Elecciones en Israel: Netanyahu ganaría los comicios, pero lo tiene difícil para gobernar

La lista de la oposición suma más escaños y es probable que sea quien forme gobierno. Los partidos árabes doblan sus resultados y se convierten en cruciales.
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Benjamin Netanyahu en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
28 oct 2026 01:01 | Actualizado: 28 oct 2026 08:14

Se trata de una de las elecciones más importantes de las últimas décadas en Israel y, si bien el Likud, el partido de Netanyahu habría ganado las elecciones, no sumaría los suficientes escaños para gobernar. El Likud no lideraba las encuestas previas daban la victoria a la lista de la oposición, liderada por el partido Yashar!, encabezado por Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor.

Si bien las previsiones no se han cumplido, lo cierto es que Netanyahu, que ha estado frente al gobierno israelí durante 19 años, lo tendrá complicado para gobernar, ya que no puede repetir la coalición que formó en 2022. En aquel momento el Likud se hizo con 32 escaños, mientras que ahora solo tendría 27, según los sondeos. Su coalición obtendría unos 50-51 escaños. Por su parte, Yashar! ha logrado 22 escaños; y con la coalición (opositores a Netanyahu y que aúna partidos de centro y derecha: Demócratas, Beyachad e Yisrael Beiteinu), puede alcanzar hasta los 53-54. Con este panorama, las negociaciones para formar gobierno se pueden alargar semanas.

“Hemos hecho historia hoy. Tenemos que esperar a los resultados finales, pero Netanyahu se ha encontrado con una fuerza sionista enfrente. Debería dimitir y aceptar los deseos de la población. Y es mi obligación hacer esos deseos realidad. Millones de israelíes están cansados de las mentiras [...] Me gustaría con mi partido y otros partidos representar a estos millones de israelíes [...] Somos una buena alternativa para el país y trabajaré con mis compañeros para que los deseos de la población se hagan realidad, para formar un gobierno de coalición. Será una gobierno democrático y sionista que respete la Constitución”, dijo Eisenkot durante su primera alocución tras conocerse los resultados.

En su discurso también se comprometió a “acabar con Hamás” e hizo un par de referencia a “restablecer el servicio militar obligatorios sin excepciones” (hasta ahora la comunidad ultraortodoxa estaba exenta). Eisenkot habló de retos “políticos, de seguridad y económicos” y de la necesidad de que Israel tenga “un líder responsable”. “Netanyahu ya no goza de la confianza de la población”. Le recriminó al hasta ahora primer ministro no haber dimitido y le advirtió que no usase el tema de la seguridad para perpetuarse en el poder y prometió “trabajar para todos los sectores de la sociedad israelí”.

Por su parte, Netanyahu, de los últimos en salir a hablar, aseguró que estaba orgulloso del porcentaje obtenido y dijo que iba a trabajar “para un gobierno de derechas fuerte”. El aún primer ministro, quien tuvo durante la campaña el apoyo de Donald Trump, instó a esperar los resultados completos, que “llegarán en un par de días, si Dios quiere. Respecto al Likud, han quedado dos cosas claras. La primera es incontestable: somos el partido más grande de Israel. Tenemos que formar un gobierno fuerte de derechas. Lo que no podemos hacer es poner en peligro el país con el apoyo de los partidos árabes antisionistas. Israel tiene una oportunidad histórica, junto al presidente Trump: eliminar la amenaza existencial que supone Irán”, concluyó en su intervención.

Alta participación

Los colegios electorales abrieron puntuales, a las siete de la mañana y hasta las diez de la noche, hora local (21 horas en España), momento en que se cerraron. A media tarde, Benjamin Netanyahu —quien estuvo haciendo llamamientos con información falsa a través de las redes sociales e incluso aireó la posibilidad de un fraude electoral—pedía la extensión del horario de voto, pero la Comisión Electoral Central denegó la petición. El Likud, viendo que en sus regiones fuertes la participación bajaba, encontró conveniente intentar alterar las normas para que resultaran favorecidos, pero no pudo llevar a cabo su cometido.

La gran protagonista del día fue la participación, la más alta desde 1999; a las 12 del mediodía, más de 2,3 millones de personas ya habían votado; al cierre de la jornada, el porcentaje ascendía al 77,7%. La alta participación hizo que partidos más pequeños no superaran el umbral electoral.

