Opinión
La generación que rompió las ataduras
Hay momentos en el que las canciones se vuelven banda sonora de movimientos sociales impulsandolos más. Es algo normal, en ciertas ocasiones estas canciones condensan todas las emociones que dan sentido de ser al movimiento o condensan todo su lenguaje y debates. Igualmente, muchas veces los medios de comunicación tratan movimientos mezclando ciertas imágenes de los mismos junto a determinadas canciones. Creo que todas hemos visto alguna vez en televisión una barricada ardiendo con la canción de “Killing in the name” de Rage Against the Machine.
La semana pasada, Macklemore anunció que habia sido apartado de la gira de Ed Sheeran, equidistante y esquirol a partes iguales, porque las palabras “Free Palestine”, al igual que protestar contra el genocidio, resultaban ofensivas para “algunas personas”. Hace un par de años, Macklemore escribió la banda sonora de toda una generación de jóvenes estadounidenses que engrosaron las filas del movimiento propalestino cambiando el panorama político del país para siempre.
La canción “Hind's Hall”tuvo el poder de ser banda sonora porque condensó en sus apenas tres minutos el sentir emocional de toda una generación, la impotencia y la rabia, junto a todo su lenguaje y lo que se discutía en las asambleas. Pero vamos a hacer un recap: después de los ataques del 7 de octubre se desencadenó una nueva fase en el genocidio del Estado de Israel contra el pueblo palestino en Gaza. Ante este genocidio, los Estados Unidos, aliado clave del Estado de Israel, está gobernado por una coalición de los democratas progresistas (Biden) y los moderados (Harris) en la que habia ciertas esperanzas de que pudieran parar esta nueva fase. La última administración demócrata, del moderado Obama, había dado un revés muy importante a Netanyahu y a la ocupación israelí de Palestina en la ONU.
Como la administración Biden no movió ningún dedo cuando Netanyahu cruzó sus líneas rojas, la calle se organizó y salió a protestar: durante ocho meses, 12.400 protestas. Estos números lo convierten en uno de los movimientos sociales más intensos y sostenidos en toda la historia del país, en ciudades como Nueva York, todos los sábados y domingos se convocaban protestas que reúnen a decenas de miles contra el genocidio. Este movimiento se decidió escalar por tres vías diferentes: la institucional, la sindical y la acción directa.
La institucional, comandada por Rashida Tlaib, Alexandria Ocasio-Cortez y Bernie Sanders con un embargo total, económico y de armas a Israel; la sindical con los sindicatos negándose a trabajar con material bélico enviado a Palestina; y la acción directa, la más importante y multitudinaria, en un principio cortar autopistas, aeropuertos y evitar la salida de buques con carga genocida, y la pieza clave, acampadas.
El 30 de abril las estudiantes de la Universidad de Columbia acamparon en el campus, rebautizaron el edificio principal Hamilton Hall, por Hind’s Hall, en honor a la niña palestina de cinco años tiroteada por las fuerzas de ocupación, y del genocidio, FDI.
Rápidamente, casi todas las universidades del país estuvieron ocupadas por miles de jóvenes que tenían claro que el genocidio se debía parar, que ellos estaban en corazón del imperio y habilitador del mismo y que no lo iban a consentir. La Universidad de Columbia y la de Los Angeles fueron asaltadas por la policía de asalto para terminar con estos campamentos en los que ya no solo se debatía sobre el genocidio, también sobre la propiedad, el capitalismo, la ocupación de tierras nativas, el supremacismo blanco y la emergencia climática.
La canción que Macklemore sacó en ese contexto se volvió himno y banda sonora. Condensaba la rabia, pero también conectaba todo lo que se debatió en la asamblea, la financiación del genocidio, la propiedad privada, la militarización de la policía, un mundo en el que nadie quiere vivir y cómo “una generación estaba a punto de romper las ataduras” y la frase lapidaria: Biden todos sabemos que tienes las manos manchadas, y joder, no, no voy a votar por ti en noviembre”.
Era un homenaje a una generación que decidió no querer vivir el mundo tal cual estaba y organizarse por uno mejor. En el movimiento propalestino convergieron el sindical, el socialista y el climático. Por eso se entiende mejor la cancelación de Macklemore, no solo es un artista que saca la bandera palestina, que denuncia el genocidio y cita a socialistas históricos estadounidenses: fue el que compuso la banda sonora de un movimiento que sigue creciendo y que quiere cambiar todo lo necesario para crear vidas que se quieran vivir.
Un autobús lleno de futuro
Por razón biográfica, las protestas de Columbia fueron las que me tocaron más de cerca. Todavía tengo varias imágenes clavadas, que he intentado buscar y no he encontrado: una es el campamento en mitad del campus y cómo la policía entró en los edificios, la otra, es el movimiento propalestino que acampó en las afueras para evitar esa entrada.
