Mariam Bargouthi: “Palestina es la prueba de fuego para el mundo y por muchas razones”

La periodista palestina mira más allá del genocidio en Gaza y el maltrato a la población palestina en Cisjordania y se pregunta por el futuro de una sociedad israelí adoctrinada y educada en el trauma.
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Mariam Barghouti, escritora, bloguera, investigadora, comentarista y periodista palestina-estadounidense. Victor Serri
Barcelona.
5 jun 2026 07:50 | Actualizado: 5 jun 2026 11:36

Mariam Bargouthi (1993) es una periodista de origen palestino-estadounidense radicada en Ramallah. Actualmente se encuentra en Barcelona en el marco de una residencia internacional en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB). Periodista e investigadora, es uno de los referentes internacionales por sus trabajos periodísticos sobre la vida en Cisjordania. Habitual de medios como Al-Jazeera, Newsweek, The Guardian, la BBC, Drop Site, The New Arab o Middle East Eye, Bargouthi centra su mirada más allá de las víctimas del genocidio que Israel está cometiendo en Gaza y de los infinitos abusos a los que somete a la población palestina en Cisjordania.

A través de un discurso tejido a base de historia, derechos humanos y relaciones internacionales, la periodista analiza también el rol de la sociedad israelí, el papel y el antisemitismo que aún perdura en Europa, la responsabilidad de la Autoridad Palestina en los abusos hacia la ciudadanía o la postura de los países árabes respecto a lo que sucede en Gaza. Todo ello para llegar a la conclusión de que, por diferentes motivos, la causa palestina es hoy la madre de todas las causas.

¿Cómo ha cambiado la situación en Cisjordania desde el 7 de octubre de 2023?
La situación en Cisjordania después de octubre de 2023 se ha intensificado y ha escalado notablemente; y se a puesto de manifiesto que el objetivo último de Israel es simplemente llevar a cabo una limpieza étnica completa y continuar avanzando, no solo para apoderarse de lo que queda de Palestina, sino para construir el Gran Israel, que es también la razón por la que estamos viendo escaladas bélicas en lugares como el Líbano. Se trata de un círculo violento, algo que resulta complejo de describir; algo que no había visto nunca antes.

Hay colonos israelíes a quienes el gobierno israelí llama civiles, pero que llevan armas de grado militar que usan a su antojo. Por otra parte, la impunidad es máxima por parte de las autoridades israelíes. Los palestinos, sin embargo, no tienen nada con lo que defenderse. Los israelíes cargan armas como pistolas M16 o drones térmicos. Estamos viendo una guerra contra los palestinos. Resulta difícil expresar con palabras, porque se trata de violencia, violencia y más violencia, mientras que a los palestinos se les niega el derecho a defenderse.

Israel está perdiendo su capacidad de manipular y coaccionar a las poblaciones. Y eso se debe a que la gente quiere saber más, y hay un mayor acceso a la narrativa palestina

Has sido y eres muy crítica con cómo ha sido abordado el genocidio en Gaza y la situación en Cisjordania por parte de los grandes medios internacionales; sin embargo, y a pesar de todo, parece que Israel ha perdido el control de la narrativa.
No creo que Israel esté perdiendo su narrativa, porque su narrativa como Estado se ha mantenido prácticamente igual. Israel se está defendiendo: los palestinos —o como dicen ellos, ‘los árabes’— son belicistas y quieren matar a todos los judíos. La narrativa ha permanecido igual. Y a nivel gubernamental, la narrativa sigue siendo básicamente la misma, basada en los conceptos de seguridad y defensa, básicamente. La gente sí es cierto que sabe más, conoce más capas de la realidad, y su percepción ha cambiado; así como su forma de acercarse a ella. Pero Israel ha mantenido en gran medida su narrativa.

Digo el control en el ámbito internacional.
Creo que Israel está perdiendo su capacidad de manipular y coaccionar a las poblaciones. Y eso se debe en gran parte a que la gente quiere saber más, y hay un mayor acceso a la narrativa palestina. Los medios de comunicación convencionales no muestran la historia palestina, pero las redes sociales, aunque hay mucha censura, permiten mostrar atisbos de la realidad. Lo suficiente como para generar un cambio. A veces pienso: ¿qué pasaría si la gente conociera la historia completa y real?

