Misiles caen sobre Teherán el 28 de febrero de 2026.
Misiles caen sobre Teherán el 28 de febrero de 2026.

Una negociación trampa, la vía Venezuela, caos regional y otras claves para entender el ataque a Irán

El ataque a Irán llega cuando más cerca parecía un acuerdo. El objetivo de acabar con los principales líderes del país fracasa. La salida venezolana, basada en el control sin invasión, no parece tan lejana ante la debilidad del Gobierno.
@MartinCuneo78
@martincuneo.bsky.social
28 feb 2026 16:38

El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán ha vuelto a trastocar el tablero internacional, acercando una de las regiones de equilibrios más delicados del planeta a una guerra de consecuencias imprevisibles. A diferencia del ataque contra Venezuela del 3 de enero, que necesitó apenas unas horas para culminar con éxito, la “Operación Furia Épica” no ha logrado su principal objetivo: acabar con los más altos líderes del país. El resultado coloca a Estados Unidos en una situación comprometida en la que debe elegir entre continuar con una guerra impopular o cambiar de estrategia. 

Estados Unidos no ha conseguido su principal objetivo 

Los ataques lanzados este 28 de febrero sobre Irán no han conseguido lo que querían: acabar con la vida del Líder Supremo del país, el ayatolá Ali Jamenei, y del presidente de Irán, Masoud Pezeshkian. Pese a que las oficinas del ayatolá y varios ministerios han estado entre los edificios alcanzados por los misiles, ambos líderes están con vida y resguardados en paradero desconocido, al menos según fuentes del Gobierno iraní. Una información de la TV israelí que sostenía que Jamenei había muerto entre las bombas fue respondida por el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi“Sigue vivo hasta donde yo sé”. Aunque admitió que dos comandantes de la Guardia Revolucionaria habían muerto, aseguró que los más altos funcionarios del Gobierno siguen vivos y que “todo está en orden”. Horas después se ha podido confirmar la muerte del ministro de Defensa de Irán, Amir Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohammed Pakpour.

El modelo de intervención en Venezuela —en el que Washington ha conseguido doblegar a un gobierno enemigo descabezando el Gobierno y forzando políticas favorables a sus intereses— no es factible por ahora en Irán. Sin embargo, tanto Israel como EEUU afirman que los ataques continuarán hasta conseguir un “cambio de régimen”. 

La escritora y analista iraní Nazanín Armanian explicaba este sábado en una entrevista en RTVE que la salida venezolana no es un escenario tan distante ni inverosímil. En los ataques de junio de 2025, Israel asesinó a 20 altísimos mandos de la Guardia Revolucionaria y de la inteligencia del país, un ataque del que Irán no se ha recuperado, explica Armanian. Con esa acción, Israel no solo consiguió “decapitar” el ejército, sino también a la dirección política del país, dado el enorme poder que tienen las fuerzas armadas en Irán. “No son los ayatolás los que mandan en Irán, son los militares”, sostiene. 

Y el poder del ejército también se extiende a la economía, continúa Armanian, donde las fuerzas armadas controlan amplios sectores y juegan un papel preponderante en las decisiones. El descabezamiento del ejército contribuyó a una crisis económica que llevó al colapso del rial iraní, una situación que ha potenciado las protestas contra el Gobierno.

Según declaró el ministro de Exteriores omaní horas antes del ataque, el acuerdo con Irán estaba cerca y se podría alcanzar en un día, aunque advirtió que una acción militar lo haría descarrilar

Estados Unidos no busca una guerra larga ni una invasión terrestre, dice Armanian, sino más bien “un militar sin barba que tome el poder desde el mismo sistema” para conseguir también desactivar cualquier atisbo de “revolución democrática y republicana” que pueda sustituir el modelo de gobierno vigente desde 1979. La debilidad del Estado iraní, todavía tocado por las sanciones, las protestas y el descabezamiento de su cúpula militar, explican por qué la tentación de la vía venezolana ha sido tan fuerte. Sin embargo, el transcurrir del primer día de operación militar contra Irán deja claro que a EEUU no le resultará tan fácil salirse con la suya. 

Las negociaciones podían funcionar y eso era un problema

Los ataques de EEUU e Israel se producen apenas un día después de la última ronda de negociaciones con Irán. Unas negociaciones que, según uno de los mediadores, el ministro de Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, iban bien encaminadas. Horas antes del inicio de los ataques, Albusaidi declaraba en el programa de TV Face the Nation que “un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán ya está al alcance”. Un acuerdo basado en un compromiso de que “nunca” Irán tendría armas nucleares gracias a una “verificación exhaustiva” de la comunidad internacional.

Según declaró el ministro omaní, el acuerdo se podría alcanzar en un día, aunque advirtió que una acción militar lo haría descarrilar. Al conocer que EEUU había boicoteado las negociaciones cuando podían fructificar mostró su desesperación en redes sociales: “Estoy consternado. Una vez más, las negociaciones activas y serias se han visto socavadas. Esto no beneficia ni a los intereses de Estados Unidos ni a la causa de la paz mundial. Y rezo por los inocentes que sufrirán. Insto a Estados Unidos a no dejarse arrastrar más. Esta no es su guerra”.

La afirmación de Trump de que el ataque preventivo sobre Irán pretendía evitar que Teherán se hiciera con la bomba atómica choca con las propias declaraciones de la Casa Blanca, que había repetido varias veces que los ataques de junio de 2025 contra Irán habían destruido el programa nuclear del país. 

