Irán
Casi 40 muertos y más de 400 heridos en Irán por los bombardeos estadounidenses de los últimos días
Mientras una parte del mundo mira hacia la final del Mundial, que se disputará en apenas unas horas, el fuego cruzado entre Estados Unidos e Irán no se detiene. Tras el anuncio de la ruptura del alto el fuego hecha por el presidente Donald Trump durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara del 7 y 8 de julio, los bombardeos ha continuado a lo largo de la semana. El memorando de entendimiento (MOU) firmado el pasado 15 de junio y que constaba de una hoja de ruta de 14 puntos que se debían seguir para alcanzar una paz duradera entre ambas potencias está oficialmente roto.
Con el objetivo de debilitar la capacidad de Irán sobre el estrecho de Ormuz, punta de lanza de este conflicto y que se mantiene cerrado desde hace una semana, Estados Unidos ha bombardeado ciudades portuarias como Banda Abbas —el puerto principal en el estrecho de Ormuz—, la central nuclear de Bushehr o la isla de Tunb, así como un barco petrolero iraní a principios de la semana. También ha habido a lo largo de los últimos días ataques sobre la capital del país e infraestructuras clave como una estación de tren, varias centrales eléctricas, puentes y aeropuertos.
Ataques a casi una decena de países de la región que albergan intereses estadounidenses
Teherán no se ha quedado de brazos cruzados y ha proseguido, durante los últimos días, con sus ataques a objetivos estadounidenses en la región en países como Bahréin, Kuwait, Irak, Omán, Qatar y Jordania. A primera hora de ayer viernes 17 de julio trascendió la información de que drones iraníes habrían incluso llegado a Siria, pero las autoridades de este país lo negaron durante las horas siguientes. La Guardia Revolucionaria de Irán ha reivindicado los ataques a estos países, que albergan intereses estadounidenses. Los iraníes también aseguran haber atacado helicópteros y aviones de combate estadounidenses, puestos de vigilancia en Omán y haber acabado con un par de radares de control: uno aéreo y otro de vigilancia marítima.
En Irak, el Gobierno Regional del Kurdistán condenó ayer viernes los ataques por parte de Teherán y los tildó de “injustificados” e instó a Irán a que cesara la escalada bélica. “Condenamos los ataques injustificados lanzados por la República Islámica de Irán contra la Región del Kurdistán y subrayamos que su continuación amenaza con desestabilizar y socavar la estabilidad de toda la región”, se puede leer en un comunicado emitido por el Consejo de Ministros del Gobierno Regional del Kurdistán iraquí en X.
Irán ha ordenado los hutíes de Yemen que, en caso de que se produjese un ataque a la red eléctrica de Irán, cerrasen el paso por el Mar Rojo
Hoy por hoy, la preocupación es que estos ataques se intensifiquen y sumerjan a la región de nuevo en una guerra abierta. El precio del petróleo ha aumentado a causa de la reanudación de la contienda y, según las autoridades iraníes, estos últimos ataques por parte de los estadounidenses se han cobrado la vida de casi 40 personas y han herido a más de 400.
Además de mantener la mirada puesta en el estrecho de Ormuz, el magnate americano ya ha avisado que también tiene en el punto de mira los objetivos energéticos. A tal efecto, y durante la tarde del jueves 16 de julio Irán ordenaba a los hutíes de Yemen —aliados de la República Islámica en la región— que, en caso de que se produjese un ataque a la red eléctrica de Irán, cerrasen el paso por el Mar Rojo, otro importante enclave de la navegación y el comercio marítimo internacional.
La administración de Ormuz: la horma en el zapato
La ruptura del memorando de entendimiento no solo ha traído el reinicio de los bombardeos entre ambas potencias, sino que ha echado por tierra otros acuerdos que se habían alcanzado y que tenían que ver con la revocación de la exención temporal de la sanciones y, por lo tanto, la prohibición de nuevo de que Irán pueda exportar su petróleo.
Sin embargo, el punto central del asunto reside en la apertura del estrecho de Ormuz y quién tendría o tiene que gestionar el estrecho. Teherán insiste en que debe ser Irán quien administre los permisos de los buques que circulan por la ruta marítima, mientras que Washington considera bajo ningún concepto hay que otorgar el control operativo del estrecho a los iraníes y que estos solo se tienen que responsabilizar de garantizar el paso seguro de los buques. Ninguna de las dos potencias parece dispuesta a rendirse ni a ceder.
Teherán no va a ceder a la “intimidación” y la “extorsión”, algo que viene repitiendo desde hace varios días
En varios tuits recientes en sus redes sociales, Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento de la República Islámica y uno de los negociadores principales en el conflicto, reiteró que su país no iba a tolerar el “incumplimiento” de partes del alto el fuego por parte de Estados Unidos; y que Irán no se iba a quedar de brazos cruzados: “Lo digo claramente: si golpean, recibirán un golpe”.
En otro tuit, enumeraba “las principales violaciones del memorando de entendimiento por parte de Estados Unidos: violación de los ajustes iraníes en el estrecho, amenazas persistentes de nuevos ataques, restablecimiento de las sanciones petroleras, ataques contra el sur de Irán, contínua agresión sionista contra el Líbano”; para a continuación repetir que Teherán no va a ceder a la “intimidación” y la “extorsión”, algo que viene repitiendo desde hace varios días.
Trump vuelve a invocar la injerencia de China
Todo esto ocurre al tiempo que el presidente Donald Trump, con la mirada puesta en las elecciones de medio mandato que se van a celebrar en noviembre, empieza a sembrar la duda de una posible injerencia electoral. En un discurso en la Casa Blanca el pasado jueves 16 de julio, el presidente estadounidense volvió a repetir que China habría interferido en las elecciones de 2020, cuando fue derrotado por el demócrata Joe Biden. Si bien en aquel momento la inteligencia estadounidense descartó esta hipótesis, ahora Trump vuelve a poner el tema sobre la mesa para ir preparando la precampaña. Los sondeos le dan malos resultados.
La guerra tiene un efecto inmediato en el precio del petróleo, pero también la inflación o los tipos de interés
Al magnate americano no le interesa llegar a la cita electoral sin haber cerrado la contienda con Irán. La guerra, que tiene un efecto inmediato en el precio del petróleo pero también la inflación o los tipos de interés, siempre ha sido impopular entre gran parte de la ciudadanía estadounidense, pero en vista de cómo avanza —con un Trump que no sabe por dónde salir de la región— los apoyos al habitante de la Casa Blanca van disminuyendo.
El malestar se agranda, además, por la ayuda estadounidense a Tel Aviv. Sin ir más lejos, el pasado miércoles 15 de julio, 103 congresistas demócratas votaron a favor de una enmienda a un proyecto de ley de asignaciones presupuestarias para cancelar la ayuda estadounidense a Tel Aviv. La propuesta no prosperó, pero hizo patente la poca aprobación que hay respecto a las decisiones del gobierno estadounidense actual y el malestar con lo que está haciendo Israel en Cisjordania y el genocidio que está llevando a cabo en Gaza desde 2023.
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