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Mariam Barghouti, escritora, bloguera, investigadora, comentarista y periodista palestina-estadounidense. Victor Serri

Hay quien dice que la sociedad israelí en su conjunto se ha vuelto fascista en los últimos años.
No solo es fascista, sino que se trata de una sociedad psicopática. Hay casi una emoción, un placer, en matar palestinos. Así que no es solo fascismo. No es solo un intento de controlar a la gente, y no es solo supremacismo. Hay un disfrute en la violencia ejercida contra los palestinos. Se ve en la manera cómo se alientan los unos a los otros; cómo protestan en las calles de Jerusalén. Es más que fascismo. De hecho, creo que fascismo es un concepto insuficiente; aquí el lenguaje falla. Existe esta ideología en la sociedad israelí de que es sagrado e incluso obligatorio matar palestinos. Es lo mismo que sucede cuando hablamos de genocidio: no refleja adecuadamente el tipo de violencia, ni tampoco la percepción que tienen de ella los israelíes y los sionistas, incluyendo también los sionistas no israelíes.

Hay que negarle los recursos [a Israel], problematizar el asunto y por último, legitimar el derecho palestino a resistir

¿Crees que se puede hacer algo por cambiar esto? ¿Cómo eliminar el adoctrinamiento a esta sociedad?
La psicología social va a tardar décadas en cambiar, porque se trata de una ideología supremacista. Es importante tener en cuenta que la sociedad israelí está diseñada para ser así; no es que las personas nazcan así. Todo forma parte de un plan y se incentiva ese pensamiento. Por eso vemos a muchos judíos que vienen de lugares como Nueva York; ahora está llegado gente desde Filipinas, y se les dice que les van a dar tierras y dinero. Ese es el incentivo. También les dicen que lo hacen porque “es sagrado”. Dicho esto, creo que el primer paso es negarle a Israel recursos y acceso para incentivar a la gente de esta manera. El segundo es problematizar esto y hacer que se avergüencen. No sé si es avergonzar exactamente, pero sí problematizarlo y que se den cuenta de que esto no está bien, que no es normal. Esto es algo diseñado y resulta destructivo para la comunidad judía, para los palestinos y también para el resto del mundo, que actúa como cómplice. Esto es lo que hay que hacer: negar los recursos, problematizar el asunto y por último, legitimar el derecho palestino a resistir. Una de las razones por las que esto sigue ocurriendo es porque no se habla de ninguna responsabilidad. No hay consecuencias. No hay absolutamente ninguna consecuencia para ellos.

En una entrevista anterior comentabas que hasta 2021, la resistencia palestina era pacífica; pero que desde entonces se trata de una resistencia armada.
En 2021 la resistencia palestina estaba desarmada, seguía siendo violenta, pero desarmada. Todo esto también tiene que ver con la descripción que hacemos del concepto “violencia”. En cualquier caso era una resistencia desarmada En ese momento protestábamos en Sheikh Jarrah, la toma de Jerusalén o la escalada en Gaza. Ese año [los israelíes] mataron a 293 palestinos en Gaza en pocos días. También ese año empezaron a atacar más intensamente a palestinos con ciudadanía israelí. Los metían en prisión por años simplemente por estar en una protesta; mientras que un israelí judío sionista puede matar a alguien —un palestino, claro— y a las pocas horas estar libre en la calle. Después de esto, la resistencia armada en los campos de refugiados de Cisjordania comenzó a crecer porque se vio que lo que se estaba haciendo no estaba funcionando: no podíamos seguir coreando consignas frente a los soldados, mientras los colonos israelíes quemaban pueblos y ciudades.

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Mariam Barghouti, escritora, bloguera, investigadora, comentarista y periodista palestina-estadounidense. Victor Serri

Así que la resistencia armada fue aumentando; a la par que también aumentaba la violencia de Israel. Se empezaron a arrasar comunidades enteras. En este punto ya no se puede hablar de una escalada de la violencia, sino que empezó esta tendencia genuinamente genocida. Esto se inicia en 2021, se extiende durante 2022 y llegamos a octubre de 2023. Para ese entonces, los campos de refugiados en Cisjordania habían quedado prácticamente destruidos. En todo esto, también hay que señalar a la Autoridad Palestina (AP), que colaboró con los israelíes. Entonces los palestinos en Cisjordania se dieron cuenta de que no había capacidad para llevar a cabo una resistencia armada. En Gaza es distinto: está Hamás, que es la autoridad gobernante, y que es un grupo de resistencia armada. En Cisjordania no hay eso, con lo cual se tiene que navegar un terreno muy difícil, que eventualmente terminó con Israel sofocando toda la resistencia armada, la única herramienta efectiva en este momento contra Israel.

