Euskal Herria
El PP sitúa al ultra Borja Corominas como líder en Gipuzkoa: ariete contra la migración y las cenas solidarias
El PP de Gipuzkoa ha decidido formalizar su giro más duro hacia los marcos de la extrema derecha. El nombramiento de Borja Corominas como nuevo presidente territorial en sustitución de la parlamentaria Muriel Larrea, no responde a una renovación orgánica convencional, sino a la consolidación de un perfil marcadamente confrontativo que ha hecho de la criminalización de las personas migrantes y del hostigamiento a la solidaridad vecinal su principal plataforma política. Con esta designación, Alberto Núñez Feijóo sitúa al mando de los populares guipuzcoanos a su figura más polarizadora, consagrando una estrategia que copia los discursos securitarios y xenófobos en un intento desesperado por no quedar desdibujados en el mapa institucional vasco.
La hemeroteca municipal donostiarra da buena cuenta del estilo de Corominas, que volverá a ser candidato del PP a la alcaldía de Donostia en 2027. Durante años, el portavoz popular ejerció una férrea y agresiva oposición contra el entonces alcalde del PNV Eneko Goia, convirtiendo los plenos del Ayuntamiento en un escenario de constante crispación. Lejos de ceñirse al debate programático o a la fiscalización ordinaria, las intervenciones de Corominas bordearon habitualmente el macarrismo político, recurriendo a las descalificaciones personales y al insulto directo para acaparar titulares y viralizar cortes en redes sociales.
Ese histrionismo dialéctico ha encontrado su terreno predilecto en el conflicto contra las personas en situación de calle. Corominas fue el principal instigador político de la campaña contra las cenas solidarias autogestionadas en el barrio de Egia, equiparando la mera subsistencia con focos de delincuencia organizada. Una presión que terminó calando. Tras el relevo de Goia, el PNV ha endurecido su discurso securitario bajo el mandato del nuevo alcalde Jon Insausti, precisamente para evitar fugas de voto conservador hacia el PP. La respuesta del Ayuntamiento de Donostia, lejos de ofrecer alternativas sociales efectivas, terminó por comprar el marco punitivista de los populares y clausurar por la vía policial el reparto de alimentos a personas vulnerables.
También ha aplaudido la decisión del ayuntamiento de dar a conocer el origen de los delincuentes. Una polémica decisión adoptada por Insausti ya que alcaldías del PNV como la de Bilbao no siguieron su modelo. Si en algo se ha basado la actividad de Corominas ha sido en la grabación de vídeos para las redes sociales, muchos de ellos en lugares de la ciudad en las que personas migrantes o sin recursos pasan las noches. En esas grabaciones se ha podido ver al portavoz de los populares en el ayuntamiento de Donostia acudiendo a asentamientos, aunque nunca se le ve hablar ni con las personas afectadas ni preguntarles por sus necesidades.
Los movimientos de Corominas en el consistorio donostiarra han caminado en paralelo a los de plataformas abiertamente reaccionarias. Diversos colectivos antirracistas y vecinales han situado de forma recurrente al dirigente popular en la órbita de apoyo del canal digital Lo que no te cuentan de Donosti
Los movimientos de Corominas en el consistorio donostiarra han caminado en paralelo a los de plataformas abiertamente reaccionarias. Diversos colectivos antirracistas y vecinales han situado de forma recurrente al dirigente popular en la órbita de apoyo del canal digital Lo que no te cuentan de Donosti. El espacio, conocido por diseminar bulos sobre menores migrantes no acompañados y alimentar patrullas ciudadanas, ha contado con la complicidad directa de Corominas, quien no dudó en dejarse ver y secundar -junto a otros concejales populares del ayuntamiento- convocatorias callejeras impulsadas por este entorno.
Resulta paradójico que quien hoy encarna el perfil más áspero y reaccionario del partido llegase a Donostia bendecido por el que entonces era el ala más moderada. Corominas aterrizó en la capital guipuzcoana como el delfín político de Borja Sémper. Fue el propio portavoz del PP quien lo reclutó para su lista municipal en 2019 con la vista puesta en garantizar una sucesión templada y de talante pactista tras su salida de la primera línea política. Sin embargo, nada queda ya de aquel presunto relevo de guante blanco: lejos del estilo sosegado que pretendía proyectar su mentor, Corominas no tardó en enterrar esa herencia para abrazar sin complejos el populismo punitivista.
La amenaza de Vox
Detrás de su encumbramiento orgánico subyace un cálculo electoral de pura supervivencia. En un territorio donde el PP camina al límite de la irrelevancia, la dirección provincial ha optado por radicalizar su retórica para taponar la sangría hacia Vox. Aunque la formación de extrema derecha tiene prácticamente imposible lograr representación en las Juntas Generales y sus opciones en Donostia son remotas, plazas fronterizas como Irun sí se perfilan como un terreno donde podrían llegar a arañar algún asiento. En un sistema electoral tan ajustado, cualquier fuga de papeletas ultras amenaza con frustrar las opciones de crecimiento del PP o incluso costarle concejales y junteros clave. Al situar a Corominas al frente, el partido opta por disputar cada décima de voto en el fango de la xenofobia.
Nacido en Barcelona en 1978, Corominas reúne las credenciales clásicas del tecnócrata de escuela de negocios y el aparato disciplinado del partido. Licenciado en ADE y posgraduado en Ciencias Políticas por la Universidad de Barcelona, cursó un máster en Diplomacia en la Universidad de Leiden y realizó una breve estancia en la División de Diplomacia Pública de la OTAN en Bruselas. Su bautismo de fuego en la gestión institucional se produjo en el Madrid de Esperanza Aguirre y de Ignacio González, donde ejerció como director general de Asuntos Europeos y Cooperación entre 2011 y 2015. Tras un paso por el sector privado, recaló en Donostia en 2019 de la mano de Sémper, haciéndose con la portavocía del grupo municipal en 2020.
PNV
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