Jácome anuncia la rescisión del contrato de los placeros de Ourense en vísperas de Navidad

Siete años después del traslado provisional, el edificio de la Plaza de Abastos permanece inacabado y sin servicios básicos. El bloqueo institucional y el anuncio de un desalojo inminente sumen a los placeros en una situación límite.
Jácome
Óscar Pinal El alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome.

A finales de 2017, el Concello de Ourense adjudicó las obras de un edificio provisional en la Alameda para trasladar temporalmente a los placeros mientras se reformaba el mercado municipal. Se trataba de un emplazamiento provisional, previsto para los 22 meses que inicialmente iba a durar la reforma del edificio de la Plaza de Abastos.

La Asociación de Comerciantes e Industriales de la Plaza de Abastos firmó un convenio para salir del edificio mientras duraban las obras. Siete años después, el edificio municipal, que costó cinco millones de euros, permanece inacabado.

“Está completamente vacío”, denuncia Mari Carmen, una de las placeras. La remodelación de la Plaza de Abastos disponía inicialmente de una subvención europea de tres millones de euros. “No se presentaron facturas; por lo que se perdió la subvención”, explica. El resultado fue un sobrecoste de dos millones de euros.

La Plaza no dispone de suministro de agua ni electricidad, ni sumideros, ni zona de carga y descarga, ni cuarto de basuras. Unas inversiones indispensables que la asociación estima en dos millones de euros. “El Concello dice que no está dispuesto a poner absolutamente nada, a pesar de que es un edificio municipal”, lamentan desde la Asociación de Comerciantes.

Ante el bloqueo, los placeros intentaron articular una solución para completar la financiación de las obras. El Gobierno autonómico se comprometió a aportar 1,4 millones de euros, mientras que la Diputación de Ourense añadiría otros 200.000 euros. La Asociación de Comerciantes asumiría los 400.000 euros restantes. La condición era que el Concello prorrogase la concesión para permitirles amortizar su aportación, tal y como recoge el contrato.

La propuesta fue rechazada por el alcalde; y los placeros tienen claro que, detrás de su intransigencia, se ocultan otros intereses. “Entendemos que lo que quiere es adjudicar el edificio a otro operador. Entonces, su interés legal va dando pasos hacia rescindir el contrato de la concesión”, afirman. La Asociación emprendió acciones legales e incluso presentó un nuevo proyecto con una redistribución de los puestos, al que el alcalde “no respondió absolutamente nada”.

La situación empujó a los comerciantes al límite. “Estamos hablando de 200 familias que dependen directamente de su puesto en la plaza, además de todos los trabajadores a su alrededor: distribuidores, empresas de manufactura, bolsas, papel, cajas...”, recuerdan.

El jueves 27 de noviembre la Junta de Gobierno Local aprobó el desalojo forzoso de los comerciantes de la Alameda. La decisión da 30 días a los placeros para abandonar el lugar, sin alternativa viable, ya que el edificio histórico sigue sin puestos habilitados ni suministros básicos.

Un día después, Pérez Jácome dio un paso más y anunció el inicio de los trámites para resolver el contrato de la Plaza de Abastos por “incumplimiento grave”. Los placeros recuerdan que fue el Concello quien incumplió el convenio original. “El documento firmado establecía que volveríamos a la Plaza en las mismas condiciones que teníamos. Nada de eso se cumplió”. Además, insisten en que la situación del edificio no es compatible con su actividad: “Aquí tenemos que cumplir unas normas sanitarias”.

Gonzalo Pérez Jácome ya no se limita a desalojar el espacio provisional, sino que avanza para cancelar los derechos de concesión que aún les quedan a los placeros. Esta estrategia, según los comerciantes, confirma que el objetivo real es desposeer a las familias locales de sus puestos para facilitar la entrada de un nuevo operador.

Mari Carmen advierte de que la decisión municipal puede tener un fuerte impacto económico para toda la ciudad. Un eventual desalojo obligaría al Concello a indemnizar a todos los placeros, lo que supondría retirar fondos de las arcas municipales que, según sostiene, deberían destinarse a otras obras y servicios necesarios. “Las acciones del alcalde van a repercutir en todos los ourensanos”, insiste.

Además, denuncian que el momento elegido para anunciar el desalojo no es casual. “Lo que busca es arruinarnos, porque suelta todo esto en vísperas de Navidad”, critican desde la Asociación. La campaña de Navidad es la época de mayor actividad comercial del año para los placeros, por lo que consideran que la medida no solo es injusta, sino también devastadora para su supervivencia económica.

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