Dahiya, Teherán, Palestina: la doctrina criminal de Israel y EEUU en su ofensiva en Oriente Próximo

El Estado sionista y la Casa Blanca llevan a Líbano e Irán las armas y las tácticas contra civiles probadas en el genocido de Gaza. Israel apuesta por una guerra larga, EEUU navega entre dos aguas a golpe de las ocurrencias de Trump.
Iran EEUU GB - 3
Manifestación contra la guerra y el ICE norteamericano.
11 mar 2026 00:01

La “guerra asimétrica” es el modelo adoptado por EEUU e Israel en sus planes de remodelaje del mapa político de Oriente Medio. La doctrina conocida como Dahiya, enunciada hace ya dieciocho años por el general Gadi Eizenkot, se basa en el uso desproporcionado de la fuerza contra poblaciones civiles, por el supuesto cobijo a las fuerzas que se dice combatir. En el día 11 de la guerra en Irán, y con mensajes contradictorios por parte de la Casa Blanca, Israel ha dirigido su maquinaria de destrucción hacia Líbano e Irán, y ha vuelto a cerrar los cruces hacia Gaza, cortando el grifo a la entrada de alimentos y ayuda humanitaria tras la efímera reapertura del paso de Rafah. Además, también se han registrado bloqueos de check points e infraestructuras en Cisjordania.

Como detalla un artículo de Mondoweiss, los ecos de la doctrina Dahiya —que toma su nombre de un popular barrio del sur de Beirut— han sido reconocidos por parte de Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas israelí, que ha declarado que “muy pronto, Dahiya se parecerá a Khan Younis”, en referencia a uno de los escenarios devastados por el genocido en Gaza. El mismo enfoque es el del llamado “plan tornado” para “destruir Teherán”. Se trata de atacar a civiles en Dahiya no como un “daño colateral”, porque el daño colateral es el objetivo, como señala Faris Giacaman en Mondoweiss.

Fósforo blanco y desplazamientos en Líbano

Israel comenzó el 2 de marzo el bombardeo intensivo del sur y el este del Líbano, así como la capital, Beirut, en represalia del lanzamiento de cohetes por parte de Hezbolá, a su vez derivados del asesinato extrajudicial de Alí Jameneí por parte de EEUU e Israel. Desde esa fecha, el Ministerio de Salud libanés ha cifrado en 570 personas las víctimas mortales, incluidas 83 niños; más de 1.400 personas han resultado heridas.

Según Unicef, entre el 2 y el 10 de marzo, más de 10 niños han muerto cada día en todo el Líbano durante la última semana, y aproximadamente 36 niños han resultado heridos cada día.

El modus operandi de Israel en su ofensiva contra Líbano recuerda al empleado en Gaza también en las órdenes de desplazamiento. El 9 de marzo, Naciones Unidas denunciaba que 750.000 personas, incluidos unos 200.000 niños, se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Seis días antes, las Fuerzas Armadas de Israel, habían ordenado el desplazamiento de la población del sur del río Litani, el más caudaloso de Líbano.

La misma orden se ha emitido contra la barriada de Dahiya, donde viven aproximadamente 700.000 personas. Los reportes desde la capital hablan de miles de personas en las aceras, y el Ministerio de Asuntos Sociales del país ha habilitado escuelas y estadios deportivos, convertidos en albergues. Como ha sucedido en Gaza, los ataques israelíes no se han ceñido a las zonas designadas con los avisos de evacuación. El domingo, un ataque aéreo israelí impactó el Hotel Ramada en el centro de Beirut, causando cuatro muertos.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha declarado que su “operación militar” podría extenderse hasta ocho semanas

Pese a los indicios de que la administración Trump quiere/debe recoger cable en Irán, donde corre el riesgo de haber iniciado una guerra sin fecha de salida, el plan de Tel Aviv con respecto a Líbano se ha desatado en las últimas semanas gracias a su alianza con la Casa Blanca. A diferencia de las ofensivas anteriores, especialmente la de 2024, la perspectiva del Estado sionista es la de un colapso del régimen iraní y, unido a ella, la de la destrucción de Hezbolá, la milicia más importante de Oriente Próximo, previa expansión del ejército israelí en las zonas de Líbano de mayoría chíi, controladas por Hezbolá.