“Todos sabemos lo que ocurre cuando se lanzan 14 bombas de 13.600 kilos sobre sus objetivos: una aniquilación total”, declaró la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, hace unos meses

“Lo arrasamos y ahora quieren empezar de cero”, dijo Trump durante su discurso anual sobre el Estado de la Unión el 24 de febrero. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, también confirmó esta semana que el ataque “destruyó las instalaciones nucleares de Irán”. Ante un informe de inteligencia que sugería que no todo el programa había sido destruido, Leavitt dejó claro que “era una evaluación totalmente errónea” que pretende “denigrar al presidente Trump y desacreditar a los valientes pilotos” que bombardearon Irán. “Todos sabemos lo que ocurre cuando se lanzan 14 bombas de 13.600 kilos sobre sus objetivos: una aniquilación total”, declaró.

El Gobierno ruso condenó duramente el ataque y acusó a EEUU de utilizar las negociaciones para “encubrir” un ataque que llevaban tiempo preparando. “Una vez más ataques bajo el pretexto de un nuevo proceso de negociación”, se quejó el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov.

El ataque preventivo contra Irán pretende forzar la caída del sistema heredado de la Revolución de 1979 que destituyó al Sha, siguiendo la llamada Doctrina Carter, establecida por el presidente de EEUU en 1980, en la que defendía el derecho de utilizar la fuerza militar para controlar el Golfo Pérsico, también para evitar que cualquier otra potencia pudiera ejercer este control. Es esta doctrina, subraya Armanian, la que explica la política de Estados Unidos en las últimas cuatro décadas, una estrategia que se traduce en dos líneas paralelas: por un lado, debilitar a Iraq y a Irán; y, por otro, fortalecer a Israel como potencia hegemónica en la región. 

Acabar con los ayatolás y con la Guardia Revolucionaria, así como con su influencia en Oriente Medio, es el último paso de esta estrategia para controlar una región por la que pasan cada día 18 millones de barriles de petróleo con destino a Europa, China, India, Japón, dice esta analista. “El control de Oriente Medio hace que EEUU controle el mundo”, resume. Para esta politóloga, una vez perdida la guerra tecnológica contra China, EEUU pretende ganar en el único terreno en el que le sigue llevando ventaja, el militar. “El ataque es una exhibición militar para China”, dice, un país que se ha convertido en el principal comprador del crudo iraní.

El problema no es solo de Irán. ¿Una guerra regional?

Pese a la evidencia de que Irán iba a dar todo lo que Estados Unidos pedía o precisamente por eso, la necesidad de intervención militar se convirtió en una cuestión urgente. “Esta es una guerra de oportunidad”, explica Ali Vaez, de Crisis Group, según declaraciones a Al Jazeera, ante la “debilidad histórica” demostrada por Irán tras semanas de movilizaciones que provocaron entre 3.000 y 5.000 muertes de manifestantes, según los datos de Amnistía Internacional.

El analista Gérard Araud, también de Crisis Group, señalaba paralelismos con la invasión de Iraq: “Este es un momento de 2003… Hay un agresor, hay una violación atroz del derecho internacional. No podemos permanecer en silencio. Es paradójico presionar a los iraníes que firmaron e implementaron un acuerdo que Estados Unidos violó”.

Irán reaccionó, al igual que en junio de 2025, con seis oleadas de ataques a Israel, incluyendo Jerusalén, Haifa y Tel Aviv, y contra las bases de EEUU en Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin. 

Pasadas las 15h, Arabia Saudí confirmaba que Irán había atacado Riad, la capital del país, aunque los misiles fueron neutralizados, sin causar muertos. Todos los gobiernos de la región golpeados por la respuesta iraní se han reservado “pleno derecho” de responder militarmente a Teherán. “Ante esta agresión injustificada, el Reino afirma que tomará todas las medidas necesarias para defender su seguridad y proteger su territorio, ciudadanos y residentes, incluida la opción de responder a la agresión”, afirmaba el Gobierno saudí.

A pesar de que la Guardia Revolucionaria afirmó que no habría “líneas rojas” para devolver los ataques de EEUU e Israel, la enorme mayoría de los misiles lanzados por Irán han sido neutralizados antes de tocar tierra y no se han documentado por ahora víctimas mortales. 

La posibilidad de un conflicto regional vuelve a amenazar una de las regiones clave para el flujo de petróleo en el mundo. Los rebeldes hutíes en Yemen, aliados de Teherán, han anunciado que retomarán los ataques contra buques israelíes y estadounidenses en el estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el Índico con el Mar Rojo.

Según varias fuentes, la Guardia Revolucionaria ha ordenado en la tarde de este 28 de febrero el cierre del Estrecho de Ormuz, por el que circula una cuarte del crudo mundial, aunque no se ha recibido una confirmación oficial del Gobierno iraní. Un funcionario de la misión naval de la UE en la región, Aspides, asegura que han interceptado transmisiones de la Guardia Revolucionaria que indicaban que “ningún barco puede pasar por el estrecho de Ormuz”. Se trata de un paso obligado para los petroleros que viajan desde los países productores del Golfo Pérsico hacia el resto del mundo. El bloqueo del Estrecho prolongado, con el que Irán lleva años amenazando si se produce un ataque, implicaría una escalada de precios y una potencial crisis económica de escala global. 

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