta que cedan o acobardarse no ha sido tan sólo una cuestión arancelaria. Hemos visto estos últimos días cómo se ha cedido en Irán tras amenazar con la destrucción total del país, pero también hubo un caso en el que no se llegó a usar las armas pero potencias europeas tuvieron que plantarse ante Trump, Groenlandia.

Desde le comienzo del segundo mandato, Groenlandia ha sido una obsesión para el presidente. “Vamos a hacer algo con Groenlandia, por las buenas o por las malas”, “podría ir allí y quedarmela y nadie haría nada” y amenazas similares han salido de la Casa Blanca en referencia a la isla bajo soberanía del Reino de Dinamarca. Trump utiliza la excusa de que China y Rusia pretenden hacerse con el “trozo de hielo”, pese a que ninguna de las dos potencias ha realizado ningún movimiento en la zona más allá de abrir nuevas vías comerciales a base de barcos rompehielos. 

Tras varias semanas de amenazas constantes, desprecios al Gobierno de Dinamarca y a los habitantes de la propia Groenlandia, países europeos como Francia, Alemania, Suecia, Noruega o la propia Dinamarca enviaron efectivos militares a la isla como muestra de que no pretendían quedarse quietos ante las amenazas. Otros países no enviaron tropas, pero mostraron su apoyo total a Dinamarca. Ante esta respuesta en bloque, Trump ha rebajado el tono sobre sus intenciones en Groenlandia y ha anunciado varias veces que hay un supuesto acuerdo sobre la protección de la isla frente a otras potencias que nadie sabe muy bien en qué consiste.

Los mercados ya no creen a Trump

Pese al tono amenazante cuando hace de matón y triunfalista cuando se acobarda, la estrategia TACO está empezando a hacer mella en la credibilidad del presidente. Los mercados ya no acaban de creerse las amenazas de Trump y cada vez ven más posible que sus exabruptos acaben en la técnica de la gallina. No es que sus locas publicaciones en su red social no se sientan en los mercados, pero los temblores de los mercados ya no son los terremotos que sacudían las bolsas hace un año.

En los días previos al alto al fuego, en los que la Casa Blanca amenazó con destruir toda Irán y sus infraestructuras energéticas, el precio del petróleo subió hasta los 110 dólares. Aumentó, sí, pero no llegó ni a tocar los 118 dólares que sí que se alcanzaron de máximos estas semanas cuando Irán se opuso a rendirse a las exigencias de Estados Unidos e Israel. Una amenaza así, debería haber disparado los precios del barril a cotas de la guerra de Rusia en Ucrania, pero la realidad es que los mercados están hartos de Trump y su chulería.

Al movimiento MAGA no le gustan los gallinas

A los votantes republicanos y a la base del movimiento Make America Great Again (MAGA) no les gustan las guerras costosas en dinero y vidas de soldados, y menos todavía les gusta que los precios en las gasolineras se disparen. Los vaivenes y chulerías del presidente cada vez empiezan a hacer más mella en la base social de Trump y en su propia imagen. “La popularización del concepto TACO seguro que molesta personalmente en su ego narcisista, pero además también afecta a su imagen de autoritaria de ‘macho Alfa’, varonil y disruptiva que tiene Trump dentro del MAGA”, explica a El Salto Miguel Urbán, exdiputado europeo y autor del libro Trumpismos (Verso Libros, 2024).

Pero en ese mismo movimiento es donde Urbán también ve que existe una diversidad de vertientes que pueden explicar, en cierto modo, esos vaivenes de la política exterior de la Casa Blanca. “La incapacidad de contentar a las diferentes fracciones del MAGA e incluso a las diferentes fracciones del gobierno, hace que dé pasos hacia adelante impulsados por ciertos sectores y pasos hacia atrás”, afirma Urbán.

“El TACO es una representación de las propias contradicciones del gabinete de Trump”, Miguel Urbán

No es una cuestión sólo de seguidores, el propio gabinete del presidente también está mostrando sus grietas en las últimas semanas ante el apoyo incondicional a Israel y ante una guerra que no parece acabar del todo y que tendrá unas consecuencias económicas duraderas. El exeurodiputado apunta a la ruptura entre pro-israelitas y los contrarios a Israel. Entre los sectores neocon estilo marco Rubio y los de American First anti guerras lejanas. E, incluso, incluso a las diferentes fracciones del partido republicano preocupados por el midterm o los empresarios preocupados por una crisis económica mundial. “El TACO es una representación de las propias contradicciones del gabinete de Trump”, apunta Urbán.

En lo único en lo que Trump no se ha acobardado ha sido en todo aquel escenario donde nadie le ha plantado cara. Porque esa es exactamente la estrategia del hombre de negocios: exigir, incluso amenazar con romper la baraja, y siempre llevarse lo máximo posible cuando nadie le para los pies. Si la operación sale bien, se vuelve a intentar sobre el mismo objetivo o repitiendo las formas que funcionaron la vez anterior. Por eso, tal y como predijo en una entrevista a El Salto Olga Rodríguez un mes antes de que Israel y Estados Unidos desataron esta guerra ilegal pero poco después de la captura de Nicolás Maduro, “Venezuela ha servido de entrenamiento para hacer lo mismo en Irán, igual que Panamá fue el ensayo de lo que luego hicieron en Irak”. Si nadie le ha parado los pies a Trump con Venezuela y a Netanyahu con Gaza, los matones vuelven a repetir sin acobardarse. Con la credibilidad de Trump por los suelos, los mercados ignorando los post del presidente en su red social, con Irán plantando cara y la imagen de la coalición EEUU-Israel cada vez más deteriorada, el panorama para el presidente se oscurece con cada una de las veces que se acobarda. 

Economía
El culebrón de los aranceles, Trump, China, México, Canadá y la Unión Europea
Preguntas, respuestas, dudas y explicaciones sencillas de la guerra comercial y geopolítica del nuevo presidente de los Estados Unidos.
Asalto Podcast
Podcast | Groenlandia, la batalla del fin del mundo
En este programa de radio conectamos con Dinamarca para hablar con una representante del pueblo de Groenlandia y un exparlamentario roji-verde sobre los planes de anexión de Donald Trump.
Estados Unidos
Trump, lo que dice y lo que hace
Además de lo que dice, sería más provechoso prestar atención a lo que el presidente de EEUU hace, y en ningún caso subestimar de lo que es capaz la administración estadounidense.
Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...