Las dos listas árabes, Ra’am y la Lista Conjunta, suman 18 diputados y se han convertido en necesarios para formar gobierno

Otro dato importante ha sido la participación de la población árabe, también muy alta, con una tasa de alrededor del 75%. Esto es remarcable, ya que semanas antes del inicio de la campaña electoral, Netanyahu intentó impedir que se presentaran. Las dos listas fueron ilegalizadas a finales de septiembre, pero la Corte Suprema anuló el 2 de octubre el dictamen del Comité Electoral Central. Ahora las dos listas árabes, Ra’am y la Lista Conjunta (una coalición de tres partidos: Hadash, Ta’al y Balad), suman 18 diputados y se han convertido en necesarios para formar gobierno.

“Usaremos nuestros escaños para construir una realidad nueva en Israel”, aseguraba el líder de Ra’am, Mansour Abbas, apenas una hora después del cierre de los colegios electorales y cuando se estaban dando las primeras estimaciones a pie de urna. Los dos bloques árabes se han convertido en esenciales para formar gobierno, ya que ni el Likud ni la oposición lograron los 61 escaños necesarios en un Parlamento de 120. A estas elecciones se han presentado hasta 38 partidos pero solo 11 aspiraban a tener representación parlamentaria.

Al calor del deterioro de la imagen del actual primer ministro, ha ido tomando fuerza en las últimas semanas la figura de Gadi Eisenkot, quien probablemente se haga con el poder

“Independientemente de los resultados finales, estamos orgullosos de todo lo que hemos conseguido. Estoy triste de oír hablar de una coalición”, decía el ultra y hasta ahora ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben-Gvir, cuyo partido ha conseguido seis escaños. En relación a la posibilidad de que el partido de Eisenkot forme gobierno, el ultra —una de las caras más visibles del genocidio, la persecución y el exterminio del pueblo palestino— pidió que “no se cometa ese error, que no se paralice el Estado de Israel”.

La posibilidad de que Benjamín Netanyahu, con una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y contra la humanidad, perdiera el Gobierno tiempo encima de la mesa. Su gestión de la recuperación de las personas capturadas por Hamás y los cadáveres del 7 de octubre, las informaciones que demuestran que sí habría sido informado previamente de lo que iba a suceder ese 7 de octubre de 2023, la insistencia en iniciar una guerra que no ha podido ganar contra Irán y el deterioro de su imagen, ya previo a todo esto mencionado, daban pistas de por dónde podrán ir los resultados. Al calor del deterioro de la imagen del actual primer ministro, ha ido tomando fuerza en las últimas semanas la figura de Gadi Eisenkot, quien probablemente se haga con el poder.

¿Quién es Gadi Eisenkot?

Eisenkot se podría convertir, en las próximas semanas, en primer ministro, pero respecto al asunto palestino, en ningún caso se puede considerar una figura pacifista ni partidaria de la creación de un Estado palestino. Eisenkot, que gobernaría gracias a una compleja coalición de fuerzas anti-Netanyahu que van desde la derecha de Beyachad a la izquierda de Los Demócratas y las formaciones árabes, es uno de los principales ideólogos de la llamada doctrina Dahiya, a la que dio nombre la destrucción del barrio homónimo de Beirut en 2006. Esta aboga por el bombardeo sistemático, asimétrico y desproporcionado de amplias zonas civiles como represalia a cualquier acción de resistencia palestina.

El ex militar, con una trayectoria militar de cuatro décadas y cuyo uno de sus hijos murió combatiendo en Gaza en diciembre de 2023, tiene como proyecto político la preservación del proyecto sionista, tal y como él mismo reconocía recientement en una entrevista con la revista Time. “Siento que es una misión histórica: salvar al Estado de Israel”, contaba en la entrevista. Tras el 7 de octubre de 2023, Eisenkot trabajó durante ocho meses al servicio del gabinete de guerra de Netanyahu. No fue una casualidad: ya había sido jefe del Estado Mayor entre 2015 y 2019, a las órdenes de Netanyahu. De hecho, en su alocución tras las elecciones, prometió trabajar “para construir un gobierno sionista”.

Gadi Eisenkot
El ex militar Gadi Eisenkot en una foto de archivo.

Si bien goza de cierta buena reputación en el ámbito internacional, no se trata de un perfil ni moderado ni pacifista; y si bien ha prometido dureza contra los colonos, no apoya la creación de un Estado palestino. Respecto a Gaza, prometió en campaña adherirse al Plan de Paz ideado por Donald Trump y que tiene como eje la creación de un grupo de tecnócratas que gestione el territorio.