Recuerdo una imagen, la policía deteniendo bajo una lluvia intensa en el bloque judío, liderado por la organización Jewish Voices for Peace, a Diana Moreno, una compañera militante del Democratic Socialist of America (DSA) embarazada con un chubasquero amarillo. Junto a Moreno detuvieron a su mejor amigo, otro socialista llamado Zohran Mamdani. Mirando hacia atrás, creo que ese es el autobús en el que se han montado más futuros cargos municipales, estatales y federales.
Zohran es solo una persona más del movimiento, que estuvo organizando las protestas durante ocho meses, que fue detenido y que se presentó a alcalde siendo propalestino, socialista y migrante
Aun así, el Partido Demócrata desoyó a este movimiento que era semilla de uno más grande. Una vez nominada, Kamala Harris se burló de los militantes propalestinos que iban a sus mítines para que se comprometiese con el fin del genocidio. Llegaron las elecciones y las perdieron, no fue por la situación económica únicamente. Fue porque miles de jóvenes se quedaron en casa después de esas burlas y porque no iban a aceptar un chantaje más, aun sabiendo que Trump era mucho peor.
Siempre he defendido que el Partido Demócrata perdió las elecciones por su posición con Palestina. En España esto escamaba e incluso provocaba cierta burla, ahora está confirmado por doble vía: los demócratas encargaron un informe que debía radiografiar una derrota que no esperaban, y que iban a publicar para ser transparentes. Sorpresa, ese informe nunca se publicó y Axios confirmó que el informe apuntaba a Palestina.
La otra vía de confirmación es que Zohran Mamdani arrasó en las primarias y en la alcaldia a Nueva York con un mensaje nítidamente propalestino que no se achantaba. Mucha gente recuerda que son sus medidas de asequibilidad, pero lo que daba confianza entre miles de jóvenes que se movilizaron por él es que no rehuía las preguntas sobre Palestina.
Pero Zohran es solo una persona más del movimiento, que estuvo organizando las protestas durante ocho meses, que fue detenido y que se presentó a alcalde siendo orgullosamente propalestino, socialista y migrante. El movimiento socialista se ha nutrido del movimiento propalestino para darse fuerzas y crecer. Dentro del partido de Zohran, el ya conocido en España, DSA, se formó la facción Springs of Revolution nutrida por estos militantes, uniéndola para siempre al movimiento BDS y al antiimperialismo.
Y, teniendo la suerte de poder haber trabajado en las campañas de Claire Valdez, detenida ese día (y otros) en las protestas propalestinas y en la de Darializa Chevalier (organizadora de la acampada de Columbia) he podido constatar que, al menos en lo que es la ciudad de Nueva York, el discurso público ha cambiado radicalmente: los votantes preguntaban si las candidatas se oponen el genocidio y apoyaban a palestina, en sus flyers ponía Palestina y eso hacia ganar elecciones.
Esto pasa en un país en el que, antes de este movimiento propalestino y el cambio que ha propiciado una generación, no se podía ganar siendo socialista y propalestino. No solo es Nueva York, el DSA está presentando candidatas propalestinas en todo el país y está ganando las primarias y ganará las elecciones.
El Congreso que salga de las próximas elecciones será el más propalestino y socialista en toda la historia del país, construido sobre el movimiento organizado por la juventud durante el 2023 y 2024 cuyas acampadas fue la ultima fase. Es el resultado de organizarse a pesar de que el mundo viva guerras, un genocidio y la incertidumbre de si podremos seguir viviendo en este planeta. A Macklemore le han cancelado una gira, pero quien ha salido perdiendo es Ed Sheeran.
Sheeran vs Macklemore
No tengo nada especial en contra de Ed Sheeran aunque siempre desconfíe de los ricos que no son traidores de clase. Creo que debo explicar por qué lo he llamado esquirol: en el 2024 aceptó hacer una promo con Starbucks (objetivo del BDS) en una tienda de Seattle que estaba en huelga porque la empresa había despedido a las trabajadoras que querian sindicalizarse.
La promo fue rodada con él, con esa cara de buena persona repartiendo cafés junto a mánagers de otras tiendas de Starbucks que se hicieron pasar por trabajadoras. Por cierto, el sindicato de Starbucks Workers United se unió a la campaña del BDS contra su propia empresa, a la campaña de embargo al Estado de Israel y el 8 de octubre posteó una imagen de un tractor rompiendo el muro de Gaza con la kufiyah.
Este es un breve relato de toda una generación que ha decidido organizarse contra todo lo que no le gusta en este mundo, y con ilusión y esperanza, trabajar conjuntamente para construir un mundo libre nuevo. Este texto no iba a ser sobre Macklemore, es sobre el movimiento al que él le puso banda sonora y condensó sus emociones y lenguaje. El Partido Demócrata está contra las cuerdas y quien sea su candidato en el 2028 va a tener que decir claramente que no apoya al Estado de Israel.
“Block the barricade until Palestine is free”.
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