En el momento en que la resistencia armada fue eliminada, los campos de refugiados fueron completamente destruidos e Israel tomó el control. Los palestinos en Cisjordania se quedaron sin capacidad de defensa; y no solo eso, sino que desde entonces viven amenazados: “si intentas algo, haremos exactamente lo que hicimos en Gaza contigo”. Así que no hay resistencia real en este momento en Cisjordania. No se puede hacer otra cosa que quedarte en casa el mayor tiempo posible. Es complicado. Creo que muy pocas personas en el mundo pueden entender lo que significa intentar quedarse en casa cuando un colono con un arma te dice: “Vete o te mataré”. Y lo hacen, sin consecuencias.

Lo único que hace [la AP] es colaborar con el sistema de seguridad de Israel. Si no hiciera nada, por lo menos no resultaría dañina

Mencionas la complicidad de la Autoridad Palestina con el Estado israelí. ¿Qué podría hacer la AP para mejorar la vida de los palestinos?
No hacer nada; eso nos ayudaría. Eso sería lo más efectivo, llegado a este punto. Lo único que hace [la AP] es colaborar con el sistema de seguridad de Israel. Si no hiciera nada, por lo menos no resultaría dañina. La AP fue creada en 1994 con el objetivo de permanecer solo durante cinco años. Han pasado 30. En el momento de su creación tenía un papel administrativo; aunque bueno… Su papel siempre fue hacer la ocupación más barata. Podría volver a eso y asumir ese papel con seriedad o trabajar para el día después de la liberación. ¿No quieres participar en ninguna forma de resistencia, armada o desarmada? Bien, al menos trabaja con la esperanza y la visión de que tu pueblo será libre, el pueblo al que representas. Haz una base de datos de refugiados palestinos en el mundo, mira en qué ciudades están, ni que sea a un nivel puramente técnico. Haz este tipo de trabajo para el día después de la liberación. ¿Cómo volverá la gente? ¿A quiénes le corresponde la tierra, tres generaciones después? Eso también es importante. Y si no quieres hacer nada, al menos deja de entregar a tu gente a Israel, aunque eso signifique perder el poder. Aunque poco poder tiene [la AP].

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Mariam Barghouti, escritora, bloguera, investigadora, comentarista y periodista palestina-estadounidense. Victor Serri

¿Por qué el mundo árabe le está dando la espalda a Palestina? No se ven demasiadas muestras de solidaridad.
Sí hay solidaridad, pero parte de la ciudadanía. Sin embargo, la capacidad de la gente para hacer visible su solidaridad es muy limitada en el mundo árabe. Eso también se debe a que hay mucho fascismo y la gente esta siendo reprimida no solo cuando protestan por Palestina, sino cuando se quejan por sus propios problemas. Por otro lado, hay una parte del mundo árabe, regiones como el Golfo, que se ha aliado con Israel. Usan esa alianza como punto de entrada para acceder a Estados Unidos, básicamente, y también a Europa. Para Europa y Estados Unidos Israel es su bebé, y cualquiera que se lleve bien con su bebé es bienvenido. Todo esto tiene que ver con las dinámicas capitalistas. Francesca Albanese usa un término que me gusta mucho: necrocapitalismo, que va ligado a la necropolítica.

Mirando hacia atrás, hay que reconocer que el mundo árabe nos traicionó desde el primer día; ya en la guerra de 1948. Es difícil romper con esta dinámica, porque supondría una ruptura del sistema. Es desgarrador ver que nadie hace frente a Israel; y por eso llega hasta donde llega. Hemos visto lo que le ha hecho a Gaza, lo que le está haciendo a Palestina y lo que le está haciendo al Líbano. Y siempre lo supimos: siempre supimos que Israel haría este tipo de cosas, de ahí que el mundo árabe le tenga miedo. [El mundo árabe] ve a Israel como un gran monstruo invencible. Ese miedo forma parte de la ausencia de solidaridad con nosotros. Por eso los palestinos reconocemos la valentía de aquellos que muestran solidaridad, porque las consecuencias de hacerlo son terribles.

¿Y qué opinas de la posición de países como Alemania, que no solo no condena el genocidio, sino que persigue a la gente que defiende la causa palestina?
Alemania no solo reprime fuertemente la solidaridad con Palestina, sino también el periodismo. Ha impuesto sanciones económicas a ciudadanos y periodistas alemanes, algo que no habíamos visto antes. Hay una represión del derecho de expresión en Alemania. Debemos recordar, sin embargo, que Alemania es una lugar fascista, origen del nazismo. Se cree que aún tiene que rendir cuentas por el Holocausto y por eso está del lado de Israel. Pero la culpa no es solo el motivo. Alemania es fascista, es supremacista y el nazismo todavía forma parte de su pensamiento. Por eso quieren mantener a los judíos en Israel, lejos de ellos; y por eso se les apoya. “Que no vuelvan”. Eso es antisemitismo.