Human Rights Watch ha documentado ya el uso de fósforo blanco disparado por la artillería israelí sobre viviendas el 3 de marzo de 2026 en la ciudad de Yohmor, en el sur del país. Acorde con el Derecho Internacional Humanitario, “el uso de fósforo blanco en explosión aérea es ilegal e indiscriminado en zonas pobladas”, como recuerda HRW. Esta organización ha detallado que el plan de Israel “no es proteger a la población civil, sino sembrar el terror y el pánico, especialmente en el contexto del reciente desplazamiento masivo de civiles en el Líbano, lo que aumenta el riesgo de que se cometa el crimen de guerra de desplazamiento forzado”.

Irán dice estar preparado para sostener la guerra

Otro artículo, de Dave Reed, señalaba cómo “la doctrina de Gaza se ha regionalizado”. Líbano e Irán han visto un recrudecimiento de los ataques a civiles. En el caso del país persa, las cifras no oficiales dan un margen de en torno a 1.700 víctimas mortales. El régimen iraní ha reconocido 1.300 víctimas desde el jueves 5 de marzo.

En estos ataques han sido prioritarios para EEUU e Israel la destrucción de hospitales, escuelas y edificios residenciales. En la noche del lunes, tuvo lugar un ataque contra una de estas viviendas en Teherán, en el que murieron 40 personas. El 10 de marzo se publicaron nuevas evidencias de que el ataque a la escuela de niñas de Minab, en el sur de Teherán, fue llevada a cabo por EEUU e Israel.

En la noche de este lunes, 9 de marzo, el presidente de EEUU, Donald Trump amenazó desde su red Truth Social con eliminar "objetivos fácilmente destructibles que harían virtualmente imposible que Irán vuelva a reconstruirse como nación”. Un exabrupto más del titular de la Casa Blanca que cruza las líneas del castigo colectivo, prohibido expresamente en el derecho internacional.

Según informó Axios, la Casa Blanca valora la posibilidad de entrar por tierra en Irán junto con Israel; se trataría, según esos informes, de introducir fuerzas especiales en busca del uranio

La interpretación más extendida por parte de medios alineados con la política exterior estadounidense es que, mientras que la Casa Blanca quiere una guerra corta en Irán, y una negociación con el régimen de los ayatolas, el Gobierno del presunto criminal de guerra —según la fiscalía de la Corte Penal Internacional— Benjamin Netanyahu busca su tan ansiado cambio de régimen en Irán. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha declarado que su “operación militar” podría extenderse hasta ocho semanas. El propio Hegseth se refirió al día 9 de marzo, lunes, como el más “intenso” del ataque, unas horas después de que Trump tratarse de calmar al capital internacional con una vaga promesa de que la guerra no se eternizará.


El papel motor de Israel en el ataque a Israel quedó corroborado por el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, quién reconoció que la acción estadounidense se produjo porque se tenía conciencia del ataque de Israel y, según su punto de vista, las pérdidas humanas habrían sido mucho más altas de no haberse enrolado en la mortífera misión.

Según informó Axios, la Casa Blanca valora la posibilidad de entrar por tierra en Irán junto con Israel. Se trataría, según esos informes, de introducir fuerzas especiales en busca del uranio que, según la narrativa de ambos países, Irán está utilizando para llegar a la bomba atómica. La invasión estadounidense de Iraq, fuertemente criticada por Trump y su equipo durante muchos años, implicó cientos de miles de soldados sobre el terreno, y casi 4.500 víctimas mortales de ese país.

“Irán determinará cuándo termina la guerra”, aseguró el portavoz del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, Ali Mohammad Naini. El ejército sigue su campaña de bombardeos en infraestructuras y puestos militares estadounidenses en el Golfo Pérsico, aunque el portal Drop Site News ha informado de una posible focalización en Israel en los próximos días. “Empezaron esta guerra y ahora se dan cuenta de que están atrapados en un atolladero”, señaló una fuente de Exteriores iraní.

El periodista Jacob Ward, especialista en la inteligencia artificial militar, ha calificado la actual campaña de asesinatos en Irán como un “beta letal”, es decir, la aplicación en una guerra a gran escala a las técnicas algorítmicas empleadas por Israel en el genocidio de Gaza. Es “un mundo de muerte automatizada al que creo que deberíamos prestar más atención”, señalaba en un post reciente.

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“Las consecuencias de esta catástrofe ambiental y humanitaria no se limitarán a las fronteras de Irán. Estos ataques constituyen crímenes de guerra”, declaró un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní.
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