En caso de que el ex militar se convierta en primer ministro, esto no sería nada extraño en un país como Israel, en el que la sociedad confía más en sus fuerzas armadas que en sus gobiernos. De hecho, no sería la primera vez que sucede: Yitzhak Rabin (1974-1977 y 1992-1995); Ehud Barak (1999-2001) y Ariel Sharon (2001-2006) son tres ejemplos de esto.

Volver para votar

El gran porcentaje de gente que ha votado en estas elecciones también se debe, en parte, a los miles de israelíes de la diáspora y que han vuelto al país para emitir su voto. Es el caso de Asaf, instalado desde hace casi dos años en un pequeño pueblo costero de Grecia, quien en vísperas de los comicios volvió a su pequeña localidad en medio del desierto para emitir su voto y ejercer como observador voluntario en una de las estaciones de voto. “Hubo mucha afluencia de gente durante la mañana, pero ahora se ha calmado”, decía a última hora de la tarde.

Cuando vivía en Israel, Asaf trabajaba en el sector turístico; pero desde el 7 de octubre, esta es una industria que ha ido a la baja. “No veía otra salida [laboral] si no era dedicarme a algo relacionado con la guerra. Básicamente, podría haberme alistado en el Ejército”, explicaba a El Salto hace unos meses. Esa opción nunca fue viable para él. “Tengo 43 años. En Israel siempre estamos en guerra. Una tras otra. No iba a abrir un negocio en un país en guerra. Yo quiero vivir en un país pacífico; que se logre una solución pacífica”. De hecho, además del tema laboral, lo que lo empujó a salir del país fue el clima de acoso que vivía por sus convicciones políticas. “Tenemos un gobierno muy radical, al borde del fascismo. Pero claro, este líder ha venido escogido por el voto popular. La sociedad israelí se ha radicalizado, hay una parte que se ha vuelto fascista. Estuve manifestándome por el retorno de los rehenes; y recibí muchísimo odio por parte de mis compatriotas. Me llamaban traidor y me decían que me fuera a Gaza. Defender la liberación de los rehenes quería decir ir en contra del Gobierno y ser un traidor. Israel se está convirtiendo en un lugar en el que si no estás de acuerdo con el régimen, si no lo apoyas, te tachan de traidor. Y yo no me sentía cómodo viviendo en una sociedad así”.

Él y su mujer no soportaban vivir en Israel, y tampoco veían expectativas de que la situación fuese a cambiar, así que decidieron vender la casa que tenían allí y buscar algo en Grecia

Asraf no quería convertirse en activista “a tiempo completo”; año que se fue a Grecia. “No quería despertarme por la mañana y dedicarme solo al activismo contra Israel. Quiero vivir una vida sencilla. No quería formar parte de aquello, ni pagar impuestos para apoyar esto”. Él y su mujer no soportaban vivir en Israel, y tampoco veían expectativas de que la situación fuese a cambiar, así que decidieron vender la casa que tenían allí y buscar algo en Grecia.

En el país heleno, la pareja adquirió una pequeña pensión en una de las zonas más bonitas de la costa este y montó allí, una nueva vida. Cuando habla de su país es claro: “Más que por la situación de guerra, nos fuimos por la radicalización de la sociedad israelí”, . La pareja escogió Grecia “porque queda cerca de Israel y porque aquí podíamos comprar algo. Queríamos empezar un negocio”, cuenta Asaf. Preguntado por si ha notado en estos dos años movimientos migratorios como el suyo, entre su entorno, contesta que sí, aunque “el 70% de esta zona [en referencia a la región de Grecia en la que él vive] busca “propiedades para estancias temporales”. 

Sobre la jornada electoral, aseguraba que donde él se encuentra, el día “transcurrió sin ninguna fricción, ya que se trata de una comunidad muy pequeña”. Antes de saberse los primeros resultados, vaticinaba unos resultados parecidos a los de 2022, cuando se llevaron a cabo los últimos comicios.

Una campaña electoral basada en la violencia contra la población palestina

En los últimos días antes de los comicios, el Gobierno israelí, además de lanzar una serie de amenazas contra Irán, arremetió con fuerza contra la población palestina que vive en la Cisjordania ocupada.

