Extremadura
8M en Extremadura: las feministas desbordan las calles de la región
Miles de personas han desbordado las calles de pueblos y ciudades de Extremadura en una de las jornadas más secundadas de los últimos años, donde el color violeta se ha mezclado con proclamas nítidamente antifascistas y de clase. Las movilizaciones, que han tenido su epicentro en las capitales pero han latido con fuerza en diversas comarcas como el Alagón o las Vegas del Guadiana, ha servido para impugnar un sistema que sigue sosteniéndose sobre la invisibilidad de las mujeres más vulnerables.
En la capital autonómica, el discurso se alejó de la complacencia institucional para señalar las costuras de un modelo de cuidados que el Movimiento de Mujeres Migrantes de Extremadura no dudó en calificar de colonial. Las voces de colectivos como Malvaluna o la Plataforma 8M resonaron en la Plaza de España de Mérida denunciando que la libertad de unas no puede construirse sobre la servidumbre de otras, especialmente de aquellas trabajadoras del hogar que “faltan en la marcha porque están cuidando por cinco euros la hora”. Esta denuncia de la precariedad estructural se entrelazó con un rotundo “no a la guerra”, situando al feminismo extremeño en la reivindicación del pacifismo y la justicia global.
Mientras tanto, en Badajoz, la manifestación más multitudinaria de la región congregó a unas 3.000 personas que convirtieron el recorrido en un dique de contención contra el negacionismo de la violencia machista. En Cáceres, las feministas dejaron claro que la periferia peninsular es hoy el movimiento social más vertebrado y capaz de confrontar los discursos de odio. Desde los bloques combativos se lanzó un mensaje directo a las instituciones: los derechos conquistados no son moneda de cambio y la red de protección pública para las víctimas de violencia no se toca, pues es la única frontera entre la vida y la desprotección absoluta.
La jornada concluye con la certeza de que el 8M en Extremadura ha dejado de ser una fecha en el calendario para convertirse en un termómetro de la salud democrática de la región. Frente a quienes intentan reducir la lucha feminista a un lazo en la solapa, las calles han respondido con memoria histórica, solidaridad internacionalista y una exigencia innegociable de soberanía sobre los cuerpos y los territorios.
Fotogalería de algunas movilizaciones
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!