Extremadura
Un diente roto y gritos de “maricón”: nueva agresión de los vigilantes del Extremúsika
La primera jornada del festival Extremúsika ha quedado marcada por una denuncia formal ante la Policía Nacional por una presunta agresión lgtbifóbica. Los hechos, ocurridos en el entorno del Recinto Hípico de la capital cacereña, involucran a miembros del dispositivo de seguridad privada encargado de la vigilancia de la zona de acampada.
Según el testimonio del denunciante, un joven de 24 años, la agresión se produjo tras un incidente en el acceso al recinto. El joven explica haber sido interceptado y derribado por varios vigilantes. El parte médico adjunto a la denuncia certifica lesiones de gravedad: la rotura de un diente, un esguince en la muñeca y múltiples contusiones en la cara. El afectado sostiene que, durante el ejercicio de la fuerza física, los operarios de seguridad le dirigieron insultos de carácter homófobo, lo que sitúa la investigación en la órbita de los delitos de odio.
La respuesta de la organización: “Un hecho puntual”
Por su parte, el director del festival, Carlos Lobo, ha manifestado en declaraciones a Canal Extremadura que se trata de “un hecho puntual” protagonizado por una persona que, según ha explicado, “se estaba saltando de forma violenta el perímetro”. Lobo asegura que el personal de seguridad advirtió al joven para que se retirara, y que durante la intervención ambos “tropezaron con un bordillo y cayeron al suelo”.
Desde la dirección niegan cualquier motivación discriminatoria y sostienen que “los efectivos cumplieron con su trabajo”. La organización ha dicho que “no constan otros incidentes en las dos jornadas de festival celebradas”. Sin embargo, no es la primera vez que el festival se ve envuelto en polémicas por el exceso de sus dispositivos de vigilancia ni por el historial de violencia que arrastran estos.
Actuación desproporcionada en 2024
Este nuevo episodio de violencia no puede entenderse sin mirar el historial inmediato del festival. Como ya informó El Salto en 2024, la gestión del Extremúsika se ha visto sistemáticamente marcada por la actuación desproporcionada de sus dispositivos de vigilancia. Hace apenas dos años, diversos asistentes denunciaron haber recibido palizas y trato vejatorio por parte de vigilantes de la empresa contratada, en una edición que terminó con varios heridos y una sensación de inseguridad generalizada entre el público.
En aquel momento, las quejas se centraron en una seguridad privada que actuaba con tácticas más cercanas al amedrentamiento que a la protección civil. Pese a las denuncias públicas y el ruido mediático, la recurrencia de estos casos en 2026 sugiere que no se han tomado medidas estructurales para auditar las subcontratas ni para formar al personal en atención a la diversidad y derechos humanos.
De las “palizas” de 2023 a la intervención de la UIP
La genealogía de la violencia en el festival cacereño tiene un hito especialmente oscuro en 2023. Aquel año, la gestión de la seguridad privada derivó en un escenario de caos absoluto que El Salto relató pormenorizadamente. Lo que comenzó como una serie de intervenciones desproporcionadas —incluyendo denuncias por palizas gratuitas a asistentes y el uso de vallas como armas— terminó provocando altercados de gran magnitud que incluyeron la intervención de la Unidad de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional.
Aquel episodio de 2023 y el de 2024 dejaron heridos y evidenciaron cómo el uso de la seguridad privada puede actuar como catalizador de la violencia en lugar de prevenirla. El hecho de que dos años después se repitan escenas de violencia física y verbal, ahora con el agravante de la lgtbifobia, pone bajo el foco la responsabilidad de la promotora y de las instituciones que, mediante subvenciones y licencias, permiten que este modelo de “gestión del miedo” se perpetúe en Cáceres.
Seguridad privada
La seguridad del Extremúsika pegó palizas a varios asistentes al festival
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!