Junta de Andalucía
Moreno Bonilla sepulta su discurso moderado y gobernará Andalucía junto a la extrema derecha
Un doble hito ha ocurrido el día en el que Moreno Bonilla asume por tercera vez la presidencia de Andalucía. Nace un nuevo Gobierno andaluz y se escenifica la muerte del papel de moderado del líder del PP-A.
Apenas tres horas antes del debate de investidura, y con la fecha del 25 de octubre flotando sobre la esperanza de una repetición electoral, se ha producido el acuerdo entre PP y Vox. A pesar de que las negociaciones han hecho sudar al presidente andaluz, llegaba a la sesión de investidura repartiendo saludos con sonrisa de ganador, como si no se acabasen de firmar unas concesiones a las que se negaba hasta hace unos días.
En abril, en plena precampaña electoral, Moreno Bonilla dijo que “Vox no está preparado para gobernar”; sin embargo, cuatro meses después, él mismo ha dado un giro al otorgar una consejería y la vicepresidencia a Manuel Gavira, el líder de Vox. La parcela de Gobierno autonómico que Moreno Bonilla ha cedido a los ultras será la consejería de Turismo, Regulación, Justicia y Administración Local, una cartera que, entre otras cuestiones, está encargada de promocionar Andalucía como destino turístico, la cooperación y coordinación económica con diputaciones y ayuntamientos, la gestión de los medios de la Administración de Justicia de Andalucía y la revisión de procesos administrativos.
Entre las medias se encuentran una copia de los pactos elaborados en Castilla y León, Aragón y Extremadura en cuanto a materia migratoria: prioridad nacional, repatración y prohibición del burka y el niqab en espacios institucionales.
El papel de vicepresidente de la Junta hará además que Vox participe de decisiones esenciales en la política de la Junta. Moreno Bonilla ha intentado reconstruir su máscara de moderación a través de palabras de distancia mientras presentaba junto a los ultras el pacto: Los acuerdos no son fáciles, no se llega aquí de una manera sencilla. Somos proyectos políticos diferentes y con objetivos diferentes, y por eso hemos hecho un ejercicio de aproximación”.
El acuerdo titulado: 'Acuerdo de Gobierno y Estabilidad para Andalucía' recoge las principales exigencias de la extrema derecha basadas en el recorte de los derechos humanos: la prioridad nacional, la facilitación de los desahucios, el retorno de las personas migrantes, entre otras cuestiones.
En cuanto a la vivienda además de la “prioridad nacional” los ultras han conseguido intensificar la “lucha” contra la ocupación. El documento recoge: “La aplicación firme del desahucio exprés” y la “exclusión de los ocupas del acceso a la vivienda pública”.
Entre las medias se encuentran una copia de los pactos elaborados en Castilla y León, Aragón y Extremadura en cuanto a materia migratoria. El documento lo expone los siguientes acuerdos: “No más menores extranjeros no acompañados (MENA), Plan de retorno y repatriación de inmigración ilegal, auditoría anual de todos los gastos vinculados a la inmigración masiva, supresión total de subvenciones a ONG que favorezcan la inmigración ilegal, endurecimiento del régimen interno de los centros de menores y la prohibición del uso del burka y nicab en espacios públicos”.
En cuanto a la vivienda además de la “prioridad nacional” los ultras han conseguido intensificar la “lucha” contra la ocupación. El documento recoge: “La aplicación firme del desahucio exprés” y la “exclusión de los ocupas del acceso a la vivienda pública”.
A nivel cultural la extrema derecha quiere “promocionar la tauromaquia, la caza y la pesca como atractivos turísticos”, así como “la reivindicación del mundo del toro y el impulso de la caza” en materia de medio ambiente.
Como en el resto de comunidades PP y Vox han acordado sustituir la ley de memoria histórica por una “nueva Ley de Concordia”. También se fomenta la creación de una ley de familia para “fomentar la natalidad” y la promoción de campañas “que apoyen la maternidad y la vida”.
El acuerdo también incluye que uno de los cinco senadores autonómicos asignados al PP pasará a Vox y una de las vicepresidencias de la Mesa del Parlamento autonómico.
Un pacto infame
Desde las izquierdas han hecho las primeras valoraciones del acuerdo entre la ultra derecha y la derecha. Antonio Maíllo, líder de la coalición Por Andalucía ha definido el pacto como “infame” y que ha dejado claro que “Moreno Bonilla no es un varón territorial especial ni hay un modelo diferente”. El líder de la coalición expone que Moreno Bonilla es “capataz” del “señorito Feijóo” y que ha asumido ordenes desde la sede central del PP.
Adelante Andalucía considera que el ocultismo del pacto ha sido “un robo y un atropello democrático” que Moreno con el pacto “ha perdido toda la verguenza”. El líder de la formación José Ignacio García ha definido a Moreno Bonilla como “ex moderado”
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