A pocos días de que se celebraran los comicios, las fuerzas de ocupación israelíes llevaron a cabo una cruel campaña de desplazamiento forzado y destrucción de viviendas, que golpeó especialmente a la ciudad de Hebrón. Un ataque por parte de dos integrantes de la resistencia palestina contra uno de los puestos de control que cercan la ciudad de forma permanente acabó el viernes con la vida de dos soldados israelíes, además de herir a otros tres. Los dos milicianos palestinos fueron abatidos por los efectivos del ejército israelí, pero fue la excusa perfecta para que el Gobierno iniciara una campaña de violencia intensiva contra la población palestina.

Al cierre de la campaña electoral, Netanyahu aseguró que se iba a lanzar “una operación a gran escala” sobre la Cisjordania palestina que iría más allá de Hebrón y pronosticaba “el cierre completo” de la región. “No hay otra opción que una campaña militar integral en Judea y Samaria para desmantelar la Autoridad Palestina, recolectar armas y eliminar a los terroristas”, dijo apenas cuatro días antes de las elecciones.

El pasado 26 de octubre, el alcalde de Hebrón, Mustafa Barghouti, daba cifras oficiales del número de personas desplazadas: 3.971; también daba cuenta de nuevos asentamientos ilegales por parte de colonos israelíes. Por su parte, el Gobierno israelí no esconde las cifras y a lo largo de las últimas horas ha sacado pecho de las personas que han tenido que ser forzosamente desplazadas. Además de los desplazamientos, los bloqueos se han intensificado durante los últimos días en la Cisjordania ocupada.

El pasado  26 de octubre, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, habló de una posible “limpieza étnica” respecto a lo que está sucediendo en Hebrón.

Organizaciones como Oxfam Intermón han exigido que la comunidad intencionalidad inicie “una acción urgente” para detener los ataques de Israel en Hebrón. La arengada violenta del Estado sionista, no solo está obligando a miles de personas a desplazarse, sino que está destruyendo “los cimientos económicos de la vida palestina”; y lo hace en una de las épocas más importantes para la población palestina: la cosecha de la aceituna, una actividad que consTituye la fuente de ingresos más importante para las familias agricultoras de la región. También Naciones Unidas se ha pronunciado al respecto: el pasado lunes 26 de octubre, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, habló de una posible “limpieza étnica” respecto a lo que está sucediendo en Hebrón.

Los partidos israelíes están ideológicamente construidos alrededor de conceptos como la seguridad o la identidad nacional

En Gaza, y a pesar del alto el fuego al que se comprometió Tel Aviv en octubre de 2025, los bombardeos no han cesado. Forensic Architecture acaba de actualizar su base de datos sobre el genocidio y el resultado es demoledor: el control del territorio gazatí por parte del ejército israelí es absoluto. Desde el inicio del genocidio en Gaza, Israel ha matado a al menos 74.540 personas y ha herido a otras 175.500, según las cifras que manejan las autoridades palestinas de la Franja. Desde el alto el fuego, el ejército israelí ha matado a más de 1.400 personas en Gaza. 

“Cada vez que se acercan elecciones en la entidad sionista, buena parte del mundo parece contener la respiración. Se multiplican los análisis sobre las encuestas, las coaliciones posibles, la caída de Netanyahu y las posibilidades de que aparezca una alternativa más moderada, centrista o incluso de una supuesta izquierda. Y, una vez más, se mira hacia esas elecciones como si de sus urnas pudiera salir un futuro diferente para Palestina [...] Nuestra experiencia histórica nos ha enseñado que el proyecto de colonización y desposesión de Palestina no comenzó con Netanyahu y tampoco terminará cuando Netanyahu desaparezca”, escribía en este medio hace unos días la palestina Jaldía Abubakra, fundadora de Alkarama – Movimiento de Mujeres Palestinas y miembro de la ejecutiva del Movimiento Ruta Revolucionaria Alternativa Palestina (Masar Badil).

Ens su artículo proyectaba una tesis: la violencia contra el pueblo palestino no pertenece exclusivamente a la derecha israelí. Y a partir de ahí desarrollaba una serie de argumentos en los que demostraba, con datos históricos en la mano, cómo para la población palestina las diferencias entre mandatarios respecto a la población palestina son pocas, ya que los partidos israelíes están ideológicamente construidos alrededor de conceptos como la seguridad o la identidad nacional.

Como escribe Abubakra: “Mientras ellos cuentan votos, nosotros hemos tenido que contar demasiadas veces nuestros muertos [...] Mientras el mundo mira hacia las elecciones israelíes buscando allí una respuesta, el pueblo palestino seguirá haciendo lo que ha hecho generación tras generación: permanecer, organizarse, resistir y luchar por su liberación y su retorno, desde el río hasta el mar”.

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