Y nosotros, los palestinos, pagamos los crímenes del antisemitismo europeo. Cuando los refugiados judíos llegaron a Palestina, nosotros les abrimos la puerta. Lo problematizamos cuando nos enteramos de las intenciones sionistas y vimos que detrás había una agenda política. Y teníamos razón. No era producto de nuestra imaginación. Volviendo a Alemania… tiene un papel enorme y mucho poder; un poder que viene de los días de su imperio y que se niega a soltar. Yo no iré allí hasta que esto no cambie.

Tú eres periodista y llevas años documentado la situación en Palestina. La historia de tu pueblo es la tuya, ¿cuáles son los retos de documentar todo esto y cómo mantienes la distancia, si es que esto es posible?
Lloro. Me permito llorar mucho, en realidad, incluso mientras trabajo. A veces me doy cuenta de que los periodistas, especialmente los corresponsales internacionales, vienen y quieren grabar a la madre llorando, captar la emoción. Yo escribo, lo que también me ayuda a estar más presente. Eso no significa que pueda mantener la distancia, pero sí me permite adentrarme, intimar con lo que estoy reportando. Así que me permito sentir todas las emociones, porque creo que eso me ayuda a gestionarlas en ese momento, en lugar de cargar con ellas y tener que procesarlas después.

He aprendido a gestionar mi dolor y a aceptar el duelo como una señal de salud, como una muestra de que estoy viendo la realidad exactamente como es, en lugar de intentar convertirla en algo que no es. Se trata de una realidad fea y desgarradora, violenta; y yo respondo a ella. Esto me ayuda a seguir adelante. Cuando ocurre una tragedia, tienes que concentrarte en lo básico. Si hay un incendio en el edificio, necesitas centrarte y asegurarte de que puede salir; luego lo procesas. Pues yo trabajo de la misma manera: me centro en la documentación; y ya luego me permito sentir. Seguir este protocolo me ayuda a reconocer que hay una misión y algo a lo que aferrarme; no solo absorbo las emociones; y eso me ayuda.

Durante casi 70 años el mundo creyera que Israel tenía derecho a construir un Estado sobre toda una población que, según el relato, ni siquiera existía

En algún momento has dicho que esto no va sobre ti, pero que evidentemente, formas parte de esas historias.
Soy periodista y sujeto reporteado; y eso es una ventaja. Cuando una madre pierde a su hijo y no llora o da un discurso político, algunos periodistas consideran que es porque está entera; porque es una persona fuerte. Yo sé que no es así: no llora porque está en shock. Lo sé porque yo misma he sentido algo así al perder a alguien por la violencia; y sé reconocer las estrategias de supervivencia y de resistencia. Eso me permite ver las cosas desde una perspectiva íntima. El colonialismo, por ejemplo, es una experiencia íntima. Se mete en los espacios más personales de nuestras vidas, y hay que ser capaz de abordarlo con esa misma intimidad. Ser parte de ello te ayuda a crear esa intimidad.

Respecto al duelo, me permito sentirlo; siempre recordando que tengo una misión. Por eso valoro tanto el periodismo, y por eso me enfado tanto cuando los periodistas informan mal. El periodismo no es un deber ni una obligación; es algo que se nos confía.

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Mariam Barghouti, escritora, bloguera, investigadora, comentarista y periodista palestina-estadounidense. Victor Serri

Lo que estáis documentando los palestinos ahora es la Historia de mañana, y pueden ser la prueba para juzgar los crímenes de los israelíes.
Es un trabajo importante, muy importante, y ahora es más crucial que nunca, porque hemos visto las repercusiones. En 1948 y en los años 50, no había muchos periodistas palestinos. Y muchos de los corresponsales internacionales llegaban a través de Israel, así que llegaban con prejuicios. Esto supuso que durante casi 70 años el mundo creyera que Israel tenía derecho a construir un Estado sobre toda una población que, según el relato, ni siquiera existía. Ahora estamos intentando deconstruir este mito; y por eso estamos intentando re-documentar la historia. Actualmente, además, también hay periodistas internacionales que lo cubren; y lo hacen a partir de relatos reales.

¿Vas a defender que todos los genocidios están mal, o vas a ser alguien cuyo valor moral cambia si formas parte de una población que cometió el crimen contra otros?

El genocidio de Gaza ha vuelto a Palestina a los medios. Hay quien dice que la cuestión palestina es la madre de todas las causas.
Palestina es la prueba de fuego para el mundo por muchas razones. En primer lugar porque el primer genocidio televisado que hemos visto. Se trata de un genocidio en directo. Hemos visto incluso soldados [israelíes] publicando con orgullo y arrogancia en redes sociales los crímenes que estaban cometiendo. Y los medios de comunicación israelíes mainstream lo han reportado con orgullo. Eso significa una exposición total ante el mundo; y eso marca la diferencia y hace que tengamos que responder a lo que ocurre.

Por otra parte, se trata de una prueba de fuego porque es donde la gente tiene que cuestionarse realmente sus valores. Israel ha construido un relato basado en la victimización judía a causa de los crímenes ocurridos en Europa; y ha construido esa narrativa argumentando que por el hecho de haber sufrido un genocidio, se les puede permitir hacer lo que hacen, porque “esta es en realidad nuestra tierra natal”. Hay que empezar a cuestionar todos esos relatos y posicionarse. ¿De qué lado estás? Todos los genocidios están mal. ¿Vas a defender que todos los genocidios están mal, o vas a ser alguien cuyo valor moral cambia si formas parte de una población que cometió el crimen contra otros?

Hay una cadena de actividades criminales que no han sido sometidas a rendición de cuentas; y Palestina ofrece la oportunidad para rendir estas cuentas. Porque para nosotros no se trata solo del régimen israelí. Si queremos responsabilidad de los israelíes e Israel como institución, también necesitamos que Europa rinda cuentas: por lo que nos hizo a nosotros, pero también por su antisemitismo. Europa tiene que abrir sus puertas a las personas que fueron expulsadas de allí. Por último, también el sistema capitalista tiene que rendir cuentas: las corporaciones y los señores de la guerra que han alimentado una industria que ha generado muchísimo dinero masacrando a personas y haciendo pruebas. Como digo, se trata de algo muy complejo y con muchas capas. También está la necesidad de rendición de cuentas de los medios… Por eso digo que Palestina es una prueba de fuego. No porque seamos palestinos y seamos especiales, sino porque el mundo entero se alió contra este lugar a causa de un mito y una narrativa que se ha ido construyendo. Y nadie cuestionó el valor moral de eso.

Con la guerra de Irán en marcha, Gaza ha desparecido de las portadas; a pesar de las violaciones del alto el fuego. La violencia contra los palestinos en Cisjordania se incrementa día día. ¿Qué va a pasar?
Es una pregunta difícil y requiere que todos pensemos juntos, también en el ámbito internacional. Yo estoy estos días en Barcelona, por ejemplo. Es una ciudad no demasiado amigable si eres sionista, pero yo como palestina me siento cómoda. Debería haber un mayor impulso desde la sociedad civil para enfatizar la solidaridad con los palestinos, señalar la presencia sionista pero dar la bienvenida a la presencia judía.

Creo que necesitamos ser creativos para lograr cambios reales y tangibles, porque podemos continuar hablando de los problemas, pero también necesitamos ser pragmáticos. Creo que es el momento de construir estrategias pragmáticas que sean equitativas, justas y que inicien el proceso para responder a una pregunta muy importante que no nos estamos haciendo: ¿cómo liberamos Palestina y cómo liberamos también a los israelíes de la ideología sionista?

Ciertamente, la sociedad israelí vive atrapada en su propia narrativa.
Sí, es una ingeniería inversa. No solo existe victimización, sino también maltrato infantil. Se adoctrina a los niños a partir del trauma. Se les muestran estos actos de violencia del pasado, los aterrorizan para que justifiquen aterrorizar a otros. Y eso es maltrato. Sobre el futuro… No tengo respuestas, pero me encantaría formar parte de la conversación. Lo que sé es que esa conversación tiene que ser pragmática y técnica, y no puede quedarse solo en la construcción de teorías. Tenemos que dejar de preguntarles a los palestinos sobre sus sueños de libertad, y empezar a preguntar cómo se logra esa libertad en la práctica. Y eso solo pasa por la rendición de cuentas. ¿Y eso qué significa para el pueblo palestino? Pues aún no lo sé, quizás juzgando a aquellos que están cometiendo los crímenes.

Palestina
“La Shoah se ha convertido en un arma ideológica de la que se ha abusado”
Afincada en Barcelona, la familia Abusalama, de origen gazatí, lidia con el horror diario pegada a un móvil, mientras espera noticias de los familiares que aún quedan en el enclave palestino.
Israel
Valentina Pisanty
“La nueva definición de antisemitismo erosiona la calidad de nuestra democracia”
Valentina Pinsaty es profesora de Semiótica de la Universidad de Bérgamo, y acaba de publicar ‘Antisemita’, un libro en el que aborda la transformación del concepto clásico de antisemitismo promovido por los Gobiernos de la derecha israelí.
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